La economía a 40 días de las elecciones legislativas de octubre.

INFLACIÓN Y PERSPECTIVAS

Hay que ser muy cuidadoso cuando se comentan los índices inflacionarios y sus proyecciones hacia el futuro. Hay que evitar las elucubraciones economicistas y bajar a un nivel algo mas pedestre.

El aumento de los precios medido en 680 localidades y 4800 o más puntos de venta en todo el país y que contienen muestras certeras de casi el 100% de la producción y servicios (lo que hace el INDEC)  es un dato macroeconómico de utilidad para valorar – junto con otros – la evolución de los precios relativos y otras variables macro.

Pero para la población en general tiene variados significados e impactos.

En un país cuyos habitantes han vivido medio siglo con tasas de inflación anuales superiores a dos dígitos y cuya moneda es y será por generaciones irrelevante como acumulación de valor, informar un aumento del IPC tiene una connotación absolutamente diferente para cada segmento socioeconómico y diferente  a otros países donde la inflación se mantuvo siempre en un nivel parejo con el incremento de la producción y consumo.

Ver file:///C:/Users/Jorge/Downloads/rar-2016-iss-68%20(3).pdfRisk&Rewards – Society of Actuaries – J. Lopez Airaghi Publication – Society of Actuaries – USA 2017

Cuando la tasa de inflación es superior al 10% anual se convierte en el más injusto impuesto que cobra el gobierno a las personas con menores recursos, quienes además transfieren sus ingresos – sin poder evitarlo –  hacia aquellos que  cuentan con la capacidad de ahorrar y acumular stock de capital.

Es conveniente analizar la composición de la población por sus ingresos y nivel sociocultural dado que la tasa de inflación es un número abstracto, macroeconómico y frío que no revela nada más que tendencias y no es en absoluto igual para todos.

El gráfico – de elaboración propia con datos de INDEC – puede ayudar a dejar de creer que el índice es algo más que una información macro y entender que significan para las personas.

 ELABORACIÓN PROPIA CON DATOS DEL INDEC

El 5% de la población – como ocurre en todo el mundo y desde siempre en toda la historia de la civilización (Luigi Eunaidi – Historia de las Finanzas, Universidad de Milán) – acumula la mayor parte del stock y del flujo de capital.

Hoy en Argentina tienen ingresos familiares superiores a   $ 150.000 mensuales por persona y la tasa de inflación es solamente una referencia para decisiones de inversión. Su consumo no está asociado a los precios. Sólo hay 2 millones de personas en ese segmento en Argentina.

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ELABORACIÓN PROPIA CON DATOS DEL INDEC 

El fragmento más numeroso es el grupo d1 y d2 que representa el 47% de la población total y el 50% de la población urbana. Allí el ingreso familiar es inferior a $ 14.000 mensuales y naturalmente sus hábitos de consumo en un medio ambiente condicionado por la inflación resultan necesaria y absolutamente inelásticos donde la comida, bebidas, servicios básicos, transporte y un mínimo dedicado a vestimenta consumen el 95% de sus ingresos.

Para le gente por debajo de la línea de pobreza (+ de 30% en argentina) la inflación no es abstracta, es real, y no la que se anuncia como cifra macroeconómica mensual.

Los alimentos y bebidas impactan un 29.5% para esas 13.000.000 de personas porque utilizan el  95% de sus ingresos para comer y poder viajar y – con suerte – mandar los chicos al colegio. Allí la tasa de inflación no ha sido del 1.5 % núcleo en julio, sino del 10 % todos los meses que supere el 0.90%.

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A esa población que votará en octubre en el segundo nivel del conurbano lcal y del interior y puede generar un tremendo susto a esta administración no le interesa en absoluto nada más que sobrevivir abrigados y poder comer. Pero de eso – curiosamene – nadie habla.

El INDEC para ese segmento es abstracto.

En la macroeconomía abstracta de los analistas la tasa de inflación de agosto muestra desaceleración respecto a la de julio.

El IPC Nacional de Indec fue de 1.4%, por debajo de lo que estimábamos en nuestro anterior informe que fue 1.5%. La inflación acumulada en 2017 es 15.8% para el Indec, mientras que el IPC AMBA llegó a 1.5%.

El incremento se debió a Alimentos y Bebidas no alcohólicas y Salud. Los Alimentos y Bebidas aumentaron 2.1%.

Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentaron 2.2%, básicamente por el incremento de las Expensas.

Salud aumentó 2.5%, por el aumento del 5% de las prepagas.  Los precios de Indumentaria bajaron -0.6%.

La inflación de septiembre será aproximadamente 1.4%.

Y para el resto del año puede esperarse un promedio mensual entre 1.4/1.6 %, con lo cual la inflación anual llegaría a 23%.

Estos números permiten al BCRA una disminución de tasas a pesar que la inflación núcleo del 1.4% es mayor que el 1% proyectado para alcanzar la meta de inflación del 17% establecido en el Informe de Política Monetaria de julio de este año, pero igualmente le hace posible bajar la tasa de interés sin desviarse de la política monetaria con la que está reduciendo – dificultosamente – la inflación núcleo.

PERSPECTIVAS TOMANDO EN CUENTA EL MEDIO AMBIENTE INTERNACIONAL

Como era de esperarse, para quienes no habitan en EE.UU. ni compfrenden el funcionamiento de sus instituciones y nucleos de poder de decisión, las sombrías perspectivas que muchos operadores locales esperaban y anunciaban como inevitables por el riesgo político que representaba el triunfo de Trump, naturalmente no se cumplieron.  Y ya pasó el momento de que se cumplan.

Nunca se llegó a la tasa del 3% a 10 años en EE.UU.. Por eso el dólar no se ha fortalecido a nivel mundial, las tasas bajaron hasta el mismo nivel previo a Trump, y los commodities aumentan su precio, mientras la economía global lentamente avanza. Esto es una buena noticia para argentina. Y mala  para los analistas supuestamente consagrados mediaticamente.

Los activos de bajo riesgo tienen cada vez menos rendimiento dada la gran liquidez internacional, y la inversión en infraestructura que ya inició EE.UU a causa de los problemas naturales en Texas y Florida, hicieron que el índice S&P 500 alcance un máximo histórico.

Las acciones no tenían buenos precios desde hace meses, pero con las actuales tasas de interés tan bajas, permiten hacer swap tomando crédito y eso hace incrementar una demanda selectiva en EE.UU.

Por eso y por muchas medidas acertadas, en argentina, el PBI anualizado de los dos últimos bimestres aumenta a un ritmo de 4%, lo que permitirá que el PBI de 2017 crezca cerca al 3%.

El Banco Central ha comenzado a nivelar las tasas cerca al 27,5% anual, lo que provoca un aumento del plazo de los depósitos, reduce el déficit cuasi fiscal, y está logrando que en diciembre comience un ciclo de inflación con tasas cercanas al 1% mensual.

Las elecciones primarias tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires, generaron un injustificado optimismo en todos los niveles de la actual coalición a cargo de la administración, simplemente porque  la administración actual se habría transformado en una fuerza nacional, olvidando voluntgariamente que se trata de una coalición reciente y no tomando en cuenta la enorme volatilidad de la opinión pública local a la que cualquier Acto de Dios, o maniobra humana bien estructurada o aprovechada – como el caso de la desaparición de una persona en una revuelta – puede modificar dramáticamente el panorama en días.

El anticipado e injustificado optimismo hizo que se reduzca el spread de los bonos argentinos, generando un record en el Merval Argentina.

La mejora – sin demasiada justificación –  de las expectativas, sumado a que el gobierno sigue colocando deuda en dólares para financiarse, provocó una baja del tipo de cambio volviendo, como era de esperarse a los valores previos a las elecciones. Todos los especuladores tomaron sus ganancias y se rearmaron para repetir en octubre. Como es habitual en nuestros mercados.

A pesar del elevado optimismo y cierto relajamiento en lo político, las muy recientes primeras encuestas en la provincia de Buenos Aires para las elecciones de octubre (hechas por encuestadores afines) , dan una clara ventaja a la actual administración sobre el resto, lo cual demuestr que la política y sus instrumentos son un juego con globos de ensayo.

No es conveniente colocar expectativas por encima de la realidad comprobada porque un fracaso – que no es improbable dada la feroz tenacidad del residuo de la administración anterior – y la exasperante morosidad de la justicia, puede generar graves problemas a la acutal administración y a la población en general. Es probable aunque no seguramente posible que asi sea.

Ante esta situación, y para proteger la liquidez individual de las PyME parece razonable utilizar las Lebac para la inversión en pesos de la cartera, alargando el plazo dadas las tasas fijadas para los diferentes tramos.

LAS PRIMARIAS, LA ECONOMIA Y LA POLITICA

Se ha logrado instalar en el imaginario de gran parte de la población educada que hubo un claro triunfo de la coalición a cargo de la administración porque alcanzó el 39% de los votos a nivel país sumando los votos de Carrió en CABA (5%).

El residuo de la administración anterior parecería ser la segunda fuerza con el 22% considerando como uno a todos los candidatos.

El peronismo no alineado con la administración anterior llegó al 28%, la izquierda 5% y otros partidos 5%. De estas dos últimas fuerzas la mitad votó por listas que no podrán competir por no llegar al 1,5%, un dato para los estrategas electorales.

El marketing de esta administración mantuvo el 35% como dato oficial a pesar que la Junta Electoral no puede sumar distintas denominaciones, pero es imposible ocultar el elemental cálculo que indica que 2 de cada 3 no votaron a la nueva administración.

Cierto también es que 4 de cada 5 tampoco votaron a la administración anterior.

De modo que el marketing genera un supuesto éxito cuando en el análisis territorial la actual administración ha ganado en 10 distritos y el peronismo en sus diversas versiones en 14.

Si todo se repitiera en las elecciones de octubre en el Senado la coalición gobernante pasaría de 15 a 26 bancas pero le faltarán 10 enquistados y recalcitrantes   votos parallegar a  la mayoría simple, a pesar de contar con el  vicepresidente.

En Diputados, de 91 pasaría a 104 y quedaría a 23 durísimos opositores para conseguir la mayoría. Por lo que la actual administración tendrá muy duros problemas de negociación.

En las tres elecciones primarias anteriores, dos repitieron el resultado (2011 y 2013) y una no (2015).

En 2013 tres zonas tuvieron diferente ganador en la elección (San Juan, La Rioja y Jujuy).

No sería extraño que algo cambie en Octubre dada la fiereza política de la administración anterior, lo parsimonioso y decepcionante con que actúa la justicia la capacidad de disturbios del residuo implacable de la administración anterior, y la forma relajada con que la actual coalición se siente ganadora.

Los cambios a nivel nacional, se apoyan en discursos como desapariciones forzadas, falacias económicas y apelaciones dogmáticas que una gran parte de la población no educada aun acepta como verdades.

La actual administración parece adormecida y sin reacción, los operadores económicos en general esperan para iniciar sus especulaciones favorecidas por la siesta sobre los supuestos laureles de la administración actual.

Sin embargo, puede haber sorpresas en octubre.

En Buenos Aires se concentrará nuevamente la atención porque la representante de la administración anterior – quiérase o no – ganó por 0.1%, pero ganó. Y se da el gusto de incrementar sus votantes tomando el pelo y dejando en ridículo a periodistas de la oposición concediendo entrevistas personales que son una repetición de los cientos de actings en cadena nacional ante la pasividad acobardada del inexperto y desconcertado entrevistador.

Es razonable asumir una nueva polarización en la provincia – como en 2013 – donde la suma de los dos primeros fue 65% y en la elección creció 11 puntos hasta 76%.

Si gana la representante de la administración anterior, su influencia en toda la oposición y su enorme capacidad, necesidad jurídica y deseos de perturbar los acuerdos de gobernabilidad se hará sentir y mucho.

Lo más reciente que imagina la actual administración, (antes de la escalada fogoneada por la representante de la administración anterior por la desaparición Maldonado) es que estaban 41% a 35%, algo que sin duda excede el razonable optimismo y se acerca al pensamiento ilusorio.

LA ECONOMIA A 40 DIAS DE LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS

A cuarenta días de la elección se confunde la coyuntura macroeconómica con las encuestas y con los escenarios sobre política económica posteriores.

La mejora en las estadísticas del nivel de actividad de los últimos meses no impactarán en la votación del 22 de octubre; hay dudas respecto de si la administración repetirá el resultado lo mejorará o será peor y en caso de ganar se tomarán o no decisiones serias o seguiremos en este exasperante gradualismo inconducente.

Hay un rebote del nivel de actividad, sin duda.

No compensa la caída del año pasado ni llega al nivel de 2015 como la construcción que a pesar del incremento mayo – julio contra 2016 (13,8%), sigue 4,1% por debajo del nivel de 2015.

Lo positivo para la administración actual es que en octubre una parte de la población con cierta educación votará con la idea de que en agosto la recesión mermó pero sin percibir ninguna reactivación en sus bolsillos.

Es improbable que se vote con los precios subiendo 1% mensual.

El relevamiento general indica 1,6% en agosto y septiembre.

En octubre, aumentará la electricidad y el gas por lo tanto en noviembre y diciembre la inflación general llegará a 2% porque la política monetaria no le ha ganado aun la pulseada a la inflación núcleo.

Es probable que la actual administración ¨gane¨ por un margen similar al de agosto (con grandes dudas sobre la crucial provincia de Buenos Aires).

La pregunta económica es si una victoria del oficialismo funcionará o no como un acelerador de decisiones.  Dependerá no ya de la magnitud sino de si esta administración es Pro activa o se mueve Ex Post al estilo Radical, como hasta ahora.

Más allá del resultado de la elección habrá que ver como la administración está dispuesta a avanzar con reformas y ajuste fiscal para reducir un punto del PBI el déficit primario de 4,2 en 2017 a 3,2 en 2018

Lo más probable es que al Congreso solamente lleguen proyectos de ley que sean estrictamente necesarios y estén previamente acordados. Y se avanzará eludiendo el Congreso mediante decretos, resoluciones y comunicaciones, porque nunca llegan a mayoría propia.

La administración no dice cómo bajará el año que viene el déficit fiscal primario un punto del PBI (de 4,2 a 3,2).

Esto es muy importante porque la meta de déficit primario de 2017 (apenas mantenerlo en 4,2% del PBI, igual que en 2015 y 2016) se cumplirá con lo justo y aumentando la deuda  porque  con los aumentos  de gasto comprometidos y no cumplidos de Reparación Histórica más la pérdida de ingresos anunciada (baja de retenciones a la soja, devolución de 3 puntos de la coparticipación a las provincias y fin del sinceramiento fiscal) y la programación conocida de suba de las tarifas, reducir en un año  el déficit primario a 3,2 no es posible sin otras medidas bastante drásticas que rozan fuerte a la oposición.

El problema más grave no se está atacando adecuadamente

(Déficit? El déficit ya es tan grandecito que puede cuidarse solo. Ronald Reagan)

La recuperación de la actividad y el crecimiento del PBI en 3% anual, es insuficiente. Si se mide a escala mundial es bastante pobre aspiración, por muy difícil que resulte conseguirlo.

Crecer y que se perciba en la vida diaria necesita tasas de crecimiento del ingreso que lo dupliquen cada diez años.

Solamente en el otro hemisferio se logrado.  Otros países emergentes, más recientemente, también consiguieron por un tiempo alcanzar crecimientos cercanos a los dos dígitos.

Ya no existen enormes crecimientos aunque este año muestra una recuperación de las tasas de crecimiento tanto del mundo desarrollado como del otro, crecer a tasas altas ya no ocurre.

En 2016 siete países crecieron a tasas superiores al 7% anual. Porque luego de 2008 el mundo en su conjunto crece menos y con menos empleo.

En nuestro caso crecer al 3,5% o 4% anual por los próximos veinte o treinta años sería casi un milagro si ese crecimiento resulta estable.

La tasa de crecimiento anual desde 1811 ha sido de 3,4% anual. Pero con tanta volatilidad que ese porcentaje no tiene significado: han sido tan variables las subas y bajas que ese 3,4% no dice nada.

Desde 1980, el aumento promedio fue el 2% anual, también con grandes variaciones.

El injustificadamente esperado contundente triunfo electoral en octubre puede inducirá a no modificar el modelo gradualista; es decir, porque cambiar lo que demuestra ser exitoso. Pero esta vez el gradualismo fiscal tendrá lugar en un contexto de crecimiento del 3 % anual para asegurar el triunfo electoral en el 2019.

Para lograr estos objetivos se requiere tener un amplio acceso al mercado financiero internacional.  La tesis del gobierno es que ese acceso se verá facilitado porque se heredó del kirchnerismo un bajo nivel de deuda externa pública, aunque en default.

Después de emitir para pagar las sentencias y salir del default, la deuda pública neta de ANSES y BCRA era de 27% del PBI. Para fines del 2017 aumentará al 32% y podría llegar a 40% a fines del 2019. Estos niveles de endeudamiento todavía están por debajo del promedio internacional.

Pero el enfoque gradual deberá enfrentar un déficit fiscal (incluyendo intereses de la deuda) supuestamente algo inferior al actual de 6% del PBI, y del 7% si incluimos las provincias.

El otro gran problema es la cuenta de capital. El superávit comercial externo acumulado en el periodo 2004/2012 fue de 110.000 millones de dólares a causa del aumento del 75% en el precio internacional de la soja, por el cambio tecnológico y la expansión de la frontera cerealeras.

La producción de cereales y oleaginosas pasó de 46 millones de toneladas promediando la década del ´90, a 136 millones de toneladas en el 2017.

En los últimos 5 años (2013/2017) el superávit comercial externo desapareció dado que el superávit acumulado se redujo a 1.200 millones de dólares. 

Las exportaciones cayeron de un pico en el 2011 de 83.000 millones de dólares a 60.000 millones en el 2017.  

Para el 2017 habrá un déficit comercial externo de 5.700 millones de dólares y un déficit en cuenta corriente de 17.000 millones de dólares (2.8% del PBI). Dado que la las importaciones tienden a crecer más que las exportaciones un crecimiento sostenido al 3% anual va a conducir en el 2018/19 a cifras más altas de desequilibrio externo. Estos desequilibrios, en un contexto de credibilidad, se financiarían con ingresos de capitales privados y con endeudamiento del gobierno en los mercados financieros internacionales.

DESDE LAS PRIMARIAS DE AGOSTO HASTA HOY

La situación política ha cambiado mucho. Este no es un análisis político, solo se recogen cifras y se las ordena para evaluar el impacto económico.

La actual administración parece suponer que el equilibrio de fuerzas se ha modificado a   su favor pero la realidad política le indica diariamente que eso no es así.

En absoluto.

CIFRAS:

  1. En el Congreso y después de las primarias el Senado dio media sanción por 39 a 9 a una Ley de Ciencia que exige elevadas inversiones en el sector hasta llegar al 3% del PBI en 2030 (votaron todos los PJ) y Diputados le dará sin ninguna duda media sanción.
  1. Todos los bloques opositores se pusieron de acuerdo para que el ejecutivo tenga que vetarla y provocar un mini escándalo pre electoral
  1. Hubo también un rechazo de la Comisión de Trámite Legal Parlamentario a los DNU de los créditos Argenta para personas en necesidad y del pase de las Secretaria de Deportes a la Presidencia. El Congreso le marca la cancha al ejecutivo tras las primarias.

Ofrecer créditos Argenta a quienes cobran planes sociales resulta injusto y estéril porque a esos beneficiarios – que cobran casi nada –  les anticipan fondos que gastarán en consumo…pagando intereses, pero ofrecer un préstamo Argenta a jubilados es un insulto a la inteligencia de la población educada.

Los jubilados que han aportado obligada y religiosamente durante más de 30 años reciben rentas mensuales muy inferiores al 35% de lo que les correspondería capitalizando us aportes al 4% deflacionado. Por lo tanto el estado retiene un 65% del dinero aportado que le pertenece a cada jubilado…y luego le ofrece su propio dinero en préstamos Argenta… con intereses. Algo asi como realismo mágico local.

Es decir que además del relato de la inexistente y ya desaparecida Reparación Histórica que ajustó la retribución selectivamente y solo a los que menos aportaron, y dejó de  lado a los genuinos aportantes al mejor estilo de la administración anterior, esta administración intenta prestar el ahorro  de una persona a sí misma y cobrarle intereses. Curioso.

Por otra parte a los jubilados que han aportado debidamente más de 30 años se les aplica una doble imposición cobrándoles impuesto a las ganancias. Parece que desearan espantar votos de personas mayores con cierta educación; naturalmente no les preocupa porque no son muchos, no tienen lobby y no cortan las calles, ya sea por debilidad o educación.

  1. Como si fuera poco, el frente de los gobernadores del PJ, los aliados y algunos del oficialismo se opusieron a la ampliación de los fondos para el conurbano, porque reducía los fondos destinados a las provincias.
  1. Finalmente, en un alarde de poder legislativo le obligan (vetarlos le quita votos) al ejecutivo a reinstalar los absurdos feriados dados de baja…

Con esto – que pasa desapercibido por la hegemonía absoluta de los medios afines a la administración actual – los gobernadores dieron un indirecto aviso en cuanto a  que si no se resuelve la ampliación de los fondos a favor de las Provincias,   el Presupuesto 2018 no será aprobado, igual que la prórroga del impuesto al cheque y de la emergencia económica. Todo esto obliga a que la actual administración envíe el Presupuesto recién después del 10 de diciembre.

