La actual administración al colocar sus expectativas por encima de sus destrezas, ha generado grandes frustraciones que probablemente serán causa de su derrota en la Pcia. de Buenos Aires

La positiva reorientación de la macroeconomía, la reinserción en el mundo financiero con el natural y simple argumento  de pagar las deudas completas, la contención efectiva de la inflación,  la seriedad y transparencia operativa con que la actual administración inició su trabajo y que generó alivio y buena repercusión local e internacional,  se va diluyendo.

Las variables macroeconómicas no muestran grandes cambios en las dos primeras semanas de julio, pero la economía está en un círculo vicioso. El Estado mantiene un tamaño enorme con un gasto público equivalente al 46% del PBI y con un déficit fiscal superior al 8% del PBI, algo que pocos países en el mundo padecen. Alto gasto y elevado déficit  aplastan con enormes impuestos al sector privado y generan la necesidad de recurrir al endeudamiento externo como recuso para no emitir lo que provoca  entrada de divisas y presiona hacia la baja el tipo de cambio, algo que ha comenzado a corregirse en forma natural a causa de la inflación y una sana política monetaria.

No hay indicios ciertos de reactivación excepto en los sectores agrarios, de la construcción y automotriz todos ellos vinculados a los segmentos sociales de mayores ingresos generando asimetría con los más desprotegidos.

Para la actual administración es muy peligroso hablar de reactivación en este momento porque es totalmente asimétrica y negativa para la mayoría de la población: la venta de autos importados en junio aumentó 80% y en cambio la de frutas y verduras en el Mercado Central -donde compran los almaceneros del conurbano – cayó 40%.

Hay una cierta reactivación pero claramente no es para los sectores de menores ingresos.

El impacto político eleccionario afecta mucho la economía

A pocos días de las primarias la suma de todas las encuestas de opinión indican que la clase media y baja perciben que la economía no ha mejorado ni siquiera para mantener su nivel de vida, la corrupción no fue ni será castigada y mucho menos recuperados los fondos apropiados irregularmente, todo ello en un marco de inseguridad creciente, con una inflación menor pero que sigue afectando los bolsillos de una población asimétricamente compensada.

La sociedad– en todos los niveles – ha perdido aceleradamente la confianza en esta administración. En mayo y junio declinó 10%.

Esta administración sabe y no puede disimular, que llegan a las primarias débiles a causa de errores eludibles como el desmanejo de las pensiones a los discapacitados, pomposos anuncios no cumplidos como la Reparación Histórica a los jubilados que aportaron y que– ante el incumplimiento – decidieron seguir los juicios (se iniciaron otras 12 mil causas por reajustes).

Recientemente han caído en el error de ofrecer $ 50.000 millones en  préstamos a tasa positiva a la población más vulnerable para aumentar el consumo antes de las elecciones de octubre, cuando aumentarlas hubiera resultado un paso político mucho más significativo y de menor costo para la administración y para los supuestos beneficiarios.

El más visible error fue generar el Primer Relato de esta administración (la Reparación Histórica)   que no tuvo ningún efecto. Alcanza sólo al 40% de la clase pasiva con un 24% de aumento en los poquísimos casos donde se ofreció algo, muy por debajo de lo prometido.  Como consecuencia lejos de sentirse favorecidos los jubilados aumentaron el número de juicios, es decir, consumaron un visible fracaso a pesar de contar con los recursos prometidos y obtenidos del exitoso blanqueo.

Esto está a punto de ser utilizado por la oposición de manera contundente.

Se votará sin una reactivación y el votante que no está definido (25%) percibe que la justicia declama y no actúa porque esta administración solamente hizo renunciar al juez Oyarbide, no pudo en el Consejo de la Magistratura eliminar a otro probadamente corrupto, y otro juez Federal notorio sigue demorando causas en las propias barbas de esta administración sin mencionar otro corrupto intocable en una Cámara que siempre protege a los miembros de la administración anterior.  Tampoco han logrado siquiera rozar a la Procuradora militante.

A pesar de estas debilidades en  la Ciudad ninguna encuesta está por debajo del 40% a favor de la administración actual  pero en  Buenos Aires donde está en juego gran parte – si no todo – del futuro de esta administración,  más del 30% de los votantes no tiene aún una decisión tomada y la representante de la administración anterior mantiene una ventaja de más de 4 puntos (sumando todas las encuestas serias) con lo cual supera el margen de error y casi con seguridad prevalecerá en esa Provincia sobre la muy lavada propuesta de la actual administración.

La representante de la administración anterior tiene a su favor la situación social negativa en el conurbano bonaerense -donde están dos de cada tres votos de la provincia- lugar donde los ingresos han involucionado, con un crecimiento en alimentos y artículos de primera necesidad 10% por encima de la inflación y 16% por encima de las remuneraciones promedio. Desolador panorama para una administración un tanto desperdigada para tomar decisiones económicas.

Ganar o perder la elección en la provincia de Buenos Aires será ganar o perder la elección nacional. En los últimos tres meses, han sido reiterados los mensajes provenientes del exterior, sobre la importancia que el resultado tendrá para las inversiones y el endeudamiento de Argentina.

A menos de un mes de las primarias se han dado cuenta de la importancia que tiene esta elección de medio mandato.

De las siete elecciones que hubo desde 1983, en seis la elección previa al fin de mandato anticipó la derrota de quien gobernaba en la presidencial siguiente.

Los cuatro presidentes no-peronistas electos antes que Macri (Frondizi, Illia, Alfonsín y De la Rúa) todos entraron en crisis tras perder la elección en la provincia de Buenos Aires y tuvieron problemas insolubles de gobernabilidad. En caso de perder, no hay margen para un ajuste impositivo que afecte grandes grupos corporativos como los concentrados distribuidores de alimentos, los grandes acopiadores y las grandes empresas reguladoras de los ingresos de muchas Pymes que operan casi como oligopolio sin supervisión. El Ministerio de Comercio prácticamente no existe, no actúa y no controla.

Es por ello que ganar o perder la provincia de Buenos Aires, es ganar o perder la elección nacional. No sólo porque este distrito es el 40% de los votos, sino porque el efecto de la elección se nacionaliza.

En las últimas cuatro elecciones de medio mandato, el triunfo de la oposición en 1999, en 2005, en 2009 y en 2013 definieron el efecto nacional.  Lo saben y están tan preocupados que salen del discurso habitual y apresuran decisiones con errores graves.

Ello explica por qué la elección es importante, aunque no está en juego el control del Congreso, ya que aun haciendo una buena elección el oficialismo seguirá necesitando negociar con para lograr acuerdos.

Cuando esta administración intente neutralizar el efecto de un triunfo de la representante de la administración anterior en Buenos Aires, argumentando que tiene más votos que ella a nivel nacional o que han ganado legisladores estarán elaborando un relato similar al de la administración anterior cuando perdió en Buenos Aires, pero no funcionó y no funcionará ahora.

La visión internacional

Por otra parte, en lo que era el fuerte de esta administración – la reinserción internacional –  tampoco puede exhibir progresos: además de quedar calificado en el más bajo escalón como país fronterizo a causa de la inseguridad electoral,  la actual administración anunció que el Presidente se reuniría en la Cumbre G20 con Merkel, May, Macron y el Presidente de Sudáfrica (Zuma).

Merkel canceló el encuentro una semana antes sin explicaciones; May lo hizo un día antes para priorizar otra reunión y Macron hizo otro tanto, limitándose el encuentro a una charla de cinco minutos en un pasillo.

Pero el Presidente argentino se reunió con los jefes de gobierno de la India, Turquía, Indonesia, Sudáfrica y Singapur. Son países medianos (excepto India) como Argentina. Los jefes de gobierno de Indonesia, Singapur y Vietnam en mayo en Beijing invitaron al Presidente argentino a visitar sus países. Esto indica que Argentina debe dar prioridad a la relación con países medianos en su política exterior, frente a los cuales tiene respuestas y no evasivas.

Como se afectan los mercados

Esta administración llega muy golpeada a las primarias pero el mercado local no se alteró y la corrección se observó solamente en el mercado cambiario. Los valores de los bonos vuelven a acercarse a los precios previos a la decisión de Morgan Stanley del 20 de junio de postergar un año el cambio en la calificación de Argentina desde mercado de frontera a mercado emergente, y la renta variable recuperó 70% de la baja producida por la decisión de Morgan Stanley.

El nivel de actividad antes de la posible tormenta

En el primer trimestre de 2017 la economía creció 1,1% trimestral por eso la serie original muestra la primera variación anual positiva desde que se entrara en recesión en el segundo trimestre de 2016: +0,3%.

De mantenerse el nivel de actividad del primer trimestre de 2017 durante todo el año, el PBI aumentó 1,2% en relación a 2016 por lo que se puede esperar un crecimiento del 2,9% en el año. A la aceleración en la obra pública y su impacto directo en la construcción se suma un pequeño aumento del consumo con acuerdos salariales que recuperan algo del salario real en los sectores formales de la economía. 

La inflación

En la zona urbana común que conforman la CAPITAL y los 40 municipios de la Provincia de Buenos Aires, el aumento de junio fue 1.4%. La inflación interanual se desaceleró a 22.7% anual. La inflación núcleo del mes es 1.8%.

Alimentos y Bebidas fue 4.0% mensual. Vinos 10% mensual. De esta forma, la variación mensual se ubicó por encima del registro de la semana pasada (2.5% m/m) y por encima del registro de la variación general (1.4% m/m). Por su parte, la variación semanal se desacelera a 0.0% s/s, frente al 0.4% s/s de la semana pasada.

Carnes, levemente a la baja. Las Carnes exhibieron una variación mensual estable en 1.4% .Carne Vacuna 1.4%

Las Frutas se aceleran y las Verduras se desaceleran. La inflación mensual se ubicó en 3.4% y 5.5%.

Las Bebidas se desaceleran. La variación mensual fue 2.6%

Productos Lácteos y Huevos, bajaron -0.2% en el mes Alojamientos y Excursiones se observan al alza.

Bienes Durables, se registran alzas en: Muebles y Accesorios Decorativos (0.7%), Artefactos para el Hogar (0.4%), Textiles para el Hogar (0.7%) y Equipos de Audio, Televisión, Fotografía y Computación (0.4%). Se registran a la baja: Batería de Cocina, Cubiertos, Vajillas y Otros (-0.5%).

La inflación en la Argentina es uno de los problemas más graves de la economía derivada del déficit y la actitud empresarial y de la población tras medio siglo de inflaciones de dos dígitos anuales. Por encima del 20% anual sigue siendo muy elevada, y nociva para acelerar el ritmo de actividad. Sin embargo, esta administración redujo la tasa anual desde el 40% en 2016 a casi la mitad en 2017.

En junio, la inflación anual se situó en 22%, lo más bajo desde 2010. El Índice de Precios al Consumidor del área metropolitana acumuló en los últimos 12 meses un 21,9 por ciento en concordancia con todos los analistas privados.

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La coyuntura económica camino a las PASO.

Se inició el período final donde la meta son las elecciones legislativas de octubre. Previamente en agosto se deberá votar en unas Primarias Obligatorias que nunca resultaron de utilidad desde que se instalaron y en este caso serán solo una costosa encuesta para que cada partido político pueda conocer aproximadamente su dimensión.

En octubre no se modificará – cualquiera que sea el resultado – la composición de las fuerzas legislativas porque solo se renueva un tercio de los senadores y la mitad de los diputados y ningún resultado permitiría a la coalición actualmente a cargo de la administración alcanzar mayoría en las cámaras. Pueden aumentar – y todo indica que así será – el número de diputados y no más que eso desde el punto de vista cuantitativo.

Sin embargo, cualitativamente que es lo que interesa a la macroeconomía, para la actual administración lograr derrotar en la Provincia de Buenos Aires a lo que fuera la anterior sería un fuerte impulso en la reinserción confiable en el mundo financiero.

Con inesperado optimismo los precios de los bonos y acciones ya han descontado la derrota de lo que fuera la anterior administración en las PASO del 13 de agosto y el próximo 22 de octubre. Si se analiza el comportamiento de los mercados en las últimas tres semanas, las cotizaciones han sido positivas tanto para los bonos y acciones en dólares como en pesos, siendo probable que se genere un escenario positivo aun si la actual administración obtuviera solamente una ventaja general a nivel país.

Aun en el caso de un traspié electoral en la Pcia. de Buenos Aires el mercado no anticipa grandes movimientos. Pero si la actual administración consolida su fuerza política, tendrá capacidad para las reformas estructurales, para impulsar crecimiento y se empezará a asumir – especialmente en el exterior – que esta administración consolidará reformas positivas durante 6 años y no durante dos.

Cifras: a pesar que se ha iniciado una lenta salida de la recesión y la tasa de interés es alta,  las acciones aumentaron su valor un 30% en 2017 y  desde que asumió la nueva administración  en diciembre de 2015, el índice de acciones aumentó 75% por las ganancias de empresas energéticas, petroleras y entidades financieras, entre otros.

Hay seis actividades, transporte de gas, distribución de gas, transporte de energía eléctrica, construcción, manufacturas de origen industrial,  agricultura y ganadería que habían reportado pérdidas entre enero y marzo del año pasado que revirtieron la situación en 2017.

A partir de octubre y cualquiera que sea el resultado habrá profundización en los ajustes de la política macroeconómica de corto plazo. Se intensificará el esfuerzo monetario para reducir la inflación, se continuará utilizando el endeudamiento público externo y se mantendrá la flotación del tipo de cambio, reduciendo muy lentamente el déficit fiscal. Habrá una profunda reforma impositiva para 2018 que será discutida en el Congreso con una nueva composición que buscará redistribuir la carga impositiva y que generará gran actividad de lobby corporativo.

La actual administración iniciará un proceso de fuerte reducción de gastos (modificará la política fiscal expansiva) para bajar el déficit a 3% del PBI en 2018 y 2% en 2019. Son objetivos modestos pero de difícil cumplimento porque el 75% del gasto es inelástico (jubilaciones, planes sociales y subsidios) y un 50% del mismo gasto público está indexado por la inflación pero debe reducirse de manera menos asimétrica que lo hecho hasta ahora, donde hay grandes ganadores – el sistema financiero, el sector agropecuario y las empresas constructoras de obras públicas – y muchos perdedores como la población general que ha sufrido una fuerte reducción en  sus ingresos en términos reales.

Principales indicadores del nivel de actividad: inflación y empleo

La economía está en un círculo vicioso generado en la última década. El Estado tiene un tamaño muy grande con un gasto público del 46% del PIB y con un déficit fiscal consolidado de la Nación, Provincias, Municipios y el Banco Central superior al 8% del PIB, algo que pocos países en el mundo han alcanzado. Alto gasto y déficit  generan fuerte presión tributaria sobre el sector privado y la necesidad de recurrir al endeudamiento externo lo que provoca  entrada de divisas y presiona hacia la baja el tipo de cambio, algo que ha comenzado a corregirse en forma natural a causa de la inflación y no generará nuevos aumentos per se.

Sin embargo los ajustes a porteros, las naftas y otras conciliaciones que generaron la inflación de junio harán que la de julio llegue casi a 2%, que es demasiado alto para esta etapa, porque se esperaba estar en 1%.

Los oligopolios que suelen utilizar los saltos del tipo de cambio para aumentar sus precios esta vez están contenidos por el estancamiento del consumo.

Los impuestos y las tasas de interés exóticamente elevadas incrementan los costos internos y reducen el nivel de actividad de la economía. El sector privado no puede expandirse por falta de crédito, el estancamiento de ventas y por la decisión de no realizar inversiones con sus recursos propios.

El tamaño de la economía en nuestro país es muy pequeño y en buena medida los precios son controlados por un conjunto inorgánico de grandes empresas en los principales rubros de consumo. Es un mercado con exagerada concentración en empresas grandes que trasladan sus problemas de financiación a sus proveedores, empresas PyME que en muchas áreas han llegado al límite de su capacidad de supervivencia rentable.

Es por ello que el crecimiento es muy lento y la creación de empleo pobre. El poco empleo creado ha sido público y empleos independientes mientras la cantidad de asalariados en el sector privado no ha crecido.

CIFRAS: Los datos de empleo publicados en estos días muestran aumento del desempleo entre enero y marzo. La falta de creación de empleo en el sector privado lleva a un incremento del empleo público y de los subsidios, lo cual agrava el problema del déficit fiscal y del gasto.

La salida de esta situación es mediante una política fiscal menos expansiva (menos gasto público) y atracción de inversiones. Es lo que dice pretender la actual administración pero aplicando un programa muy gradual y con grandes contradicciones, como la creación de gran cantidad de trabajos directivos innecesarios que generan ¨una trampa de actividad (trabajar como un fin en sí mismo sin objetivos ni resultados) con alto costo¨ en el gobierno. Uno de los innumerables ejemplos es la Dirección de Movilidad en Bicicleta creada en enero de 2017 sin actividad alguna y a cargo de personas sin experiencia en un extravagante Subsecretaría de Movilidad Urbana que seguramente cuenta con una estructura administrativa, asistentes, asesores, un jefe de gabinete para los mismos, secretaría, y jefes de departamento para cada una de las distintas formas de bicicleta, monopatines y triciclos hasta ahora conocidas. 

El camino a las elecciones

En las elecciones la economía será un factor neutral porque hasta octubre no se percibirá un mayor nivel de actividad en la mayoría de los sectores, el mercado laboral no tendrá mejoras y la inflación seguirá en el entorno de 1/% ó 2% por mes.  Habrá una la variación del PBI para los últimos cuatro trimestres que será positiva pero la población no la tomará en cuenta porque las estadísticas son para la gente información abstracta hasta que no impactan en sus ingresos.

CIFRAS: Están progresando todos los componentes de la demanda doméstica en comparación con el año anterior. El consumo privado subió 1% en el primer trimestre, el consumo público 1.5% y la inversión 3.0% pero en el caso de la inversión con una composición nada buena porque lo invertido en maquinaria y equipamiento, que es la más importante fue la que menos creció, solo 1.1% de un año al otro.  

Es saludable que haya nuevos sectores con recuperación: 10 de los 16 sectores productivos tuvieron crecimiento interanual en el primer trimestre, el campo +4.3%, transporte +3.7%, la venta de inmuebles +3% pero persiste la caída del comercio -1%, de la industria manufacturera          – 2.2% y de la minería -5.4%.

La demanda

CIFRAS: la economía creció en el segundo trimestre, de abril a junio. La mayoría de los indicadores muestran crecimiento y lo más importante es que se quebró la tendencia. 

La construcción muestra un aumento en la venta de cemento que aumentó un 7.5% anual en el primer semestre y en mayo creció otro 1% 

También crecen la producción manufacturera, la siderurgia, la demanda de importaciones, las ventas de autos, el crédito y el consumo en este caso más rezagado.

El consumo

CIFRAS: Los indicadores muestran una baja en el año comparado con 2016, pero hay indicios de mejoras.

Las ventas minoristas en los primeros cinco meses del año cayeron -3.4%, pero en mayo tuvieron una suba de 0.4% con respecto a abril, y las ventas reales en shoppings y supermercados que fueron hasta mayo 5% inferiores a las de 2016, mostraron resultados positivos en junio.

Las ventas de autos al mercado interno aumentaron 19% respecto de 2016 con un muy fuerte aumento en mayo de 8% contra abril. Hay más demanda de importaciones que aumentaron 12.4%. 