Por su parte, el desorientado sindicalismo está más unido que nunca aunque no lo parezca. El endurecimiento tardío de esta administración es para obligar a negociar mejor y ha comenzado ex post., como casi todo lo que hacen.

La reforma laboral será consensuada, será light hasta la inutilidad. La actual administración escapará haciendo que corre hacia adelante del conflicto laboral y de los paros.

Por su parte los movimientos sociales reclaman porque se ha ejecutado durante el primer semestre nada más que el 30% del monto de la ley de emergencia y la emergencia alimentaria. Se está negociando porque actual administración no quiere gente en la calle

LOS ACTOS DE DIOS

Si la administración hubiera ganado claramente en Buenos Aires habría comenzado a percibirse una orientación consistente de 8 años, por lo que un gran éxito en las elecciones de octubre en Buenos Aires sería muy importante, porque los inversores lo exigen para tan siquiera empezar a pensar en invertir en algo.

Pero la actual administración cree que tiene más poder del que realmente tiene, en realidad el único poder que dispone es el de negociar con todos: movimientos sociales, gobernadores, sindicatos y muy renuentes inversores.

Todos negocian. Menos los sectores vinculados a los DD.HH.

Asumir que el caso Maldonado es una batalla política y no una batalla ideológica resultó un grave error. La batalla ideológica ya la perdió esta administración.Basta ver como entidades empresarias como la ADEBA, IDEA, UIA, ABA fijaron posición en el tema y contemplar el acting feroz con  la expresión artística de la representante de la administración anterior en una misa con una foto del desaparecido en su pecho.

Por eso la actual administración cambió de estrategia pour la galerie. Para ellos este Acto inesperado de Dios tiene muchos más inconvenientes que ventajas: altera el statu quo y ocupa el centro de la escena política. La actual administración parece groggy, culposa y a la defensiva. Antes de este caso se creía muy segura y se relajó a puro marketing, pero ahora tendrá que asimilar el impacto y aun no muestra reacción.

Sin duda todo lo relacionado con la desaparición favorecerá a la representante de la anterior administración dada la inescrupulosa rudeza política de su grupo residual y sin duda ayudará a captar cuanto voto “progresista” ande suelto pero si la violencia continúa – y por su ADN tratarán que continúe – inquietará mucho a los sectores medios y ello puede acentuar la polarización electoral en ese caso a favor de la coalición gobernante.

Hasta ahora gana la ideología porque la justicia insinúa “desaparición forzada” (el primer desaparecido de la actual administración).

Esta calificación judicial implica que la pena es cadena perpetua, que no hay prescripción, que no hace falta que aparezca el cuerpo para condenar, solo hay que demostrar que el desaparecido fue detenido. Una inesperada batalla ideológica que tendrá varias víctimas, por ejemplo alguna fuerza de seguridad con un miembro que será culpable.

EN RESUMEN

A 42 días de desparecido Maldonado, éste caso se ha colocado per se en el centro de la escena, antes que la campaña electoral, más que la economía y que las causas de corrupción, esto último a favor de la administración porque la parsimonia de los jueces federales y los buenos resultados obtenidos hasta ahora por los procesados hacen que la opinión pública culpe en forma inconsciente a esta administración de todas las fallas de la justicia.

La administración parece desear asumir que gendarmes pueden haber golpeado (o algo más) a Maldonado, pero las organizaciones de derechos humanos, la izquierda y el residuo anterior, no dejarán de presionar ideológicamente.

El efecto electoral del caso, si sigue tan mal manejado será una desagradable sorpresa para la administran actual y un favor a los residuos de la anterior: es un símbolo inequívoco propio que los favorece, pero la violencia en protestas y movilizaciones excesivas les pueden jugar en contra.

Gobernadores, Congreso, CGT y movimientos sociales marcan la cancha a esta administración que comienza a aceptar que anticipan un escenario de feroces negociaciones.


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Agosto un mes de transición y reacomodamiento de variables económicas hacia las elecciones de Octubre

  1. Las primarias y los primeros impactos en la economía. Especulaciones
  2. Especulaciones y realidad
  3. Que posibilidades de crecimiento genuino existe con esta Balanza Comercial negativa, un medio ambiente internacional condicionante negativo, con falta de competitividad y sin inversión suficiente?
  4. Que es lo que pretende hacer esta administración sin mostrar un Plan Integral?
  5. Indicios de austeridad de la administración.

 


Las primarias y los primeros impactos en la economía. Especulaciones

Hay un cierto consenso en cuanto a que las elecciones primarias generaron aires positivos para la actual administración porque potenciaron favorablemente las expectativas de corto plazo.

Pero si se repitieran los resultados en Octubre – donde se recambia un tercio del Senado y la mitad de los diputados – el supuesto resultado de esas elecciones confirmarían que la actual coalición a cargo de la administración sería una primera minoría a nivel federal ganando en 4 de 5 distritos en los que gobierna y en 6 que gobierna la oposición.  Pasarían entonces de 86 diputados a 104 y sus senadores afines de 15 a 24. En ningún caso con mayoría propia.

En principio parecería que la influencia del duro grupo opositor residual de la administración anterior no resultaría suficiente para reinstalar un gobierno más populista que el actual, regresando a un autoritarismo y aislamiento internacional.

Además los diversos partidos peronistas lucen desordenados y podrían llegar a demorarse en reorganizarse para convertirse en una fuerza de oposición consolidada.

Hay algo que es posible aunque no probable que ocurra: la líder de la administración anterior obtuvo en las PASO un triunfo algo pírrico y por muy pocos votos, con lo cual es muy probable que la gran polarización haga que el 67% de los votos actuales de la administración actual se eleven a 70/73 % con lo cual la coalición actualmente a cargo de la administración podría eventualmente quedarse con los dos senadores.

Muchos analistas y buena parte de los operadores del mercado opinan que la posibilidad de que la actual administración se consolide como la principal coalición política federal mejoran las expectativas de corto plazo lo reflejan en que los activos argentinos que habían perdido valor regresaron a los valores previos a que el grupo radicalizado colocara su candidata.

También tiende a mejorar el riesgo argentino a niveles regionales. Por otra parte – si todo ocurriera de esa forma – las posibilidades de que esta administración permanezca 4 años más mejorarían las expectativas de largo plazo.

Especulaciones y realidad

La realidad de la economía ha quedado momentáneamente sepultada y fuera de foco para la población por la masiva información que los medios y redes sociales han arrojado sobre la sociedad durante las PASO y debido a las interminables, agotadoras y estériles acciones e informaciones judiciales sobre corrupción y sus supuestos juicios y castigos que difícilmente ocurran y mucho menos recuperen las exacciones ilegales.

Pero arrojar información en forma indiscriminada y sin costo, ofreciendo opiniones no educadas a la población ha generado el efecto ¨Umberto Ecco¨ quién poco antes de morir afirmaba que    “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad… pero ahora tienen el mismo espacio para hablar y similar difusión que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas” (La Stampa, junio de 2015).

Nuestros clientes ya han recibido detalladamente y con anticipación todas las cifras macroeconómicas oficiales y comprobadas que eventualmente pueden colaborar a evaluar sus decisiones estratégicas y visualizar la realidad concreta, cierta y cuantificable.

Allí se puede comprobar que la cruda realidad difiere mucho del eslogan eleccionario y las actitudes zen que obligadamente todos los participantes adoptaron para alejarse – en la imagen de la población lo más posible del grupo residual reaccionario – que intentó sin éxito sumarse a esa corriente.

Un breve repaso de los números macroeconómicos indica lo siguiente:

  1. La balanza comercial es negativa, cayó en forma dramática y no tiene posibilidad alguna de revertirse en el futuro inmediato.

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  1. En 2009 el precio internacional de la soja se encontraba en sus máximos históricos. Y como la soja y sus derivados eran nuestro principal producto de exportación el superávit comercial alcanzó su máximo histórico de casi US$ 17.000 millones anuales. Desde 2011 el precio de la soja comenzó a bajar, y dio comienzo un pronunciado deterioro del superávit comercial que se ve claramente en el gráfico que hemos incorporado.
  1. La actitud de la administración de entonces fue suspender la salida de divisas, falsear las estadísticas, estructurar una matriz de corrupción al estilo de Venezuela utilizando la enorme brecha entre el dólar libre y el oficial para terminar en la devaluación de 2014 con multitud de causas judiciales que nunca se resolverán.
  1. La administración actual desactivó tan pronto como le fue posible el problema, tomando un gran riesgo y liberalizó el tipo de cambio transparentando la fuerte devaluación que se necesitaba en el precio del dólar para iniciar un proceso de reacomodamiento de precios relativos que ha comenzado a mostrar sus primeros resultados.
  1. La balanza comercial es uno de los elementos centrales de la economía porque establece la capacidad de crecimiento, impacta en el tipo de cambio y si resulta negativa mucho tiempo genera distorsiones profundas. En última instancia son los únicos ingresos genuinos que tiene un país para crecer.
  1. A la balanza comercial se le agrega el resto de ingresos y egresos por todo otro motivo (regalías, intereses, utilidades que se giran al exterior, turismo) y se llega a la cuenta corriente, que es sencillamente cuanto ingresa y cuanto se paga en total. En Argentina la cuenta corriente fue deficitaria en más de US$ 15.900 millones en 2015, US$ 15.853 millones de dólares en 2016 mucho más que en 2014 donde aparentemente fue de unos muy sospechosos US$ 8.000 millones, algo no comprobable por la distorsión informativa de esa administración.

Pero, aun siendo el elemento central del crecimiento los analistas no le dan la relevancia que tiene. Es algo así como no prestar demasiada atención a la forma que se obtienen y la cantidad de los ingresos de una familia.

Un déficit del 8% del PBI quiere decir que los gastos de la administración son mayores que los ingresos en la monstruosa cifra de 8% de toda la producción de bienes, servicio y trabajo de la población en un año. Para eliminarlo sería necesario que los ingresos por impuestos crecieran, que las exportaciones fueran mayores que las importaciones durante mucho tiempo, que la administración redujera sus gastos de manera impactante y que la salida de divisas sea inferior a las que ingresan. Eso sería crecimiento genuino y para lograrlo no alcanza el tiempo de vida de una generación completa.

Que posibilidades de crecimiento genuino existe con esta Balanza Comercial negativa, un medio ambiente internacional condicionante negativo, con falta de competitividad y sin inversión suficiente?

Demasiados factores negativos.

Las cuentas externas argentinas están deterioradas y las políticas actuales conspiran contra la posibilidad de competir con los productores de otros países, por eso caen las exportaciones y aumentan importaciones innecesarias.

Aunque la pérdida de competitividad fue causante de este deterioro, es indudable que existen otros factores como la baja de los precios internacionales de las materias primas y el incremento del gasto interno por encima del ingreso.

Los economistas tienen la tendencia a vincular competitividad externa con evolución del tipo de cambio.

Este cálculo, aunque simple, deja de lado otros factores, y lleva a suponer que una simple devaluación puede eliminar los problemas de competitividad, pero esto es lo que provocó en el pasado resultados nefastos.

El tipo de cambio real es inverso al salario real (obviamente si sube el dólar los salarios internos bajan a nivel del de los otros países), por lo que cuando una devaluación mejora la competitividad externa lo hace a costa del salario de la población, pero al recuperarse éste gradualmente a lo largo del tiempo, el tipo de cambio real vuelve a caer y se deteriora “la competitividad”. Ésta es la esencia de los ciclos de expansión y crisis externa de la economía argentina.

En realidad los determinantes de la competitividad son más complejos y varios de ellos son ignorados.

Ser competitivo implica poder generar divisas con las actividades en las que se compite en los mercados internacionales, y comprende no sólo al tipo de cambio sino también la incidencia de los costos laborales, del volumen de los impuestos, de los costos financieros, de los costos de las regulaciones y de la logística, y de las retenciones y aranceles sobre las transacciones externas.

La única forma de ser competitivo es mejorando todos estos factores (en forma equilibrada), pero hacerlo implica tocar muchos intereses y las soluciones pueden ser políticamente incorrectas.

No hacerlo es mantener incrementar los niveles de pobreza.

La evolución de los factores que inciden en la competitividad internacional en los últimos 12 años ha sido muy negativa.

Desde 2004 el costo laboral medido en dólares se multiplicó por 10, y hoy es el doble que los del fin de la convertibilidad.

Esta involución es el resultado de incrementos de salarios que superaron a la productividad (esto quiere decir que se paga más salario y se produce lo mismo), y aunque puedan considerarse socialmente justos no lo son si terminan afectando la posibilidad de mantenerlos. Algo obvio que los políticos usan impunemente.

Las cifras publicadas recientemente sobre la distribución del ingreso muestran que la participación de la mano de obra recibía 33% y ahora aumentó al 54%, y si se agrega la mano de obra de las actividades de servicios y otras en negro llegamos al 62%.

Esto es algo que sería muy bueno y merecido, pero resulta imposible e insostenible en un país sin stock de capital y sin constante crecimiento.

En los país de la región y otros más desarrollados es del 67%, pero tienen un stock de capital muchísimo más grande y con bajas tasas de interés.

Durante este mismo período el volumen de los impuestos y otras cosas que cobran las administraciones se elevó del equivalente a 24% del PBI al 34%, lo que afectó la competitividad externa y aun así no alcanza para financiar el crecimiento del gasto público.

Considerando la evasión existente, la carga de los que efectivamente pagan es mucho más elevada y casi duplica la de otros países de la región. Para muchos productos el componente impositivo de su precio supera el 50%, y en el caso del agro es incluso bastante más elevado.

La carga financiera es otro elemento que deteriora la competitividad externa del país.

Las tasas que paga el gobierno por su endeudamiento superan en 6 puntos anuales a las tasas que pagan en promedio los países con cierto desarrollo, y duplica las que pagan Brasil, Chile y México. Este mayor costo es el reflejo de nuestra turbulenta historia y de las altas tasas de inflación.

Adicionalmente, el acceso al crédito es prácticamente nulo por el escaso tamaño del sector financiero.

Por último, la falta de infraestructura y las regulaciones elevan considerablemente el costo logístico y transaccional en nuestro país. En una reciente reunión empresaria de trabajo se compararon los costos de exportación de un contenedor en Argentina (2.900 dólares), en Brasil (1.900), en México (1.700) y en Chile (900).

La suma de todos estos factores muestra las verdaderas causas de la falta de competitividad externa de la economía argentina, sus crisis periódicas y la pobreza.

Nuestro país no puede competir con distorsiones y con barreras arancelarias y para arancelarias. La protección siempre la paga alguien del sector privado.

Los problemas se resuelven con diagnóstico y atacándolos en forma integral.

Que es lo que pretende hacer esta administración sin mostrar un Plan Integral?

Esta administración desde sus comienzos decidió mantener constante el gasto para sostener los sectores más desprotegidos. Sustituyeron los subsidios a las tarifas para mantener la ayuda social fomentando el consumo en esos sectores e invirtiendo fuertemente desde el estado que sin sobreprecios y sin la fuerte corrupción todo resulta ahora mucho más eficiente.

La idea que tienen es que el déficit disminuirá manteniendo los gastos reales constantes y que un crecimiento económico generaría los ingresos del estado de tal forma que 1% del PBI incremental aumentaría los ingresos de la administración en 0.3%.

Se decidió dejar de emitir y dejar de endeudarse en el ínfimo mercado financiero que tiene argentina que de tan pequeño no alcanza para nada más que para que unos cuantos bancos privados especulen y ganen más que otros sectores, y además aprieta, disminuye la capacidad operativa y empuja fuera del sistema buena parte del sector privado (entre los operadores internacionales se le dice crowding out) y tomar crédito en el exterior porque de otro modo – además – resulta imposible bajar la inflación.

Pero en 2016 el PBI no creció el 2% como se esperaba y la ¨convergencia¨ ( así llaman a ese mini conjunto de decisiones)  provocó que aumentara el déficit haciendo crecer las necesidades de financiación que en gran medida fueron salvadas por un exitoso blanqueo, cuyos fondos prometidos a los jubilados fueron a dar a destinos más prosaicos.

Esto ocurrió porque a pesar del muy positivo cambio de dirección económica no atrajo las inversiones necesarias pero los ajustes graduales y nominales obligatorios de tarifas y del tipo de cambio no permitieron frenar la inflación y bajaron el consumo. En definitiva no funcionó el plan de ¨Convergencia Fiscal Gradual¨

Las cifras – como deben aparecer en todo análisis – confirman lo afirmado: en 2016 el gasto primario bajó 1.2% en términos reales (esto es descontando inflación), pero aumentó muy poco en relación a toda la producción argentina (PBI) de 24.4% a 24.5%, terminando con el exótico crecimiento de los últimos tres años de la gestión anterior donde crecía casi 1.5% por año.

Sin embargo y pese a que se redujeron las retenciones a las exportaciones, se devolvieron 3 % de coparticipación a las provincias y aun contando el blanqueo (0.7% del PBI), el déficit primario aumentó 2% del PBI, de 3.6% a 5.6%.

El incremento de los intereses (por mayor endeudamiento) del 0.4% del PBI se tradujo en un aumento de 0.5% del gasto total real que implica una suba de 0.5% en relación al PBI (de 25.6% a 26.1% del PBI).

También los intereses del nuevo endeudamiento externo equivalente al 0.5% del PBI y provocaron mayor déficit fiscal que llegó a 7.2% del PBI sin contar con la ayuda excepcional del blanqueo.

Si comparamos con la gestión anterior el crecimiento del déficit es mucho menor y los gastos son más racionales aunque se sigue con la costumbre de ocultar parte del desempleo escondiendo empleados en el estado (incluyendo parientes). Nada nuevo en esta tierra.

El  programa que pretendía mantener el   gasto real constante cambiando los destinos de las partidas es en esencia sano y mucho mejor que lo anterior, contiene mayores erogaciones sociales y de obra pública con menores subsidios económicos que eran para favorecer a los concesionarios y desarrollar el mayor marco de corrupción de la historia contemporánea. Pretendió sustituir el financiamiento del rojo déficit con mayor endeudamiento externo e interno y menor asistencia del Banco Central (monetaria y de divisas) pero al caer el PBI no fue posible reducir el desequilibrio fiscal.

 

Indicios de austeridad de la administración.

Ahora se agrega la irrevocable decisión de un gran recorte de gasto público: se decidió un ajuste equivalente a 90.000 millones de pesos reduciendo los gastos innecesarios de la administración pública.

Si no se ejecuta se demoran aún más las inversiones porque el desequilibrio macroeconómico provoca atraso cambiario, impacta en las tasas de interés y es insostenible en el tiempo.

El déficit del sector público es en total 8% del PBI, imposible de mantener en el tiempo. Por su parte los grandes empresarios sostienen haber hecho el ajuste. Algo hicieron pero a costa de sus proveedores PYME para ellos imposible de mencionar y por tanto utilizar como argumento.

Si se analizan las cifras fiscales hasta julio 2017 hay una clara tendencia favorable a cumplir con lo propuesto, porque los ingresos crecieron 3.8% real por reactivación y blanqueo el gasto creció solamente 2.6%.

Los gastos en subsidios económicos bajaron 29.4% real al no existir la corrupción en concesiones de trenes, ómnibus, puertos, aduana, y decenas de otros focos pero  especialmente por la reducción de los subsidios energéticos por los $25,000 millones que se cancelaron en forma adelantada en diciembre de 2016, que redujeron el gasto del primer trimestre de 2017.

En consecuencia el déficit bajó 4.3% en términos reales, sin contar el blanqueo. Pero con el aumento del gasto en intereses pagados al sector privado por los Bonos, el gasto total aumentó 5.0% en términos reales y las Necesidades de Financiamiento del Sector Público Nacional, crecieron 11.2% en términos reales de tal manera que finalmente no se logró por poco cumplir con lo planificado para 2017. Pero hay un definido cambio de tendencia.


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Con la serenidad y conocimiento habituales el sistema financiero, los operadores del Mercado de Valores, los informales y particulares con cultura especulativa tomaron sus ganancias 12 horas después de la encuesta PASO y todo sigue igual.

Con la serenidad y conocimiento habituales, tanto el sistema financiero en su conjunto como los operadores del Mercado de Valores, los operadores informales y algunos particulares con cultura especulativa tomaron sus ganancias garantizadas de antemano 12 horas después de la encuesta PASO por lo cual el tipo de cambio volvió a los valores de mercado que coinciden con el de referencia marcado por el BCRA, es decir $ 17,7298.

Hasta los más novatos opinadores, en general economistas junior – muchos curiosamente profesores iniciales en universidades – opinan mediática y despreocupadamente que hay liquidez mundial jugando a favor (algo conocido por toda la poblaciónmundial desde hace años) y que la encuesta llamada elecciones PASO dejan a la actual administración con margen para construir capital político hasta octubre, opiniones muy opinables.

Con cierta ligereza los opinadores afirman que se podrán comprimir spreads y volver a los niveles previos al ruido electoral. Lo patético es que lo afirman luego que eso ocurriera a menos de 12 horas de conocidos los supuestos buenos resultados de la encuesta y luego de leerlo ad nauseam en los diarios.

Asumen – casi todos – un cambio de tendencia, tomando como referencia los resultados provisorios de la encuesta del pasado 13 de agosto estos analistas económicos en oportunidades serios, han comenzado a sugerir que la sociedad inició un cambio apoyados en la endeble base del supuesto éxito de una coalición que no pudo derrotar a un grupo de gente hipnotizada por décadas de acting y que esa coalición consiguió un tercio de todos los votos en el país. Opiniones ligeramente apresuradas si las hay.

Los cambios de tendencia en las sociedades solamente se pueden percibir en la perspectiva retroactiva de muchos años, no por haber conseguido un tercio de los votos en una elección que no fue ni siquiera eso. Es imposible distinguir cambios de tendencia en 12 horas. Esa es la enfermedad de la híper información y la hiper opinión de nuestros días: apresurada, desmesurada.

La realidad difiere y mucho.

En la semana previa se intervino en el mercado para evitar variaciones asociadas a la habitual y comprobada volatilidad típica de todo proceso electoral, por dos motivos: uno real  que fue evitar que un dólar llegue a  $ 19 y cause angustia a la población al momento de votar y otra ponerle un freno al sistema financiero en su conjunto,  a  los operadores del Mercado de Valores y a los operadores informales para evitar que sus aseguradas utilidades provocaran una excesiva transferencia de recursos desde los desprevenidos a los informados, como es habitual.

El costo del operativo no insumió demasiadas reservas internacionales al serio y oportuno Banco Central que mantuvo altos rendimientos en pesos, cuidándo las variaciones del nivel de precios.

Banco Central alerta y oportuno.

La decidida intervención del Banco Central en la plaza cambiaria, vendiendo divisas por USD 1.600 millones en dos semanas generó los resultados buscados y no tuvo impacto sobre las reservas internacionales porque se compensaron por el ingreso de divisas del Tesoro Nacional, que sigue tomando deuda en los mercados internacionales.

En agosto entraron USD 2.700 millones de un préstamo por USD 6.000 millones acordado a con un consorcio de bancos en 2016, y se recibirán USD 1.800 millones más. Entonces y a pesar de la moderada e intencionada intervención, las reservas del Banco Central actualmente se ubican casi en US$ 49.000 millones, superior a julio cuando en US$ 47.014 millones, lo cual le da fuerza al Banco Central, algo que para todos los operadores es algo de Perogrullo y que les facilitó obtener buenas utilidades en pocas horas.

El martes vencieron $534.983 millones (17,75% del PBI y aproximadamente u$s30.000 millones de dólares) en Lebacs, lo que hacía pensar que algo podría dirigirse al dólar pero se renovó el 84,7% del stock con una oferta de curva de tasas aplanada, es decir menos tasa a más largo plazo (26,5% a 35 días y 25,85% a 273 días). Los inversores se volcaron nuevamente al carry trade aprovechando las altas tasas en pesos.

Es de esperar que la tendencia siga, los inversores aprovechen las altas tasas en pesos y la idea de un dólar sin cambios mayores hasta un par de semanas antes de las elecciones definitivas de octubre,  momento en el cual los jugadores del mercado repetirán la operación de comprar dólares baratos dos semanas antes y venderlos caros un día antes de votar. Sólo el Banco Central puede evitar ese traslado de recursos.

Aclaraciones imprescindibles

Los resultados de la encuesta PASO no son tan favorables como la actual administración ha logrado instalar entre quienes les apoyan tan incondicionalmente tanto como a la anterior administración.

El resultado de la encuesta no es para nada claro  en lo electoral o en lo político y no será un picnic para ellos el mes de octubre. Aunque se quiera instalar un empate y un triunfo que no fue en absoluto decisivo. La alegría proviene de la incertidumbre previa respecto de una catástrofe.

En la suma total la actual administración obtuvo 35% del total, por la dispersión de la oposición.

En segundo lugar se ubica con comodidad la administración anterior, con el 18% obtenido en un solo territorio que será inexpugnable por muchos años. Tomar ese fuerte parece demasiado para la actual administración.

La mitad del electorado no eligió a ninguno de los dos, aunque en esas mitades sea más fuerte el sector que no adhiere a la anterior administración.

Pero el resultado fue un empate en dos distritos sobre veinticuatro pero esos dos distritos reúnen el 50% de los votos: la provincia de Buenos Aires con 40% de los votos efectivos y Santa Fe con 10%.

El líder de la actual administración y su más cercana ad later festejaron anticipadamente un triunfo que no fue tal en los números, y que la líder de la anterior administración, con mucho más de timing político ha reído discretamente última de madrugada.

Lo mismo ocurrió en la provincia de Santa Fe, donde los resultados oficiales cayeron 5 puntos en tres horas, debido a una forma anticuada e infantil de conteo intencionado.

Analizando fríamente el resultado, queda claro un equilibrio de fuerzas más allá de los impactos políticos.

Dejando Buenos Aires y Santa Fe, porque la diferencia es menor a un punto, la administración actual ganó en diez distritos sobre veinticuatro.

En cuatro gobierna y cuenta con todo el aparato: 1. la Ciudad de Buenos Aires -por amplio margen- 2. Mendoza, 3. Corrientes y 4. Jujuy y  en las provincias de los dos únicos gobernadores que se volcaron a la administración anterior: San Luis y Santa Cruz.

Pero el peronismo tomó las nueve provincias que ellos gobiernan (Catamarca, La Rioja, Tucumán, Tierra del Fuego, Chubut, San Juan, Formosa, Chaco, Misiones) dos más han sido ganadas por gobernadores asociados (Santiago del Estero y Río Negro) y en Salta fue derrotado el Gobernador por otra fracción del Peronismo.

No parece que esta administración tuviera mucho que festejar especialmente considerando que si se repiten estos resultados, algo más que posible, la actual administración tendría más bancas pero sin siquiera aproximarse a la mayoría en ninguna de las dos cámaras.

Entonces la encuesta del 13 de agosto corrobora el triunfo de la actual administración pero como primera minoría y arañando.

No hay un resultado para nada contundente, por lo sucedido en Buenos Aires y Santa Fe.

Sin estos distritos la actual administración se impuso en 10, con victorias decisivas en Córdoba y Ciudad de Buenos Aires pero el Peronismo y sus aliados se han impuesto en 12.

Así las cosas la actual administración no se aproxima ni remotamente a la mayoría en ninguna de las dos cámaras.

La política monetaria luego de la encuesta PASO

Se tomó la decisión de mantener estable la tasa de política monetaria en 26,25%, Se mantiene alto nivel de actividad en el mercado secundario de Lebacs, con una tasa de 27%, que se defendió ayer al renovar cómodamente la casi totalidad de los $534.000 millones de LEBACs. y sin que el excedente impida la caída del tipo de cambio.

Hay si un endurecimiento de las condiciones monetarias para bajar la demanda de divisas y porque la inflación se ubica en niveles algo superiores a los que el Banco Central esperaba.

Inflación

La inflación en julio fue 1,7%, algo más que junio (1,2%), a causa de los precios regulados, que provocaron casi 1% a la variación del mes. La inflación núcleo (1,8%) no ha variado en los últimos 6 meses (1,7%), sin tomar nota siquiera del movimiento del dólar (los mercados son más despiertos de los que los políticos quieren hacer creer a la población).

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Los alimentos se encarecieron nada más que 1,1%. y los productos estacionales compensaron los aumentos de invierno en con las bajas por liquidaciones.

A pesar de los aumentos de precios regulados y a las presiones cambiarias, Julio dio un buen número con una inflación menor que lo que descontaba el mercado (1,9%), de acuerdo a la variación de las estimaciones del Relevamiento de Expectativas del BCRA.

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La tendencia calculada matemáticamente muestra una clara tendencia descendente que aún no se refleja en las variaciones interanuales como puede apreciarse en el cuadro siguiente. 

Salarios

La evolución de Salarios muestra un avance mayor al del nivel general de precios. Para los trabajadores en blanco las remuneraciones fueron 30% anual, lo cual es una mejora real del 6%, tomando inflación de 22%. Se habría mantenido también en el caso de los trabajadores en negro con un avance de 1,3% en sus salarios reales reflejando una pequeña pero progresiva reactivación económica.

Hay quien supone – analistas y periodistas – que est costosa encuesta es el espejo de la realidad electoral, o del sentimiento de la sociedad, Suponen un triunfo rotundo de esta administración a nivel nacional, con la ayuda desde el poder en las provincias de la estructura del radicalismo.

De un día a otro se asume que el peronismo es una masa disuelta, diseminada y despistada.

Ya los analistas mediáticos dan por cierto que las elecciones las ganará esta administración por más margen que el que obtuvo en las PASO y anuncian que después que gane tendrán que hacer algunos ajustes macroeconómicos, nada más obvio.

Si fuera así, es posible – no probable – que el país reciba un volumen de inversión equivalente al 20% del PIB significa US$110.000 millones anuales, un incremento de US$27.500 millones respecto del nivel actual. 

PERSPECTIVAS

Todo está por verse, porque de un día al otro nada ha cambiado. La  presión   de  los  elementos   de poder como el agro, los empresarios   y los trabajadores de clase media y baja  sobre  el   Estado   ejercida   históricamente   desde el  siglo IXX  (recordar  la  “represen talón de los hacendados”,  primera exigencia lograda    para   conseguir   la   intervención     del   Estado   y conseguir    la   oficialización   de   contrabando), hoy es la presión empresaria para conseguir  negocios con el estado   y por parte de la clase media y los trabajadores obtener la estatización de la  vida económica por falta de dimensión del sector privado  quebrando ambos intereses cualquier  escala de valores  éticos.

Esta administración debe modificar el fondo de la cuestión. Si tiene con que hacerlo.

Para empresarios, gremialistas y población hoy el Estado sigue siendo un objetivo de asalto y las corporaciones tratan de usarlo como fuente inagotable de pedidos  y ante la imposibilidad material de ofrecer las prebendas reclamadas le echan culpas.

Nuestro proceso de estancamiento y fracaso lleva más de 80 o 90 años, es imposible precisar una fecha exacta de inicio y no es fácil encontrar las causas específicas. No cambió en 12 horas.

Muchos historiadores de la economía (Pastore, Emilio Fernández entre otros) no lograron explicar por qué se produjeron esos hechos o en todo caso como se generó la cultura que produjo nuestra dificultosa situación actual.

Entre las posibles causas, Mauricio Rojas Historiador y economista – en su libro ¨La Historia se escribe hacia adelante¨  afirma que el caudillaje del siglo IXX generó una forma de hacer política basada en el clientelismo, las patotas y la corrupción, utilizando en forma arbitraria el poder del Estado, el enriquecimiento ilícito y la coacción contra los opositores, augurando en forma anticipada que la “grieta” que ahora nos separa es antigua y un modo ya tradicional de hacer mala política: es una Hidra de Lerna de 100 cabezas imposible de matar.

En lugar de especular con sobre optimismo,  la administración actual debería forzar la  responsabilidad de  los sectores  dirigentes – empresarios, gremios y    políticos-   para que bajen sus expectativas  de usar al Estado  como un buen  negocio a  controlar,  como una  protección   paternal  a recibir  o  como el  proveedor indirecto   de  votos.

Es responsabilidad empresarial y no política   conquistar     mercados que permitan ampliar    la demanda hacia   las empresas.   A eso debe aspirar un empresario, y eso es la  mejor seguridad para el  obrero y  será la  mejor  garantía  de que  el  tamaño – el desarrollo que quiere la actual administración y toda la población sensata –   sea el que  permita  competir  sin paternalismos  inflacionarios  ni resolver la inflación unicamente  a través de! esquema monetario.  Por ese camino solamente llegaremos a mantener la moneda fuera de su valor real de cambio.

La economía avanza en el mes electoral sin favorecer en nada a la actual administración. Mejores cifras. Mal timing.

 Leve, asimétrico e inestable el incremento del nivel de actividad se ha iniciado, como era previsible. La mayor actividad algo menor  de 1% del PBI confirma la posibilidad de llegar a un 3% de crecimiento durante 2017 recuperando los niveles de 2014 con cifras mucho más ordenadas y un rumbo mejor orientado que diluyó totalmente  la crisis hacia la que la administración anterior apuntaba pero aun sin un programa de estabilización y desarrollo explícito.

Algunos sectores han mejorado visiblemente su nivel: la actividad financiera, la construcción pública, la producción agropecuaria y la producción de automóviles y camiones se han incrementado en forma sensible, mientras otros siguen deprimidos o a la baja, como los textiles. Algunos rubros muestran gran incremento debido a los resultados negativos que tuvieron desde 2014 debido a la recesión.

Lo más positivo es

  • que el crecimiento se da en productos de uso industrial intermedio y no de consumo final,  y
  • que la recaudación impositiva aumentó en julio 31,8 por ciento, respecto del año anterior.

Deflacionado doce meses – es decir 24% – la recaudación creció 7,8% en términos reales lo cual muestra que los productores de bienes de consumo final han aumentado sus pedidos con claras expectativas de un incremento de la demanda para consumo interno o exportación, y esa gente por lo general tiene buena información de su negocio.

Por otra parte el IVA, el impuesto más relevante en el sistema nacional, aumentó 34,8 puntos anuales, y el impuesto a las Ganancias creció un 40% respecto del año pasado.  Tanto por encima de la inflación indica mayor actividad.

Lo que más se incrementó fue  la recaudación del Impuesto a los Bienes Personales, que subió 90,9% respecto de julio de 2016 por el blanqueo de capitales que cerró el 31 de marzo de este año, pero  ya muestra los primeros y positivos resultados fiscales. Ahora es el momento de tomar nota del muy buen acierto con el blanqueo y de la muy mala actitud de faltar al cumplimiento con los jubilados dado el falso Relato de la Reparación Histórica, contando desde hace meses con los fondos comprometidos. Esos errores no son gratis a la hora de votar.

Indicios positivos

En siete meses de 2017 la recaudación llegó a $ 1. 453.852 millones de pesos, un aumento de 31 por ciento respecto a igual período de 2016, lo cual es bueno para la administración y pésimo para la población, al menos por ahora, porque indica que a pesar de la enormidad de la presión impositiva la recaudación crece en desproporción a la mejora de salarios.

Además en junio aumentaron:

18% la producción de minerales no metálicos que son de uso intermedio para productos industriales

15,9% la industria automotriz por la consistente demanda en el mercado doméstico;

15,4% metalmecánica y tabaco, más productos de caucho y plástico

9,5% la edición e impresión

8,9% la industria química

5,4% papel y cartón

3,5% la industria alimenticia

3,2% las industrias metálicas básicas

0,7% la refinación del petróleo

El único segmento industrial en negativo fue el textil, con una baja de 4% anual sector al que aún no ha llegado la mayor demanda de consumo pero que se revertirá en 60 a 90 días con los planes Ahora 3 y 6 para indumentaria nacional y por el incremento del tipo de cambio que ayudarán a incrementar la demanda para la industria textil local y se verá en septiembre/octubre.

Timing

Por una cuestión de muy desfavorable timing este mayor nivel de actividad no es ni será percibido por la población general antes de las PASO y seguramente tampoco antes de las elecciones verdaderas, porque no serán tomados por los indicadores de confianza en la gestión de esta administración que hoy muestran fuertes e inoportunas caídas en la confianza del consumidor de casi 4 puntos desde mayo.

Reactivación liviana y tardía para las PASO y muy difícil de usar en las elecciones de Octubre porque la población no percibe ni se interesa en estos crecimientos – son producciones intermedias y poco aumento de consumo – por eso los indicadores de confianza siguen a la baja y la confianza en esta administración en julio siguió descendiendo al valor más bajo de su gestión.

Las áreas que se han reactivado lo hicieron apoyadas por el crecimiento del crédito al sector privado que aumentó en junio 4% en términos reales con respecto al año anterior, aumentaron 5.2% los préstamos comerciales y 5.0% los préstamos personales.

El consumo no aumenta. Aquí lo que hay es mucha diversidad. Buen aumento de la venta de bienes durables e inmuebles, con un consumo minorista bajo. Las ventas en comercios minoristas en supermercados y shoppings medidas por el INDEC bajaron en el segundo trimestre y acumulan una caída de 2.5% anual y en volúmenes vendidos en supermercados y centros de compras retrocedieron 1.7% en mayo.

Esto es responsabilidad de la ineficiencia del Ministerio a cargo (el más flojo de todos), impotente ante los oligopolios que cartelizaron los precios de los alimentos y bebidas sin que esta administración supo, pudo o quiso evitarlo.

 Utilizando estas cifras y proyectando con parámetros confiables se puede estimar un crecimiento del PBI para todo 2017 en de 3.5% suficiente para recuperar lo perdido en 2016, y con un buen arranque para el año 2018 que recibe 1% punto gratis.

El sector externo juega en contra proyectándose un aporte negativo de las exportaciones netas de al menos 1.5/2.0 puntos que restan al PBI, por la caída de los volúmenes exportados y la falta del viento de cola que disfrutó la anterior administración por el precio de los commodities bajos y a la baja.  

Política Monetaria

La política monetaria ya tiene problemas para reducir la inflación.

La tasa de inflación medida por PriceStats fue en julio, 1,6% mensual. Es probable que la tasa de aumento del índice de precios del INDEC, sea mas alta; pero será sólo momentaneamente como en junio. Esta tasa mensual de inflación es inferior a la tasa promedio desde julio de 2016 a julio de 2017. Más de un año entonces que la tasa de inflación ondula alrededor de un promedio inmutable, sin tendencia clara.

La tasa real de interés pagada por las LEBACs a 30 días ha sido en promedio del 6% anual, tal como el Banco Central lo había anunciado al poner en marcha la política de metas de inflación.

Si bien no se llegó a la meta anual de inflación debajo del rango 21%-22%, este resultado no es en absoluto un fracaso porque el objetivo era muy exigente sin bajar drásticamente el déficit fiscal.

La política monetaria generó valoración real del peso desde mayo de 2017 y lo revirtieron a partir de ese momento. La tasa de interés pagada por las LEBACs, si bien es exóticamente positiva con relación a la inflación ya no logra desalentar la dolarización de los ahorros por lo que no es prudente aumentar la tasa de LEBACs para lograr la baja adicional de la tasa de inflación.

En resumen, la política monetaria ha agotado por el momento su capacidad para reducir la tasa de inflación. Es necesario algo más integral de toda la administración trabajando más coordinadamente que en la actualidad, para impulsar la estabilización y el desarrollo de la economía. Por ahora con decenas de ministerios difíciles de coordinar no parece posible. Delegar y confiar es imprescindible, pero sin una coordinación cercana a la perfección es temerario.

Habría que recordar que a partir de 1980, la Reserva Federal en EE.UU.  Con altas tasas de interés, redujo la inflación pero contaba con toda la administración aplicando políticas de desregulación, y rebaja de impuestos. En una economía minúscula, ínfima, como la nuestra debería ser posible una coordinación que nunca llega porque los responsables viven de campaña en campaña.

El Presidente del BCRA está jugando el papel de la Reserva Federal y lo hace magistralmente. Pero el resto de la administración todavía no. Perder – como con seguridad ocurrirá –   las elecciones en la Pcia. de Buenos Aires será un llamado al reordenamiento.

Tal vez sería más prudente no frenar el aumento del dólar con aumentos de la tasa de LEBACs

El precio del dólar aumentó con la tasa de inflación sin bajar, y eso podría hacer aparecer la idea de aumentar la tasa de LEBACs. Esto ocurre desde abril de 2017 y la suba no impidió el aumento del precio del dólar, circunstancia que   pudo llevar a decidir aumentarla aún más. Afortunadamente el BCRA es el ala coherente de la economía y comprende bien los motivos del alza (ajuste de precios relativos, salida de capitales, la arraigada ¨Psychonomics¨ de     empresarios , operadores y clase media que han vivido más de una generación con dos dígitos de inflación anual y sin moneda propia).

Para avalar la eficacia del aumento de la tasa de LEBACs como freno a la suba de la cotización hay que tomar en cuenta la experiencia del mes de marzo de 2016. Hasta marzo el precio del dólar subió y ese día superó al precio de paridad del poder adquisitivo.

La administración aumentó un poco – sin perder la calma – la tasa de LEBACs de 2.55% mensual a 3.03% y el precio del dólar comenzó a bajar desde 16 pesos a 14 pesos. Luego aumentó en los meses siguientes, pero la elevada tasa real de interés pagada por las LEBACs mantuvo ese precio deprimido. Esto se ve comparando el tipo de cambio de mercado y el tipo de cambio de referencia o de convertibilidad publicado por el BCRA (base monetaria sin LEBAC, dividido entre las reservas)

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No parece prudente subir la tasa de LEBAC para bajar al tipo de cambio pre electoral porque el aumento de la tasa no cambia la tendencia psicológica al aumento del precio del dólar.  Los operadores comprarán dólares en espera de una nueva suba de su precio más cercana en el tiempo. La mejor política fue la aplicada: usar algo de las reservas y hacer que la oferta haga bajar el tipo de cambio. Eso se hizo y resultó correcto.