Considerando que el primer trimestre fue mejor a lo esperado, el año 2017 apunta a un crecimiento del PBI de 2.7% en promedio, lo que genera 1 punto extra de crecimiento para 2018 y hasta podría cumplirse el 3.5% a 3.0% que espera la administración.

La economía lleva cuatro trimestres de lenta recuperación pero no está creando nuevos puestos de trabajo y la tasa de desempleo sube.

Según el INDEC, la población en las ciudades es de 27, 416,000 personas y la población económicamente activa (de 18 a 65 años) es de 12, 478,000 personas es decir un 45%.

De ese 45% hay 9% (1.150.000) desocupados en el primer trimestre de este año mientras que en el cuarto trimestre de 2016 eran 7.6%.

La economía debería generar 140 mil nuevos puestos de trabajo por año (los jóvenes que llegan a 18 años menos los mayores que llegan a 65) para mantener sin variaciones la tasa de desocupación. No ocurre.

Por otra parte hubo una importante caída del empleo en el segmento de trabajadores informales, especialmente en el tercer cordón de la provincia de Buenos Aires donde predomina este tipo de empleo y que sin duda conspira contra las posibilidades electorales de la actual administración en la Pcia. De Bs.As.

INFLACIÓN:

CIFRAS: El aumento de tarifas acrecentó la inflación de febrero, marzo y abril. En mayo la tasa de inflación bajó a 1.3% y fue 1.5% en junio, tasa que debió ser menor porque junio es un mes de baja inflación.  

Con el 1.5% de junio, la inflación acumulada en el año es 12.2% y la inflación de los últimos doce meses 22.1%. El 1.5% es el doble de la necesaria (0.8%) para cumplir el objetivo de 17%. 

Con una proyección optimista puede esperarse que la inflación de 2017 sea cercana a 22%. Es posible que los aumentos en las tarifas de gas y electricidad programados para noviembre y los aumentos en las tarifas de transporte en 2017 hagan mayor la tasa.

Los esfuerzos para reducir la inflación recién comienzan, un año es muy poco tiempo. La inflación núcleo es hoy igual a la que registró en promedio durante los dos mandatos anteriores, en resumen se incumplirá con el objetivo anual en 2 a 4 %.  

Ideal sería un último trimestre de 2017 una inflación mensual de 1%, para hacer posible la meta del año 2018 equivalente a 8 -12%.

La gran mayoría de las empresas PyME proveedoras de bienes y servicios intermedios no pueden trasladar los incrementos de costos y en poco tiempo más, tal vez antes de octubre es posible una crisis visible de empleo y protestas sociales que serán explotadas electoralmente por la oposición que ya anuncia movimientos sociales. No hay que dejar de recordar que 32,2% de la población es pobre y el 6,3% se encuentra en la indigencia lo cual es un fuerte motor de justo reclamo a cualquier administración, sea ésta responsable de la génesis o no lo sea.

Los movimientos del tipo de cambio

CIFRAS: muchos analistas consideran que el dólar en argentina es algo que – cuando puede negociarse libremente – tendría un precio establecido por la oferta y la demanda casi como cualquier otro producto lo cual es muy opinable en nuestro país, tanto para el dólar como para cualquier otro producto.

La población argentina carece de una moneda estable desde hace más de medio siglo porque el peso hace tiempo que dejó de utilizarse como medida de valor y menos como forma de ahorro. El peso argentino no cumple con dos de las tres características de la moneda de un país porque en el mejor de los casos solo se usa – y no siempre – como un instrumento simple de pago.

La relación del dólar con el peso podría medirse fríamente dividiendo la base monetaria entre el total de las reservas en el Banco Central tal como se haría en un régimen de convertibilidad.

Haciendo eso observaríamos una tabla como la siguiente:

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Entre 1996 y el año 2000 las reservas internacionales superaban a la base monetaria.

En el 2001 las reservas se desplomaron, la base monetaria aumentó y el Dólar que en el año 2000 cotizaba a 0,46 por un peso (un absurdo) saltó a 2,8 en 2002, con las posteriores consecuencias catastróficas.

La razón fue la pérdida total de confianza. La población y los operadores desconfiaron de la política económica y del peso,   y compraron dólares masivamente reduciendo en forma dramática las reservas internacionales que bajaron de US$ 34.000 millones en el año 1999 a US$ 10.000 millones en el año 2002 con inestables sucesivos gobiernos.

Más del 70% de las reservas fueron retiradas por la población y los operadores del sistema bancario por desconfianza. Es como si ahora la demanda de dólares fuera US$ 33.000 millones en pocas semanas.

Hubo una clara señal en 2001 cuando el indicador saltó de 0,46 a 0,78 mostrando que se avecinaba una crisis.

Como puede verse en el gráfico siguiente hoy la situación es muy diferente, porque si bien la base monetaria (sin tomar las LEBACs) es inmensa el indicador de paridad es 18.02, el dólar cotiza a $ 17.50 lo cual indica que hay un margen de confianza significativo.

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Si se produjera una crisis de confianza radical, que implique que el Banco Central no pudiera renovar la deuda que tomo al emitir LEBACs. el indicador superaría hoy los AR$ 37 por dólar, pero esta deuda de corto plazo se renueva porque hay confianza del mercado en esta administración y la inflación va licuando paulatinamente ese déficit cuasi fiscal.

Si la confianza se perdiera el único recurso sería emitir moneda y ampliar la base monetaria o vender dólares como ya ha ocurrido. Esta administración es consciente de la situación y administra sus recursos conservadoramente (excepto cuando crea Ministerios o Direcciones fantasmas). No hay que tomar a la ligera el monto de las LEBACs y tampoco dramatizar el tema.

Por eso es importante observar esta variable, para dimensionar el riesgo que ha tomado esta administración porque mientras haya confianza, no habrá problemas y esta variable no será en absoluto relevante. La confianza depende en parte del resultado de las elecciones, y esa es la única razón de la importancia de las PASO. 

Las razones del ajuste de la paridad peso dólar. Su relación con los precios internos.

Si bien el indicador anterior es coincidente hay que tomar en cuenta que desde mayo el precio del dólar subió 10%.

Desde julio de 2016 había aumentado 14%, muy por debajo del 22% de los precios minoristas y 24% respecto de los salarios promedio. Esto significaría que no hay una escalada por falta de confianza sino un ajuste de precios relativos entre el dólar y la tasa de inflación.

Si el dólar aumenta por un exceso de demanda también se produciría un incremento inducido de la tasa de interés, y esa tasa se mantuvo en el 25,5 % anual lo cual es un indicio de tranquilidad en el BCRA.

Por otra parte, aun no se ha liquidado buena parte de la cosecha de soja de alrededor de US$ 1500 millones de dólares pero cuando se produzca casi con seguridad el tipo de cambio no bajará, porque hubo aumento en el tipo de cambio multilateral (que es el que resulta de operar con los países con los que comerciamos) que es similar al de enero, es decir 12 puntos por encima de diciembre de 2015.

Hubo ingresos de divisas por los préstamos externos para financiar el déficit que colocaron al tipo de cambio por debajo de su paridad real pero las como exportaciones serán menores que las importaciones y habrá pago de intereses, transferencias y dividendos al exterior habrá un déficit de la balanza de pagos, que puede llegar al 3,5%.del PBI lo cual nivela la cotización del dólar.

Además no se tomaron en los últimos 35 días nuevos préstamos externos para financiar el déficit y no hubo en consecuencia oferta de dólares en el mercado.

Entonces, el reacomodamiento de precios relativos más la falta de oferta ha empujado a la cotización hasta un nivel en que no debe preocupar realmente a menos que trate de obtener alguna clase de rédito político o que algunos mediáticos traten de instalarse usando este ajuste de precio relativo como argumento.

El error de caer en un nuevo Relato

Esta administración enfrenta un déficit que no ha generado pero ha contribuido a incrementar con su excesivo gradualismo. Como se ha mencionado antes los gastos son 75% inelásticos por ser jubilaciones, asistencia social y subsidios a la población carenciada y los ingresos crecen muy lentamente de la mano de una incipiente revitalización de la actividad,

Pero esta administración al comenzar su gestión y ante la necesidad de generar simpatía y gobernabilidad ha incurrido en un muy grave error que le afectaría negativamente si la oposición actuara en forma sensata en lugar de fanática: el Relato de la Reparación Histórica a los Jubilados.

Transcurrido un año y con los plazos vencidos no se ha cumplido con ningún ajuste otro que los casos extremos y los más pequeños que no resuelven nada.

El grueso de los jubilados que efectuó una vida de aportes genuinos no fue contactado en más de un año excepto para informar de continuas postergaciones con variados argumentos muy artificiales. Luego de transcurridos 6 meses de haber recaudado los recursos necesarios, y comprometidos del blanqueo el grueso de legítimos beneficiarios no ha recibido ni la oferta.

En este nuevo Relato quien define el monto de la deuda a ¨Reparar¨ es el deudor – el Estado – y el acreedor desconoce su acreencia y sus derechos, porque quien reglamenta, contacta y comunica es el ANSeS, ejecutor y beneficiario.

Es así que se ha generado un contexto en el cual no existe barrera de contención para los excesos del ruidoso y estéril primer Relato de ésta administración.

Por otra parte están instalados 49 regímenes de privilegio siendo el más grosero el del Poder Judicial donde los miembros superiores tienen garantizada una jubilación del 100% de su último salario, y los jueces del 82% quienes además no pagan impuesto a las ganancias, a diferencia del resto de la población. Diplomáticos y maestros (si, maestros) legisladores y todos los miembros del poder ejecutivo gozan de regímenes especiales muy superiores a los de los genuinos aportantes.

La actual administración otorgó a los empleados del Congreso de la Nación un beneficio que permitirá mejorar la jubilación en un 20% adicional, para los cual los nuevos aportes provendrán del Presupuesto Nacional. Es decir, todos los trabajadores en blanco o en negro aportarán a las jubilaciones de privilegio de unos pocos empleados del Congreso.

La conclusión es que en algunos aspectos centrales los impulsos populistas siguen vigentes por necesidad política de contraprestación.


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Alea iacta est. La nueva administración ha hecho todo lo que supo para llegar a las primarias en las mejores condiciones. Los dados han sido arrojados, la suerte está echada.

 

A pocos días de lo que muchos políticos consideran un plebiscito la población se mantiene al margen y no le da mayor trascendencia porque sus preocupaciones son otras. 

La actual administración ha hecho lo que mejor supo para llegar a estas elecciones en un clima económico favorable sabiendo que al asumir encontraría tierra arrasada. A los ojos del grueso de la población ha logrado poco, aunque impropio sería desconocer que mucho han modificado el descontrol moral, social, económico y de posicionamiento internacional que aceptaron a sabiendas recibir para tomar el poder.

Los nuevos responsables, los operadores financieros y la población informada no desconocían que existía un déficit primario y secundario generado por gastos sociales inelásticos e improductivos por falta de contraprestación, y una emisión monetaria descontrolada para pagarlos y que los precios relativos estaban distorsionados por subsidios y controles con tendencia a aumentar en una inflación asimétrica, desconocida en su magnitud por distorsión de datos. 

La nueva administración estaba bien al tanto al tomar la conducción que liberar el mercado cambiario y simultáneamente destrabar al sector agropecuario  cancelando simultáneamente la deuda externa pendiente generaría inicialmente más inflación, caída del salario real, depresión de la productividad y mayor baja de empleo, pero también ayudaría a crear un clima inicial de credibilidad y un supuesto esbozo de seguridad jurídica favorable para  la inversión privada interna y externa, algo que aún no se ha conseguido.

Lo que resultaba difícil de medir era la magnitud de lo positivo y lo negativo y se hizo lo que había que hacer para evitar una crisis. Esta administración desde que se hizo cargo opera en lo macroeconómico y en toda área políticamente sensible mucho más gradualmente que lo que muchos desearían (desde una posición de poder económico es fácil exigir medidas extremas que impacten a otros) y ese gradualismo es criticado por los halcones adinerados que nada tienen que perder y mucho que ganar con el ajuste real si se hubiera hecho de golpe.

La nueva administración decidió tratar de dar al sector privado mayor protagonismo para ir reemplazando al sector público como motor de crecimiento. Asumieron que el control de la inflación y un impulso ordenado hacia la producción y el consumo se producirían en la segunda parte de 2016 y así lo anunciaron al igual que indicaron que la meta de inflación para 2017 sería del 17%.

No ocurrió. 

El control de la inflación se extendió mucho más de lo esperado y la reactivación de la economía es aun embrionaria luego de 6 meses de finalizado el año 2016. 

Cierto es que tomado en conjunto se detuvo la caída de la actividad, pero en forma despareja con sectores con alto rendimiento y otros en franco retroceso.  El crecimiento es casi nulo, 0.3% del PBI en seis meses de 2017. La población no percibe en su bolsillo ni en su calidad de vida esa cifra; para el 90% de la gente las elucubraciones cuantitativas en lo económico carecen de significado real y esa falta de capacidad de comunicación puede costar muy caro a una administración políticamente inexperta. 

Es  cierto que ¨una recesión termina cuando se alcanza el nivel en que comenzó la caída…¨ afirmación teórica muy razonable que no ayuda a poder comprar un abrigo invernal cuando el costo es 400%  más costoso que en una economía grande y competitiva y 250% más costoso que en otra – como la chilena – pequeña pero bien ordenada. 

La administración actual en su discurso mudo, parece empeñada en perder votos y gobernabilidad. Porque los que leen este tipo de análisis y comprenden la gravedad de la situación, la buena calidad de la reorientación macro y el esfuerzo acertado de algunos de los numerosos y desordenados ministerios, son una minoría, una insignificancia electoral. 

Mientras tanto, el sector privado – especialmente  las grandes empresas formadoras de precio y actividad continúan –  operando sin hacer ninguna inversión productiva a la espera del referéndum de Agosto y Octubre, disimulando su inacción con grandilocuentes y  vacías muestras de apoyo a la nueva administración. 

Como dirían en EE.UU. ni una sola de las grandes empresas ha puesto su plata donde pone la boca. Y le trasladaron todos los problemas a sus proveedores, las Pymes quienes soportan el peso de las tasas hiperpositivas que contienen la inflación achicando sus estructuras y trabajando casi sin stock. 

A nivel internacional un mundo hiperlíquido ha ofrecido una cautelosa bienvenida a la nueva administración, pero de ninguna manera le han otorgado carta blanca.

Ningún organismo o empresa privada ha  realizado inversiones  y el mundo civilizado mediante sus voceros anuncia claramente que confían en la administración actual pero ¨…aunque el mercado …argentino cumple la mayor parte de los criterios de accesibilidad de los mercados emergentes, la irrevocabilidad de los cambios, recientes, todavía debe ser evaluada …¨ antes de invertir en estructuras productivas de largo plazo. 

En otras palabras: el gobierno debe ganar las elecciones y asegurar su continuidad y corregir la incorregible justicia argentina donde los imputados no declaran sino con insípidas cartas victimizándose políticamente ante hechos probadamente criminales. Algo que eriza a los prestamistas de un país que ha entrado siete veces en default a lo largo de su historia. 

 Por eso Morgan Stanley – en nombre de la comunidad financiera internacional – decidió no cambiar la calificación de “mercado periférico” para la Argentina y anunció que observarán que ocurre durante el año 2018.

El fin de la recesión – un crecimiento parejo y visible del consumo y de la producción privada – están postergados hasta fin de 2017 y no ayudan a la administración para nada en estas elecciones. La inflación será menor y la actividad crecerá, la administración hizo, pero no llegó a tiempo para que su buena orientación le diera leverage eleccionario desde los bolsillos de la gente. No llegaron con la fuerza necesaria para influir en las elecciones.

La economía ha sido positivamente reorientada pero aun no le llegan mejoras a la población, por lo cual la única opción que le queda a esta administración para hacer un papel más que decoroso en las elecciones es polarizar la oposición y generar un enfrentamiento, algo que en apariencia habría conseguido.

Esta administración, dado el medio ambiente condicionante en que se mueve tanto localmente como internacionalmente no tiene margen de ningún tipo para absorber el schock de un triunfo populista que anticiparía un futuro inmediato sombrío y ya conocido por varias generaciones.

Ahora bien: si la administración es respaldada con poca ventaja deberá decidir entre mantener este peligroso gradualismo asimétrico o hacer un  ajuste dentro de un Programa Macroeconómico y una reforma fiscal inmediatamente.

Continuar mucho más tiempo con este tipo de gradualismo para evitar un schock social que sería fogoneado ardorosamente por el 30% de la población en estado de hipnotismo populista no es conveniente porque en ese caso serán las empresas, las corporaciones y la población quienes se enfrenten y provoquen una reacción imprevisible, especialmente para una administración que casi no tiene entrenamiento político. 

Se llegará al límite del gradualismo cuando no convenga (o no sea posible) incrementar el endeudamiento externo para financiar el gasto corriente (algo así como comprar la comida del mes en 3  pagos mensuales con tarjeta) y el límite del schock es cuando comienza a manifestarse la angustia social a mayor escala que en la actualidad.

No se puede seguir en 2018 con gradualismo porque durante todo 2017 la inflación se contuvo con un tipo de cambio bajo por los ingresos de los préstamos externos y porque no se aumentaron – como era necesario – las tarifas para que los precios relativos se acomodaran al menos en ese rubro. 

Con la devaluación de 65% para salir del cepo cambiario, el tipo de cambio real multilateral (el que tenemos con los países con quienes comerciamos) fue 12% más alto pero terminó más atrasado que en los 12 años de gestión anterior. 

La situación fiscal (heredada y agravada) para el 2018 tampoco es favorable. El gasto primario nacional en el 2017 se mantendría en el mismo y muy alto nivel que en el 2015 (24,5 % del PBI), que a su vez era 5 puntos del PBI más elevado que el del 2011. 

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El cuadro muestra con datos reales del Ministerio de Hacienda que desde 2009 se inició un fuerte déficit que aún no fue resuelto dado el gradualismo y que la diferencia entre ingresos y gastos de la administración tiende a incrementarse.

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Al comenzar su gestión esta administración fue criticada porque perdía la oportunidad de ajustar con más energía en el momento de su mayor fortaleza política. Decidieron mantener un peligroso statu quo con gradualismo y ajustes desiguales que no alinearon los precios relativos y no ayudaron a controlar la inflación para llegar con buenas perspectivas a las elecciones de medio término y luego hacer ajustes de fondo. Ese fue el timming y los resultados son dudosos.

Aun con un éxito importante – la actual administración seguirá siendo minoría en ambas Cámaras. Las elecciones de octubre no cambian nada. 

Lo genuino sería una corrección de precios relativos y un ajuste que abarque acuerdos con otras fuerzas políticas. Lo ideal – el objetivo principal de mediano plazo para la actual administración – parecería ser conseguir posicionarse en las elecciones y lograr un acuerdo con algunos partidos de la oposición para compartir las ventajas de un plan de largo plazo pero también conllevar juntos el costo político de ser parte en las decisiones gobierno. 

En nuestro país ese tipo de acuerdo no deja de ser un pensamiento ilusorio y voluntarista sin viso alguno de realidad considerando dos aspectos, uno objetivo: que una fuerte minoría ideologizada y con mayor egoísmo político que sus restantes colegas lo impedirían y uno subjetivo: nuestra sociedad, ergo, nuestros políticos solo reaccionan cuando ya no pueden evitarlo. La pro actividad no existe en argentina. 

La inesperada mala noticia

Como ya se ha dicho MSCI – Morgan Stanley Capital International mantuvo al país como mercado fronterizo hasta 2018 por debajo de Brasil, Grecia y más cerca Chile. Reconocen algunas mejoras y mencionan que el mercado de capitales podría ser recalificado a emergente. Pero ponen en duda que los cambios introducidos puedan concretar buenos resultados dado su gradualismo y por la debilidad de la justicia que no garantiza seriedad a las inversiones de largo plazo.

Nadie puede negar que no tengan razón. Esperarán el resultado de las elecciones para decidir si argentina tiene posibilidades de seguir adelante por la buena senda – lenta – ya trazada.

La actual administración descontaba el ascenso, el mercado local también pero la razón del mantenimiento en la tan baja categoría se debe a que se teme un retroceso sorprende que se sorprendan.

El mundo está hiperlíquido e interesado en prestar, pero se tuvo más en cuenta la posibilidad de trabas ideológicas populistas o hasta un retorno al populismo más que los cambios positivos y reformas hechos y conocidos.

Por otra parte internamente no se tomaron decisiones de fondo, hubo ajustes correctísimos y fundamentales pero no en dirección a resolver el principal problema que es el déficit fiscal y sus consecuencias.

Situación inesperada para la administración y para la mayoría de los analistas mediáticos, pero en realidad solamente impacta a las acciones y al costo del endeudamiento pero no a los bonos. No es una modificación que altere el escenario de reactivación económica en el corto plazo, ni a la tasa de inflación descendente y menos al mínimo descenso del riesgo argentino.

La recalificación hacia arriba no se hizo porque no hubo un ajuste sobre las variables más sensibles, y el riesgo país no variará mucho si no se sale del gradualismo. 

La realidad actual

El nivel de actividad correspondiente al primer trimestre de 2017 muestra cifras mejores a las esperadas: el PBI creció 0.3% comparado con el mismo período de 2016 y anualizado sería 4.3%, superior a todo lo proyectado por el Indec (2.4% anualizado).

El crecimiento del PBI de 0.3% interanual se debe a que la demanda doméstica creció 1.3% y por la acumulación de inventarios a pesar de la caída de las exportaciones que fue 1.8% anual y el aumento del 4.3% en las importaciones

La demanda interna aumentó en el primer trimestre: el consumo privado subió 0.9% anual, el consumo público 1.0%, y la inversión creció 3.0%, siendo la primera variación anual positiva después de cuatro trimestres negativos.

La inversión en maquinaria y equipos – lo que es la base del futuro crecimiento – creció 1.1%

Pese a este repunte, la inversión bruta es casi inexistente. En el primer trimestre apenas llega al 15.0% del PBI, la tasa de inversión más baja de toda América Latina que es la región del mundo que menos invierte, menor aunque el convulsionado Brasil (15.6% del PBI).

CIFRAS: la expansión interanual del PBI fue por el sector de transporte y almacenamiento que creció 3.7%, por la actividad inmobiliaria +2.7%, el sector agropecuario+4.3% anual y lo habitual: la intermediación financiera +2.4%.

Decreciendo sigue la actividad comercial -0.9%, la minería -5.4% y la industria manufacturera -2.2%.

Si todo sigue igual – lo cual no es muy probable dada la positiva tendencia de algunos sectores – es probable que el crecimiento anual supere el 2.7% del PBI.

CIFRAS: Hay un aumento de la desocupación: el desempleo subió a 9.2% en el primer trimestre de este año, lo que implica que 212,000 personas son nuevos desempleados. El total es 1, 150,000 personas en los 31 conglomerados urbanos relevados por el Indec y 1, 800,000 personas en todo el país.

Esto se debe a que se perdieron 131,000 puestos de trabajo y aumentó la cantidad de personas que se incorporaron al mercado laboral buscando trabajo que son 81,000 personas más.

El crecimiento demográfico es 1.1% por año y la población en edad de trabajar aumenta 1.2% por año la economía necesita generar 140 mil puestos de trabajo por año para mantener sin aumento la tasa de desempleo. Algo que no ocurre ni ocurrirá en el futuro cercano.

La evolución del empleo privado asalariado formal:   son solamente 6, 200,000 trabajadores en todo el país. Aquí hubo alguna recuperación del empleo privado formal en 2017. Lo cual indica que hubo una baja del empleo en el segmento de trabajadores informales.

El empleo privado formal crece desde junio pasado, se crearon 30,000 nuevos puestos de trabajo sin llegar a los niveles de fines de 2015.

La mejora fue en la construcción: se crearon 26,000 nuevos empleos sobre los habituales 429,000 obreros y técnicos. O sea que el sector que ocupa al 7% del total de ocupados registrados fue responsable del 82% de la mejora observada del empleo privado formal. La construcción siempre impulsa el crecimiento del empleo a comienzos de cualquier expansión. 

RESUMEN

CIFRAS: Lo más complicado de lograr es bajar el déficit fiscal porque afecta a la administración política y socialmente, en especial saliendo de una recesión. 

La inercia del déficit es muy fuerte. Si no se toman acciones concretas el déficit aumenta porque hay 65% de gasto indexado (jubilaciones, sueldos públicos, empleados del estado…) y otros gastos totalmente inelásticos. Si alguien imagina que la reactivación será lo que reduzca el déficit, debe saber que transcurrirá demasiado tiempo. Hay que tomar acciones fiscales muy activas e inmediatas para evitar que el déficit siga subiendo y otras muy difíciles para hacerlo bajar. 

Si se quiere bajar la tasa de inflación antes que el déficit fiscal debe tomase en cuenta que la caída de la inflación es contraria a la recaudación, obviamente, bajarla dramáticamente no ayuda al déficit. Pero ha sido elegida como prioridad.

Se bajaron impuestos a sectores aislados (retenciones y algo de Ganancias) con lo cual creció el déficit que se compensó por única vez con el blanqueo

Se dijo que la Reparación Histórica previsional, la devolución de recursos a las provincias y el aumento de los planes sociales son las causas. Una al menos es falsa: la Reparación Histórica no va más allá de un relato,  casi nadie ha cobrado nada, y muy difícilmente haya ofertas, siendo éste el peor problema que enfrentará la administración durante el cuarto trimestre, cuando se inicien los novedosos juicios por incumplimiento de la ley.

A este ritmo de reducción del déficit fiscal, de cumplirse la meta de 4,2% del PBI, esto será el mismo que el de 2015, el pronosticado para 2018 que es 3,2% del PBI no llegará a ser menor que el 2014 y el previsto para 2019, el 2,2% no llega al del 2013.

Estas cifras son oficiales y son muy malas porque al final del día el déficit fiscal primario acumulado del cuatrienio 2016 – 2019 sería más grande que el del período 2012 – 2015. 

Uno de los tantos problemas del déficit fiscal no es solamente el déficit primario porque cada día aumentan los intereses de la nueva deuda pública, local e internacional.

Lo que en 2014 era un gasto menor, en 2015 es mayor a 1% del PBI, en 2016 y 2017 será 1.5% y en 2018 y 2019 más de 2%. De esta manera el déficit total (el primario más intereses) de 2019 será mayor al de 2015 (5 puntos del PBI)

 Una prioridad ineludible

Un déficit fiscal elevado implica que no se puede tener una política fiscal programada hacia un crecimiento porque primero hay que encontrar la política de financiamiento de ese déficit. Algo obvio.

Financiar los vencimientos de deuda y financiar el déficit es algo que tiene que conseguirse de cualquier manera y a cualquier costo. El programa hoy es macro dependiente del endeudamiento y el financiamiento es la prioridad.

Donde obtener recursos si el déficit fiscal es demasiado elevado para una economía tan pequeña como la Argentina, con un mercado de crédito en pesos y un mercado cambiario en dólares que son liliputienses, insignificantes, incapaces de aportar nada?

No importa de dónde se obtengan los recursos eso tendrá fuertes efectos macroeconómicos muy incómodos y el sector privado ya no puede seguir aportando incrementalmente.

Aumentar impuestos y bajar subsidios es más recesivo en medio de una recesión e insostenible para la rentabilidad del sector privado.

Emitir y usar reservas como hacía la administración anterior es – en este momento – hiperinflacionario –  

Tomar deuda interna en pesos paraliza más al sector privado

Tomar deuda externa (que es lo que se hace), obliga al BCRA a emitir pesos y a esterilizar con LEBAC y generar más atraso cambiario y más déficit cuasi fiscal (por cierto aun manejable).

Ningún camino deja de tener grandes piedras.

En los hechos, la política de financiamiento elegida fue el endeudamiento externo, para los vencimientos de deuda (capital e intereses) y para cubrir el déficit fiscal primario.

Utilizar el mercado internacional de capitales es posible por la gran liquidez mundial, las bajas tasas de interés (para otros países no para argentina) y permite evitar el financiamiento inflacionario o el financiamiento recesivo del mercado de crédito local en pesos (efecto “crowding – out” al sector privado). 

Pero el endeudamiento externo obliga  a emitir pesos para financiar el déficit fiscal primario porque el mercado cambiario local es muy chico para absorber los dólares del financiamiento del sector público y el único comprador posible es el BCRA que termina emitiendo y luego recuperando pagando tasas por las LEBACs.

Resultado: más emisión monetaria que la programada, un incremento del stock de LEBAC (hoy supera al billón de pesos), dificultades para bajar la tasa de interés porque hay que renovar cada vez más LEBAC, crecimiento del déficit cuasi – fiscal por el pago de los intereses de esta deuda.

Si se quiere llegar a una meta de inflación de 12% en 2018 entonces la tasa de interés de las LEBAC debería ubicarse en17% anual.

La tasa actual arriba de 25% está muy lejos alejada de ese posible objetivo.

La contrapartida del endeudamiento externo y del mayor stock de LEBAC es la acumulación de reservas en el activo del BCRA. Algo fundamental como un seguro para eventuales crisis o inesperados actos de Dios fuera del país.    

Conclusión

Es necesario seguir consiguiendo dólares o pesos en cualquier mercado.

Los efectos negativos del financiamiento (inflación, altas tasas de interés, “crowding – out”, bajo crecimiento económico, atraso cambiario) es algo secundario – lamentablemente – porque primero hay que tener cajas en pesos y dólares para pagar los gastos del estado.

Este año, todavía falta el equivalente a US$ 5,800 millones de dólares. 

Hay que conseguir que el déficit primario muestre realmente que baja y que la cuenta de intereses no crezca demasiado. Por ahora, no se ha logrado.

En cuanto a renovar el stock de LETES en dólares y el de LEBAC en pesos no ningún mecanismo a la vista para desarmarlos. 

El otro déficit fiscal, el completo, el que incluye los pagos y gastos financieros más intereses será mayor en el 2017 (6.1 % del PBI) que en el 2015 (5.6%) a pesar de incluir el ingreso por única vez de un importante y exitoso blanqueo.

 

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La economía argentina en junio 2017. Las correcciones a la situación macroeconómica distorsionada durante años se está logrando a un ritmo razonable ¿La población lo percibe?

La actual administración ha elegido los problemas macroeconómicos más graves e inmediatos para resolver y los ataca con todos los elementos con que cuenta. La inflación es lo primero que han decidido controlar con una política monetaria de metas, pero en coexistencia con una política fiscal que mantiene y aumenta el gasto público financiada con endeudamiento externo. 

Esa coexistencia contradictoria concurre con una política cambiaria flotante. 

La combinación resulta pragmática dada la realidad pero no ayuda a mejorar el nivel de actividad y genera situaciones colaterales no deseadas como el atraso del tipo de cambio, es decir un dólar barato, que no incentiva al ahorro en pesos y obliga a mayor endeudamiento externo para la inversión. 

Nada está más claro en nuestra reciente historia económica:  quien apuesta al peso pierde y ese enfoque no cambiará en esta generación. Algo extrañamente soslayado por la administración actual. 

Las cuentas fiscales indican que la administración apunta a objetivos para ser alcanzados en 2017 y los datos del primer trimestre hacen suponer que lo conseguirá. Nada han insinuado siquiera respecto de cómo y cuándo se tomarán medidas para reducir el tamaño del Estado y bajar los impuestos a niveles que no ahoguen a la producción. Que han elaborado un plan no hay duda alguna: el numeroso y ecléctico equipo económico y el sólido Banco Central seguramente tienen desarrollado un programa de estabilización y desarrollo para poner en práctica a partir de enero de 2018. 

Nadie puede dudar sobre la responsabilidad de éste equipo, pero hasta las elecciones no anunciarán medidas distintas a las que se aplican hoy. 

Ese Programa de Estabilidad y desarrollo de mediano plazo es algo nada fácil de instalar porque debe contener coherencia fiscal, monetaria y reformas de la burocracia, desregulación, privatizaciones o en su lugar una mejor administración  de empresas públicas muy deficitarias y la eliminación de impuestos distorsivos (algo que implica una reforma apoyada en el Congreso), única forma de mejorar la visión de todos los agentes económicos, no sólo de los financistas que por ahora ronronean de felicidad. 

Pero como octubre parece aún muy lejano – por ahora – tanto la administración como los analistas que miran desde afuera y elaboran comentarios (como los nuestros), los operadores que no tienen información privilegiada (hay muchos que si la tienen), y la sociedad en su conjunto vigilan diariamente qué ocurre en la economía mirando el nivel de actividad, el empleo, la inflación, la tasa de interés y el dólar. Todos concentrados en el corto plazo, dejando de prestar atención a los problemas que genera ordenar el desquicio macroeconómico provocado durante 10 años y sus daños colaterales. 

¿Cómo avanzan las correcciones a la situación macro distorsionada? 

Lo que más ocupa a la administración es salir de la recesión bajando la tasa de inflación. Pero hasta hoy la reactivación es mucho menor a lo deseado y la reducción de la inflación es menos de lo que pronosticó el BCRA. 

El déficit es el problema de fondo

El objetivo era  que el déficit fiscal estuviera por debajo de 4,2% del PBI en 2017, es decir  $400.000 millones sin contar el pago de intereses de la deuda externa e interna que llegaron a  $ 30.000 millones en abril, tres veces más que el año anterior.

Sin contar esos intereses a pagar el déficit de abril fue $19.000 millones alcanzando $50.000 millones con los intereses. La razón de este incremento es que se pagaron los intereses de los bonos para terminar con los holdouts y el de los títulos emitidos en 2016 para sostener gastos en tiempos de tierra arrasada.

Los intereses de los próximos dos meses también serán elevados pero en este caso para cancelar lo generado en la gestión anterior.

Hubo un ingreso único – el blanqueo – y también se bajó el gasto con los aumentos de tarifas reduciendo subsidios.  Con ambas situaciones el déficit fiscal total aumentó casi un 50%, 20% más que la inflación.

Al financiar el déficit con deuda externa los intereses comienzan a impactar sobre el mismo déficit en un círculo pernicioso. Los intereses que eran el 22% del déficit en 2001, con el default se redujeron entre 2003 y 2008 a 10% en promedio. En 2015 bajaron a 7,8% del gasto total (recordar que todo se financiaba con emisión monetaria descontrolada) aumentado a 8,6% en 2016 ya por efecto del cambio de política monetaria.

Con este nuevo enfoque para financiar el déficit que se realiza con deuda genera más intereses que además de los correspondientes a la nueva ya emitida, la actual administración trata de corregir el financiamiento de la administración anterior que se financiaba con inflación exclusivamente.

Si por mantener mayor gasto que ingreso (déficit primario) se le agregan los intereses y el costo de las Lebacs, el déficit total es 7,6% del PBI, 1,3 % mayor a 2015.

En 2017 aun controlando férreamente el gasto – algo que esta administración no está logrando – el déficit primario, más el pago de intereses de la deuda y el déficit cuasi-fiscal (lo que se paga para recoger el dinero del mercado por venta de dólares de financiación) el déficit total será 8% del PBI que es el doble de lo previsto. Todo financiado con deuda externa generando más intereses y comprometiendo temporalmente el equilibrio fiscal.

Proyectando 2018 se pretende reducir el  déficit primario (gastos menos ingresos sin los intereses) a  3,2% PBI algo  inalcanzable porque ajustando el déficit primario de 2017 quitando el blanqueo , se arranca con un déficit primario de 5,2% PBI, y reducir  los gastos 2% PBI para cumplir el compromiso no es posible porque el 65% del  gasto primario es totalmente inelástico (seguridad social), por lo tanto si hay reducción de gasto, será con un  ajuste severo con consecuencias sociales a menos que se logre un acuerdo sectorial integral, algo aun nunca logrado en argentina.

Evolución de la inflación 

CIFRAS: El incremento de los precios a nivel general fue errático: un primer cuatrimestre con un aumento acumulado del IPC de 9.1% -a razón de 2.2% mensual- y del IPC desestacionalizados de 7.5%. 

Se puede esperar 1.7% en mayo y un promedio mensual de 1.4% entre junio y noviembre. 

En diciembre habrá ajuste tarifario en transporte y gas, al margen del resultado de las elecciones. Sin duda tiene que hacerse ese nuevo ajuste de tarifas lo que llevará la inflación de 2017 a 21/22% con una inflación desestacionalizada (la que se controla monetariamente) de 19/20%.  

CIFRAS: En mayo, hubo un aumento de precios de 1.7%, menor que en abril, que fue 2.1%. 

El aumento en la tarifa de agua impacta en el nivel general del índice, estimándose una incidencia del 0.12%. 

La inflación núcleo aumentó 1.8%, por debajo del 1.9% del mes anterior. Tomando todo en conjunto la inflación anual para el período entre mayo 2016 y mayo 2017 es 24.5% contra el 27.4% menor que comparar el periodo anual de abril. 

LA inflación acumulada en 2017 es 10.6%, la mitad que el 20.2% registrado en igual período de 2016. 

Los precios crecieron en mayo por la Tarifa de Agua 12.0%, y Alimentos y Bebidas, 2.1%; Indumentaria, 2.2% y Otros Bienes y Servicios, 2.1%. 

La inflación de junio será 1.5%, nuevamente por el aumento de la tarifa de agua, con una incidencia cercana al 0.12%.

El nivel de actividad económica y el consumo 

La actividad económica tuvo un enero malo,  un mes de febrero para el olvido,  marzo insinuó una reversión de tendencia desafortunadamente denominada ¨brotes verdes¨ y abril indica una incipiente mejoría del nivel de actividad que de ninguna manera llega a la mayoría de la población en forma real ni como percepción. 

Tal es así que las ventas de alimentos en los supermercados no crecieron respecto de mayo 2016, apenas +0.3% contra un mes que tuvo una enorme caída en ese año. 

Algo mucho peor fue el resto de las ventas en los supermercados que bajaron 16% respecto de mayo 2016. 

Un fuerte cambio de hábito- por caída del salario real – se produjo: en los restaurantes las ventas bajaron 3% y fueron reemplazadas por aumento de consumo en comidas rápidas de menor costo, que aumentaron 5.5%. 