Se eligió una alternativa inteligente

Se intervino vendiendo reservas y se siguió anunciando que la flotación era libre y la volatilidad cambiaria deseable. Los operadores tienen necesariamente que dudar para comprar cuando el Banco Central vende, porque la magnitud de la venta puede ser elevada y el Banco Central tiene espaldas mayores a US$ 47.000 millones.

Otras alternativas hubieran sido:

  • No intervenir con aumentos de tasas o con ventas de reservas, hasta que el precio del dólar llegue a su techo en el mercado cambiario y, a partir de que lo encuentre, comience a ceder. Pero no se puede porque estamos cerca de elecciones.

Insistir en que la presión contra la inflación seguirá las pautas de metas, pero cuidando lo que ocurre con el tipo de cambio y reduciendo la volatilidad interviniendo en el mercado sin modificar drásticamente la tendencia. Es lo que hacen los Bancos Centrales, de economías con dolarización.

La alternativa elegida fue la mejor. Cuando esta administración anuncie el imprescindible plan integral de estabilización y desarrollo entonces se podrá insistir con la segunda alternativa (la presión contra la inflación en base a metas de inflación)

Inflación

La inflación núcleo está resultando dura de matar: fue 1.5% promedio mensual entre mayo y junio, hace un año que no se reduce. En el primer semestre aumentó 10.7% equivalente a 22.5%. Anual.

La inflación nivel general fue más baja en junio respecto al 2.5% mensual de febrero pero en julio subió y llegará a 2.0% acumulando un año de 21.6%. Julio ha sido un mes con aumentos ya programados expensas, combustibles, cigarrillos, servicios domésticos, prepagas, y taxis.

La política monetaria por sí sola no podrá contra la inflación, a menos que cause estragos en el nivel de actividad. No está logrando bajar la inflación núcleo, la inflación que es la principal. Claro está que la tasa de inflación en el corto plazo no es un fenómeno solo monetario. Existen arrastres, hay procesos complejos cuando se convive con aumentos de tarifas (en noviembre/diciembre habrá incrementos de luz y gas).  En resumen, o coordinan las áreas en un plan integral de estabilización y desarrollo acordado o las dificultades continuarán. Esa es la gran deuda de esta administración, la desprolijidad en la coordinación.

Se puede esperar una inflación general de 22% para 2017, es decir 5 puntos más que la meta, con inflación núcleo de 20%. No serán posible tasas de inflación más bajas que 1% mensual en lo que resta del año, lo que impedirá el 8/12% que es la meta para 2018.

Sin embargo, y por un momento debemos mirar la composición de la población por sus ingresos y nivel sociocultural porque la tasa de inflación es un número abstracto, macroeconómico y frío que no revela casi nada más que tendencias y no es en absoluto igual para todos.

El gráfico – de elaboración propia con datos de INDEC – puede ayudar a salir de los paradigmas macro y entender que significan para las personas:

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 Elaboración propia con datos del INDEC

El 5% de la población – como ocurre en todo el mundo y desde siempre – acumula la mayor parte del stock y del flujo de capital. Tienen ingresos familiares superiores a $ 150.000 mensuales por persona y la tasa de inflación es una referencia para decisiones de inversión. Su consumo no está asociado a los precios. Sólo hay 2 millones de personas en ese segmento.

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Elaboración propia con datos del INDEC

El segmento más numeroso es el grupo d1 y d2 que representa el 47% de la población total y el 50% de la población urbana. Allí el ingreso familiar es inferior a $ 14.000 mensuales y naturalmente sus hábitos de consumo en un medio ambiente condicionado por la inflación resultan necesaria y absolutamente inelásticos donde la comida, bebidas, servicios básicos, transporte y un mínimo dedicado a vestimenta consumen el 95% de sus ingresos.

Allí la inflación NO es abstracta, es real, y no es la que se anuncia como cifra macroeconómica. Los alimentos y bebidas que impactan un 29.5% en el índice del INDEC, para esas 21.000.000 de personas impactan en 95% de sus ingresos y allí la tasa de inflación no ha sido del 1.5 % núcleo en julio, sino del 5/6% estacional en ese y todos los meses.

A esa población que votará en el segundo nivel del conurbano y proporcionará un tremendo susto a esta administración no le interesa en absoluto nada más que abrigarse y poder comer.

El INDEC para ese segmento es abstracto. Por eso nuestro informe semanal se inició señalando que la reactivación es ¨… asimétrica e inestable…¨algo que debieron tomar en cuenta con mayor atención y desde un primer momento esta buena administración.

Aspectos financieros

Será necesario tomar préstamos externos por u$s9.300 millones más o menos u$s5.3 en el exterior y u$s4.0 MM de deuda interna. El Programa Financiero de 2017 requiere u$s6, 100 M para lo que queda de 2017 algo que se puede conseguir sin problemas porque los bancos centrales del mundo apuntan a hace homogéneas sus políticas monetarias con subas muy graduales de la tasa de interés, indispensable para la estrategia fiscal de Argentina.

El año próximo será más complicado: alcanzar un déficit primario de 3.2% del PBI parece posible pero no es tan así.

Habría que bajar gastos por 2 puntos del Producto algo complejo porque el 65% de los gastos son jubilaciones, pensiones y subsidios al sector desprotegido e improductivo en un medio ambiente que no habrá crecido lo suficiente para generar desde el sector privado los recursos para recaudar más. 

No habrá ingresos de blanqueos es decir que faltará 0.3% del PBI, y se reducen las retenciones a la soja con un costo fiscal de 0.2% del PBI, más los 3 inevitables puntos de coparticipación a las provincias – 0.3% del PBI – y un supuesto incremento en gasto previsional asociados a la Ley de Reparación Histórica (?) que implicaría un eventual 0.9% del PBI, pero no tomarlo en cuenta es más razonable. Los jubilados son el eslabón más débil y no habiendo elecciones en 2018 sin duda no se cumplirá.

Si al déficit primario de 2017 se agrega lo anterior el 2018 habrá un desequilibrio de 5.2% del PBI, con la penuria de un ajuste fiscal de 2.0% del PBI para alcanzar la meta fiscal el año próximo.

La economía se está reactivando. El aumento será 2.6% este año y menos en 2018. Con la política monetaria estricta, la política fiscal que inevitablemente será muy contractiva afectando la demanda interna, sin mayores inversiones 2018 tendrá una recuperación menor que la de 2017.

 

Una administración errática y sin coordinación en lo económico, llega al referéndum PASO con excesivas incógnitas que ponen a riesgo su futura gobernabilidad.

Política Monetaria

La política monetaria continuará siendo dura por lo que resta del año. Se aumentó el 26 de julio la tasa de las LEBAC´s y se confirmó que seguirán siendo elevadas, no obstante es improbable que la inflación mensual sea menor al 1% en promedio por el resto de 2017 y en consecuencia no se alcanzará la meta de 20% sino que será superior al 23% este año.

Sería muy saludable que en los últimos meses de 2017 estuviera por debajo de 1% para asegurar un año 2018 con 10/14% anual, algo que no ocurrirá.

Sector Externo

Las cuentas externas del primer semestre muestran un severo deterioro del sector externo a causa de la política monetaria dura para bajar la inflación y un endeudamiento externo imprescindible para financiar el déficit, todo en un medio ambiente condicionado por un tipo de cambio libre y flotante.

Obviamente, el primer efecto que esta combinación produce es un impacto en un  tipo de cambio casi libre que ha aumentado, algo que si no se transfiere a los precios mejora la competitividad,  desalienta importaciones superfluas , no favorece la reactivación incipiente al encarecer componentes importados y aplaca gastos superfluos de la clase media/media  en momentos de grandes problemas macroeconómicos.

Una mirada simple indica que la totalidad de la base monetaria en relación con las reservas internacionales marca un tipo de cambio de $ 17.97 y la moneda se cotiza en ese nivel (27 de julio).

Naturalmente sin considerar el enorme stock de LEBAC´s que en cierto modo es dinero momentáneamente esterilizado. Incorporar esa masa al cálculo de es un tanto inquietante porque sumar a la base monetaria (todo el dinero en circulación) a las LEBAC´s significa que ante una pérdida de confianza de operadores, población y corporaciones empresarias se transforman en demanda de dólares a cada vencimiento siendo esa posibilidad una lejana amenaza sobre el valor del dólar, o más precisamente sobre el pilar de las acciones pragmáticas descoordinadas de la actual administración que es la libertad de cambio.

En ese caso el tipo de cambio de referencia sería $ 37 por dólar. No obstante pueden renovarse continuamente porque hay un 40% de confianza en esta administración y ese valor es teórico, aplicable únicamente a una situación como la de 2001.

Ajustando el valor del dólar por inflación durante 2016/2017 debería cotizarse a $ 16.05

Por otra parte existe una constante oferta de divisas a ser convertidas a pesos para cubrir el déficit fiscal lo que obliga a comprarle al Tesoro los dólares generando expansión monetaria a ser siempre esterilizada con LEBAC´s o pases.

Esta estrategia de endeudamiento para atender el déficit forzosamente debe ser algo transitorio porque ni el stock de la deuda pública externa ni el de la deuda costosa del BCRA (LEBACs + Pases) pueden aumentar indefinidamente.

Falta de competitividad

Los ingresos por exportaciones son consistentemente inferiores a las importaciones más los pagos de dividendos e intereses, a lo que agrega que las tasas en pesos ya no hacen atractivo invertir en pesos a corto plazo y recomprar dólares.

El hecho real – que cuesta admitir – es que esta administración no parece consolidar confianza y casi seguramente perderá las elecciones en Buenos Aires fácilmente, ha provocado que haya grandes compras de divisas para salir de la especulación en lo últimos días llevando la cotización a un 10/15% por encima de lo que sería una cotización de referencia y marcando un nuevo piso del que no habrá marcha atrás,

Esto sería positivo en términos de competitividad si las grandes empresas dominantes contuvieran su naturaleza de maximizar utilidades más allá de lo razonable en forma corporativa, algo imposible dado la falta de acuerdos macro, por lo cual nace nuevamente una excusa inflacionaria y obviamente un riesgo que esta administración no sabe, no puede o no quiere enfrentar: las grandes corporaciones formadoras de precios.

Por eso esta administración le da tanta importancia a ¨la inflación núcleo¨ inventada y publicitada para separar la inflación monetaria heredada y corregible con gran esfuerzo de la que generan los oligopolios y los ajustes de la relatividad de precios (tarifas, subsidios, etc)

Sin embargo la política monetaria es firme (lo mejor de esta administración) y se siguen vendiendo letras en forma sostenida para subir los rendimientos y bajar la inflación núcleo.

Los nuevos niveles de tasas tienen la particularidad de acentuar el aplanamiento de la curva de rendimientos, con el fin de influir en las expectativas de largo plazo.

Esto simplemente quiere decir que se paga más ahora y se ofrece menos hacia el futuro porque se insiste en que la inflación será controlada.  Así es que se aumentó la tasa de 35 días a 26.50%, mientras que a 270 días se bajó a 25.35%.

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Claramente los rendimientos ofrecidos insisten en un control inflacionario acentuado en 200 días como puede verse en la tendencia lineal ajustada de la tasa 2 que son los nuevos rendimientos para las renovaciones de letras.

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Las tasas se aumentaron por qué las expectativas inflacionarias no se aproximan al objetivo y la inflación núcleo permanece alta. La reacción entonces es aumentar las tasas de las letras, dejando de lado la idea de que en julio se comenzarían a bajar.

La inflación bajó en mayo-junio luego del 2.5% promedio de febrero –abril y quedó en el mismo nivel de agosto de 2016 y enero de 2017 (1.3% promedio). Pero las expectativas siguen más altas que las deseadas.  

Necesariamente las tasas de interés reales altas son necesarias para contener la inflación pero a pesar del aumento no será menor al 1% mensual en el último trimestre del año.

Julio tendrá 1.8/2% o algo más, agosto – setiembre apuntan entre 1.1/1.3% a menos que la administración sorprenda con nuevos aumentos, otros que los aumentos en las tarifas de gas y electricidad pautados para noviembre-diciembre con lo cual la inflación anual estaría en 22/24% dic/dic.

El déficit en la cuenta comercial y en la cuenta corriente no es malo en sí mismo porque puede ser el resultado de un boom de actividad económica doméstica empujada por la inversión, algo que naturalmente no es este caso. También puede ser provocada por la baja de los términos de intercambio o la caída de la demanda de nuestros productos, tampoco es el caso.

La causa del déficit en la cuenta comercial es que hay una fuerte tendencia declinante de las cantidades de exportaciones por la falta de competitividad, del ahora auto corregido atraso cambiario y de la falta de acuerdos de comercio mientras aparece un pequeño aumento de actividad interna que empuja la recuperación incipiente de las importaciones.

Como financiar el déficit y sus consecuencias.

El déficit del sector público nacional superará los $ 300.000 millones en el segundo semestre del año siendo un 4.2% del PBI algo esperado por la actual administración.

El pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública en pesos por $51,000 M, más los financiamientos imprescindibles en lo que falta de 2017 lo llevan a $ 350.000 millones o sea u$s19.600 millones de dólares.

Donde se obtendrán los fondos: $55,500 millones o US$ 3.100 millones con adelantos que el Banco Central transferirá al Tesoro y u$s 17.000 millones mediante préstamos internos y externos.

Como hay depósitos en moneda extranjera por u$s6.300 millones no habrá problema para pagar la deuda en divisas del resto del año (u$s3.3 MM).

Pero habrá que colocar en el mercado los US$ 10.500 millones de dólares y emitir los pesos  – $183,800 millones – expandiendo la oferta de base monetaria en $240.000 millones y absorberlas con LEBACs aumentando el ya grosero stock de la deuda remunerada del Banco Centra, y el muy poco mencionado déficit cuasi fiscal del que esta administración ha instruido a sus cuadros con ¨de eso no se habla¨.

Las elecciones y las medidas posteriores

La economía y la política pueden generar para la actual administración dos condiciones necesarias pero no suficientes: la primera es que ganen la elección en la Pcia. de Buenos Aires y la segunda que el fin de la recesión se sostenga y crezca la actividad en el tiempo. Ambos sucesos son necesarios aunque insuficientes.

Ganar la elección sería un impulso para esta administración pasteurizada en sus modos, acciones y decisiones excesivamente gradualistas y asimétricas que han beneficiado más a los que cuentan con mayores recursos.

Perderlas abre una caja de Pandora con dos años muy duros por delante.

Si ganan se consolidan en los mercados de capitales que hoy dudan sobre cuán sólido es el esquema económico vigente. Pero aun después de una victoria esta administración no tendrá la fuerza política del 10 de diciembre de 2015. Sería más fuerte pero sin la capacidad que desperdiciaron para hacer y deshacer que tuvieron el primer día.

Esta administración perdió fuerza por muchas razones:

  • no diseñó ni presentó un programa macroeconómico integral, algo que generó aceleración inflacionaria en 2016, una baja de la inflación lenta en 2017 (afortunadamente con un dólar a casi 18 pesos que resuelve muchos problemas)   y una muy débil recuperación de la actividad de 2017 en un marco de fuerte pérdida de poder adquisitivo en los sectores más desprotegidos y de la clase media.
  • no logró despegar luego del rápido acuerdo con holdouts, la baja de los subsidios a la energía y el muy exitoso sinceramiento fiscal y
  • la continua sucesión de errores, idas y vueltas en temas sensibles por falta de coordinación y total carencia de elemental análisis previo a la toma de decisiones centrales como la insostenible diversidad de las tarifas de servicios públicos. A casi dos años no han logrado hacer coherente los montos que se pagan. Algo que un estudiante secundario con una planilla de cálculo podría plantear en horas.

Un incremento de la actividad del 3% anual sostenido sería excelente pero la economía de hoy no puede garantizar una reactivación sostenida y equilibrada.

Con 3% de crecimiento por año no alcanza para reducir el déficit de ninguna manera y creer que  el crecimiento económico reducirá el déficit fiscal, es un pensamiento mágico porque son necesarias tasas de crecimiento enormes y prolongadas superiores al  7% anual como en 1991 – 1997” o 2003 – 2010.

La economía no está preparada para llegar al 7% anual y el entorno no favorece. Decir “…no hay ajuste después de las elecciones porque lo que hay es un plan predecible que va rumbo al crecimiento…” es propio del estilo Zen de esta administración pero cuantitativamente de cumplimiento imposible en menos de 15 años al ritmo actual.

La decisión política ante el déficit fiscal

La decisión fue no corregirlo o peor, aumentarlo. La actual administración   debutó haciendo crecer el déficit primario: redujo impuestos, reforzó los planes sociales, devolvió recursos de la coparticipación a todas las provincias y aprobó la Reparación Histórica previsional Reparación totalmente inexistente que se constituyó en el primer Relato de esta Administración; no se ha cumplido en absoluto.

Los analistas mediáticos y la oposición no se ocupan del tema porque los jubilados que aportaron más de 30 años y reciben menos del 25% de lo que les correspondería no tienen lobby, son relativamente escasos, sus votos no mueven ningún amperímetro y – además – casi todos han iniciado juicios y fueron anestesiados por las Cámaras de Apelación que no resuelven nada, al margen que hombres con más de 70 años no tienen la cultura ni la energía para cortar las calles.

El déficit de 2016 fue superior al de 2015 aun con el ingreso extraordinario del blanqueo. Y el de 2017 terminará siendo superior que el de 2016 y 2015. Sigue creciendo y ya se hizo y cobró el blanqueo. El problema dejó de ser los subsidios sino que ahora es todo el gasto público desordenado e inelástico.

Si no quiebran la inercia de crecimiento esta administración se condena a ser de transición.

Alcanzar el objetivo para 2018 de un déficit de 3,2% del PBI no será en absoluto sencillo porque hay compromisos políticos de bajar aún más los ingresos: habrá otra baja de las retenciones de la soja y la devolución de otro 3% de coparticipación a las provincias sin más ingresos excepcionales del blanqueo.

A pesar de no cumplir en absoluto con la Supuesta Reparación Histórica el gasto previsional subirá por encima de la inflación por la fórmula legal de la Movilidad, y no sería sorpresivo que sea modificada para ponerla por debajo de la inflación.

Aunque se cumpla el cronograma de suba de tarifas de electricidad y gas, se actualice el costo de ómnibus y trenes, y aunque el resto del gasto aumente por la inflación y la AFIP recaude con mejor calidad que en este momento,   el déficit del año 2018 será – por inercia – el mismo que en 2015, 2016 y 2017. Bajarlo requiere tomar medidas concretas, que tienen un costo político enorme y esta administración carece de fuerza.

Le resultará muy difícil salir del modo ¨Zen¨ de hablar pausado y repetir letanías, para pasar a la pro actividad necesaria para corregir la economía con un programa adecuado.

La experiencia histórica en toda la historia económica mundial indica que es imposible mantener baja la inflación con elevadísimo nivel de gasto público en países con poblaciones que no confían en su moneda. Pero si se diseña un ajuste necesario para llegar a niveles normales – como 35% del PBI – no es posible imaginar cómo se puede lograr sin un fuerte poder político y el acompañamiento de la población, algo que esta administración no tiene, ni sabe conseguir.

Esta administración es plenamente consciente de que carece del poder político que se necesitaría y no cuenta con la predisposición favorable de la gente a aceptar los cambios y por eso no puede salir de un ajuste muy gradual.

Si las circunstancias internacionales fueran favorables – hoy no lo son – y la confrontación política fuera menos violenta e hipócrita existiría cierta posibilidad de avanzar un poco.

Deberían aceptar que se convirtieron en una administración de transición y poner en marcha un Plan de Estabilización y Desarrollo como lo hizo Arturo Frondizi en diciembre de 1958.

Que se puede esperar después de las elecciones.

Se pueden esperar intentos de Reformas estructurales para conseguir cierta reactivación ordenada, todas de alta relevancia e impacto pero ninguna dirigida a bajar el déficit fiscal.

Se necesitan esas reformas estructurales y medidas concretas para reducir el déficit.

Los intentos de reformas serían una Reforma Previsional, un nuevo marco de Responsabilidad Fiscal con las Provincias, una Reforma Tributaria y una Reforma (Blanqueo) Laboral.

Para ello necesitan un acuerdo macro con las restantes fuerzas políticas pero en nuestro país los opositores tienen una feroz capacidad de autodestrucción demostrada diariamente.  Haría falta una catástrofe de proporciones épicas para que por la fuerza todos dejaran sus egoísmos de lado.

Los lineamientos de la Reforma Previsional deberían ser crear una pensión universal para la vejez, subir la edad jubilatoria de las mujeres y permitir aportes voluntarios complementarios. Son iniciativas que no serán aceptadas por ninguna de las fuerzas opositoras y tampoco encajan con la muy mala situación financiera de la ANSES.

Los gastos previsionales están creciendo por aplicación la fórmula de la movilidad y por eso la Reparación Histórica se convirtió en un penoso relato al peor estilo de la administración anterior y los ingresos se están erosionando por la cesión de ingresos a las provincias.

Un acuerdo de Responsabilidad Fiscal con las Provincias requiere poner topes a la suba del gasto público y moderar el endeudamiento externo. Hasta acá, las provincias están recuperando la coparticipación que iba a la ANSES, colocaron deuda externa sin restricciones y en el primer semestre de 2017 recibieron casi 200% más de transferencias de la Nación que en 2015. En gran medida para sostener empleados públicos improductivos.

Lo que se sabe de la Reforma Tributaria es que sería – otra vez – gradual.

Lo que se sabe de la Reforma Laboral es que harían un blanqueo de aportes patronales, personales o un combo con un olvido para atrás y menores cargas futuras, y mayor viabilidad para tercerizar mano de obra con un abaratamiento de los juicios laborales.

Es conjunto de iniciativas con elementos positivos aunque con impacto fiscal nulo y que tendrá grandes y poderosos detractores.


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La actual administración al colocar sus expectativas por encima de sus destrezas, ha generado grandes frustraciones que probablemente serán causa de su derrota en la Pcia. de Buenos Aires

La positiva reorientación de la macroeconomía, la reinserción en el mundo financiero con el natural y simple argumento  de pagar las deudas completas, la contención efectiva de la inflación,  la seriedad y transparencia operativa con que la actual administración inició su trabajo y que generó alivio y buena repercusión local e internacional,  se va diluyendo.

Las variables macroeconómicas no muestran grandes cambios en las dos primeras semanas de julio, pero la economía está en un círculo vicioso. El Estado mantiene un tamaño enorme con un gasto público equivalente al 46% del PBI y con un déficit fiscal superior al 8% del PBI, algo que pocos países en el mundo padecen. Alto gasto y elevado déficit  aplastan con enormes impuestos al sector privado y generan la necesidad de recurrir al endeudamiento externo como recuso para no emitir lo que provoca  entrada de divisas y presiona hacia la baja el tipo de cambio, algo que ha comenzado a corregirse en forma natural a causa de la inflación y una sana política monetaria.

No hay indicios ciertos de reactivación excepto en los sectores agrarios, de la construcción y automotriz todos ellos vinculados a los segmentos sociales de mayores ingresos generando asimetría con los más desprotegidos.

Para la actual administración es muy peligroso hablar de reactivación en este momento porque es totalmente asimétrica y negativa para la mayoría de la población: la venta de autos importados en junio aumentó 80% y en cambio la de frutas y verduras en el Mercado Central -donde compran los almaceneros del conurbano – cayó 40%.

Hay una cierta reactivación pero claramente no es para los sectores de menores ingresos.

El impacto político eleccionario afecta mucho la economía

A pocos días de las primarias la suma de todas las encuestas de opinión indican que la clase media y baja perciben que la economía no ha mejorado ni siquiera para mantener su nivel de vida, la corrupción no fue ni será castigada y mucho menos recuperados los fondos apropiados irregularmente, todo ello en un marco de inseguridad creciente, con una inflación menor pero que sigue afectando los bolsillos de una población asimétricamente compensada.

La sociedad– en todos los niveles – ha perdido aceleradamente la confianza en esta administración. En mayo y junio declinó 10%.

Esta administración sabe y no puede disimular, que llegan a las primarias débiles a causa de errores eludibles como el desmanejo de las pensiones a los discapacitados, pomposos anuncios no cumplidos como la Reparación Histórica a los jubilados que aportaron y que– ante el incumplimiento – decidieron seguir los juicios (se iniciaron otras 12 mil causas por reajustes).

Recientemente han caído en el error de ofrecer $ 50.000 millones en  préstamos a tasa positiva a la población más vulnerable para aumentar el consumo antes de las elecciones de octubre, cuando aumentarlas hubiera resultado un paso político mucho más significativo y de menor costo para la administración y para los supuestos beneficiarios.

El más visible error fue generar el Primer Relato de esta administración (la Reparación Histórica)   que no tuvo ningún efecto. Alcanza sólo al 40% de la clase pasiva con un 24% de aumento en los poquísimos casos donde se ofreció algo, muy por debajo de lo prometido.  Como consecuencia lejos de sentirse favorecidos los jubilados aumentaron el número de juicios, es decir, consumaron un visible fracaso a pesar de contar con los recursos prometidos y obtenidos del exitoso blanqueo.

Esto está a punto de ser utilizado por la oposición de manera contundente.

Se votará sin una reactivación y el votante que no está definido (25%) percibe que la justicia declama y no actúa porque esta administración solamente hizo renunciar al juez Oyarbide, no pudo en el Consejo de la Magistratura eliminar a otro probadamente corrupto, y otro juez Federal notorio sigue demorando causas en las propias barbas de esta administración sin mencionar otro corrupto intocable en una Cámara que siempre protege a los miembros de la administración anterior.  Tampoco han logrado siquiera rozar a la Procuradora militante.

A pesar de estas debilidades en  la Ciudad ninguna encuesta está por debajo del 40% a favor de la administración actual  pero en  Buenos Aires donde está en juego gran parte – si no todo – del futuro de esta administración,  más del 30% de los votantes no tiene aún una decisión tomada y la representante de la administración anterior mantiene una ventaja de más de 4 puntos (sumando todas las encuestas serias) con lo cual supera el margen de error y casi con seguridad prevalecerá en esa Provincia sobre la muy lavada propuesta de la actual administración.

La representante de la administración anterior tiene a su favor la situación social negativa en el conurbano bonaerense -donde están dos de cada tres votos de la provincia- lugar donde los ingresos han involucionado, con un crecimiento en alimentos y artículos de primera necesidad 10% por encima de la inflación y 16% por encima de las remuneraciones promedio. Desolador panorama para una administración un tanto desperdigada para tomar decisiones económicas.

Ganar o perder la elección en la provincia de Buenos Aires será ganar o perder la elección nacional. En los últimos tres meses, han sido reiterados los mensajes provenientes del exterior, sobre la importancia que el resultado tendrá para las inversiones y el endeudamiento de Argentina.

A menos de un mes de las primarias se han dado cuenta de la importancia que tiene esta elección de medio mandato.

De las siete elecciones que hubo desde 1983, en seis la elección previa al fin de mandato anticipó la derrota de quien gobernaba en la presidencial siguiente.

Los cuatro presidentes no-peronistas electos antes que Macri (Frondizi, Illia, Alfonsín y De la Rúa) todos entraron en crisis tras perder la elección en la provincia de Buenos Aires y tuvieron problemas insolubles de gobernabilidad. En caso de perder, no hay margen para un ajuste impositivo que afecte grandes grupos corporativos como los concentrados distribuidores de alimentos, los grandes acopiadores y las grandes empresas reguladoras de los ingresos de muchas Pymes que operan casi como oligopolio sin supervisión. El Ministerio de Comercio prácticamente no existe, no actúa y no controla.

Es por ello que ganar o perder la provincia de Buenos Aires, es ganar o perder la elección nacional. No sólo porque este distrito es el 40% de los votos, sino porque el efecto de la elección se nacionaliza.

En las últimas cuatro elecciones de medio mandato, el triunfo de la oposición en 1999, en 2005, en 2009 y en 2013 definieron el efecto nacional.  Lo saben y están tan preocupados que salen del discurso habitual y apresuran decisiones con errores graves.

Ello explica por qué la elección es importante, aunque no está en juego el control del Congreso, ya que aun haciendo una buena elección el oficialismo seguirá necesitando negociar con para lograr acuerdos.

Cuando esta administración intente neutralizar el efecto de un triunfo de la representante de la administración anterior en Buenos Aires, argumentando que tiene más votos que ella a nivel nacional o que han ganado legisladores estarán elaborando un relato similar al de la administración anterior cuando perdió en Buenos Aires, pero no funcionó y no funcionará ahora.

La visión internacional

Por otra parte, en lo que era el fuerte de esta administración – la reinserción internacional –  tampoco puede exhibir progresos: además de quedar calificado en el más bajo escalón como país fronterizo a causa de la inseguridad electoral,  la actual administración anunció que el Presidente se reuniría en la Cumbre G20 con Merkel, May, Macron y el Presidente de Sudáfrica (Zuma).

Merkel canceló el encuentro una semana antes sin explicaciones; May lo hizo un día antes para priorizar otra reunión y Macron hizo otro tanto, limitándose el encuentro a una charla de cinco minutos en un pasillo.

Pero el Presidente argentino se reunió con los jefes de gobierno de la India, Turquía, Indonesia, Sudáfrica y Singapur. Son países medianos (excepto India) como Argentina. Los jefes de gobierno de Indonesia, Singapur y Vietnam en mayo en Beijing invitaron al Presidente argentino a visitar sus países. Esto indica que Argentina debe dar prioridad a la relación con países medianos en su política exterior, frente a los cuales tiene respuestas y no evasivas.

Como se afectan los mercados

Esta administración llega muy golpeada a las primarias pero el mercado local no se alteró y la corrección se observó solamente en el mercado cambiario. Los valores de los bonos vuelven a acercarse a los precios previos a la decisión de Morgan Stanley del 20 de junio de postergar un año el cambio en la calificación de Argentina desde mercado de frontera a mercado emergente, y la renta variable recuperó 70% de la baja producida por la decisión de Morgan Stanley.

El nivel de actividad antes de la posible tormenta

En el primer trimestre de 2017 la economía creció 1,1% trimestral por eso la serie original muestra la primera variación anual positiva desde que se entrara en recesión en el segundo trimestre de 2016: +0,3%.

De mantenerse el nivel de actividad del primer trimestre de 2017 durante todo el año, el PBI aumentó 1,2% en relación a 2016 por lo que se puede esperar un crecimiento del 2,9% en el año. A la aceleración en la obra pública y su impacto directo en la construcción se suma un pequeño aumento del consumo con acuerdos salariales que recuperan algo del salario real en los sectores formales de la economía. 

La inflación

En la zona urbana común que conforman la CAPITAL y los 40 municipios de la Provincia de Buenos Aires, el aumento de junio fue 1.4%. La inflación interanual se desaceleró a 22.7% anual. La inflación núcleo del mes es 1.8%.

Alimentos y Bebidas fue 4.0% mensual. Vinos 10% mensual. De esta forma, la variación mensual se ubicó por encima del registro de la semana pasada (2.5% m/m) y por encima del registro de la variación general (1.4% m/m). Por su parte, la variación semanal se desacelera a 0.0% s/s, frente al 0.4% s/s de la semana pasada.

Carnes, levemente a la baja. Las Carnes exhibieron una variación mensual estable en 1.4% .Carne Vacuna 1.4%

Las Frutas se aceleran y las Verduras se desaceleran. La inflación mensual se ubicó en 3.4% y 5.5%.

Las Bebidas se desaceleran. La variación mensual fue 2.6%

Productos Lácteos y Huevos, bajaron -0.2% en el mes Alojamientos y Excursiones se observan al alza.

Bienes Durables, se registran alzas en: Muebles y Accesorios Decorativos (0.7%), Artefactos para el Hogar (0.4%), Textiles para el Hogar (0.7%) y Equipos de Audio, Televisión, Fotografía y Computación (0.4%). Se registran a la baja: Batería de Cocina, Cubiertos, Vajillas y Otros (-0.5%).

La inflación en la Argentina es uno de los problemas más graves de la economía derivada del déficit y la actitud empresarial y de la población tras medio siglo de inflaciones de dos dígitos anuales. Por encima del 20% anual sigue siendo muy elevada, y nociva para acelerar el ritmo de actividad. Sin embargo, esta administración redujo la tasa anual desde el 40% en 2016 a casi la mitad en 2017.

En junio, la inflación anual se situó en 22%, lo más bajo desde 2010. El Índice de Precios al Consumidor del área metropolitana acumuló en los últimos 12 meses un 21,9 por ciento en concordancia con todos los analistas privados.

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La coyuntura económica camino a las PASO.

Se inició el período final donde la meta son las elecciones legislativas de octubre. Previamente en agosto se deberá votar en unas Primarias Obligatorias que nunca resultaron de utilidad desde que se instalaron y en este caso serán solo una costosa encuesta para que cada partido político pueda conocer aproximadamente su dimensión.

En octubre no se modificará – cualquiera que sea el resultado – la composición de las fuerzas legislativas porque solo se renueva un tercio de los senadores y la mitad de los diputados y ningún resultado permitiría a la coalición actualmente a cargo de la administración alcanzar mayoría en las cámaras. Pueden aumentar – y todo indica que así será – el número de diputados y no más que eso desde el punto de vista cuantitativo.

Sin embargo, cualitativamente que es lo que interesa a la macroeconomía, para la actual administración lograr derrotar en la Provincia de Buenos Aires a lo que fuera la anterior sería un fuerte impulso en la reinserción confiable en el mundo financiero.

Con inesperado optimismo los precios de los bonos y acciones ya han descontado la derrota de lo que fuera la anterior administración en las PASO del 13 de agosto y el próximo 22 de octubre. Si se analiza el comportamiento de los mercados en las últimas tres semanas, las cotizaciones han sido positivas tanto para los bonos y acciones en dólares como en pesos, siendo probable que se genere un escenario positivo aun si la actual administración obtuviera solamente una ventaja general a nivel país.

Aun en el caso de un traspié electoral en la Pcia. de Buenos Aires el mercado no anticipa grandes movimientos. Pero si la actual administración consolida su fuerza política, tendrá capacidad para las reformas estructurales, para impulsar crecimiento y se empezará a asumir – especialmente en el exterior – que esta administración consolidará reformas positivas durante 6 años y no durante dos.

Cifras: a pesar que se ha iniciado una lenta salida de la recesión y la tasa de interés es alta,  las acciones aumentaron su valor un 30% en 2017 y  desde que asumió la nueva administración  en diciembre de 2015, el índice de acciones aumentó 75% por las ganancias de empresas energéticas, petroleras y entidades financieras, entre otros.

Hay seis actividades, transporte de gas, distribución de gas, transporte de energía eléctrica, construcción, manufacturas de origen industrial,  agricultura y ganadería que habían reportado pérdidas entre enero y marzo del año pasado que revirtieron la situación en 2017.

A partir de octubre y cualquiera que sea el resultado habrá profundización en los ajustes de la política macroeconómica de corto plazo. Se intensificará el esfuerzo monetario para reducir la inflación, se continuará utilizando el endeudamiento público externo y se mantendrá la flotación del tipo de cambio, reduciendo muy lentamente el déficit fiscal. Habrá una profunda reforma impositiva para 2018 que será discutida en el Congreso con una nueva composición que buscará redistribuir la carga impositiva y que generará gran actividad de lobby corporativo.

La actual administración iniciará un proceso de fuerte reducción de gastos (modificará la política fiscal expansiva) para bajar el déficit a 3% del PBI en 2018 y 2% en 2019. Son objetivos modestos pero de difícil cumplimento porque el 75% del gasto es inelástico (jubilaciones, planes sociales y subsidios) y un 50% del mismo gasto público está indexado por la inflación pero debe reducirse de manera menos asimétrica que lo hecho hasta ahora, donde hay grandes ganadores – el sistema financiero, el sector agropecuario y las empresas constructoras de obras públicas – y muchos perdedores como la población general que ha sufrido una fuerte reducción en  sus ingresos en términos reales.

Principales indicadores del nivel de actividad: inflación y empleo

La economía está en un círculo vicioso generado en la última década. El Estado tiene un tamaño muy grande con un gasto público del 46% del PIB y con un déficit fiscal consolidado de la Nación, Provincias, Municipios y el Banco Central superior al 8% del PIB, algo que pocos países en el mundo han alcanzado. Alto gasto y déficit  generan fuerte presión tributaria sobre el sector privado y la necesidad de recurrir al endeudamiento externo lo que provoca  entrada de divisas y presiona hacia la baja el tipo de cambio, algo que ha comenzado a corregirse en forma natural a causa de la inflación y no generará nuevos aumentos per se.

Sin embargo los ajustes a porteros, las naftas y otras conciliaciones que generaron la inflación de junio harán que la de julio llegue casi a 2%, que es demasiado alto para esta etapa, porque se esperaba estar en 1%.

Los oligopolios que suelen utilizar los saltos del tipo de cambio para aumentar sus precios esta vez están contenidos por el estancamiento del consumo.

Los impuestos y las tasas de interés exóticamente elevadas incrementan los costos internos y reducen el nivel de actividad de la economía. El sector privado no puede expandirse por falta de crédito, el estancamiento de ventas y por la decisión de no realizar inversiones con sus recursos propios.

El tamaño de la economía en nuestro país es muy pequeño y en buena medida los precios son controlados por un conjunto inorgánico de grandes empresas en los principales rubros de consumo. Es un mercado con exagerada concentración en empresas grandes que trasladan sus problemas de financiación a sus proveedores, empresas PyME que en muchas áreas han llegado al límite de su capacidad de supervivencia rentable.

Es por ello que el crecimiento es muy lento y la creación de empleo pobre. El poco empleo creado ha sido público y empleos independientes mientras la cantidad de asalariados en el sector privado no ha crecido.

CIFRAS: Los datos de empleo publicados en estos días muestran aumento del desempleo entre enero y marzo. La falta de creación de empleo en el sector privado lleva a un incremento del empleo público y de los subsidios, lo cual agrava el problema del déficit fiscal y del gasto.

La salida de esta situación es mediante una política fiscal menos expansiva (menos gasto público) y atracción de inversiones. Es lo que dice pretender la actual administración pero aplicando un programa muy gradual y con grandes contradicciones, como la creación de gran cantidad de trabajos directivos innecesarios que generan ¨una trampa de actividad (trabajar como un fin en sí mismo sin objetivos ni resultados) con alto costo¨ en el gobierno. Uno de los innumerables ejemplos es la Dirección de Movilidad en Bicicleta creada en enero de 2017 sin actividad alguna y a cargo de personas sin experiencia en un extravagante Subsecretaría de Movilidad Urbana que seguramente cuenta con una estructura administrativa, asistentes, asesores, un jefe de gabinete para los mismos, secretaría, y jefes de departamento para cada una de las distintas formas de bicicleta, monopatines y triciclos hasta ahora conocidas. 

El camino a las elecciones

En las elecciones la economía será un factor neutral porque hasta octubre no se percibirá un mayor nivel de actividad en la mayoría de los sectores, el mercado laboral no tendrá mejoras y la inflación seguirá en el entorno de 1/% ó 2% por mes.  Habrá una la variación del PBI para los últimos cuatro trimestres que será positiva pero la población no la tomará en cuenta porque las estadísticas son para la gente información abstracta hasta que no impactan en sus ingresos.

CIFRAS: Están progresando todos los componentes de la demanda doméstica en comparación con el año anterior. El consumo privado subió 1% en el primer trimestre, el consumo público 1.5% y la inversión 3.0% pero en el caso de la inversión con una composición nada buena porque lo invertido en maquinaria y equipamiento, que es la más importante fue la que menos creció, solo 1.1% de un año al otro.  

Es saludable que haya nuevos sectores con recuperación: 10 de los 16 sectores productivos tuvieron crecimiento interanual en el primer trimestre, el campo +4.3%, transporte +3.7%, la venta de inmuebles +3% pero persiste la caída del comercio -1%, de la industria manufacturera          – 2.2% y de la minería -5.4%.

La demanda

CIFRAS: la economía creció en el segundo trimestre, de abril a junio. La mayoría de los indicadores muestran crecimiento y lo más importante es que se quebró la tendencia. 

La construcción muestra un aumento en la venta de cemento que aumentó un 7.5% anual en el primer semestre y en mayo creció otro 1% 

También crecen la producción manufacturera, la siderurgia, la demanda de importaciones, las ventas de autos, el crédito y el consumo en este caso más rezagado.

El consumo

CIFRAS: Los indicadores muestran una baja en el año comparado con 2016, pero hay indicios de mejoras.

Las ventas minoristas en los primeros cinco meses del año cayeron -3.4%, pero en mayo tuvieron una suba de 0.4% con respecto a abril, y las ventas reales en shoppings y supermercados que fueron hasta mayo 5% inferiores a las de 2016, mostraron resultados positivos en junio.

Las ventas de autos al mercado interno aumentaron 19% respecto de 2016 con un muy fuerte aumento en mayo de 8% contra abril. Hay más demanda de importaciones que aumentaron 12.4%. 

Considerando que el primer trimestre fue mejor a lo esperado, el año 2017 apunta a un crecimiento del PBI de 2.7% en promedio, lo que genera 1 punto extra de crecimiento para 2018 y hasta podría cumplirse el 3.5% a 3.0% que espera la administración.

La economía lleva cuatro trimestres de lenta recuperación pero no está creando nuevos puestos de trabajo y la tasa de desempleo sube.

Según el INDEC, la población en las ciudades es de 27, 416,000 personas y la población económicamente activa (de 18 a 65 años) es de 12, 478,000 personas es decir un 45%.

De ese 45% hay 9% (1.150.000) desocupados en el primer trimestre de este año mientras que en el cuarto trimestre de 2016 eran 7.6%.