Las ventas de electrodomésticos aumentaron 4% – en realidad lo que aumentó fueron las ventas de cuotas, no de producto – a pesar del desmanejo de la administración en ese área, mientras con un poco de sensatez la población redujo el consumo de la telefonía móvil un 3%.  Los shoppings – tomados en su conjunto – vendieron un 15% menos por metro cuadrado que en mayo de 2016.

Lo que no se pueda justificar con cifras, con números reales es subjetivo y no pasa de una charla de café. Afirmar que hay una reactivación de ¨brotes verdes¨ cuando las ventas en términos reales y deflacionados están por debajo de 2013 es poco serio. 

La información fiscal oficial indica que se vendió 6% menos alimentos que en 2013 y 19% menos de electrodomésticos que en 2012, que hubo un cambio de las primeras a segundas marcas y hacia las genéricas de los propios supermercados del 25%. Todo es más que significativo indicio de la caída del poder adquisitivo de la población. 

CIFRAS:

CIFRAS: El relato instalado de la famosa Reparación Histórica es tan quimérico como el de la anterior administración: hasta el momento solo se ajustaron el 12% de las jubilaciones y no se cumplió ninguna de las promesas de información, plazo ni montos prometidos. Los recursos obtenidos en el blanqueo – cuantiosos – garantizaban un ajuste que nunca se realizó. En ANSES no se provee información cierta y las respuestas son claramente vagas y dilatorias. La prueba es que los juicios siguen su curso y en aumento. Esta no es una mina terrestre dejada por la administración anterior, ésta fue colocada por la actual administración contra si misma con un sorprendente grado de irresponsabilidad y que le estallará en el peor momento.

Cifras: la actividad agregada oficial subió 1.9% con respecto a febrero y los datos por sector de abril muestran un aumento de actividad +0.2/0.5% respecto del mes anterior. 

Otros indicadores que hemos relevado indican muy fuerte recuperación de la construcción y de los sectores industriales relacionados. Las cifras en el cuadro.

Aumentó mucho y no por estacionalidad el sector agrícola, subieron las importaciones – no las de consumo sino las intermedias, de producción – y ha mejorado un poco la confianza de los consumidores ganando imagen la actual administración. Confirmando cifras, el empleo en el sector de la construcción generó 29 mil nuevos empleos (6.4%) y ya emplea formalmente a 400 mil obreros.

Desarrollo del PBI

Con un buen mes de marzo, el primer trimestre del año hubiera cerrado con una mejora del PBI de 0.6% con respecto al cuarto trimestre de 2016, moviéndose la economía a un ritmo anual de 2.4% y completando tres trimestres consecutivos de mejoría.  En la medición anual, el PBI del primer trimestre se ubicó prácticamente en el mismo nivel que en el primer trimestre de 2016 (variación 0% anual). 

Si en marzo el crecimiento del PBI hubiera comenzado a moverse a un mejor ritmo, algo así como 0.5%, se hubiera asegurado el crecimiento del 2.5% anual deseado, algo que ha ocurrido en abril que aproxima un crecimiento para el segundo trimestre de 1.5% en el trimestre es decir casi 6% en al año.  El lastre del primer trimestre compensado con la excepcional cosecha puede hacer prever el 2.4% de crecimiento para 2017.

El cuadro siguiente muestra una línea de tendencia general creciente:

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Donde llevan las políticas pragmáticas utilizadas 

Una política monetaria de metas de inflación en conjunto con una política fiscal con déficit muy alto en términos reales, financiado con endeudamiento externo más una política cambiaria de flotación libre genera inevitables daños colaterales en la Política Monetaria. 

La sufrida Política Monetaria

Hemos señalado en varias oportunidades que se puede establecer un precio al dinero mediante una tasa de interés desde un Banco Central, pero ese Banco Central no puede controlar la cantidad de dinero que quiere tener el público en efectivo o como depósitos en los bancos, eso es algo que decide el mercado, la gente. 

En este caso se estableció una tasa de interés alta para reducir la inflación monetaria y la contiene, pero la realidad es que no hay forma de controlar la cantidad de dinero que quiere tener el público en efectivo, ya que la velocidad de circulación del dinero es inestable ante la incertidumbre tanto del valor del salario como de la marcha de la inflación. 

Además de que la cantidad de dinero en su poder es establecida por la población, el BCRA tiene enormes compromisos de emisión monetaria por la política fiscal de aumentar el gasto público que lo obliga a emitir pesos para financiar el déficit de $150,000 M en 2017 (US$ 9.800 millones) y además emitir pesos para comprarle los dólares que la actual administración toma prestados en el exterior.

Por su parte el Tesoro tiene déficit en pesos porque sus gastos son 70% fijos (jubilaciones, planes, subsidios, etc). Si vendiera las divisas tomadas como préstamos externos en dólares en el mercado libre para conseguir los pesos y pagar sus gastos, haría bajar el precio del dólar a niveles muy negativos para la exportación y muy positivos para un mercado al que le encanta y no duda un instante en atesorar dólares cuando los asume baratos.

Por lo tanto el que compra los dólares del endeudamiento externo es el Banco Central y aumenta sus reservas, pero emite pesos e incrementa la masa monetaria, o la base monetaria si se quiere o bien la cantidad de dinero en el mercado. Para resolver a medias el problema usa sus famosas LEBACs y toma los pesos que la población no quiere ni necesita pagando una tasa que a su vez aumenta el déficit público de manera cuasi fiscal.

UN EJEMPLO CLARO DE LOS EFECTOS DE ESTA POLÍTICA MONETARIA

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La actual administración se inició con un stock de Lebac de $300.000 M (equivalente al 51% de todo el dinero en circulación (los billetes), sumado a las reservas – encajes – de los bancos comerciales en el banco central.

 Hoy los Lebac llegan a $1, 000,000 M (135% de todo el dinero legal en circulación y algo menos del 10% del PBI): un fuerte incremento de 220% 

Como puede apreciarse el stock de letras emitidas por el BCRA era del 51% del dinero en circulación a diciembre de 2015. El exceso recogido a mayo de 2017 llega al 80% de la base monetaria. 

CIFRAS: 

Porqué se produjo ese aumento

Hubo que emitir $500 MM para el financiar el arranque de la nueva administración que asumió con caja $ en O. También $200 MM para cubrir parte del déficit fiscal y $250 MM para transformar a pesos la nueva deuda externa.

Queda muy claro entonces que el BCRA puede fijar la tasa de interés pero no controlar el dinero en circulación que debe recoger (esterilizar) pagando un costo. Puede apreciarse que emitió $598 MM (por todo lo anteriormente descripto) pero la sociedad tomó solamente $130 MM, de modo que hubo que emitir $468 MM en deuda remunerada del BCRA (LEBACs y pases). 

Por eso la deuda aumentó en el período dic 2015 mayo 2017 en $703 MM, porque además hay que pagar intereses y faltan comprar u$s10, 000 M de dólares. 

Como puede verse, con la nueva administración todo el dinero legal en circulación creció 21% y como actualmente se procura intensamente controlar la inflación la deuda obligada del BCRA aumentó 10 veces más. 

La política de la administración anterior hubiera absorbido mucho menos y la inflación – que nunca fue un tema relevante para esa administración –hubiera provocado una crisis de proporciones porque ese equipo no tenía acceso a ningún mercado otros que Venezuela y Bolivia que – como todos saben – no están en condiciones de financiar nada, ni a sí mismos. 

El riesgo es que si los inversores quisieran vender las LEBAC, y cambiarlas por depósitos a plazos fijos, si las condiciones generales se deterioraran, existe la posibilidad de sustitución de LEBAC por activos externos algo a contemplar porque el tipo de cambio real no está en equilibrio de largo plazo.

CIFRAS: Objetividad 

Hasta donde la nueva administración puede llegar con LEBACs (endeudarse) como proporción del PBI no es una incógnita.  En otros países, el máximo es el 22% del PBI, pero aquí el dólar barato y la diferencia entre la tasa de las LEBAC y la de plazo fijo permiten un límite máximo muy conservador de hasta 5% más del PBI que el nivel actual que es apenas 9%, o sea, hay margen de maniobra para financiar con deuda externa hasta recuperar la economía sin riesgo de crisis de ninguna naturaleza. 

Las condiciones externas. Medio ambiente internacional condicionante.

En el período diciembre 2015 a mayo 2017 las condiciones externas han sido neutras, ni favorables ni desfavorables. Las condiciones financieras, con la eliminación de los controles de cambios y el pago a los holdouts facilitaron colocar deuda en los mercados internacionales. 

En EE.UU se aumentó la tasa de interés pero la tasa de interés real externa cayó de 4.5% a 2.9% y el riesgo soberano argentino bajó 66 puntos. Pero no por lo que ha hecho (muy bien) la nueva administración sino porque lo mismo, en menor medida, ocurrió en toda la región.

La política monetaria para bajar la inflación provocó una tasa de interés real alta de 5.2% anual promedio, superior al costo de oportunidad externo, y eso perjudicó – repetimos – el nivel de actividad tal que a mayo de 2017 es el mismo de diciembre de 2015. 

Injusto no reconocer que ser arrancó desde el más absoluto 0, con todas las puertas cerradas, y con una política de Scorched Earth (tierra arrasada) que generosamente dejó la anterior administración. 

El sector externo

CIFRAS: Las equivocada convicción inicial de este equipo económico en cuanto a que los precios ya tenían incorporado el ajuste del tipo de cambio que se produciría con la salida del cepo y no habría “pass through” (traslado a precios), sumado al inevitable ajuste de las tarifas generaron que la tasa de inflación actual sea similar al promedio anual de los 8 años de la anterior administración con un dólar 26% más barato en términos reales. 

Hubo presiones hacia la baja durante abril y la primera quincena de mayo, por la oferta de divisas del sector público (Nación y Provincias), el sector agropecuario, la liberación de los fondos del sinceramiento fiscal depositados en cuentas locales y el pago del Bonar 2017 y los problemas en Brasil provocaron que generaron un aumento del riesgo y provocaron una suba del tipo de cambio de $15,40 en mayo a $16,15 a comienzos de junio, para ubicarse en $16,30 al cierre de este informe. 

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Casi todas las monedas de la región se depreciaron por lo cual el aumento en el tipo de cambio nominal multilateral fue inferior al del tipo de cambio nominal frente al dólar. 

La devaluación del real contra el dólar fue mayor que la del peso contra el dólar, lo que genera una depreciación del real contra el peso en los últimos días. 

Se mantuvo en 26,75% la tasa de referencia de política monetaria y también se mantuvo estable en 25,5% la tasa en las operaciones de mercado abierto realizadas diariamente mediante Lebacs. 

ACTIVIDAD 

Cifras: COMERCIO EXTERIOR 

Hubo en mayo déficit comercial de US$139 millones, por aumento en las importaciones (13,6%.), casi sin aumento en las exportaciones (1,7%.).

Con este valor del dólar no es factible una mayor apertura económica y se generan artilugios ya gastados de tan conocidos como el compre argentino, las limitaciones a importar y se llevan a niveles muy altos los gastos de turismo y compras privadas en el exterior, provocando el actual déficit creciente de la cuenta corriente de la balanza de pagos. Ese Ministerio y su ministro merecen revisión.

PRIMERAS CONCLUSIÓNES 

La estrategia de metas de inflación genera alta tasa de interés que baja el nivel de actividad.  El dólar barato agrava el problema. La forma de manejar mejor la política de metas de inflación sería impedir que el dólar sea tan barato.

Ha transcurrido un año con metas de inflación sin mayor éxito global porque tenemos una tasa real de interés elevada que impide mejorar el nivel de actividad pero controla en parte la inflación.

El actual gasto público y la excesiva presión tributaria son la clave del problema.

La decisión de la administración fue sustituir las fuentes de financiamiento fiscal, con endeudamiento externo y no bajar el gasto público sino modificarlo bajando subsidios económicos y aumentando subsidios sociales e inversión pública.

Los números del Tesoro

CIFRAS: Desde 2015 el déficit aumentó de 3.6% del PBI a 4.3% en 2016 (5.6% sin considerar los ingresos extraordinarios del blanqueo), porque aumentaron los gastos y cayeron los ingresos de -0.6 puntos del PBI a -1.9.  

Todo fue peor en este sentido en lo que va de 2017. El gasto total (gasto más intereses) que en 2016 fue 26.1% del PBI, en los últimos doce meses llegó a 26.9% del PBI; y el déficit fiscal que era 7.2% del PBI de 2016 creció a 7.6% del PBI en doce meses.

Durante abril el gasto aumentó más: 38.1% anual, algo así como 8.3% por encima de la inflación, llegando a un crecimiento real del déficit fiscal de 142% anual. Un exceso. 

En el primer cuatrimestre de 2017 hubo deterioro fiscal en términos reales (por encima de la inflación) 

  1. crecimiento del gasto total real de 6.4% anual
  2. subas en términos reales de 82% en intereses pagados al sector privado,
  3. 5% en transferencias a provincias,
  4. 1% en asignaciones familiares,
  5. 3% en gastos de capital,
  6. 1% en jubilaciones y pensiones,
  7. y de SOLAMENTE8% real en salarios 

La pregunta que surge es ¨donde está el ajuste que critica todo el arco opositor¨?

Que se puede esperar 

El pronóstico para 2017 es un déficit 5.3% del PBI sin blanqueo, lo que sumado al pago de intereses genera un déficit fiscal global del sector público de casi 7% del PBI (7.3% sin blanqueo). Si a ello se le suma el déficit provincial y municipal y el déficit cuasi fiscal (Lebacs y otros) tendríamos el peor déficit de toda la región. 

EN RESUMEN 

Esta administración subvaloró los problemas enormes generados por la gestión anterior, y algunas decisiones tomadas en la macroeconomía pueden ser negativas. Hay una mínima recuperación, algo así como 2% en 2017 con la inflación desacelerándose a 23% anual y tasas de interés un poco más bajas 21% en diciembre.  

El equipo económico cree – porque no tiene otra alternativa – que la economía no definirá la elección. Creen que la economía lentamente mejora. Pero este wishful thinking hace presuponer que después de las elecciones tendrán que hacer un ordenamiento serio y de largo plazo.


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La situación general de la economía llegando a la mitad del año 2017

Inflación

Todos saben que la inflación es el aumento sostenido de los precios del conjunto de los bienes y servicios transables (los que solo se consumen dentro del país) destruye el poder adquisitivo con el tiempo, ya minimizó al peso como unidad de cuenta, redujo al mínimo los mercados financieros argentinos, relativizó los precios de los bienes y generó una pésima redistribución de ingresos.

Lo que genera inflación en argentina desde hace medio siglo son los aspectos monetarios, los  desequilibrios entre la oferta y la demanda de dinero, sumada a  la suba de los costos de producción y a los virtuales oligopolios en un mercado muy pequeño como el nuestro, y también la disputa corporativa entre grupos de poder  (empresarios y sindicatos)  que no ceden ante nada,  a lo que hay que agregar el ¨arrastre¨ la inflación de periodos anteriores  que generan la idea que seguirá habiendo aumentos.

Esto explica en gran medida la evolución hacia arriba de los precios en el corto plazo, pero en largo plazo son los aspectos monetarios y las razones estructurales los que provocan esta dañina inflación argentina. En todo el mundo la erradicación de la inflación se logró mediante una corrección  de todos los factores mencionados porque atacar solamente algunos lleva a un éxito circunstancial y a una recidiva.

Hoy conocemos bien la variación de todos los precios y en consecuencia un índice global que no necesariamente representa la variación del precio de los consumos de cada grupo social. La incidencia – por ejemplo – de los alimentos en la zona de bajos ingresos es muy diferente a la incidencia en las de mayor ingreso, obviamente.

Entre abril 2016-2017 el nivel general del IPC indicó una suba promedio del 28%, pero con una gran diferencia entre distintos consumos. Las mayores subas fueron por la suba de impuestos, por problemas climáticos, tarifas, liberación del cepo, mientras que los que menos aumentaron tuvieron bajas de aranceles, y reformas estructurales.

Mientras tanto la política monetaria restrictiva no frena demasiado la inflación pero hace bajar el nivel de actividad, pero, si bien modera las expectativas inflacionarias, no las corrige definitivamente por si sola.

Todos los sectores corporativos siempre sienten – por la distorsión psicológica de 50 años de inflación de dos dígitos anuales – que tienen el derecho de mejorar siempre su situación y por lo tanto la suma de todas las demandas superan a la productividad. Es algo imposible de lograr.

En estas dos últimas semanas ya ha comenzado a ceder un poco el aumento de precios, que ya no es tan ¨sostenido¨algo que por definición es saludable. Hay un inicio de contención.

Comienza a ser evidente un descenso del crecimiento de los precios generales.

La   inflación   interanual   se desaceleró a 24.2%    contra 24.7% en la semana.  La inflación núcleo de todo el mes se ubicó en 1.7% menos que el 2.2% del mes anterior.

El rubro Alimentos y Bebidas creció 2.0% mensual y es menor respecto al 2.8% del mes anterior.

Las Carnes no aumentaron de precio frente al 0.8% de la semana pasada, la variación mensual es 2.7%, mejor que 3.6% m/m de la semana pasada.

Verduras y Frutas se desaceleran notoriamente.  -1.5% vs 0.6%

Las Bebidas se desaceleran en -0.1%

Productos Panificados, Pastas y Cereales se desaceleran. Sin variación en el contra 0.7% del mes anterior.

Los Productos Medicinales se mantienen estables.

En la semana del “Hot Sale” hubo bajas en todos los bienes de consumo durables: Muebles y Accesorios Decorativos (-1.4%), Artefactos para el Hogar (-1.8%), Batería de Cocina (-1.8%), Textiles para el Hogar (-2.5%) y Equipos de Audio, Televisión, Fotografía y Computación -2.1%).

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Esto tiende a mejorar la perspectiva porque la persistencia de la tasa de inflación durante el mes de abril fue mayor a la esperada y lleva a repasar los factores que la generaron.

Sin embargo, la inflación actual hace más costoso en dólares un producto hecho o vendido en argentina.

El fenómeno de ser un país poco competitivo por los altos precios internos en dólares y recesivo por los bajos salarios en relación al tipo de cambio se ve permanentemente agravado por la inflación.

Las empresas argentinas tienen que generar – en promedio – un margen bruto de utilidad sobre ventas enorme, muy superior a los del resto del mundo occidental y que puede estimarse cercano al 50%. Esto es, recarga el 50% a todos sus costos.

Pero la relación final, el margen de ventas que sería las ganancias después de pagar los altos  intereses para bajar la inflación en toda la cadena productiva,  los impuestos más altos del mundo, las depreciaciones de stock frente a la tasa de interés hiperpositivas, los altos costos laborales (salariales y extra-salariales), la logística de transporte hiperelevada por deficiencia (no hay trenes por ejemplo y casi todo el transporte es a costo de la nafta más cara del mundo) ,  los gastos regulatorios, y las amortizaciones queda una utilidad del 5% en promedio, siempre que las empresas sean muy eficientes. Es la más baja de la región y cercana a lo que se gana en los países desarrollados donde es muy aceptable porque se venden grandes volúmenes.

Eso provoca que se remarquen los precios internos mucho más que en otros países para llegar al 5% (porque el mercado argentino es mu es pequeño con poquísimo poder adquisitivo en grandes masas de población y como la economía no exporta, no hay volumen de producción por falta de mercado interno e incapacidad de exportar porque el dólar esta subvaluado debido a una política monetaria ajena a estos temas siendo la competitividad internacional casi nula desde un punto de vista global.

Cuando se dice que el mercado es pequeño y sin poder adquisitivo es necesario hacer notar que sobre 45.000.000 de habitantes solamente 8.000.000 (17%) trabajan y de esos solamente 4.000.000 lo hacen en blanco, con lo cual contribuyen a la Previsión social un 9% de la población, donde el 30% está a nivel de supervivencia.

Por otra parte la economía argentina, como se ve en el gráfico, es la más cerrada de la región y la tercera más cerrada del mundo.

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El escenario de negocios para los servicios también es hostil, lo que explica el escaso dinamismo de la inversión y el bajo empleo en estos sectores, al margen de su elevado costo. 

La economía argentina tiene excesivos costos de financiamiento

El dólar barato es un problema para los productores de bienes exportables casi tanto como durante la convertibilidad. La diferencia es que hoy los bienes que solo pueden consumirse en el mercado interno, que no pueden importarse ni exportarse están agobiados por el alto costo interno.

El resultado es que los sectores de esos bienes los llamados no transables que debieran ser los generadores de empleo en los próximos años, no tienen rentabilidad y por eso no se invierte en ellos ni se crece.

No es nada bueno para la actual administración cuya fuerza política depende casi por completo del grado de dinamismo que presente el empleo privado durante 2018 y 2019.

La situación general llegando a la mitad del año

La economía creció en enero y fue el alza más fuerte en los últimos 12 meses. El Estimador Mensual de Actividad Económica avanzó 1,1% en el primer mes del 2017 en comparación interanual.

En febrero, la economía tuvo la peor caída mensual desde que asumió la nueva administración. Hubo un descenso de 1,9% respecto a enero y en la comparación interanual la baja fue de 2,2%.

Pero en marzo comenzó una leve mejora. Los datos de actividad, producción y empleo crecieron pero con peores números en inflación que subió 2.4% y 2.6% en marzo y abril. Pero tomando el resultado global, puede decirse que fue positivo.

La actual administración ha modificado sus estimaciones aumentado el cálculo del PBI de marzo contra febrero de 1.5% a 2.5%. Sin embargo hay otra lectura: si bien el PBI aumentó un 0.7% en el primer trimestre y tendrá un nuevo trimestre mejor el crecimiento no pasará de 1.5% trimestral (2.0% interanual) empujado por el sector agrícola y la construcción, más un leve aumento del empleo y del salario real.

Los datos oficiales indican que después de una baja de 2,1 % en febrero, se registró un aumento del 0,1 % respecto del mismo período de 2016, lo cual es un indicador claro del comienzo del final de la recesión de 5 años.

Entre mayo y julio habrá aumento del gasto público – con fuerte incremento del déficit fiscal – pero cumpliendo las metas establecidas.

Esta política fiscal de mantener el gasto junto con el incremento del crédito en préstamos comerciales y personales más el aumento salarios ya negociado y concretado podría llegar a equilibrar el efecto negativo de la elevada tasa de interés del BCRA.

 Política Monetaria

El BCRA comenzó a intervenir en el mercado cambiario comprando más de u$s100 millones diarios por lo cual entre el 3 y el 16 de mayo, el dólar aumentó 2.0% de $15.27 a $15.59 generando una expansión monetaria de $15,450 millones.

Por otra parte el BCRA vendió sus famosas letras por $86,300 M, para bajarles el precio y aumentar el rendimiento y compensar las ventas.

La política monetaria ya no toma la tasa de referencia de las LEBACs -que se mantiene desde el 11 de abril – sino el rendimiento de las LEBACs en el mercado secundario – que impacta todas las tasas de la economía.

Sector Externo

La cotización con intervención vuelve un tanto sucio al valor del dólar y genera un precio bajo que a su vez viene generando un innecesario déficit de la cuenta corriente (ingreso menos egreso de divisas)   con importaciones pagadas por montos superiores a las exportaciones cobradas más gasto en turismo, mayor pago de intereses y mayor compra de dólares en detrimento del ahorro interno.

El endeudamiento externo para financiar el déficit público genera un exceso de oferta de dólares vendidos por el Tesoro para pagar deuda en pesos, eso es lo que hace crecer las reservas internacionales.

La diferencia entre el pago de importaciones y el cobro de exportaciones fue negativo en u$s3, 200M en el primer cuatrimestre del año siendo menos que la mitad en comparación con el déficit en igual período de 2016 que fue de u$s6, 200 M

Pero en 2016 hubo que pagarles los intereses a los holdouts por u$s5, 200 M. si lo sacamos del cálculo el déficit de 2016 fue u$s1, 032 M. es decir que en lugar de ser menor, el déficit de este año es dos veces más grande – u$s2, 143 M – respecto al del primer cuatrimestre de 2016.

Hubo menos exportaciones que importaciones por-u$s1, 417 M, también déficit por el Turismo, que creció 35%: la población gastó u$s4, 600 M más que igual período del año pasado y se pagaron u$s800 M más de intereses a pesar de no tener holdouts que atender.

También el sector privado generó salida de fondos porque se compraron para atesorar u$s5, 700 M en el primer cuatrimestre y sin los ingresos del blanqueo el déficit global fue u$s8, 000 M el doble del año pasado. Nada que festejar allí.

Concretamente la gente sigue comprando y gastando dólares: pasaron de u$s1, 000 M promedio por mes en 2016 a u$s2, 000 M mensuales en 2017 lo que indica claramente que el dólar está muy barato, y si a eso se le suma la apetencia local por esa divisa, tampoco nada que festejar por allí.

Por el endeudamiento externo que superó al déficit de la cuenta corriente hubo un incremento de las reservas internacionales de u$s9, 000 M en el primer cuatrimestre del año, u$s1.000 M más que en el primer cuatrimestre de 2016.

Por ahora con la combinación de política monetaria estricta y política fiscal laxa con gasto creciente la actual administración tiene problemas a resolver con el saldo de la  cuenta corriente, empeorado por el  incremento de importaciones, el turismo, los  intereses que antes no había y el mayor nivel de atesoramiento por parte de los residentes argentinos, una clara señal que la confianza tiene su límite en la tradición enquistada de la dolarización del ahorro que no cambiará por generaciones.

En cuanto al nivel de actividad hay buenas señales y el segundo trimestre parece mejor que el primero. Pero el sector externo sufre los daños de haber optado por una política fiscal expansiva y una política monetaria contractiva.

La evolución de la economía argentina en mayo 2017.

Newsweek Dinámica Económica

Los problemas macroeconómicos generados en el pasado aún pendientes de resolución son: 1. el desorden de los precios relativos a causa de subsidios indiscriminados y mal orientados, 2. el fuerte déficit fiscal que esos subsidios improvisados generaron, 3. la inflación asociada a la emisión monetaria para cubrir el déficit provocado por esos subsidios y 4. resolver el grave problema del default que impedía – afortunadamente – tomar deuda externa.
Como puede apreciarse en los cuadros siguientes que el desorden de los precios relativos generó un déficit que impide la inversión:

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El déficit anualizado llega a casi US$ 30.000 al tipo de cambio actual.

El 65% de los gastos son inelásticos y la recaudación impositiva alcanzó un tope que no puede superarse. La combinación de ambos factores es inflacionaria porque la administración anterior hizo un uso irresponsable de la emisión monetaria, de la totalidad de los recursos del ANSES, del Fondo de Reserva de Jubilados y también de la totalidad de las reservas en divisas del Banco Central que quedaron en negativo al asumir a nueva administración.
Pare adecuar las cifras macroeconómicas solo había dos caminos: suprimir rápidamente los subsidios tarifarios y permitir que la inflación fuera carcomiendo jubilaciones y asignaciones, planes más otros beneficios sociales algo imposible por el impacto social o adoptar un gradualismo selectivo, reinsertando el país en el mundo, recuperando el crédito internacional, desmantelando en lo posible los controles de precios y las regulaciones y retenciones a la exportación, flexibilizando el control de importaciones, eliminado hasta donde fuera posible la emisión para financiar el déficit fiscal del Tesoro, eliminando el grueso de los cepos cambiarios, descongelando en forma gradual las tarifas públicas residenciales y reconstruyendo el INDEC para saber si las cosas se están haciendo bien.

La administración consideró a este conjunto de medidas suficiente para sentar las bases de una segunda mitad de 2016 positiva en resultados, un 2017 mejor y un par de años 2018 – 2019 con la economía en un proceso de crecimiento económico y baja tasa de inflación.
Los resultados en materia de inflación y actividad económica resultaron más lentos que las previsiones oficiales. La inflación sigue a la baja pero aun incomoda, y la reactivación es modesta y sectorial.
Bajar la inflación está siendo una tarea trabajosa. En 2017 puede resultar lo que se anunciaba para 2016 (en el orden del 20 %) y en 2018, podría ser la prevista para 2017 (12 / 17%).

La reactivación asoma lentamente, sin que nadie se entere. La actividad amaga levantarse (con sectores que todavía registran caídas). El futuro (2018 -19) está abierto: es aún incierta, pero probable la perspectiva de un ciclo de crecimiento económico sostenido con baja inflación.

Siempre los gráficos son más ilustrativos y muestra una tendencia ajustada linealmente que es positiva, más una tendencia lineal en materia de inflación también positiva (porque el ajuste lineal señala tendencia hacia abajo):

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La administración actual confió en que las medidas organizacionales más el cambio de expectativas asegurarían resultados económicos rápidos.

Sin embargo, va lento.

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Se hizo lo que se debía: una política fiscal laxa (de gasto del gobierno alto) y una política monetaria no laxa (tasas altas para contener la inflación, no emitir y tomar deuda externa) que fue adecuada para las circunstancias de muy bajo endeudamiento nacional (porque nadie le prestaba nada a la administración anterior) y reinserción al mundo occidental civilizado.

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La política fiscal mantuvo y aumentó el gasto del gobierno para reactivar y se combinó con una política monetaria dura para bajar la inflación y se utilizó financiamiento externo para evitar más presión sobre el sector privado (el famoso crowding-out).

Después de una primera mitad de 2016 previsiblemente mala tanto en inflación como en actividad, una segunda mitad mejor en inflación y con menos caída en actividad y un arranque de 2017 con un rebote de la inflación superior al incremento de la actividad, llegaron los dos trimestres que harán cerrar este año con un aumento promedio del PBI de 2,5% y una inflación de 20 % o algo más. El riesgo: un repunte de la actividad demasiado modesto (2% o menos) y una tasa de inflación demasiado alta (más o menos 20%).

Que se está haciendo en materia fiscal y monetaria.

Desde que la administración actual instaló un programa de metas de inflación – que no es otra cosa que fijar un porcentaje de inflación objetivo para el año 2017 y conseguirlo manipulando la tasa de interés y algunos otros pocos instrumentos desde el Banco Central – siempre hubo dudas en cuanto a si se podrían lograr rápidos resultados porque la inflación previa era muy alta y porque la decisión del Gobierno central en política fiscal no reducía el déficit sino que aumentaba los gastos. Además el BCRA iniciaba su trabajo con compromisos de emisión contraídos maliciosamente con anterioridad a su gestión.

Si bien la mayoría de los Bancos Centrales actúan con metas de inflación y tienen éxito, en el caso de esta administración el premio está comprometido porque deben reducir un gasto del estado enorme e inelástico, conseguir o generar US$ 30.000 millones anuales para cubrir el exceso de gasto sobre los ingresos y no cuentan con suficiente fuerza política – ni las condiciones de la realidad lo permitirían – como para aplicar medidas de ajuste.

Por eso no sorprende que la inflación de abril fuera de 2,6% acumulando 9,1% en lo que va del año.

Las cifras de inflación del mes de abril reflejaron el impacto de las correcciones en los precios regulados y las alzas en las tarifas de gas natural. Hubo una inflación núcleo mayor a la esperada, forzando una política monetaria más contractiva a corto plazo, algo que sigue presionando el tipo de cambio a la baja.

El aumento en los precios regulados (3,7%) fue alto, y hubo incrementos en los precios estacionales del 2,5%, y en la inflación “núcleo” de 2,3%. También en abril hubo subas en Indumentaria (5,1%) incrementos tarifarios y Alimentos y bebidas 2,2%,
Pero hacemos notar que los precios minoristas tuvieron una variación de 27,5%, y también es necesario recordar que el año anterior, el 2015, superó el 40% lo cual marca una clara tendencia declinante.

En la medida que la inflación de abril mostró ese nivel elevado, y previendo también que la economía retomará un camino hacia la baja de la inflación en mayo, se decidió esta semana mantener sin cambios la tasa de referencia en 26,25%.

La inflación en los próximos meses, tendrá casi seguramente una desaceleración a partir de mayo, terminados los incrementos tarifarios. Los 60 economistas y bancos a quienes se consultó esperan una tasa de inflación de 21% para 2017, 0,2 puntos menor a la del relevamiento anterior un poco más alta que la banda superior de las metas.

Las expectativas de inflación para 2017 están por encima del objetivo del BCRA pero hay una desaceleración de casi 20 puntos respecto a 2016, situándose en el nivel más bajo de los últimos 8 años.

Esto es positivo en un contexto de aumento en las tarifas de los servicios públicos, en contraste con años anteriores en los que, a costa de un desequilibrio fiscal notable estas se mantuvieron artificialmente bajas para falsificar las alzas en el nivel de precios.

El conflicto entre la expansión fiscal y la contracción monetaria. El dilema del BCRA. La compra de dólares presiona la tasa.

Cuando la política fiscal es expansiva – mayor gasto que ingresos desde el gobierno – y se pretende contener la inflación con medidas contractivas en lo monetario – altas tasas de interés, esterilización de oferta monetaria vía LEBACs – se produce un conflicto que puede perjudicar las metas de inflación.
Si lo fiscal impera sobre lo monetario y – como es probable – lo perjudica entonces en algún momento se deberá modificar la política expansiva en cuanto a gasto y eso ocurrirá luego de las elecciones de octubre, cualquiera sea el resultado.

Esto es un ajuste que hoy se niega –pour la gallerie – porque se dice que no habrá cambios bruscos con el fin de no provocar un efecto negativo ante los electores pero que resultará inevitable y no podrá ser gradual ni selectivo como se ha intentado hasta el momento.

La historia y la teoría económica (premio Nobel incluido) indican que si la política fiscal es expansiva y dominante las metas de inflación se convierten en deseos que las autoridades monetarias no podrán cumplir para controlar la inflación, por eso el ajuste o el cambio es inevitable.

El Origen

Si se utiliza la tasa de interés como variable de control de la inflación monetaria la cantidad de dinero deja de ser controlada por el BCRA. Esto implica que a cierto nivel de tasa de interés el BCRA tiene que absorber todos los pesos que no sean demandados por la sociedad.

La demanda de base monetaria (que no es más que el dinero que quiere tener la población) aumentó $160 MM en 2016, la emisión para atender esa demanda creció $400 MM. para atender las necesidades del Tesoro a causa del déficit fiscal. Hubo menos ¨deseos de pesos en la población¨ por $240 MM aproximadamente y en consecuencia hubo exceso de oferta de dinero.

Los pesos que no fueron demandado por la sociedad hubo que esterilizarlos con pasivos remunerados del BCRA, o sea, LEBACs más pases que aumentaron 120% en el año
Por eso en lugar de reducir la deuda costosa del BCRA, como deseaba y anunciaba la autoridad monetaria, lo que ocurrió fue que se duplicó porque entre abril y diciembre de 2016, en lugar de emitir los $120 MM comprometidos para asistir al Tesoro, la emisión fue $350 MM para asistir al fisco al déficit fiscal.

En condiciones de déficit fiscal la independencia de la autoridad monetaria está limitada por objetivos de mayor importancia y no puede imponer las condiciones que necesita para contener la inflación y por eso el aumento del 120% en deuda costosa del BCRA que cuadruplicó el incremento de la base monetaria que fue de 27%. Caro y peligroso.

Una política donde no se contiene el gasto del gobierno (política fiscal expansiva) y se financia con deuda externa con una política monetaria contractiva (que quita pesos de circulación para evitar inflación) son opuestas y generan un tipo de cambio demasiado bajo (dólar muy barato).

Esto es así porque cuando el gasto del gobierno – más allá de sus recursos – se financia como se hace actualmente con deuda externa habrá exceso de dólares y faltante de pesos para atender los gastos internos, lo que provoca la necesidad de vender esos dólares en un mercado libre local lo que aprecia el peso contra el dólar. Luego hay que emitir para comprar los dólares que ingresan para financiar el déficit y lanzar pesos al mercado que luego se recuperan costosamente vía LEBACs. Algo que no tiene mucho futuro.

Siempre las decisiones fiscales subordinan a las decisiones monetarias cuando hay un déficit que cubrir, y eso no es teoría económica pura solamente, sino realidad concreta visible en todas las economías del mundo. Pero un exceso de subordinación puede hacer fracasar las metas de inflación.

En 2016, con más que urgentes necesidades de financiamiento del gobierno financiadas con endeudamiento externo para evitar una excesiva caída del valor del dólar se generó un enorme stock de LEBACs. Hoy llegan al 92% de la base monetaria, mucho más que el 55% proyectado por el BCRA para 2016.

En Resumen
Metas de inflación con déficit fiscal

Hay un arranque lento con inflación a la mitad de 2016. A un mes de presentar a los candidatos, a tres meses de las Paso y a cinco de las elecciones parece posible que con la oposición dividida y sin mayores ruidos en la economía con recuperación baja pero ya algo sostenida en los números (no aun en los bolsillos) y una inflación que se modera desde junio una vez que las tarifas dejaron de impactar, el resultado de la elección puede llegar a ser favorable para la actual administración.

La debilidad que genera una política fiscal que impulsa la demanda en base a obra pública, el relato de la reparación histórica a los jubilados, la indexación de los planes sociales y jubilaciones, el sostenimiento del empleo público y las negociaciones sindicales superiores a los objetivos del BCRA colisionan con una política monetaria que intenta frenar el aumento de los precios con una meta demasiado exigente, forzando a no constituir stocks en las empresas y bajando el consumo de las familias.

No es cuestionable el gradualismo selectivo, donde el corto plazo obliga siempre a tomar decisiones erróneas de política económica; las decisiones por el corto plazo tomadas desde mediados de los 2000 cuando con superávits gemelos y sin distorsión de precios relativos en un contexto mundial hiperfavorable para las economías emergentes, el país dilapidó los enormes grados de libertad para tomar decisiones estructurales que hubieran permitido poner a la economía en una orientación creciente.

Hoy estamos con un mercado financiero mundial hiperlíquido que recibe bien a argentina pero observa más la gobernabilidad que las cuentas fiscales y las distorsiones estructurales que generan y que están siendo corregidas consistentemente para que a mediano plazo el endeudamiento resulte aceptable.
Hoy hay un ambiente propicio para intentar corregir las distorsiones heredadas sin un shock, pero no para escaparse de hacerlo. Corregir las distorsiones implica acciones que no aparecen en esta gestión ni están incorporada en las metas de inflación, de reducción del déficit fiscal, baja de impuestos y aumento de tarifas: acciones que, más que aproximarse parecen bifurcarse.
Para que la baja en la inflación sea sostenible se requiere una firmeza fiscal que tenga sentido y orden, especialmente porque hay una carga de intereses que genera el endeudamiento del Tesoro y del BCRA.