La economía debería generar 140 mil nuevos puestos de trabajo por año (los jóvenes que llegan a 18 años menos los mayores que llegan a 65) para mantener sin variaciones la tasa de desocupación. No ocurre.

Por otra parte hubo una importante caída del empleo en el segmento de trabajadores informales, especialmente en el tercer cordón de la provincia de Buenos Aires donde predomina este tipo de empleo y que sin duda conspira contra las posibilidades electorales de la actual administración en la Pcia. De Bs.As.

INFLACIÓN:

CIFRAS: El aumento de tarifas acrecentó la inflación de febrero, marzo y abril. En mayo la tasa de inflación bajó a 1.3% y fue 1.5% en junio, tasa que debió ser menor porque junio es un mes de baja inflación.  

Con el 1.5% de junio, la inflación acumulada en el año es 12.2% y la inflación de los últimos doce meses 22.1%. El 1.5% es el doble de la necesaria (0.8%) para cumplir el objetivo de 17%. 

Con una proyección optimista puede esperarse que la inflación de 2017 sea cercana a 22%. Es posible que los aumentos en las tarifas de gas y electricidad programados para noviembre y los aumentos en las tarifas de transporte en 2017 hagan mayor la tasa.

Los esfuerzos para reducir la inflación recién comienzan, un año es muy poco tiempo. La inflación núcleo es hoy igual a la que registró en promedio durante los dos mandatos anteriores, en resumen se incumplirá con el objetivo anual en 2 a 4 %.  

Ideal sería un último trimestre de 2017 una inflación mensual de 1%, para hacer posible la meta del año 2018 equivalente a 8 -12%.

La gran mayoría de las empresas PyME proveedoras de bienes y servicios intermedios no pueden trasladar los incrementos de costos y en poco tiempo más, tal vez antes de octubre es posible una crisis visible de empleo y protestas sociales que serán explotadas electoralmente por la oposición que ya anuncia movimientos sociales. No hay que dejar de recordar que 32,2% de la población es pobre y el 6,3% se encuentra en la indigencia lo cual es un fuerte motor de justo reclamo a cualquier administración, sea ésta responsable de la génesis o no lo sea.

Los movimientos del tipo de cambio

CIFRAS: muchos analistas consideran que el dólar en argentina es algo que – cuando puede negociarse libremente – tendría un precio establecido por la oferta y la demanda casi como cualquier otro producto lo cual es muy opinable en nuestro país, tanto para el dólar como para cualquier otro producto.

La población argentina carece de una moneda estable desde hace más de medio siglo porque el peso hace tiempo que dejó de utilizarse como medida de valor y menos como forma de ahorro. El peso argentino no cumple con dos de las tres características de la moneda de un país porque en el mejor de los casos solo se usa – y no siempre – como un instrumento simple de pago.

La relación del dólar con el peso podría medirse fríamente dividiendo la base monetaria entre el total de las reservas en el Banco Central tal como se haría en un régimen de convertibilidad.

Haciendo eso observaríamos una tabla como la siguiente:

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Entre 1996 y el año 2000 las reservas internacionales superaban a la base monetaria.

En el 2001 las reservas se desplomaron, la base monetaria aumentó y el Dólar que en el año 2000 cotizaba a 0,46 por un peso (un absurdo) saltó a 2,8 en 2002, con las posteriores consecuencias catastróficas.

La razón fue la pérdida total de confianza. La población y los operadores desconfiaron de la política económica y del peso,   y compraron dólares masivamente reduciendo en forma dramática las reservas internacionales que bajaron de US$ 34.000 millones en el año 1999 a US$ 10.000 millones en el año 2002 con inestables sucesivos gobiernos.

Más del 70% de las reservas fueron retiradas por la población y los operadores del sistema bancario por desconfianza. Es como si ahora la demanda de dólares fuera US$ 33.000 millones en pocas semanas.

Hubo una clara señal en 2001 cuando el indicador saltó de 0,46 a 0,78 mostrando que se avecinaba una crisis.

Como puede verse en el gráfico siguiente hoy la situación es muy diferente, porque si bien la base monetaria (sin tomar las LEBACs) es inmensa el indicador de paridad es 18.02, el dólar cotiza a $ 17.50 lo cual indica que hay un margen de confianza significativo.

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Si se produjera una crisis de confianza radical, que implique que el Banco Central no pudiera renovar la deuda que tomo al emitir LEBACs. el indicador superaría hoy los AR$ 37 por dólar, pero esta deuda de corto plazo se renueva porque hay confianza del mercado en esta administración y la inflación va licuando paulatinamente ese déficit cuasi fiscal.

Si la confianza se perdiera el único recurso sería emitir moneda y ampliar la base monetaria o vender dólares como ya ha ocurrido. Esta administración es consciente de la situación y administra sus recursos conservadoramente (excepto cuando crea Ministerios o Direcciones fantasmas). No hay que tomar a la ligera el monto de las LEBACs y tampoco dramatizar el tema.

Por eso es importante observar esta variable, para dimensionar el riesgo que ha tomado esta administración porque mientras haya confianza, no habrá problemas y esta variable no será en absoluto relevante. La confianza depende en parte del resultado de las elecciones, y esa es la única razón de la importancia de las PASO. 

Las razones del ajuste de la paridad peso dólar. Su relación con los precios internos.

Si bien el indicador anterior es coincidente hay que tomar en cuenta que desde mayo el precio del dólar subió 10%.

Desde julio de 2016 había aumentado 14%, muy por debajo del 22% de los precios minoristas y 24% respecto de los salarios promedio. Esto significaría que no hay una escalada por falta de confianza sino un ajuste de precios relativos entre el dólar y la tasa de inflación.

Si el dólar aumenta por un exceso de demanda también se produciría un incremento inducido de la tasa de interés, y esa tasa se mantuvo en el 25,5 % anual lo cual es un indicio de tranquilidad en el BCRA.

Por otra parte, aun no se ha liquidado buena parte de la cosecha de soja de alrededor de US$ 1500 millones de dólares pero cuando se produzca casi con seguridad el tipo de cambio no bajará, porque hubo aumento en el tipo de cambio multilateral (que es el que resulta de operar con los países con los que comerciamos) que es similar al de enero, es decir 12 puntos por encima de diciembre de 2015.

Hubo ingresos de divisas por los préstamos externos para financiar el déficit que colocaron al tipo de cambio por debajo de su paridad real pero las como exportaciones serán menores que las importaciones y habrá pago de intereses, transferencias y dividendos al exterior habrá un déficit de la balanza de pagos, que puede llegar al 3,5%.del PBI lo cual nivela la cotización del dólar.

Además no se tomaron en los últimos 35 días nuevos préstamos externos para financiar el déficit y no hubo en consecuencia oferta de dólares en el mercado.

Entonces, el reacomodamiento de precios relativos más la falta de oferta ha empujado a la cotización hasta un nivel en que no debe preocupar realmente a menos que trate de obtener alguna clase de rédito político o que algunos mediáticos traten de instalarse usando este ajuste de precio relativo como argumento.

El error de caer en un nuevo Relato

Esta administración enfrenta un déficit que no ha generado pero ha contribuido a incrementar con su excesivo gradualismo. Como se ha mencionado antes los gastos son 75% inelásticos por ser jubilaciones, asistencia social y subsidios a la población carenciada y los ingresos crecen muy lentamente de la mano de una incipiente revitalización de la actividad,

Pero esta administración al comenzar su gestión y ante la necesidad de generar simpatía y gobernabilidad ha incurrido en un muy grave error que le afectaría negativamente si la oposición actuara en forma sensata en lugar de fanática: el Relato de la Reparación Histórica a los Jubilados.

Transcurrido un año y con los plazos vencidos no se ha cumplido con ningún ajuste otro que los casos extremos y los más pequeños que no resuelven nada.

El grueso de los jubilados que efectuó una vida de aportes genuinos no fue contactado en más de un año excepto para informar de continuas postergaciones con variados argumentos muy artificiales. Luego de transcurridos 6 meses de haber recaudado los recursos necesarios, y comprometidos del blanqueo el grueso de legítimos beneficiarios no ha recibido ni la oferta.

En este nuevo Relato quien define el monto de la deuda a ¨Reparar¨ es el deudor – el Estado – y el acreedor desconoce su acreencia y sus derechos, porque quien reglamenta, contacta y comunica es el ANSeS, ejecutor y beneficiario.

Es así que se ha generado un contexto en el cual no existe barrera de contención para los excesos del ruidoso y estéril primer Relato de ésta administración.

Por otra parte están instalados 49 regímenes de privilegio siendo el más grosero el del Poder Judicial donde los miembros superiores tienen garantizada una jubilación del 100% de su último salario, y los jueces del 82% quienes además no pagan impuesto a las ganancias, a diferencia del resto de la población. Diplomáticos y maestros (si, maestros) legisladores y todos los miembros del poder ejecutivo gozan de regímenes especiales muy superiores a los de los genuinos aportantes.

La actual administración otorgó a los empleados del Congreso de la Nación un beneficio que permitirá mejorar la jubilación en un 20% adicional, para los cual los nuevos aportes provendrán del Presupuesto Nacional. Es decir, todos los trabajadores en blanco o en negro aportarán a las jubilaciones de privilegio de unos pocos empleados del Congreso.

La conclusión es que en algunos aspectos centrales los impulsos populistas siguen vigentes por necesidad política de contraprestación.


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Alea iacta est. La nueva administración ha hecho todo lo que supo para llegar a las primarias en las mejores condiciones. Los dados han sido arrojados, la suerte está echada.

 

A pocos días de lo que muchos políticos consideran un plebiscito la población se mantiene al margen y no le da mayor trascendencia porque sus preocupaciones son otras. 

La actual administración ha hecho lo que mejor supo para llegar a estas elecciones en un clima económico favorable sabiendo que al asumir encontraría tierra arrasada. A los ojos del grueso de la población ha logrado poco, aunque impropio sería desconocer que mucho han modificado el descontrol moral, social, económico y de posicionamiento internacional que aceptaron a sabiendas recibir para tomar el poder.

Los nuevos responsables, los operadores financieros y la población informada no desconocían que existía un déficit primario y secundario generado por gastos sociales inelásticos e improductivos por falta de contraprestación, y una emisión monetaria descontrolada para pagarlos y que los precios relativos estaban distorsionados por subsidios y controles con tendencia a aumentar en una inflación asimétrica, desconocida en su magnitud por distorsión de datos. 

La nueva administración estaba bien al tanto al tomar la conducción que liberar el mercado cambiario y simultáneamente destrabar al sector agropecuario  cancelando simultáneamente la deuda externa pendiente generaría inicialmente más inflación, caída del salario real, depresión de la productividad y mayor baja de empleo, pero también ayudaría a crear un clima inicial de credibilidad y un supuesto esbozo de seguridad jurídica favorable para  la inversión privada interna y externa, algo que aún no se ha conseguido.

Lo que resultaba difícil de medir era la magnitud de lo positivo y lo negativo y se hizo lo que había que hacer para evitar una crisis. Esta administración desde que se hizo cargo opera en lo macroeconómico y en toda área políticamente sensible mucho más gradualmente que lo que muchos desearían (desde una posición de poder económico es fácil exigir medidas extremas que impacten a otros) y ese gradualismo es criticado por los halcones adinerados que nada tienen que perder y mucho que ganar con el ajuste real si se hubiera hecho de golpe.

La nueva administración decidió tratar de dar al sector privado mayor protagonismo para ir reemplazando al sector público como motor de crecimiento. Asumieron que el control de la inflación y un impulso ordenado hacia la producción y el consumo se producirían en la segunda parte de 2016 y así lo anunciaron al igual que indicaron que la meta de inflación para 2017 sería del 17%.

No ocurrió. 

El control de la inflación se extendió mucho más de lo esperado y la reactivación de la economía es aun embrionaria luego de 6 meses de finalizado el año 2016. 

Cierto es que tomado en conjunto se detuvo la caída de la actividad, pero en forma despareja con sectores con alto rendimiento y otros en franco retroceso.  El crecimiento es casi nulo, 0.3% del PBI en seis meses de 2017. La población no percibe en su bolsillo ni en su calidad de vida esa cifra; para el 90% de la gente las elucubraciones cuantitativas en lo económico carecen de significado real y esa falta de capacidad de comunicación puede costar muy caro a una administración políticamente inexperta. 

Es  cierto que ¨una recesión termina cuando se alcanza el nivel en que comenzó la caída…¨ afirmación teórica muy razonable que no ayuda a poder comprar un abrigo invernal cuando el costo es 400%  más costoso que en una economía grande y competitiva y 250% más costoso que en otra – como la chilena – pequeña pero bien ordenada. 

La administración actual en su discurso mudo, parece empeñada en perder votos y gobernabilidad. Porque los que leen este tipo de análisis y comprenden la gravedad de la situación, la buena calidad de la reorientación macro y el esfuerzo acertado de algunos de los numerosos y desordenados ministerios, son una minoría, una insignificancia electoral. 

Mientras tanto, el sector privado – especialmente  las grandes empresas formadoras de precio y actividad continúan –  operando sin hacer ninguna inversión productiva a la espera del referéndum de Agosto y Octubre, disimulando su inacción con grandilocuentes y  vacías muestras de apoyo a la nueva administración. 

Como dirían en EE.UU. ni una sola de las grandes empresas ha puesto su plata donde pone la boca. Y le trasladaron todos los problemas a sus proveedores, las Pymes quienes soportan el peso de las tasas hiperpositivas que contienen la inflación achicando sus estructuras y trabajando casi sin stock. 

A nivel internacional un mundo hiperlíquido ha ofrecido una cautelosa bienvenida a la nueva administración, pero de ninguna manera le han otorgado carta blanca.

Ningún organismo o empresa privada ha  realizado inversiones  y el mundo civilizado mediante sus voceros anuncia claramente que confían en la administración actual pero ¨…aunque el mercado …argentino cumple la mayor parte de los criterios de accesibilidad de los mercados emergentes, la irrevocabilidad de los cambios, recientes, todavía debe ser evaluada …¨ antes de invertir en estructuras productivas de largo plazo. 

En otras palabras: el gobierno debe ganar las elecciones y asegurar su continuidad y corregir la incorregible justicia argentina donde los imputados no declaran sino con insípidas cartas victimizándose políticamente ante hechos probadamente criminales. Algo que eriza a los prestamistas de un país que ha entrado siete veces en default a lo largo de su historia. 

 Por eso Morgan Stanley – en nombre de la comunidad financiera internacional – decidió no cambiar la calificación de “mercado periférico” para la Argentina y anunció que observarán que ocurre durante el año 2018.

El fin de la recesión – un crecimiento parejo y visible del consumo y de la producción privada – están postergados hasta fin de 2017 y no ayudan a la administración para nada en estas elecciones. La inflación será menor y la actividad crecerá, la administración hizo, pero no llegó a tiempo para que su buena orientación le diera leverage eleccionario desde los bolsillos de la gente. No llegaron con la fuerza necesaria para influir en las elecciones.

La economía ha sido positivamente reorientada pero aun no le llegan mejoras a la población, por lo cual la única opción que le queda a esta administración para hacer un papel más que decoroso en las elecciones es polarizar la oposición y generar un enfrentamiento, algo que en apariencia habría conseguido.

Esta administración, dado el medio ambiente condicionante en que se mueve tanto localmente como internacionalmente no tiene margen de ningún tipo para absorber el schock de un triunfo populista que anticiparía un futuro inmediato sombrío y ya conocido por varias generaciones.

Ahora bien: si la administración es respaldada con poca ventaja deberá decidir entre mantener este peligroso gradualismo asimétrico o hacer un  ajuste dentro de un Programa Macroeconómico y una reforma fiscal inmediatamente.

Continuar mucho más tiempo con este tipo de gradualismo para evitar un schock social que sería fogoneado ardorosamente por el 30% de la población en estado de hipnotismo populista no es conveniente porque en ese caso serán las empresas, las corporaciones y la población quienes se enfrenten y provoquen una reacción imprevisible, especialmente para una administración que casi no tiene entrenamiento político. 

Se llegará al límite del gradualismo cuando no convenga (o no sea posible) incrementar el endeudamiento externo para financiar el gasto corriente (algo así como comprar la comida del mes en 3  pagos mensuales con tarjeta) y el límite del schock es cuando comienza a manifestarse la angustia social a mayor escala que en la actualidad.

No se puede seguir en 2018 con gradualismo porque durante todo 2017 la inflación se contuvo con un tipo de cambio bajo por los ingresos de los préstamos externos y porque no se aumentaron – como era necesario – las tarifas para que los precios relativos se acomodaran al menos en ese rubro. 

Con la devaluación de 65% para salir del cepo cambiario, el tipo de cambio real multilateral (el que tenemos con los países con quienes comerciamos) fue 12% más alto pero terminó más atrasado que en los 12 años de gestión anterior. 

La situación fiscal (heredada y agravada) para el 2018 tampoco es favorable. El gasto primario nacional en el 2017 se mantendría en el mismo y muy alto nivel que en el 2015 (24,5 % del PBI), que a su vez era 5 puntos del PBI más elevado que el del 2011. 

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El cuadro muestra con datos reales del Ministerio de Hacienda que desde 2009 se inició un fuerte déficit que aún no fue resuelto dado el gradualismo y que la diferencia entre ingresos y gastos de la administración tiende a incrementarse.

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Al comenzar su gestión esta administración fue criticada porque perdía la oportunidad de ajustar con más energía en el momento de su mayor fortaleza política. Decidieron mantener un peligroso statu quo con gradualismo y ajustes desiguales que no alinearon los precios relativos y no ayudaron a controlar la inflación para llegar con buenas perspectivas a las elecciones de medio término y luego hacer ajustes de fondo. Ese fue el timming y los resultados son dudosos.

Aun con un éxito importante – la actual administración seguirá siendo minoría en ambas Cámaras. Las elecciones de octubre no cambian nada. 

Lo genuino sería una corrección de precios relativos y un ajuste que abarque acuerdos con otras fuerzas políticas. Lo ideal – el objetivo principal de mediano plazo para la actual administración – parecería ser conseguir posicionarse en las elecciones y lograr un acuerdo con algunos partidos de la oposición para compartir las ventajas de un plan de largo plazo pero también conllevar juntos el costo político de ser parte en las decisiones gobierno. 

En nuestro país ese tipo de acuerdo no deja de ser un pensamiento ilusorio y voluntarista sin viso alguno de realidad considerando dos aspectos, uno objetivo: que una fuerte minoría ideologizada y con mayor egoísmo político que sus restantes colegas lo impedirían y uno subjetivo: nuestra sociedad, ergo, nuestros políticos solo reaccionan cuando ya no pueden evitarlo. La pro actividad no existe en argentina. 

La inesperada mala noticia

Como ya se ha dicho MSCI – Morgan Stanley Capital International mantuvo al país como mercado fronterizo hasta 2018 por debajo de Brasil, Grecia y más cerca Chile. Reconocen algunas mejoras y mencionan que el mercado de capitales podría ser recalificado a emergente. Pero ponen en duda que los cambios introducidos puedan concretar buenos resultados dado su gradualismo y por la debilidad de la justicia que no garantiza seriedad a las inversiones de largo plazo.

Nadie puede negar que no tengan razón. Esperarán el resultado de las elecciones para decidir si argentina tiene posibilidades de seguir adelante por la buena senda – lenta – ya trazada.

La actual administración descontaba el ascenso, el mercado local también pero la razón del mantenimiento en la tan baja categoría se debe a que se teme un retroceso sorprende que se sorprendan.

El mundo está hiperlíquido e interesado en prestar, pero se tuvo más en cuenta la posibilidad de trabas ideológicas populistas o hasta un retorno al populismo más que los cambios positivos y reformas hechos y conocidos.

Por otra parte internamente no se tomaron decisiones de fondo, hubo ajustes correctísimos y fundamentales pero no en dirección a resolver el principal problema que es el déficit fiscal y sus consecuencias.

Situación inesperada para la administración y para la mayoría de los analistas mediáticos, pero en realidad solamente impacta a las acciones y al costo del endeudamiento pero no a los bonos. No es una modificación que altere el escenario de reactivación económica en el corto plazo, ni a la tasa de inflación descendente y menos al mínimo descenso del riesgo argentino.

La recalificación hacia arriba no se hizo porque no hubo un ajuste sobre las variables más sensibles, y el riesgo país no variará mucho si no se sale del gradualismo. 

La realidad actual

El nivel de actividad correspondiente al primer trimestre de 2017 muestra cifras mejores a las esperadas: el PBI creció 0.3% comparado con el mismo período de 2016 y anualizado sería 4.3%, superior a todo lo proyectado por el Indec (2.4% anualizado).

El crecimiento del PBI de 0.3% interanual se debe a que la demanda doméstica creció 1.3% y por la acumulación de inventarios a pesar de la caída de las exportaciones que fue 1.8% anual y el aumento del 4.3% en las importaciones

La demanda interna aumentó en el primer trimestre: el consumo privado subió 0.9% anual, el consumo público 1.0%, y la inversión creció 3.0%, siendo la primera variación anual positiva después de cuatro trimestres negativos.

La inversión en maquinaria y equipos – lo que es la base del futuro crecimiento – creció 1.1%

Pese a este repunte, la inversión bruta es casi inexistente. En el primer trimestre apenas llega al 15.0% del PBI, la tasa de inversión más baja de toda América Latina que es la región del mundo que menos invierte, menor aunque el convulsionado Brasil (15.6% del PBI).

CIFRAS: la expansión interanual del PBI fue por el sector de transporte y almacenamiento que creció 3.7%, por la actividad inmobiliaria +2.7%, el sector agropecuario+4.3% anual y lo habitual: la intermediación financiera +2.4%.

Decreciendo sigue la actividad comercial -0.9%, la minería -5.4% y la industria manufacturera -2.2%.

Si todo sigue igual – lo cual no es muy probable dada la positiva tendencia de algunos sectores – es probable que el crecimiento anual supere el 2.7% del PBI.

CIFRAS: Hay un aumento de la desocupación: el desempleo subió a 9.2% en el primer trimestre de este año, lo que implica que 212,000 personas son nuevos desempleados. El total es 1, 150,000 personas en los 31 conglomerados urbanos relevados por el Indec y 1, 800,000 personas en todo el país.

Esto se debe a que se perdieron 131,000 puestos de trabajo y aumentó la cantidad de personas que se incorporaron al mercado laboral buscando trabajo que son 81,000 personas más.

El crecimiento demográfico es 1.1% por año y la población en edad de trabajar aumenta 1.2% por año la economía necesita generar 140 mil puestos de trabajo por año para mantener sin aumento la tasa de desempleo. Algo que no ocurre ni ocurrirá en el futuro cercano.

La evolución del empleo privado asalariado formal:   son solamente 6, 200,000 trabajadores en todo el país. Aquí hubo alguna recuperación del empleo privado formal en 2017. Lo cual indica que hubo una baja del empleo en el segmento de trabajadores informales.

El empleo privado formal crece desde junio pasado, se crearon 30,000 nuevos puestos de trabajo sin llegar a los niveles de fines de 2015.

La mejora fue en la construcción: se crearon 26,000 nuevos empleos sobre los habituales 429,000 obreros y técnicos. O sea que el sector que ocupa al 7% del total de ocupados registrados fue responsable del 82% de la mejora observada del empleo privado formal. La construcción siempre impulsa el crecimiento del empleo a comienzos de cualquier expansión. 

RESUMEN

CIFRAS: Lo más complicado de lograr es bajar el déficit fiscal porque afecta a la administración política y socialmente, en especial saliendo de una recesión. 

La inercia del déficit es muy fuerte. Si no se toman acciones concretas el déficit aumenta porque hay 65% de gasto indexado (jubilaciones, sueldos públicos, empleados del estado…) y otros gastos totalmente inelásticos. Si alguien imagina que la reactivación será lo que reduzca el déficit, debe saber que transcurrirá demasiado tiempo. Hay que tomar acciones fiscales muy activas e inmediatas para evitar que el déficit siga subiendo y otras muy difíciles para hacerlo bajar. 

Si se quiere bajar la tasa de inflación antes que el déficit fiscal debe tomase en cuenta que la caída de la inflación es contraria a la recaudación, obviamente, bajarla dramáticamente no ayuda al déficit. Pero ha sido elegida como prioridad.

Se bajaron impuestos a sectores aislados (retenciones y algo de Ganancias) con lo cual creció el déficit que se compensó por única vez con el blanqueo

Se dijo que la Reparación Histórica previsional, la devolución de recursos a las provincias y el aumento de los planes sociales son las causas. Una al menos es falsa: la Reparación Histórica no va más allá de un relato,  casi nadie ha cobrado nada, y muy difícilmente haya ofertas, siendo éste el peor problema que enfrentará la administración durante el cuarto trimestre, cuando se inicien los novedosos juicios por incumplimiento de la ley.

A este ritmo de reducción del déficit fiscal, de cumplirse la meta de 4,2% del PBI, esto será el mismo que el de 2015, el pronosticado para 2018 que es 3,2% del PBI no llegará a ser menor que el 2014 y el previsto para 2019, el 2,2% no llega al del 2013.

Estas cifras son oficiales y son muy malas porque al final del día el déficit fiscal primario acumulado del cuatrienio 2016 – 2019 sería más grande que el del período 2012 – 2015. 

Uno de los tantos problemas del déficit fiscal no es solamente el déficit primario porque cada día aumentan los intereses de la nueva deuda pública, local e internacional.

Lo que en 2014 era un gasto menor, en 2015 es mayor a 1% del PBI, en 2016 y 2017 será 1.5% y en 2018 y 2019 más de 2%. De esta manera el déficit total (el primario más intereses) de 2019 será mayor al de 2015 (5 puntos del PBI)

 Una prioridad ineludible

Un déficit fiscal elevado implica que no se puede tener una política fiscal programada hacia un crecimiento porque primero hay que encontrar la política de financiamiento de ese déficit. Algo obvio.

Financiar los vencimientos de deuda y financiar el déficit es algo que tiene que conseguirse de cualquier manera y a cualquier costo. El programa hoy es macro dependiente del endeudamiento y el financiamiento es la prioridad.

Donde obtener recursos si el déficit fiscal es demasiado elevado para una economía tan pequeña como la Argentina, con un mercado de crédito en pesos y un mercado cambiario en dólares que son liliputienses, insignificantes, incapaces de aportar nada?

No importa de dónde se obtengan los recursos eso tendrá fuertes efectos macroeconómicos muy incómodos y el sector privado ya no puede seguir aportando incrementalmente.

Aumentar impuestos y bajar subsidios es más recesivo en medio de una recesión e insostenible para la rentabilidad del sector privado.

Emitir y usar reservas como hacía la administración anterior es – en este momento – hiperinflacionario –  

Tomar deuda interna en pesos paraliza más al sector privado

Tomar deuda externa (que es lo que se hace), obliga al BCRA a emitir pesos y a esterilizar con LEBAC y generar más atraso cambiario y más déficit cuasi fiscal (por cierto aun manejable).

Ningún camino deja de tener grandes piedras.

En los hechos, la política de financiamiento elegida fue el endeudamiento externo, para los vencimientos de deuda (capital e intereses) y para cubrir el déficit fiscal primario.

Utilizar el mercado internacional de capitales es posible por la gran liquidez mundial, las bajas tasas de interés (para otros países no para argentina) y permite evitar el financiamiento inflacionario o el financiamiento recesivo del mercado de crédito local en pesos (efecto “crowding – out” al sector privado). 

Pero el endeudamiento externo obliga  a emitir pesos para financiar el déficit fiscal primario porque el mercado cambiario local es muy chico para absorber los dólares del financiamiento del sector público y el único comprador posible es el BCRA que termina emitiendo y luego recuperando pagando tasas por las LEBACs.

Resultado: más emisión monetaria que la programada, un incremento del stock de LEBAC (hoy supera al billón de pesos), dificultades para bajar la tasa de interés porque hay que renovar cada vez más LEBAC, crecimiento del déficit cuasi – fiscal por el pago de los intereses de esta deuda.

Si se quiere llegar a una meta de inflación de 12% en 2018 entonces la tasa de interés de las LEBAC debería ubicarse en17% anual.

La tasa actual arriba de 25% está muy lejos alejada de ese posible objetivo.

La contrapartida del endeudamiento externo y del mayor stock de LEBAC es la acumulación de reservas en el activo del BCRA. Algo fundamental como un seguro para eventuales crisis o inesperados actos de Dios fuera del país.    

Conclusión

Es necesario seguir consiguiendo dólares o pesos en cualquier mercado.

Los efectos negativos del financiamiento (inflación, altas tasas de interés, “crowding – out”, bajo crecimiento económico, atraso cambiario) es algo secundario – lamentablemente – porque primero hay que tener cajas en pesos y dólares para pagar los gastos del estado.

Este año, todavía falta el equivalente a US$ 5,800 millones de dólares. 

Hay que conseguir que el déficit primario muestre realmente que baja y que la cuenta de intereses no crezca demasiado. Por ahora, no se ha logrado.

En cuanto a renovar el stock de LETES en dólares y el de LEBAC en pesos no ningún mecanismo a la vista para desarmarlos. 

El otro déficit fiscal, el completo, el que incluye los pagos y gastos financieros más intereses será mayor en el 2017 (6.1 % del PBI) que en el 2015 (5.6%) a pesar de incluir el ingreso por única vez de un importante y exitoso blanqueo.

 

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La economía argentina en junio 2017. Las correcciones a la situación macroeconómica distorsionada durante años se está logrando a un ritmo razonable ¿La población lo percibe?

La actual administración ha elegido los problemas macroeconómicos más graves e inmediatos para resolver y los ataca con todos los elementos con que cuenta. La inflación es lo primero que han decidido controlar con una política monetaria de metas, pero en coexistencia con una política fiscal que mantiene y aumenta el gasto público financiada con endeudamiento externo. 

Esa coexistencia contradictoria concurre con una política cambiaria flotante. 

La combinación resulta pragmática dada la realidad pero no ayuda a mejorar el nivel de actividad y genera situaciones colaterales no deseadas como el atraso del tipo de cambio, es decir un dólar barato, que no incentiva al ahorro en pesos y obliga a mayor endeudamiento externo para la inversión. 

Nada está más claro en nuestra reciente historia económica:  quien apuesta al peso pierde y ese enfoque no cambiará en esta generación. Algo extrañamente soslayado por la administración actual. 

Las cuentas fiscales indican que la administración apunta a objetivos para ser alcanzados en 2017 y los datos del primer trimestre hacen suponer que lo conseguirá. Nada han insinuado siquiera respecto de cómo y cuándo se tomarán medidas para reducir el tamaño del Estado y bajar los impuestos a niveles que no ahoguen a la producción. Que han elaborado un plan no hay duda alguna: el numeroso y ecléctico equipo económico y el sólido Banco Central seguramente tienen desarrollado un programa de estabilización y desarrollo para poner en práctica a partir de enero de 2018. 

Nadie puede dudar sobre la responsabilidad de éste equipo, pero hasta las elecciones no anunciarán medidas distintas a las que se aplican hoy. 

Ese Programa de Estabilidad y desarrollo de mediano plazo es algo nada fácil de instalar porque debe contener coherencia fiscal, monetaria y reformas de la burocracia, desregulación, privatizaciones o en su lugar una mejor administración  de empresas públicas muy deficitarias y la eliminación de impuestos distorsivos (algo que implica una reforma apoyada en el Congreso), única forma de mejorar la visión de todos los agentes económicos, no sólo de los financistas que por ahora ronronean de felicidad. 

Pero como octubre parece aún muy lejano – por ahora – tanto la administración como los analistas que miran desde afuera y elaboran comentarios (como los nuestros), los operadores que no tienen información privilegiada (hay muchos que si la tienen), y la sociedad en su conjunto vigilan diariamente qué ocurre en la economía mirando el nivel de actividad, el empleo, la inflación, la tasa de interés y el dólar. Todos concentrados en el corto plazo, dejando de prestar atención a los problemas que genera ordenar el desquicio macroeconómico provocado durante 10 años y sus daños colaterales. 

¿Cómo avanzan las correcciones a la situación macro distorsionada? 

Lo que más ocupa a la administración es salir de la recesión bajando la tasa de inflación. Pero hasta hoy la reactivación es mucho menor a lo deseado y la reducción de la inflación es menos de lo que pronosticó el BCRA. 

El déficit es el problema de fondo

El objetivo era  que el déficit fiscal estuviera por debajo de 4,2% del PBI en 2017, es decir  $400.000 millones sin contar el pago de intereses de la deuda externa e interna que llegaron a  $ 30.000 millones en abril, tres veces más que el año anterior.

Sin contar esos intereses a pagar el déficit de abril fue $19.000 millones alcanzando $50.000 millones con los intereses. La razón de este incremento es que se pagaron los intereses de los bonos para terminar con los holdouts y el de los títulos emitidos en 2016 para sostener gastos en tiempos de tierra arrasada.

Los intereses de los próximos dos meses también serán elevados pero en este caso para cancelar lo generado en la gestión anterior.

Hubo un ingreso único – el blanqueo – y también se bajó el gasto con los aumentos de tarifas reduciendo subsidios.  Con ambas situaciones el déficit fiscal total aumentó casi un 50%, 20% más que la inflación.

Al financiar el déficit con deuda externa los intereses comienzan a impactar sobre el mismo déficit en un círculo pernicioso. Los intereses que eran el 22% del déficit en 2001, con el default se redujeron entre 2003 y 2008 a 10% en promedio. En 2015 bajaron a 7,8% del gasto total (recordar que todo se financiaba con emisión monetaria descontrolada) aumentado a 8,6% en 2016 ya por efecto del cambio de política monetaria.

Con este nuevo enfoque para financiar el déficit que se realiza con deuda genera más intereses que además de los correspondientes a la nueva ya emitida, la actual administración trata de corregir el financiamiento de la administración anterior que se financiaba con inflación exclusivamente.

Si por mantener mayor gasto que ingreso (déficit primario) se le agregan los intereses y el costo de las Lebacs, el déficit total es 7,6% del PBI, 1,3 % mayor a 2015.

En 2017 aun controlando férreamente el gasto – algo que esta administración no está logrando – el déficit primario, más el pago de intereses de la deuda y el déficit cuasi-fiscal (lo que se paga para recoger el dinero del mercado por venta de dólares de financiación) el déficit total será 8% del PBI que es el doble de lo previsto. Todo financiado con deuda externa generando más intereses y comprometiendo temporalmente el equilibrio fiscal.

Proyectando 2018 se pretende reducir el  déficit primario (gastos menos ingresos sin los intereses) a  3,2% PBI algo  inalcanzable porque ajustando el déficit primario de 2017 quitando el blanqueo , se arranca con un déficit primario de 5,2% PBI, y reducir  los gastos 2% PBI para cumplir el compromiso no es posible porque el 65% del  gasto primario es totalmente inelástico (seguridad social), por lo tanto si hay reducción de gasto, será con un  ajuste severo con consecuencias sociales a menos que se logre un acuerdo sectorial integral, algo aun nunca logrado en argentina.

Evolución de la inflación 

CIFRAS: El incremento de los precios a nivel general fue errático: un primer cuatrimestre con un aumento acumulado del IPC de 9.1% -a razón de 2.2% mensual- y del IPC desestacionalizados de 7.5%. 

Se puede esperar 1.7% en mayo y un promedio mensual de 1.4% entre junio y noviembre. 

En diciembre habrá ajuste tarifario en transporte y gas, al margen del resultado de las elecciones. Sin duda tiene que hacerse ese nuevo ajuste de tarifas lo que llevará la inflación de 2017 a 21/22% con una inflación desestacionalizada (la que se controla monetariamente) de 19/20%.  

CIFRAS: En mayo, hubo un aumento de precios de 1.7%, menor que en abril, que fue 2.1%. 

El aumento en la tarifa de agua impacta en el nivel general del índice, estimándose una incidencia del 0.12%. 

La inflación núcleo aumentó 1.8%, por debajo del 1.9% del mes anterior. Tomando todo en conjunto la inflación anual para el período entre mayo 2016 y mayo 2017 es 24.5% contra el 27.4% menor que comparar el periodo anual de abril. 

LA inflación acumulada en 2017 es 10.6%, la mitad que el 20.2% registrado en igual período de 2016. 

Los precios crecieron en mayo por la Tarifa de Agua 12.0%, y Alimentos y Bebidas, 2.1%; Indumentaria, 2.2% y Otros Bienes y Servicios, 2.1%. 

La inflación de junio será 1.5%, nuevamente por el aumento de la tarifa de agua, con una incidencia cercana al 0.12%.

El nivel de actividad económica y el consumo 

La actividad económica tuvo un enero malo,  un mes de febrero para el olvido,  marzo insinuó una reversión de tendencia desafortunadamente denominada ¨brotes verdes¨ y abril indica una incipiente mejoría del nivel de actividad que de ninguna manera llega a la mayoría de la población en forma real ni como percepción. 

Tal es así que las ventas de alimentos en los supermercados no crecieron respecto de mayo 2016, apenas +0.3% contra un mes que tuvo una enorme caída en ese año. 

Algo mucho peor fue el resto de las ventas en los supermercados que bajaron 16% respecto de mayo 2016. 

Un fuerte cambio de hábito- por caída del salario real – se produjo: en los restaurantes las ventas bajaron 3% y fueron reemplazadas por aumento de consumo en comidas rápidas de menor costo, que aumentaron 5.5%. 

Las ventas de electrodomésticos aumentaron 4% – en realidad lo que aumentó fueron las ventas de cuotas, no de producto – a pesar del desmanejo de la administración en ese área, mientras con un poco de sensatez la población redujo el consumo de la telefonía móvil un 3%.  Los shoppings – tomados en su conjunto – vendieron un 15% menos por metro cuadrado que en mayo de 2016.

Lo que no se pueda justificar con cifras, con números reales es subjetivo y no pasa de una charla de café. Afirmar que hay una reactivación de ¨brotes verdes¨ cuando las ventas en términos reales y deflacionados están por debajo de 2013 es poco serio. 

La información fiscal oficial indica que se vendió 6% menos alimentos que en 2013 y 19% menos de electrodomésticos que en 2012, que hubo un cambio de las primeras a segundas marcas y hacia las genéricas de los propios supermercados del 25%. Todo es más que significativo indicio de la caída del poder adquisitivo de la población. 

CIFRAS:

CIFRAS: El relato instalado de la famosa Reparación Histórica es tan quimérico como el de la anterior administración: hasta el momento solo se ajustaron el 12% de las jubilaciones y no se cumplió ninguna de las promesas de información, plazo ni montos prometidos. Los recursos obtenidos en el blanqueo – cuantiosos – garantizaban un ajuste que nunca se realizó. En ANSES no se provee información cierta y las respuestas son claramente vagas y dilatorias. La prueba es que los juicios siguen su curso y en aumento. Esta no es una mina terrestre dejada por la administración anterior, ésta fue colocada por la actual administración contra si misma con un sorprendente grado de irresponsabilidad y que le estallará en el peor momento.

Cifras: la actividad agregada oficial subió 1.9% con respecto a febrero y los datos por sector de abril muestran un aumento de actividad +0.2/0.5% respecto del mes anterior. 

Otros indicadores que hemos relevado indican muy fuerte recuperación de la construcción y de los sectores industriales relacionados. Las cifras en el cuadro.

Aumentó mucho y no por estacionalidad el sector agrícola, subieron las importaciones – no las de consumo sino las intermedias, de producción – y ha mejorado un poco la confianza de los consumidores ganando imagen la actual administración. Confirmando cifras, el empleo en el sector de la construcción generó 29 mil nuevos empleos (6.4%) y ya emplea formalmente a 400 mil obreros.

Desarrollo del PBI

Con un buen mes de marzo, el primer trimestre del año hubiera cerrado con una mejora del PBI de 0.6% con respecto al cuarto trimestre de 2016, moviéndose la economía a un ritmo anual de 2.4% y completando tres trimestres consecutivos de mejoría.  En la medición anual, el PBI del primer trimestre se ubicó prácticamente en el mismo nivel que en el primer trimestre de 2016 (variación 0% anual). 

Si en marzo el crecimiento del PBI hubiera comenzado a moverse a un mejor ritmo, algo así como 0.5%, se hubiera asegurado el crecimiento del 2.5% anual deseado, algo que ha ocurrido en abril que aproxima un crecimiento para el segundo trimestre de 1.5% en el trimestre es decir casi 6% en al año.  El lastre del primer trimestre compensado con la excepcional cosecha puede hacer prever el 2.4% de crecimiento para 2017.

El cuadro siguiente muestra una línea de tendencia general creciente:

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Donde llevan las políticas pragmáticas utilizadas 

Una política monetaria de metas de inflación en conjunto con una política fiscal con déficit muy alto en términos reales, financiado con endeudamiento externo más una política cambiaria de flotación libre genera inevitables daños colaterales en la Política Monetaria. 

La sufrida Política Monetaria

Hemos señalado en varias oportunidades que se puede establecer un precio al dinero mediante una tasa de interés desde un Banco Central, pero ese Banco Central no puede controlar la cantidad de dinero que quiere tener el público en efectivo o como depósitos en los bancos, eso es algo que decide el mercado, la gente. 

En este caso se estableció una tasa de interés alta para reducir la inflación monetaria y la contiene, pero la realidad es que no hay forma de controlar la cantidad de dinero que quiere tener el público en efectivo, ya que la velocidad de circulación del dinero es inestable ante la incertidumbre tanto del valor del salario como de la marcha de la inflación. 

Además de que la cantidad de dinero en su poder es establecida por la población, el BCRA tiene enormes compromisos de emisión monetaria por la política fiscal de aumentar el gasto público que lo obliga a emitir pesos para financiar el déficit de $150,000 M en 2017 (US$ 9.800 millones) y además emitir pesos para comprarle los dólares que la actual administración toma prestados en el exterior.