Como siempre señalamos la estructura del gasto público de la Nación tiene más del 45% indexado al pasado, y una baja agresiva en la tasa de inflación impide totalmente un ajuste sin mecanismos que terminen con la indexación.

La parte del gasto, el controlable sobre la que se puede trabajar, tiene:
1. subsidios cuya corrección impacta en forma directa sobre la inflación
2. gastos de capital para reactivar y
3. gastos de consumo (remuneraciones y gastos operativos).

Hacia el futuro, las correcciones necesarias y conocidas no coinciden con la baja de inflación que se plantea. Aun cumpliendo la meta de déficit fiscal de 4,2% del PIB en 2017 (5,1% sin Blanqueo), se requiere un ajuste fiscal de, casi 2 % del PIB para alcanzar la meta de 2018.

Si no se reduce drásticamente el gasto público habrá que seguir financiándolo. Como los impuestos no alcanzan para cubrirlos el estado empuja al sector privado, ahora incorporaron la expresión: ¨crowding out¨ porque los impuestos empujan de tal modo al sector privado ¨hacia afuera¨ haciendo más complejas las decisiones de inversión.
En 2016 el empleo público creció en 30.800 puestos y el sector privado perdió 45.400 puestos cifras que justifican que el ajuste lo hace solo el sector privado.

El gasto público tiene ese costo que es el gasto cuasifiscal: pagar intereses para tomar deuda en dólares y absorber la expansión monetaria de esa deuda transformada en pesos.

Subsistirán por mucho tiempo las graves distorsiones macroeconómicas sin solución simultánea: el déficit fiscal con gastos 60% inelásticos y la distorsión de los precios relativos

Subsistirán por mucho tiempo los problemas macroeconómicos sin solución simultanea siendo los dos más graves el déficit fiscal donde los gastos son 60% inelásticos y los ingresos llegaron a presionar tanto al sector privado que lo llevaron al límite de su capacidad de pago de impuestos, generando una creciente recesión desde 2011 y la distorsión de los precios relativos.

Los empresarios de todos los niveles y la población asalariada formal e informal no deben esperar cambios positivos extraordinarios y mucho menos inmediatos. La inflación se reducirá significativamente, pero los salarios en términos reales apenas la compensarán. El nivel de actividad económica no crecerá significativamente hasta el año 2018 y siempre que la nueva administración establezca un programa comprensivo y coherente de desarrollo luego de las elecciones de octubre. Hasta entonces todo seguirá el actual gradual y lento curso ya establecido, sin grandes sorpresas negativas o positivas. No habrá grandes ingresos de capitales productivos extranjeros excepto en energía y se consolidará algo de inversión local en transporte, no mucho más. Insuficiente para mover el amperímetro a la sociedad en general que debe comenzar a aceptar que la realidad de hoy es la que estará por años, creciendo lentamente.

Eso se debe a que la administración anterior durante casi 8 años consideró – como resultante aceptable de su programa económico – una dinámica inflacionaria de dos dígitos anuales, utilizó todas las reservas internacionales, la totalidad del stock del ANSES y con emisión monetaria intentó estimular gastos de consumo además de subsidiar todos los servicios públicos en forma desordenada, generando un desequilibrio de precios relativos complejo de corregir.  

La economía no funciona estabilizada con los precios relativos desordenados.

La idea en cuanto a que aumentando el consumo aumenta la inversión y crece la economía requiere orden institucional, integración internacional y un clima de seriedad y confianza para empresarios locales y extranjeros. Sin estos requisitos es pensamiento mágico.

Hubo consumo, ninguna inversión, cayó la productividad a niveles muy bajos con la consecuente emisión monetaria y su inflación asociada. Resultados que llevaban hacia una situación impredecible que la población socioculturalmente menos capacitada no percibía atrapada en la nutrida publicidad oficial.

La nueva administración tuvo que definir un orden de prioridades para los problemas a resolver sin dejar de lado que la economía y la política van unidas

  1. una vez estabilizados los números macro y ajustados en lo posible la relación entre los precios hay
  2. que poner en marcha un programa económico con perspectiva de estadistas.

Los aspectos genuinos y positivos que esta administración ha consolidado

A pesar de los dispersos resultados iniciales la nueva administración ha reordenado mucho la macroeconomía, ha revertido casi toda la mala praxis anterior, ha reorientado todas las áreas de la economía e instalado políticas coherentes en lo monetario, aun sin resultados visibles para la población y sin éxito en lograr bajar la carga del sector privado, por consecuencia sin reactivación, pero bajar la inflación del 40 al 22 % es un mérito muy grande.

No obstante la población en general ha visto deteriorada su calidad de vida en lo económico, no así en otras áreas de gran importancia como e inicio de la reconstrucción de las instituciones y la reinserción en el mundo civilizado.

La recesión prolongada

Inmediatamente después de la elección de octubre, cualquiera sea el resultado, el Gobierno deber lanzar un plan integrado de estabilización y desarrollo capaz de producir resultados tangibles para la población en el año 2018. Es crucial que el financiamiento disponible para el sector público se utilice para el déficit transitorio originado en eliminación de impuestos distorsivos y no para financiar niveles insostenibles de gasto público. (1)

Hasta entonces y para lograr algún resultado positivo, se ha intentado generar reactivación para una población con 30% de habitantes en estado de subsistencia incómoda. No parecería ser el caso de los trabajadores que pertenecen al sector agropecuario que es el único que se reactivó. Hay dos situaciones opuestas e injustas: la del interior productivo en el campo y el que se vive en la actividad urbana donde la reactivación aún no llegó y la calidad de vida en lo económico se percibe muy deteriorada.

En nada contribuye a la población que el tipo de cambio libre resulte en un dólar muy barato y altas tasas de interés: con eso solo se benefician en forma extraordinaria los operadores financieros, las grandes empresas y como siempre – ilusoria y fugazmente – la clase media alta con viajes y compras en el exterior. El 70% de la población aún espera pesos con cierto mayor valor en sus bolsillos.

Que nuestra economía tenga un ingreso promedio por habitante urbano con trabajo formal de U$S 1.100 contra US$ 2.800 promedio de la clase más baja de los países desarrollados pero que los precios de los elementos de primera necesidad sean 20% más caros respecto de ellos indica que queda aún un largo camino por recorrer en materia de inversión y productividad en nuestra economía.

Gastos y Recursos de la actual administración, la verdadera herencia a revertir

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Como puede apreciarse en el cuadro, los gastos de esta administración son inelásticos, no se pueden reducir ni licuar con inflación por que el 50% son jubilaciones, pensiones y sueldos de empleados públicos. Los empleados públicos y sus familias son el 51% de la población del país, lo cual oprime al sector privado productivo que es quien aporta obligadamente los recursos. Esta situación si es transitoria se la conoce como crowding out. 

Como muestra el siguiente gráfico, es en gran medida la población individual en forma directa quienes aportan la casi totalidad de los recursos a la actual administración.

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Los individuos contribuyen con el 76% de los impuestos: IVA 40%, más los aportes jubilatorios, Bienes Personales y Ganancias que suman 36%. Un exceso de carga sobre la población. 

El déficit público

Anualizando deflacionadamente el déficit del primer trimestre se requieren US$ 28.000 al cambio del mes de abril para que no se incremente, como queda reflejado en el cuadro siguiente:

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Financiamiento del déficit y política monetaria

Actualmente el déficit se financia con deuda externa.  Al mismo tiempo la política monetaria define altas tasas de interés para bajar la inflación, algo que de persistir frena una salida de la recesión.

También el crecimiento proyectado es muy débil por esa causa, y se lo estima en   menos de un 2.8% anual del PBI con el agravante de no ser sostenible en el tiempo, porque la deuda externa y la interna (el gasto del Banco Central en Lebacs y otros) crecen constantemente.

El déficit fiscal aumentó durante la actual administración por concesiones a sectores de presión sindical y por un gradualismo selectivo, y un desorden en el ajuste de las tarifas públicas que hasta hoy son incomprensibles.

La realidad a Mayo de 2017 es que los recursos que el sector privado genera mantienen al 51% de la población porque hay 3,6 millones de empleados públicos y ANSeS paga jubilaciones, pensiones y prestaciones sociales a 17.4 millones de personas. 

En total son más de 21 millones de personas, la mitad de la población argentina mantenida por el gobierno a expensas del sector privado al que se le aplica  la mayor tasa impositiva del mundo y aun así la nueva administración necesita  tomar deuda externa por más de US$ 28.000 millones anuales.

El nivel de capacidad de consumo

El consumo de alimentos y elementos de primera necesidad sigue cayendo a un 8% anual, los salarios reales están 4% (en el sector informal 8%) por debajo de la inflación, las jubilaciones genuinas de quienes aportaron correctamente están 8% por debajo de los aumentos de precios,   la balanza comercial tiene un déficit anualizado de un 5% y parece un tanto difícil una coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales.

Se han intentado motorizadores de actividad que  quedaron en cuasi relato como la Reparación Histórica a Jubilados que están lejos de las promesas oficiales porque en un año se atendieron menos del 40 por ciento de los potenciales beneficiarios, con un porcentaje promedio de aumento muy por debajo de lo prometido y con un desembolso de US$ 3.500 millones en todo un año no se contribuye en absoluto al incremento del consumo.

Solo el 37 por ciento de los 2.400.000 personas con derechos según la ley recibieron una propuesta. El porcentaje promedio de aumento registrado de los que recibieron el beneficio fue del 24% muy debajo dela promesa de 35, 40 o 50 por ciento, según el grupo al que perteneciera el jubilado.

La implementación operativa fue pésima,   sido inútil para bajar la cantidad de juicios que de hecho aumentaron. De los 450.000 jubilados con causas abiertas, sólo 22.536 desistieron del reclamo para adherir a la reparación, el 5 por ciento del total. Un verdadero fracaso porque recordemos que se prometió incrementar el consumo con el ¨…reconocimiento a nuestros abuelos…¨

Para redondear el trato del ANSES con las personas es muy malo: la información es confusa, cambiante, inexacta, agresiva y variable mensualmente lo que ha provocado confusión y un fuerte malestar en un sector ya muy castigado. Puede esperarse una sorpresa eleccionaria o un uso muy favorable de la oposición en octubre.

Más recientemente se anunció tibiamente y desde la nada sin mayores precisiones (al estilo inmediatamente anterior) el programa “Empalme” con el que la nueva administración se propone incorporar al mercado formal de trabajo a miles de beneficiarios de planes sociales que eventualmente trabajarían cobrando el plan porque suponen que las empresas tomarían el monto como parte de los salarios.

Esta administración cree que podrá convertir 5000 planes sociales en empleo formal sustituyendo trabajadores sindicalizados por otros que paga hoy el Estado. Eso debilita a los gremios y a todos a los movimientos sociales, que son propiedad de los líderes de las organizaciones que se fortalecieron durante el kirchnerismo. No tendrá ningún efecto.

Los niveles de indigencia y pobreza se mantienen en niveles muy elevados siendo el 30,3% de la población urbana pobre, (13 millones de personas angustiadas que votan), de los cuales el 6% o 2,5 millones de personas son indigentes viviendo en condiciones inaceptables.

El supuesto motor no lo es tanto

Contrariamente a lo que pareciera, los valores en dólares de los productos agropecuarios si bien son aceptables no alcanzan para motorizar la economía: el índice de precios de las materias primas se mantiene cerca del promedio de los últimos 17 años, el precio de las materias primas agropecuarias, el principal impulsador del sector, se encuentra lejos de su máximo de 2011/12. La campaña agrícola en la zona núcleo y la rentabilidad serán muy buenas, pese a los problemas climáticos, y es uno de los pilares del crecimiento del 2017. Sin embargo, tanto las economías regionales como las zonas agrícolas alejadas de los puertos sufren las deficiencias graves de logística e infraestructura y el incremento de los costos de transporte.

Reactivación, reducción de la inflación y política macroeconómica

Algunas variables conocidas esta semana muestran algunos indicios acerca de la marcha de la actividad económica. La que indica cierta reactivación es la recaudación nacional de impuestos que marca en los últimos meses un crecimiento relativo que podría estar anticipando un posible primer trimestre al alza de la actividad agregada.

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El gráfico muestra la relación entre la recaudación tributaria y el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE). Los recursos tributarios fueron muy altos en marzo por el blanqueo de capitales.

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Pero si se descuentan estos ingresos extraordinarios, hubo un crecimiento en términos reales en relación a meses previos. En consecuencia, durante el primer trimestre de 2017 la recaudación exhibió una mejor dinámica.  Habría leve repunte de la actividad económica para el primer cuarto de este año, que sería de 0,2%

Los datos de la recaudación de abril (en especial los relacionados con la actividad) que se conocieron en la semana podría aportar positivamente a una economía que iniciaría una lenta fase de recuperación.

El nivel de actividad llegó a su más bajo nivel en noviembre de 2016 y el año 2017 se inició     mal en enero y tuvo un pésimo febrero. Sin embargo en marzo hubo recuperación pero solo en algunos sectores.

Hay una mejora acumulada desde septiembre hasta marzo de 2.4%, que indicaría un crecimiento anualizado de 4% tomando solamente ese período.

En los pasados 6 meses el consumo privado se ha reactivado mínimamente, y es positivo la mejora de la confianza del consumidor en el mes de abril (12.8% mensual), especialmente en el GBA (clave para los objetivos electorales de octubre perseguidos por esta administración).

Política Monetaria

La administración genera impulsos dispersos y descontrolados: la aceleración de la obra pública, la Reparación Histórica a jubilados (que será inevitablemente un boomerang excesivamente negativo y aprovechable por toda la oposición), el aumento de planes sociales, las mayores transferencias a provincias, el PROCREAR, créditos subsidiados para la vivienda, nuevos planes de consumo en cuotas (lo hecho hasta ahora en esa área por el Ministerio de Industria ha sido muy negativo, dicho esto suavemente) y otras medidas desperdigadas sin relación entre sí.

Esto se debe, como se ha dicho, a que es muy difícil mantener coherencia administrativa mínima con 21 ministerios, 88 secretarías, 208 subsecretarías y 305 direcciones nacionales y la multitud de familiares y amigos sin formación alguna que…colaboran rentablemente.

Inflación

Al mismo tiempo debe bajar la inflación: el IPC GBA del Indec aumentó en diciembre 1.2%, 1.3% en enero, 2.5% en febrero y 2.4% en marzo, con lo cual la inflación acumulada en el primer trimestre del año llegó a 6.3%, obligando a que desde  abril a diciembre la  inflación promedio no pueda superar el 1.1% mensual para cumplir con la meta anual de 17% (diciembre/diciembre), algo que no va a ocurrir porque la política monetaria aumentado las tasas  para alcanzar el objetivo inflacionario lo impedirá.

La inflación tiene dos componentes: el denominado núcleo que no contiene los aumentos estacionales y los precios regulados ni tarifas controladas y la que se genera desde el sector privado.

 Esta última es imposible de controlar dada la cultura desarrollada en el sector privado muy concentrado en pocas empresas que incrementa siempre anticipada y preventivamente los precios.

No más de 100 empresas marcan la pauta de muchos precios en forma casi oligopólica arrastrando a todos sus proveedores. Al estar sumamente presionadas por los impuestos y las hiperpositivas tasas de interés las empresas dominantes mantienen muy bajo inventario y tienen el poder de trasladar plazo y tasa a sus proveedores Pyme quienes a su vez repiten el proceso hasta el nivel más bajo de la cadena productiva generando una gran tensión al productor primario y en consecuencia inseguridad al 49% de la población que no depende de los sueldos del estado.

La inflación núcleo,   la que monitorea el BCRA (sin precios regulados y estacionales) aumentó en marzo 1.8%, nivel más alto que el necesario para el BCRA. Para cumplir las metas entre enero y marzo debería haber sido de 4.4% pero resultó 5.1%.

Los analistas en general consideran que la inflación en el mes de abril será de un nivel más alto que el necesario para bajar la inflación core a 15.5% anual que es el número necesario para llegar al 17%.

Pero la inflación nivel general se aceleró entre febrero y abril y la inflación núcleo subió en marzo, razón por la cual aumentaron la tasa de interés de referencia 1.5% y la tasa de LEBAC a un mes en 2%.

No hay posibilidad de bajar estas tasas hasta noviembre por lo cual la reactivación visible está comprometida.

Luego del aumento de la inflación de febrero-abril, habrá una desaceleración desde mayo con un 1.5% mensual, y el 2017 puede llegar al 22%, con tasas de interés altas pero en descenso. 

Sector Externo

El dólar será muy barato en el próximo trimestre, aumentado desde septiembre por la incertidumbre electoral. El conjunto de los analistas estiman para fin de año un tipo de cambio de $/u$S17.40/17.60.

Entre el segundo y cuarto trimestre del año, ingresarán U$S28.000 mill. de nueva deuda externa neta de los pagos que hay que hacer que son U$S7.500 mill. Ingresan Préstamos Financieros (U$S10.500 mill.) e Inversión de Cartera y Directa U$S7.500 mill con pagos de servicios reales y financieros por U$S12.000 mill. y la compra de dólares por parte del sector privado no financiero por al menos U$S10.000 mill.

Por lo tanto, la proyección de flujos para 2017 indica que las reservas serán de U$S50.000 mill. para fin de año, lejos del 15% del PBI (que era lo propuesto por el Central).

Con el balance cambiario equilibrado, el precio del dólar está contenido y esto es percibido por el mercado, el cual se ve reflejado en el relevamiento de expectativas dado a conocer el 3 de mayo, donde la proyección de tipo de cambio se ubicó en $17,60 para diciembre, recortando 20 ctvs. desde el relevamiento del mes anterior. 

Las ganancias financieras para quienes cuentan con el dinero, contactos y recursos han sido espectaculares: la bolsa rindió más de 30% en dólares en 2017, y el riesgo soberano de la Argentina de 400 puntos es el menor desde que comenzó la gestión de este gobierno. Ni hablar de quienes han invertido en pesos contra dólares sin riesgo. Poca gente, mucho dinero, exceso de ganancias, mala distribución. Eso, explotado por la oposición puede resultar letal para esta administración en octubre.

Será después de la elección cuando se juzgará desde la población si el reordenamiento ha llegado a la gente.

Positivas acciones en el sector externo:

Esta administración tiene una gestión activa e importante para reinsertar al país en el mundo. En cuatro meses, el presidente estuvo en Brasil, Chile, España, Holanda, EE.UU. y ahora Japón y China.

En Brasilia se ajustó la relación bilateral, en Chile el tratado bilateral en Madrid y en Holanda, ambos países no son de los más importantes de Europa, pero influyentes para el tema inversiones.

A fin de abril Trump con bienvenida y en mayo Japón más la visita de estado a China. Se ha hecho una actividad exterior muy seria para un país como Argentina en la región, Europa y EE. UU. y ahora Asia. Todas visitas fueron con los jefes de estado.

Lo de Trump fue muy importante. El éxito de los limones, simbólico porque la apertura del mercado es menos que el 0.8% de las exportaciones argentinas a EE.UU.

Un saldo positivo sin resultado cuantitativo en lo inmediato pero importante efecto en el mundo financiero para la inversión.