Por su parte el Tesoro tiene déficit en pesos porque sus gastos son 70% fijos (jubilaciones, planes, subsidios, etc). Si vendiera las divisas tomadas como préstamos externos en dólares en el mercado libre para conseguir los pesos y pagar sus gastos, haría bajar el precio del dólar a niveles muy negativos para la exportación y muy positivos para un mercado al que le encanta y no duda un instante en atesorar dólares cuando los asume baratos.

Por lo tanto el que compra los dólares del endeudamiento externo es el Banco Central y aumenta sus reservas, pero emite pesos e incrementa la masa monetaria, o la base monetaria si se quiere o bien la cantidad de dinero en el mercado. Para resolver a medias el problema usa sus famosas LEBACs y toma los pesos que la población no quiere ni necesita pagando una tasa que a su vez aumenta el déficit público de manera cuasi fiscal.

UN EJEMPLO CLARO DE LOS EFECTOS DE ESTA POLÍTICA MONETARIA

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La actual administración se inició con un stock de Lebac de $300.000 M (equivalente al 51% de todo el dinero en circulación (los billetes), sumado a las reservas – encajes – de los bancos comerciales en el banco central.

 Hoy los Lebac llegan a $1, 000,000 M (135% de todo el dinero legal en circulación y algo menos del 10% del PBI): un fuerte incremento de 220% 

Como puede apreciarse el stock de letras emitidas por el BCRA era del 51% del dinero en circulación a diciembre de 2015. El exceso recogido a mayo de 2017 llega al 80% de la base monetaria. 

CIFRAS: 

Porqué se produjo ese aumento

Hubo que emitir $500 MM para el financiar el arranque de la nueva administración que asumió con caja $ en O. También $200 MM para cubrir parte del déficit fiscal y $250 MM para transformar a pesos la nueva deuda externa.

Queda muy claro entonces que el BCRA puede fijar la tasa de interés pero no controlar el dinero en circulación que debe recoger (esterilizar) pagando un costo. Puede apreciarse que emitió $598 MM (por todo lo anteriormente descripto) pero la sociedad tomó solamente $130 MM, de modo que hubo que emitir $468 MM en deuda remunerada del BCRA (LEBACs y pases). 

Por eso la deuda aumentó en el período dic 2015 mayo 2017 en $703 MM, porque además hay que pagar intereses y faltan comprar u$s10, 000 M de dólares. 

Como puede verse, con la nueva administración todo el dinero legal en circulación creció 21% y como actualmente se procura intensamente controlar la inflación la deuda obligada del BCRA aumentó 10 veces más. 

La política de la administración anterior hubiera absorbido mucho menos y la inflación – que nunca fue un tema relevante para esa administración –hubiera provocado una crisis de proporciones porque ese equipo no tenía acceso a ningún mercado otros que Venezuela y Bolivia que – como todos saben – no están en condiciones de financiar nada, ni a sí mismos. 

El riesgo es que si los inversores quisieran vender las LEBAC, y cambiarlas por depósitos a plazos fijos, si las condiciones generales se deterioraran, existe la posibilidad de sustitución de LEBAC por activos externos algo a contemplar porque el tipo de cambio real no está en equilibrio de largo plazo.

CIFRAS: Objetividad 

Hasta donde la nueva administración puede llegar con LEBACs (endeudarse) como proporción del PBI no es una incógnita.  En otros países, el máximo es el 22% del PBI, pero aquí el dólar barato y la diferencia entre la tasa de las LEBAC y la de plazo fijo permiten un límite máximo muy conservador de hasta 5% más del PBI que el nivel actual que es apenas 9%, o sea, hay margen de maniobra para financiar con deuda externa hasta recuperar la economía sin riesgo de crisis de ninguna naturaleza. 

Las condiciones externas. Medio ambiente internacional condicionante.

En el período diciembre 2015 a mayo 2017 las condiciones externas han sido neutras, ni favorables ni desfavorables. Las condiciones financieras, con la eliminación de los controles de cambios y el pago a los holdouts facilitaron colocar deuda en los mercados internacionales. 

En EE.UU se aumentó la tasa de interés pero la tasa de interés real externa cayó de 4.5% a 2.9% y el riesgo soberano argentino bajó 66 puntos. Pero no por lo que ha hecho (muy bien) la nueva administración sino porque lo mismo, en menor medida, ocurrió en toda la región.

La política monetaria para bajar la inflación provocó una tasa de interés real alta de 5.2% anual promedio, superior al costo de oportunidad externo, y eso perjudicó – repetimos – el nivel de actividad tal que a mayo de 2017 es el mismo de diciembre de 2015. 

Injusto no reconocer que ser arrancó desde el más absoluto 0, con todas las puertas cerradas, y con una política de Scorched Earth (tierra arrasada) que generosamente dejó la anterior administración. 

El sector externo

CIFRAS: Las equivocada convicción inicial de este equipo económico en cuanto a que los precios ya tenían incorporado el ajuste del tipo de cambio que se produciría con la salida del cepo y no habría “pass through” (traslado a precios), sumado al inevitable ajuste de las tarifas generaron que la tasa de inflación actual sea similar al promedio anual de los 8 años de la anterior administración con un dólar 26% más barato en términos reales. 

Hubo presiones hacia la baja durante abril y la primera quincena de mayo, por la oferta de divisas del sector público (Nación y Provincias), el sector agropecuario, la liberación de los fondos del sinceramiento fiscal depositados en cuentas locales y el pago del Bonar 2017 y los problemas en Brasil provocaron que generaron un aumento del riesgo y provocaron una suba del tipo de cambio de $15,40 en mayo a $16,15 a comienzos de junio, para ubicarse en $16,30 al cierre de este informe. 

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Casi todas las monedas de la región se depreciaron por lo cual el aumento en el tipo de cambio nominal multilateral fue inferior al del tipo de cambio nominal frente al dólar. 

La devaluación del real contra el dólar fue mayor que la del peso contra el dólar, lo que genera una depreciación del real contra el peso en los últimos días. 

Se mantuvo en 26,75% la tasa de referencia de política monetaria y también se mantuvo estable en 25,5% la tasa en las operaciones de mercado abierto realizadas diariamente mediante Lebacs. 

ACTIVIDAD 

Cifras: COMERCIO EXTERIOR 

Hubo en mayo déficit comercial de US$139 millones, por aumento en las importaciones (13,6%.), casi sin aumento en las exportaciones (1,7%.).

Con este valor del dólar no es factible una mayor apertura económica y se generan artilugios ya gastados de tan conocidos como el compre argentino, las limitaciones a importar y se llevan a niveles muy altos los gastos de turismo y compras privadas en el exterior, provocando el actual déficit creciente de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Ese Ministerio y su ministro merecen revisión.

PRIMERAS CONCLUSIÓNES 

La estrategia de metas de inflación genera alta tasa de interés que baja el nivel de actividad.  El dólar barato agrava el problema. La forma de manejar mejor la política de metas de inflación sería impedir que el dólar sea tan barato.

Ha transcurrido un año con metas de inflación sin mayor éxito global porque tenemos una tasa real de interés elevada que impide mejorar el nivel de actividad pero controla en parte la inflación.

El actual gasto público y la excesiva presión tributaria son la clave del problema.

La decisión de la administración fue sustituir las fuentes de financiamiento fiscal, con endeudamiento externo y no bajar el gasto público sino modificarlo bajando subsidios económicos y aumentando subsidios sociales e inversión pública.

Los números del Tesoro

CIFRAS: Desde 2015 el déficit aumentó de 3.6% del PBI a 4.3% en 2016 (5.6% sin considerar los ingresos extraordinarios del blanqueo), porque aumentaron los gastos y cayeron los ingresos de -0.6 puntos del PBI a -1.9.  

Todo fue peor en este sentido en lo que va de 2017. El gasto total (gasto más intereses) que en 2016 fue 26.1% del PBI, en los últimos doce meses llegó a 26.9% del PBI; y el déficit fiscal que era 7.2% del PBI de 2016 creció a 7.6% del PBI en doce meses.

Durante abril el gasto aumentó más: 38.1% anual, algo así como 8.3% por encima de la inflación, llegando a un crecimiento real del déficit fiscal de 142% anual. Un exceso. 

En el primer cuatrimestre de 2017 hubo deterioro fiscal en términos reales (por encima de la inflación) 

  1. crecimiento del gasto total real de 6.4% anual
  2. subas en términos reales de 82% en intereses pagados al sector privado,
  3. 5% en transferencias a provincias,
  4. 1% en asignaciones familiares,
  5. 3% en gastos de capital,
  6. 1% en jubilaciones y pensiones,
  7. y de SOLAMENTE8% real en salarios 

La pregunta que surge es ¨donde está el ajuste que critica todo el arco opositor¨?

Que se puede esperar 

El pronóstico para 2017 es un déficit 5.3% del PBI sin blanqueo, lo que sumado al pago de intereses genera un déficit fiscal global del sector público de casi 7% del PBI (7.3% sin blanqueo). Si a ello se le suma el déficit provincial y municipal y el déficit cuasi fiscal (Lebacs y otros) tendríamos el peor déficit de toda la región. 

EN RESUMEN 

Esta administración subvaloró los problemas enormes generados por la gestión anterior, y algunas decisiones tomadas en la macroeconomía pueden ser negativas. Hay una mínima recuperación, algo así como 2% en 2017 con la inflación desacelerándose a 23% anual y tasas de interés un poco más bajas 21% en diciembre.  

El equipo económico cree – porque no tiene otra alternativa – que la economía no definirá la elección. Creen que la economía lentamente mejora. Pero este wishful thinking hace presuponer que después de las elecciones tendrán que hacer un ordenamiento serio y de largo plazo.


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La situación general de la economía llegando a la mitad del año 2017

Inflación

Todos saben que la inflación es el aumento sostenido de los precios del conjunto de los bienes y servicios transables (los que solo se consumen dentro del país) destruye el poder adquisitivo con el tiempo, ya minimizó al peso como unidad de cuenta, redujo al mínimo los mercados financieros argentinos, relativizó los precios de los bienes y generó una pésima redistribución de ingresos.

Lo que genera inflación en argentina desde hace medio siglo son los aspectos monetarios, los  desequilibrios entre la oferta y la demanda de dinero, sumada a  la suba de los costos de producción y a los virtuales oligopolios en un mercado muy pequeño como el nuestro, y también la disputa corporativa entre grupos de poder  (empresarios y sindicatos)  que no ceden ante nada,  a lo que hay que agregar el ¨arrastre¨ la inflación de periodos anteriores  que generan la idea que seguirá habiendo aumentos.

Esto explica en gran medida la evolución hacia arriba de los precios en el corto plazo, pero en largo plazo son los aspectos monetarios y las razones estructurales los que provocan esta dañina inflación argentina. En todo el mundo la erradicación de la inflación se logró mediante una corrección  de todos los factores mencionados porque atacar solamente algunos lleva a un éxito circunstancial y a una recidiva.

Hoy conocemos bien la variación de todos los precios y en consecuencia un índice global que no necesariamente representa la variación del precio de los consumos de cada grupo social. La incidencia – por ejemplo – de los alimentos en la zona de bajos ingresos es muy diferente a la incidencia en las de mayor ingreso, obviamente.

Entre abril 2016-2017 el nivel general del IPC indicó una suba promedio del 28%, pero con una gran diferencia entre distintos consumos. Las mayores subas fueron por la suba de impuestos, por problemas climáticos, tarifas, liberación del cepo, mientras que los que menos aumentaron tuvieron bajas de aranceles, y reformas estructurales.

Mientras tanto la política monetaria restrictiva no frena demasiado la inflación pero hace bajar el nivel de actividad, pero, si bien modera las expectativas inflacionarias, no las corrige definitivamente por si sola.

Todos los sectores corporativos siempre sienten – por la distorsión psicológica de 50 años de inflación de dos dígitos anuales – que tienen el derecho de mejorar siempre su situación y por lo tanto la suma de todas las demandas superan a la productividad. Es algo imposible de lograr.

En estas dos últimas semanas ya ha comenzado a ceder un poco el aumento de precios, que ya no es tan ¨sostenido¨algo que por definición es saludable. Hay un inicio de contención.

Comienza a ser evidente un descenso del crecimiento de los precios generales.

La   inflación   interanual   se desaceleró a 24.2%    contra 24.7% en la semana.  La inflación núcleo de todo el mes se ubicó en 1.7% menos que el 2.2% del mes anterior.

El rubro Alimentos y Bebidas creció 2.0% mensual y es menor respecto al 2.8% del mes anterior.

Las Carnes no aumentaron de precio frente al 0.8% de la semana pasada, la variación mensual es 2.7%, mejor que 3.6% m/m de la semana pasada.

Verduras y Frutas se desaceleran notoriamente.  -1.5% vs 0.6%

Las Bebidas se desaceleran en -0.1%

Productos Panificados, Pastas y Cereales se desaceleran. Sin variación en el contra 0.7% del mes anterior.

Los Productos Medicinales se mantienen estables.

En la semana del “Hot Sale” hubo bajas en todos los bienes de consumo durables: Muebles y Accesorios Decorativos (-1.4%), Artefactos para el Hogar (-1.8%), Batería de Cocina (-1.8%), Textiles para el Hogar (-2.5%) y Equipos de Audio, Televisión, Fotografía y Computación -2.1%).

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Esto tiende a mejorar la perspectiva porque la persistencia de la tasa de inflación durante el mes de abril fue mayor a la esperada y lleva a repasar los factores que la generaron.

Sin embargo, la inflación actual hace más costoso en dólares un producto hecho o vendido en argentina.

El fenómeno de ser un país poco competitivo por los altos precios internos en dólares y recesivo por los bajos salarios en relación al tipo de cambio se ve permanentemente agravado por la inflación.

Las empresas argentinas tienen que generar – en promedio – un margen bruto de utilidad sobre ventas enorme, muy superior a los del resto del mundo occidental y que puede estimarse cercano al 50%. Esto es, recarga el 50% a todos sus costos.

Pero la relación final, el margen de ventas que sería las ganancias después de pagar los altos  intereses para bajar la inflación en toda la cadena productiva,  los impuestos más altos del mundo, las depreciaciones de stock frente a la tasa de interés hiperpositivas, los altos costos laborales (salariales y extra-salariales), la logística de transporte hiperelevada por deficiencia (no hay trenes por ejemplo y casi todo el transporte es a costo de la nafta más cara del mundo) ,  los gastos regulatorios, y las amortizaciones queda una utilidad del 5% en promedio, siempre que las empresas sean muy eficientes. Es la más baja de la región y cercana a lo que se gana en los países desarrollados donde es muy aceptable porque se venden grandes volúmenes.

Eso provoca que se remarquen los precios internos mucho más que en otros países para llegar al 5% (porque el mercado argentino es mu es pequeño con poquísimo poder adquisitivo en grandes masas de población y como la economía no exporta, no hay volumen de producción por falta de mercado interno e incapacidad de exportar porque el dólar esta subvaluado debido a una política monetaria ajena a estos temas siendo la competitividad internacional casi nula desde un punto de vista global.

Cuando se dice que el mercado es pequeño y sin poder adquisitivo es necesario hacer notar que sobre 45.000.000 de habitantes solamente 8.000.000 (17%) trabajan y de esos solamente 4.000.000 lo hacen en blanco, con lo cual contribuyen a la Previsión social un 9% de la población, donde el 30% está a nivel de supervivencia.

Por otra parte la economía argentina, como se ve en el gráfico, es la más cerrada de la región y la tercera más cerrada del mundo.

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El escenario de negocios para los servicios también es hostil, lo que explica el escaso dinamismo de la inversión y el bajo empleo en estos sectores, al margen de su elevado costo. 

La economía argentina tiene excesivos costos de financiamiento

El dólar barato es un problema para los productores de bienes exportables casi tanto como durante la convertibilidad. La diferencia es que hoy los bienes que solo pueden consumirse en el mercado interno, que no pueden importarse ni exportarse están agobiados por el alto costo interno.

El resultado es que los sectores de esos bienes los llamados no transables que debieran ser los generadores de empleo en los próximos años, no tienen rentabilidad y por eso no se invierte en ellos ni se crece.

No es nada bueno para la actual administración cuya fuerza política depende casi por completo del grado de dinamismo que presente el empleo privado durante 2018 y 2019.

La situación general llegando a la mitad del año

La economía creció en enero y fue el alza más fuerte en los últimos 12 meses. El Estimador Mensual de Actividad Económica avanzó 1,1% en el primer mes del 2017 en comparación interanual.

En febrero, la economía tuvo la peor caída mensual desde que asumió la nueva administración. Hubo un descenso de 1,9% respecto a enero y en la comparación interanual la baja fue de 2,2%.

Pero en marzo comenzó una leve mejora. Los datos de actividad, producción y empleo crecieron pero con peores números en inflación que subió 2.4% y 2.6% en marzo y abril. Pero tomando el resultado global, puede decirse que fue positivo.

La actual administración ha modificado sus estimaciones aumentado el cálculo del PBI de marzo contra febrero de 1.5% a 2.5%. Sin embargo hay otra lectura: si bien el PBI aumentó un 0.7% en el primer trimestre y tendrá un nuevo trimestre mejor el crecimiento no pasará de 1.5% trimestral (2.0% interanual) empujado por el sector agrícola y la construcción, más un leve aumento del empleo y del salario real.

Los datos oficiales indican que después de una baja de 2,1 % en febrero, se registró un aumento del 0,1 % respecto del mismo período de 2016, lo cual es un indicador claro del comienzo del final de la recesión de 5 años.

Entre mayo y julio habrá aumento del gasto público – con fuerte incremento del déficit fiscal – pero cumpliendo las metas establecidas.

Esta política fiscal de mantener el gasto junto con el incremento del crédito en préstamos comerciales y personales más el aumento salarios ya negociado y concretado podría llegar a equilibrar el efecto negativo de la elevada tasa de interés del BCRA.

 Política Monetaria

El BCRA comenzó a intervenir en el mercado cambiario comprando más de u$s100 millones diarios por lo cual entre el 3 y el 16 de mayo, el dólar aumentó 2.0% de $15.27 a $15.59 generando una expansión monetaria de $15,450 millones.

Por otra parte el BCRA vendió sus famosas letras por $86,300 M, para bajarles el precio y aumentar el rendimiento y compensar las ventas.

La política monetaria ya no toma la tasa de referencia de las LEBACs -que se mantiene desde el 11 de abril – sino el rendimiento de las LEBACs en el mercado secundario – que impacta todas las tasas de la economía.

Sector Externo

La cotización con intervención vuelve un tanto sucio al valor del dólar y genera un precio bajo que a su vez viene generando un innecesario déficit de la cuenta corriente (ingreso menos egreso de divisas)   con importaciones pagadas por montos superiores a las exportaciones cobradas más gasto en turismo, mayor pago de intereses y mayor compra de dólares en detrimento del ahorro interno.

El endeudamiento externo para financiar el déficit público genera un exceso de oferta de dólares vendidos por el Tesoro para pagar deuda en pesos, eso es lo que hace crecer las reservas internacionales.

La diferencia entre el pago de importaciones y el cobro de exportaciones fue negativo en u$s3, 200M en el primer cuatrimestre del año siendo menos que la mitad en comparación con el déficit en igual período de 2016 que fue de u$s6, 200 M

Pero en 2016 hubo que pagarles los intereses a los holdouts por u$s5, 200 M. si lo sacamos del cálculo el déficit de 2016 fue u$s1, 032 M. es decir que en lugar de ser menor, el déficit de este año es dos veces más grande – u$s2, 143 M – respecto al del primer cuatrimestre de 2016.

Hubo menos exportaciones que importaciones por-u$s1, 417 M, también déficit por el Turismo, que creció 35%: la población gastó u$s4, 600 M más que igual período del año pasado y se pagaron u$s800 M más de intereses a pesar de no tener holdouts que atender.

También el sector privado generó salida de fondos porque se compraron para atesorar u$s5, 700 M en el primer cuatrimestre y sin los ingresos del blanqueo el déficit global fue u$s8, 000 M el doble del año pasado. Nada que festejar allí.

Concretamente la gente sigue comprando y gastando dólares: pasaron de u$s1, 000 M promedio por mes en 2016 a u$s2, 000 M mensuales en 2017 lo que indica claramente que el dólar está muy barato, y si a eso se le suma la apetencia local por esa divisa, tampoco nada que festejar por allí.

Por el endeudamiento externo que superó al déficit de la cuenta corriente hubo un incremento de las reservas internacionales de u$s9, 000 M en el primer cuatrimestre del año, u$s1.000 M más que en el primer cuatrimestre de 2016.

Por ahora con la combinación de política monetaria estricta y política fiscal laxa con gasto creciente la actual administración tiene problemas a resolver con el saldo de la  cuenta corriente, empeorado por el  incremento de importaciones, el turismo, los  intereses que antes no había y el mayor nivel de atesoramiento por parte de los residentes argentinos, una clara señal que la confianza tiene su límite en la tradición enquistada de la dolarización del ahorro que no cambiará por generaciones.

En cuanto al nivel de actividad hay buenas señales y el segundo trimestre parece mejor que el primero. Pero el sector externo sufre los daños de haber optado por una política fiscal expansiva y una política monetaria contractiva.