Trump definió en la región sus tres socios: Colombia, Perú y Argentina. La agenda que presentó Argentina para el encuentro con Trump contenía: inversión, influencia china en la región, comercio y Venezuela.  Trump ignoró la inversión porque la decide el sector privado y dijo que no le interesaba conversar de China, pero agregó fuerte cooperación en seguridad.

 

 

 

Se está emitiendo demasiado para financiar el déficit fiscal y transformar la deuda externa a pesos.

Está finalizando el primer cuatrimestre de 2017 sin alternativas dignas de ser destacadas. La recesión sigue con un nivel de PBI parecido al del 2011 y con una inflación en descenso forzado a un alto costo en cuanto a actividad pero que es aun alta y rebelde. Si a esto se le agregan las expectativas por las elecciones cada vez más cercanas la situación general es compleja porque en caso de que la actual administración pierda en la Pcia.de Buenos Aires contra una oposición populista generaría un fuerte estrés tanto para administrar el gobierno cuanto para la visión desde el exterior.

Hoy la economía es recesiva con alta inflación y elecciones en medio del reordenamiento de los graves desajustes macroeconómicos perpetrados por la anterior administración.

Esta administración ha decidido aplicar una política monetaria de metas de inflación para reducirla y utilizar una política fiscal con mucho gasto para que no decaiga aún más la ya deprimida demanda doméstica financiando todo con deuda externa.

Ese pragmático y heterodoxo accionar genera algunos problemas en el corto plazo porque se trata de fomentar la demanda doméstica pero al mismo tiempo mantenerla bajo control para no impactar la inflación y naturalmente, la reactivación es mucho menor que en otros ciclos donde no se acelera con el freno colocado.

Tal vez un tanto exageradamente esta administración se ha enfocado en lo que supone un problema electoral expandiendo la política fiscal, es decir, sin restringir los gastos, y eso incrementa la necesidad de financiar gasto público.

Saludablemente no utilizan financiamiento del BCRA (usando reservas internacionales y emisión de moneda) y tampoco le quitan demasiados recursos al sector privado mediante grandes emisiones locales de bonos para financiar el déficit fiscal. Esta administración está siendo muy eficaz para conseguir recursos en los mercados financieros internacionales aprovechando las bajas tasas de interés y exceso de ahorro en el mundo aun pagando más de 3% que Bolivia.

Hasta Santa Cruz quiere colocar deuda (y quizás pueda!) en medio de su crisis financiera.

Mucha emisión monetaria aparentemente.

Cuando se establece un precio al dinero (la tasa de interés) la cantidad de pesos en circulación lo define el sector privado o sea que lo fijan otros que la administración.   En abril 2017 y tal como están los precios relativos el sector privado no quiere todos los pesos que la administración está forzada a emitir al transformar el endeudamiento externo en pesos.

El sector privado no quiere todos los pesos que el BCRA emite y termina colocándolos (en realidad le presta los pesos al BCRA) obligándolo a emitir más deuda (LEBAC/ Pases) para esterilizar los pesos sobrantes del mercado monetario.

Cuando se establece una política monetaria de metas de inflación siendo la variable relevante la tasa de interés y no tanto la base monetaria (que no puede ser controlada con esa política) no debería existir la necesidad de emitir moneda, pero nuestra macroeconomía tiene un enorme déficit inelástico y no queda más remedio que seguir emitiendo para financiarlo y no es poco a financiar, se llegará a $170,000 M en 2017.

Además hay que emitir pesos para comprar las  divisas que consigue el Tesoro Nacional al tomar dólares y vender esas divisas al Banco Central para  conseguir pesos para financiar jubilaciones, obra pública, subsidios sociales, y desarreglos de tarifas.

Hay que emitir para el Tesoro para financiar el déficit y para comprar los dólares que se consiguen prestados porque de otro modo el dólar estaría a menos de $14 pesos. Todos los pesos que emite el Central no son totalmente demandados por la sociedad y el mercado los coloca a la tasa alta de interés de LEBACS o pases.

En doce meses se emitieron para cubrir el déficit y todo lo antes mencionado más de $231.000 M por compra de dólares al Tesoro y $150.000 M para cubrir algo del déficit.

Pero como en medio de la recesión el mercado solo quiso $200.000 M, hubo que colocar LEBAC y Pases por $250.000 M con lo cual los LEBAC y Pases aumentaron muchísimo: de $480.000 M hace un año a $880.000 M en abril 2017 esto significa claramente que el endeudamiento interno aumentó 90% en un año y ahora es más del 112% de la base monetaria.

Nuestro mercado de capitales es prácticamente inexistente debido a medio siglo de inflación la administración coloca deuda tanto en dólares como en pesos para soportar el déficit fiscal con deuda externa que es obtenida en divisas. Se toma deuda en pesos pero en gran medida son fondos especulativos (“carry trade”) es decir, son ingresos de dólares cambiados a pesos para aprovechar el diferencial de tasas.

Pero se arrancó de un bajo nivel de deuda (porque a la Administración anterior no le prestaba nadie, a Dios gracias) hoy se puede recurrir al endeudamiento externo sin acercarnos a zonas peligrosas todavía.

Los dólares que ingresan  no son todavía  Inversiones Extranjeras Directas Productivas – algo casi inexistente aun – sino préstamos que  generan mucha  oferta de dólares haciendo bajar el dólar y reduciendo el precio de las importaciones, los viajes por turismo y el atesoramiento en activos externos, deporte nacional por excelencia que está muy lejos de reducirse. Como se puede ver la situación es compleja para que la actividad nacional reaccione rápido.

Política monetaria contrapuesta con la Política Fiscal

Hoy la política fiscal de gastar mucho para estimular la demanda doméstica (consumo e inversión) se frena con una política monetaria de tasa de interés muy alta para bajar la demanda doméstica y reducir la inflación.

Por eso el efecto ¨mayor demanda¨ (del gasto) de la política fiscal es, contrarrestado por el efecto contrario de la política monetaria, por lo que, el efecto expansión es menor en el corto plazo con esta política monetaria. El impacto siempre positivo de la política fiscal expansiva sobre la actividad y el empleo será mucho menor que en otras oportunidades contra cíclicas de recuperación. Por eso el crecimiento de PBI para este año será de poco 2.5 /3% aunque hay opiniones diversas, bien fundamentadas que esperan más, casi 4%, pero no es serio colocarse en una predicción cierta.

La salida de la recesión es lenta, mucho más de lo esperado y la administración actual tiene apuro electoral y en consecuencia actúa buscando que aumente la inversión privada de mil maneras buscando una mejora de competitividad genuina.

Pero en el corto plazo, la urgencia es reactivar el consumobuscando un arranque en los trimestres que vienen, el gobierno acelera la obra pública, dice que ejecuta la Reparación Histórica, algo que no es cierto,  frena el aumento del transporte público, repone las ventas en cuotas sin interés, relanza el PROCREAR y habilita desde los bancos públicos el crédito hipotecario.

Esta concentración de gasto y crédito público puede eventualmente mover el consumo pero si el gasto público fuera un motor para reactivar, en todos estos años de expansionismo fiscal la economía argentina no  hubiera estado estancada sino en un boom de actividad.

Aumentar los planes sociales, acelerar la obra pública, relatar sin hacer nada sobre  la reparación histórica a jubilados  – un novedoso mundo de realismo mágico al mejor estilo de la administración anterior –   transferir fondos a provincias, generar  la idea de un boom de préstamos hipotecarios, anunciar nuevos préstamos subsidiados, y hasta animarse un poco a los controles de importación es algo de show off que se parece demasiado al esquema pro consumo Kicillof.

En resumen:

Estas medidas contradictorias impiden la  recuperación rápida del PBI y del empleo, por mucho que se relate,  porque hay una  política fiscal a puro gasto y una política monetaria tipo Paul Volcker que en argentina con el  problema  de manejar las necesidades de financiamiento del sector público con deuda externa nos llevó a un dólar muy barato que baja el precio de los bienes y servicios importados y en definitiva puede llegar – aun no ocurre en gran medida – a generar mucha demanda de bienes de consumo extranjeros en contra de reactivar la producción local.

Parecería que – tal como están las cosas – aumentar el gasto y el déficit público para reactivar la economía doméstica por puede llegar a aumentar la demanda de importaciones. Por eso la demanda de productos nacionales, que es lo que suma para el PBI aumenta menos y las exportaciones tampoco están favorecidas, por la pérdida de competitividad de la producción local.

Las dos políticas – monetaria y fiscal – opuestas entre sí pueden dar con seguridad resultados positivos en el mediano plazo pero considerando que esta administración tiene otras urgencias parece dudoso que les favorezca electoralmente. Tampoco pueden ser mantenidas mucho tiempo porque no se puede aumentar demasiado el endeudamiento externo junto con la deuda cuasi – fiscal, palabrejas que quieren decir el costo que se paga por esteriliza dinero con pases y/o Lebacs.

Resultados sobre la inflación

El IPC será  mucho más bajo hacia fin de año sin alcanzar la meta del 17% de tope para este año que plantea el equipo económico  porque  para llegar a ese objetivo, la inflación mensual restante debería ser menor del 1% mensual durante el 2do semestre de este año.

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Pero como habrá incrementos en el precio de los servicios públicos es improbable que eso ocurra. Puede llegarse a 22/23 % que de por sí sería una reducción de casi el 50% respecto de 2016.

Según datos del INDEC, la inflación núcleo ha permanecido en un promedio mensual del 1,7%. En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama la inflación núcleo aumentó en promedio en los primeros tres meses del año respecto a lo que fue el promedio del cuarto trimestre de 2016. Esto, sumado a una nueva ronda de ajustes de tarifas que se está llevando a cabo a lo largo del año, provocará una suba del nivel general de precios superior a la pauta, algo con el proceso necesario para cumplir con la meta que tiene el Banco Central hacia fin de año: como máximo del 17% interanual.

El crédito y la liquidez tienen poca influencia sobre la inflación porque la intermediación financiera en las operaciones comerciales es muy bajo, es decir que las empresas PyME no toman crédito bancario por el alto costo y reducen inventarios. El tipo de cambio no puede ser utilizado porque el atraso cambiario afecta directamente la rentabilidad del sector transable de la economía, retrasa la llegada de inversiones extranjeras y deriva hacia un ajuste cambiario abrupto más adelante que impactaría en el nivel de precios.

El precio del dólar es descendente en los últimos meses colocando el nivel de tipo de cambio real muy por debajo del que se había alcanzado inmediatamente después de la salida del cepo cambiario. Si aún muestra un nivel aceptable es gracias al fuerte proceso de apreciación de la moneda brasilera.

El peso de la política monetaria recae sobre el canal de las expectativas respecto de las negociaciones paritarias que se están discutiendo, y en algunas que ya se han cerrado, donde la política del BCRA ha logrado quebrar las expectativas inerciales. Así, contratos salariales como el del sindicato de empleados públicos de la Provincia de Buenos Aires, Comercio y Bancarios se han fijado más en base a la inflación esperada futura que a la inflación pasada.

Esto significa que la política del BCRA está funcionando. Pero ¿qué efecto tiene subir las tasas si las negociaciones salariales están ya en discusión en valores del 25%?

Si las expectativas ya dieron sus resultados por este año, el crédito es débil como instrumento y el del tipo de cambio está agotado, queda poco para hacer, por el momento, más que aceptar una inflación 2 y 4 puntos por encima del 17%. Lo más probable es un promedio de inflación mensual cercano a 1,3% a partir de mayo, y una anual del 20% a diciembre de 2017.

Las elecciones que tanto preocupan a la administación

La actual administración puede conseguir mas bancas en ambas cámaras pero nunca  llegar a la mayoría propia en ninguna de ellas, con lo cual la gobernabilidad seguirá dependiendo de negociaciones con el Peronismo, lo cual hace que en realidad no tengan – objetivamente –  importancia decisiva.

Pero ante una población de case media muy sensible, y una clase baja a la que aun no se a logra sacar del problema económico que los agobia ganar o perder la provincia de Buenos Aires, definirá el efecto “ganador” de la elección, más allá de la suma nacional de votos o de legisladores, esto ya ocurrió en 2009 cuando Francisco de Narváez se impuso sobre Néstor Kirchner y en 2013 cuando Sergio Massa lo hizo sobre Martín Insaurralde, cambiando no tanto ese presente cuanto el futuro..

Esta administración mantendrá su estrategia de “polarización”, pero en las elecciones bonaerenses, esta se atenúa. En 2009, Francisco de Narváez se impuso a  Néstor Kirchner por 34% a 32%. Cuatro años más tarde, Sergio Massa le gana a Martín Insaurralde, con 37% de los votos. Es decir que una elección de este tipo, en la cual no hay segunda vuelta, puede ganarse en la decisiva provincia de Buenos Aires con menos del 40% de los votos.

Entonces:

  1. La primera definición relevante es el 14 de junio, cuando se presentan las alianzas, y se sepa quien es la oposición real.

  1. Diez días más tarde con las candidaturas a la vista, la provincia de Buenos Aires enciende su luz y si CFK es candidata o no será una definición relevante, especialmente para ella..

  1. Las PASO son el 13 de agosto y si hay competencia entre peronistas bonaerenses será interesante ver – hacia el futuro – como su resultado incide en la elección.

Condicionamientos Políticos en la evolución en la economía. Primera semana de Abril 2017.

La sorpresiva auto convocatoria del 1 de abril  muestra la importancia que las redes sociales tienen en  la realidad política casi tanto como en la calle.

Hay que asumir ahora – en forma incontrastable – que las redes sociales argentinas son tan poderosas como las que  operan políticamente en países con igual o hasta menor penetración, como ocurre en EE.UU. con las convocatorias contra Trump en las grandes ciudades, las protestas contra la reforma laboral en Francia o las que tuvieron lugar en Corea del Sur para despedir el a la Presidenta acusada de corrupción.

La nueva administración tiene la oportunidad de retomar con ellas la iniciativa política, lo que hay que ver es si polariza o negocia desde una posición de mayor fuerza.

El primer paro general contra esta administración  y el nuevo y un tanto deshilachado paro nacional docente de 48 horas, muestra que la espontanea marcha dió a la administración una nueva chance, pero que no le resuelve problemas.

Quedan 90 días hasta las candidaturas, el Peronismo busca unidad desordenadamente y las eventuales candidaturas de Fernández vda. de Kirchner y Randazzo, son una posibilidad que se ha abierto en el ámbito bonaerense.

La estrategia electoral de la administración es lograr que CFK compita y polarizar contra ella y por tanto se la carga de acusaciones y se lentifican los procesos.

Se puede presuponer con total certeza que no será llevada a juicio en ninguna de las cinco causas que tiene abiertas en la justicia federal hasta 2018, con lo cual no enfrentaría impedimentos para ser candidata.

Por otra parte, y en línea con la tradición local  de contar con los tribunales  apoyando a las administraciones de turno,  la justicia federal cerró la causa que afectaba al titular de la AFI (Arribas), acusado de haber recibido dinero de Odebrecht. La absolución fue del juez Canicoba Corral, el más cuestionado de la justicia federal.

Otro juez emboscado por la actual administración (Rafecas), dio un pasito a favor de los acusados del gobierno en otra acusación de corrupción. A medida que transcurre el tiempo, sin haber logrado una renovación en la justicia, la nueva administración se va viendo obligada a negociar con los mismos jueces que cuestionaba por funcionales al Kirchnerismo.

Política Exterior 

En política exterior, la administración toma posición nuevamente contra el Chavismo sin una posición firme como la que asumieron Perú y Colombia que retiraron sus embajadores. Se pusieron de acuerdo con Brasil, Uruguay y Paraguay para suspender a Venezuela (a larguísimo plazo)  si no realiza las elecciones locales que ha postergado sin fecha y no libera los presos políticos, que envejecerán en la cárcel si creen que tendrán elecciones libres.

Esta administración ejerce una diplomacia tibia y ¨pour la galerie¨  porque su prioridad está en la visita a China a fines de mayo y la posibilidad de un encuentro con Trump a fin de abril, que no pasarán de los necesarios e inútiles gestos de integración. De dinero, ni hablemos por ahora.

Política Interna 

No es menor el conflicto docente bonaerense que continúa y la posibilidad de un acuerdo está muy lejos. La gobernadora sigue la línea de polarización que se le ha ordenado. En cuatro semanas la escuela pública bonaerense tendrá clase solo uno cada cinco días, pero el acatamiento es cada vez menor. El paro nacional docente del 5 y 6 de abril que reclama la “paritaria nacional” fracasará porque la nueva administración no la convocará.

El paro general que tuvo lugar el segundo día del paro docente mostró dos facetas: un aparente alto acatamiento, porque no hubo transporte y un alto número de obreros y empleados que quisieron trabajar y no pudieron.

Un rápido relevamiento entre 20 (algo menos del 40% del total)  de nuestros clientes PyME de CABA y  el conurbano  mas profundo indicó que el acatamiento fue mínimo y en algunos casos quienes no pudieron llegar por falta de transporte pidieron compensar en forma extraordinaria para no perder salario. En una fuerte PyME  textil concurrieron los 600 operarios y empleados sin ningún ausente.

Muy por el contrario a lo que anuncian los dirigentes gremiales de textiles y calzado la concurrencia fue abrumadora  por la  satisfacción al reclamo de cerrar un poco la importación de esos productos y muy a regañadientes se detuvo la construcción, que firma un acuerdo con el gobierno y sector empresario por el cual el estado construirá 100.000 viviendas en el año.   

La economía en la primera semana de Abril 

No es razonable intentar prever con precisión la evolución de los números de la macroeconomía, pero si suponer cierta tendencia consultando con un numeroso grupo de pronosticadores autocalificados y seleccionados por el BCRA.

Este grupo supone que la inflación de 2017 se puede estimar en 21% por ciento, 4 puntos más que el tope de la meta de 17 por ciento que busca el Banco Central.

El crecimiento del PBI podría rondar el 3 por ciento.Esto es el promedio de lo que opinan 52 economistas consultados de los cuales 30 son reconocidos locales, 14 entidades financieras también locales y 8 gurúes extranjeros.

Este variopinto, multiforme y diverso grupo  estima que el tipo de cambio cerrará 2017 en 18 pesos algo que no sorprende a nadie ya que si multiplican la inflación  que ellos mismos vaticinan por el actual tipo de cambio esa es la cifra que resulta. Un tanto obvio, dejan de lado los actos de Dios, frecuentes en estas tierras.

Esperan que la tasa de sea 25%, también en línea con las metas del BCRA con tendencia a bajar al 20% a fin de año, naturalmente si se alcanzan los niveles de inflación previstos. Otra obviedad. 

 

La Política Monetaria y Financiera 

La liquidación de divisas del sector agropecuario crece por el ingreso de la cosecha de maíz y soja, y así será hasta junio presionando sobre el dólar y como también finalizó la  inmovilización de los dólares en efectivo que habían sido blanqueados en 2016 no parece ser comprar dólares una buena inversión coyuntural, al menos.

Esta mayor oferta de dólares ocurre cuando  las necesidades de pesos son bajas porque se cobran los saldos de las declaraciones juradas de ganancias y bienes personales, se reciben  adelantos transitorios e ingresos del último mes del blanqueo, y ese ingreso hace menos impactante el efecto que las ventas de divisas al mercado para financiar las necesidades de pesos.

Las provincias también venden dólares y en la medida que el BCRA no los compre en su  totalidad se sostiene la oferta y el dólar seguirá barato.

Pero el sector privado no puede resistirse (por tradición psicológica) a un tipo de cambio tan bajo y compra dólares para guardar y viajar a sabiendas que no obtendrán ganancia alguna en lo inmediato por lo cual se mantendrán los valores actuales del tipo de cambio real, estimulado por el habitual aumento en la demanda ya que comienza  la incertidumbre de los meses preelectorales.

Es un ciclo lógico, enquistado y tradicional de 40 años en argentina, que no cambiará en mucho tiempo. O nunca.

Como reaccionarán los exportadores y cuantos dólares retendrán está por verse pero hay que considerar que ellos tienen  necesidades de capital de trabajo y también que habrá bajas en el precio internacional de las oleaginosas por la elevada  cosecha en América del Sur  y como analizan ellos el equilibrio entre la tasa de interés y las posibilidades de devaluación en los próximos meses. En resumen se vendieron divisas por  US$433 millones la primera semana, la más grande venta desde la primera semana del año. 

Dólar barato 

La inflación destruye la competitividad del peso. A fines del 2015 el dólar cotizaba a quince pesos no era ilógico pensar  con 34% de inflación la cotización debiera haber estado en $20  hacia julio del 2016.

Pero Brasil, el principal socio comercial de la Argentina apreció mucho su moneda en el último año. Un Dólar costaba 4,10 Reales en enero del 2016 y cuesta hoy 3,16. Esto quiere decir que aun cuando el dólar en nuestro país esté relativamente barato, en Brasil está regalado y por lo tanto nuestra moneda comparada con esa es más competitiva.

El valor de las monedas entre si  está fijado por la oferta y la demanda, no hay un  “atraso cambiario”, porque eso ocurría cuando su valor se fijaba arbitrariamente desde el banco central, ahora hay un “dólar libre y barato”, algo muy distinto.

Cuando hay atraso ficticio la situación es insostenible y, tarde o temprano, se produce una devaluación. Sí en cambio hay un  peso más fuerte por el ingreso de divisas del comercio, la inversión o, como ahora,  por el financiamiento del déficit con deuda externa.

Además una tasa de interés alta como política antinflacionaria tiene como consecuencia un dólar más barato.

Que es mejor?

Los que prefieren un dólar a 20 consideran que protegen a la industria que compite contra las importaciones, lo que tendría  un impacto positivo directo sobre el empleo en el sector transable de la economía.Lo malo es que, si se devalúa, la capacidad de compra de los salarios que son en pesos  cae, por lo que los trabajadores que ya tienen empleo terminan perdiendo.

Obviamente; dólar más caro es igual a  salarios reales más bajos.

Además, no es posible mantener un dólar alto de manera artificial, porque ante la competencia externa más cara los precios internos aumentan y la inflación erosiona la competitividad de la moneda, como ocurrió entre 2006 y 2011.

Esta administración no se inquieta en absoluto por el dólar barato porque aumenta  la potencia de los salarios. Hay que recordar que esta administración ha hecho cualquier cosa menos un ¨ajuste¨ y sigue con una política de contención gradual del populismo.

Cualquier precio forzado a la baja de su valor de equilibrio generará un exceso de demanda de bienes con precios dolarizados, como autos, electrodomésticos, viajes y celulares, al mismo tiempo que quita demanda para la generación genuina de dólares por exportaciones no tradicionales.

Un resultado a la larga puede ser  que la economía se quede sin dólares abriendo nuevamente las puertas a la devaluación, algo muy lejano ahora.

El equilibrio, como siempre, está en el medio pero para llegar a un dólar competitivo sin la intervención del Banco Central hay que reducir primero el déficit fiscal, porque el aumento de la deuda externa baja el precio del dólar.

Sin déficit la economía puede abrirse al mundo de suerte tal que sea la propia demanda de importaciones la que se encargue de hacer subir el precio del dólar todo lo necesario para proteger a la industria nacional, de manera automática y no discrecional. Australia viene aplicando este modelo hace más de veinte años y les va bastante bien.

Aspectos Monetarios

A pesar que el dólar está presionado para seguir bajando, el BCRA aumentó la tasa anual de LEBAC a 24%  dando señales que los pronósticos de los gurúes de la city les parecen aceptables en cuanto a inflación.

La  demanda de crédito de las empresas tuvo una fuerte  caída nominal, precisamente porque  el aumento de las tasas que pagan los Bancos hizo elevar la de los préstamos comerciales y por  los adelantos de $27.500 millones y $10.000 millones por compra de divisas a provincias.  

Política Fiscal

La recaudación impositiva de marzo ascendió a 213.000 millones de pesos fue 54% superior respecto a igual mes del año pasado.28 mil millones provienen del blanqueo. Las proyecciones oficiales siempre fueron muy  optimistas, tanto que perjudicaban la credibilidad de las mismas. Pero esto no fue  así  en las proyecciones fiscales.

Los datos de febrero muestran variaciones nominales entre 2016 y 2017  en los gastos y en el resultado primario muy elevados pero en línea con lo que podía preverse.

Lo cierto es que el golpe de la elevada variación del gasto primario 39,% anual  se compensa con una mejora de la calidad de los gastos, porque si bien las mas grandes fueron prestaciones sociales 47,1%  que son  60% puntos del aumento del gasto total, los gastos de capital crecieron 64% y las transferencias a provincias esta vez fueron por el fondo de incentivo docente 9,3% del total pero muy afortunadamente los gastos de funcionamiento y los subsidios económicos bajaron mucho a 23,4 % y 25,7% respectivamente.

Por el lado de los ingresos, vienen en línea con lo previsto, de modo que la meta fiscal proyectada para el primer trimestre se cumplirá sin problemas a pesar del gasto primario todavía elevado. Para terminar, los intereses de la deuda también están en línea con lo previsto en el presupuesto y en las previsiones publicadas en febrero.

Otro punto positivo de la gestión del Ministerio de Hacienda está relacionado con el énfasis que se está poniendo en introducir reformas estructurales en el manejo fiscal. La modificación del régimen de responsabilidad fiscal es un punto muy positivo para mantener en orden las cuentas públicas provinciales.

El ministerio suscribió junto a los gobernadores de 21 provincias un acta-acuerdo que luego será enviada al Congreso para ser convertida en Ley en el corto plazo.

Nivel de Actividad

El nivel de actividad mejora de a poco.

Construcción: 

Hubo una caída interanual del 3,4%, que fue una  mejora al 12,7% de baja del año pasado, pero peor respecto del nivel de enero que había mostrado una caída de 2,4%. Los despachos de cemento (que en enero habían mostrado una suba. de 1,8% bajaron 0,8% interanual.

La obra privada arrastra muy lentamente por la caída en los márgenes del sector, con descomedidos aumentos de precios en pesos y en dólares porque empieza a normalizarse el  mercado inmobiliario pero el ADN del empresario argentino no lo lleva a producir más sino a subir los precios.

El blanqueo e hipotecas, los gastos de capital de la Nación ya llegan a un 64% más que el primer bimestre de 2016, por lo que el aumento en la obra pública paree ser cierto. El consumo de asfalto aumentó 106,5% de aumento frente a febrero de 2016.

Industria:

En  febrero la actividad industrial se retrajo 6% respecto al mismo mes del año pasado, aumentando fuertemente la caída en la medición desestacionalizados -1,4% y -2,6%, respectivamente.

La  industria mostró una caída interanual sorprendente de 9,5% pero  en enero, había mostrado una suba del 3,5%

La  contracción en la industria es generalizada: todos los sectores mostraron caída y cuatro estuvieron por debajo del nivel general (Caucho y Plástico 5,9%, Alimentos y Bebidas 4,2%, Sustancias y productos químicos 4,1% y Papel y Cartón 2,4%).

Las bajas más fuertes se dieron en la industria textil (-22,5%), la automotriz (-18,6%),  la de Edición e Impresión (-12%). la metalmecánica se desplomó un 8,5% según  INDEC.

La industria de alimentos y bebidas volvió a mostrar una caída en la comparación interanual aunque debe recordarse que febrero 2016 fue un mes particularmente alto para esta industria, debido a la mayor actividad  en la molienda de cereales y oleaginosas, dados los stocks retenidos de 2015.

La producción de carnes rojas mostró una desmejora del 3,2%. La  producción de carnes blancas aumenta y compensa con cambio de hábito creciendo en el mes 8,3%.

Panorama Internacional

Con el escenario de Dólar fuerte  y Tasas altas que generó Trump y que ahora cayó  en pausa, los mercados financieros globales vuelven a la baja de la tasa de interés de los bonos del Tesoro de USA a 10 años (desde 2,60% el 14 de marzo a 2,34%, crecen los precios de las acciones en EE.UU. y comienzan a especular carry trade con monedas emergentes que devengan tasas más atractivas porque las tasas de interés superan a las devaluaciones en la región y así se venden dólares y se invierte en moneda local a corto plazo, eso es carry trade.

El precio del petróleo se recupera luego de la caída de las últimas semanas (desde US$47 a US$50 el barril), favoreciendo los tipos de cambio de los países de la región que exportan el crudo, mientras que los precios de los commodities agrícolas bajan mucho frente a las buenas perspectivas de la cosecha en el hemisferio sur.

Lo etéreo e improbable de las proyecciones económicas que no contemplen la política.

Esta administración necesita que no mas tarde de junio la población perciba  concretamente que sus ingresos se están consolidando y que los trabajadores de clase baja y media aprecien en sus bolsillos una concreta mejoría.

A la población no le alcanza con conocer cifras de inversión, porcentajes de reducción de déficit, crecimiento trimestral del PBI  o cifras etéreas sobre inflaciones en descenso, y menos aun los detalles de una exitosa política monetaria ¨…con metas de inflación al alcance de la mano….¨ si no lo ven en un carro de supermercado más abundante.

Algo así como ¨show me the money!!…”, menos conversación y denme algo concreto porque con las noticias policiales no nos alcanza para votarlos.

Estamos transitando  las acciones  habituales  que afectan a nuestra economía: se desató la esperable feroz puja distributiva entre gremios opositores (maestros) y también con  la CGT, algo inevitable en un país con una inflación de dos dígitos anuales  desde hace más de medio siglo, es  tradicional y parte de nuestro triste folclore.  

Los dirigentes gremiales a pesar de haber recibido durante  todo un año enormes  beneficios personales se ven obligados a endurecer – ante sus bases – las negociaciones y presiones distributivas reforzadas  por un paro general. Claro indicio  que 2017, año electoral, será una prueba de fuego para la capacidad de maniobra política de esta administración que además tiene la ardua tarea de mostrar  que la economía ya muestra una  reactivación, y hacerlo  sin afectar el déficit fiscal y  las políticas monetarias.  Complejo, pero posible.

Los cuatro movimientos sociales que negocian con el gobierno, han decidido realizar  protestas hasta conseguir el pago  aprobada por el Congreso en diciembre de 10.000 millones de pesos al año.

El sindicalismo arma un  paro general  para el 6 de abril, que será muy exitoso por el apoyo total de los gremios del transporte. Si bien predomina un  reclamo sectorial, se busca poner en evidencia su muy superior poder frente a los gremios docentes – que no están en la CGT ni son peronistas- frente a la militancia de los derechos humanos y frente a la izquierda.

El Consejo Nacional del PJ apoyará el paro general y se diferenciará claramente  de los actos del 24 de marzo en los cuales los dominó el Kirchnerismo.

Cristina da indicios de su intención a ser  candidata  (en defensa propia) y el gobierno hace lo imposible para que no llegue a juicio público y oral en el año en curso – la causa del dólar futuro será juzgada en 2018- con la fantasía de que lo puede utilizar electoralmente.

Los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires van alejándose aceleradamente  de Vidal, El que asumiera como Subsecretario de Vivienda renunció  por diferencias con el gobierno provincial a los tres meses y el de José C. Paz, dijo que “si las cosas no cambian, habrá saqueos en el corto plazo”, exagerando cierta inteligencia que se realizó en sectores del conurbano.    

La actual administración ha dejado de lado las respuestas políticas y optado  por acciones económicas, a costa de cambiar continuamente su política.

No dará respuesta al reclamo de la población mayoritaria  de dominar a los piquetes; no serán agresivos en   materia de seguridad pública y no promoverán movilizaciones oficialistas como la que se lanzó en forma espontanea y débil para el 1 de abril.

Han decidido que es mas eficaz arrojar  22.000 millones de pesos mensuales al consumo, incluyendo en esta cifra los aumentos que tendrán los jubilados por ley, los aumentos de las  paritarias, los créditos hipotecarios  y el incremento de planes sociales que demanda la ley de emergencia económica todas medidas de mediano plazo, esperando ilusoriamente que esto  actuará en forma inmediata sobre el consumo, de modo que la decisión es bastante opinable, por lo menos.

 Decidieron comenzar 1.000 obras públicas en el conurbano con una inversión de 30.000 millones de pesos, mediante rutas, planes de vivienda, cloacas y agua corriente todo de mediano plazo, pero esperan obtener resultados de corto plazo. Tan opinable como lo anterior.

Han resucitado un obsoleto y fracasado  “compre nacional” y “defensa de la industria nacional”, que es un penoso paso atrás para una  política de apertura e inadmisible en un mercado donde pocas empresas en muchos casos cartelizadas controlan precios y consumo. Hay un Ministerio y un ministro inexplicable en ese gabinete.

 Anunciaron que cubrirán  2.300 vacantes (!) que tienen  en la Administración Pública Nacional y creen  que todo este fárrago de confusas y contradictorias  medidas  económicas hará que la gente sienta el crecimiento antes del  13 de agosto, cuando se realicen las Primarias. Parecen creer en el  realismo mágico.

Mantienen operativo  el conflicto docente bonaerense como una decisión política y  resulta inexplicable que se hagan estos cambios que implican muchas mayores  erogaciones y por otro lado el Ministro de Hacienda anuncie reducciones del gasto.

Demasiadas contradicciones, exceso de pensamiento ilusorio  (el wishful thinking nunca ha funcionado sin exceso de suerte) toman  decisiones buscando lo que sería más agradable que ocurriera  en vez de fundamentarlas en la evidencia o racionalidad. Eso es porque hay demasiada gente pensando sobre lo mismo.

Lo etéreo e improbable de las proyecciones y lo que suponemos que va a ocurrir

Algunos economistas afirman  que la economía es la más exacta de las ciencias sociales y otros opinan que es la menos fáctica de todas. Por ello es que se utilizan datos estadísticos y fórmulas que intentan explicar lo que pasó (algo que se puede hacer con bastante certeza, obviamente) y también prever lo que pasará, algo que es más entusiasta que real.

Cuando pretendemos saber qué puede pasar en el futuro tratamos de entender, imaginar y proyectar cómo se comportan los números y  las personas de hoy, que no será los del futuro.

Cuantificar supuestos y modelarlos es un ejercicio más entretenido que práctico, simplemente porque colocar números a los supuestos no deja de ser un juego  donde se acierta con las estrellas alineadas a favor. Si no fuera de ese modo  la econometría  y la informática habrían logrado hacer de la economía una ciencia fáctica.

Por mucha habilidad que tengamos para entender el comportamiento, no es posible prever con un mínimo de certeza que pasará en la economía, cual será el precio de las acciones de diversas empresas en el corto y largo plazo,  ni de los Bonos de Renta Variable, algo que ha escrito y  afirma sin dudar – y convence  – uno de los mas expertos  y exitosos  researcher norteamericano. 

Todas las personas somos diferentes, por lo tanto nuestras reacciones son desiguales, por tanto imprevisibles generando imprevisibilidad a  la economía.

En el 2002, la Academia Sueca le entregó el Premio Nobel de Economía a un psicólogo, Daniel Kahneman, porque demostró que cometemos errores continuamente al tomar decisiones. Usamos comportamientos que creemos que funcionan aunque los resultados sean malos. Creemos que la realidad que nos rodea es representativa de un todo, cuando en realidad nos comunicamos con las personas que nos rodean y en gran medida ignoramos  al resto. 

Lo anterior no es un intento de descalificar los intentos predictivos, simplemente le agrega un condimento: aunque son pocos los que lo saben y menos los que lo dicen, después de la comida y el sexo, lo más importante es la economía porque de lo contrario viviríamos en un caos.


Dicho lo cual, analicemos lo que pasó e intentemos con mucho más entusiasmo que certezas prever que ocurrirá.

Lo positivo fue que  en febrero de 2017 los impuestos que muestran el nivel de actividad aumentaron mas que la inflación superando el 40% (IVA, débitos y créditos e ingresos por la seguridad social) son aumentos que indican que la recesión está llegando a un final.

Para el resto del año no se deben esperar grandes cambios respecto del disperso y peligrosamente pragmático  plan puesto en marcha por la actual administración, aunque hay nuevos riesgos como las mejores proyecciones en Europa, Japón y Estados Unidos que generarán aumentos en el costo de los préstamos externos, que son centrales para financiar el enorme déficit generado por el populismo.

Recaudación de Impuestos Creciente

1

El PBI fue 2,3% mas bajo en 2016 que en el año anterior  por una menor inversión 5,5% menor construcción 13% y caída del consumo 2%). Sin embargo el INDEC  muestra una recuperación a partir del final de 2016. El  relevamiento de expectativas de mercado que hace seriamente el BCRA espera más del 3% de crecimiento para 2017 lo cual marca el fin de la recesión.

En el cuarto trimestre de 2016 el PBI registró un aumento de 0,5%, siendo esa  la segunda suba consecutiva tras el 0,1% del tercer trimestre

Las exportaciones consolidaron el aumento del último trimestre de 2016 al aumentar l 3,7%, el consumo y la inversión siguieron a la baja. Las importaciones de bienes y servicios, aumentaron 5,4por el levantamiento de las restricciones.

2

Según puede apreciarse en el cuadro, el PBI acumuló 2 trimestres consecutivos de crecimiento a fines de 2016, con lo que la economía local salió técnicamente de la recesión.

Los datos fueron publicados este martes por el Indec, que informó que en el 4to trimestre del año pasado, el Producto Bruto Interno (PBI) se expandió un 0,5%. En el trimestre anterior, la suba había sido del 0,1%.

Para alcanzar la meta de crecimiento del 3,5% del PBI en 2017, hay que crecer el 1,5% por trimestre algo ambicioso pero muy posible. Ya se esta creciendo a un ritmo anual del 3% en el segundo trimestre de 2017, y se mantendrá hasta el momento de las elecciones. El cuarto trimestre depende de las elecciones.

En realidad el crecimiento en 2017 será solamente 1%, porque hay que recuperar lo perdido por el ¨ajuste selectivo realizado en 2016 y hizo caer al PBI en 2.3% siendo la energía que crecerá por segundo año consecutivo lo mas importante.

3

Conseguir financiación externa fue clave para salir de la emergencia pero no se puede seguir financiando el déficit con préstamos mucho tiempo porque se caería en un nuevo ciclo de endeudamiento poco soportable.

De lo que no se puede escapar es de las elecciones: los inversores esperarán hasta ver el resultado y si éste muestra un renacer del populismo el país entrará nuevamente en muy graves problemas.

Mayor ocupación

La Población Económicamente Activa (18 a 65 años) son 18,5 millones de personas de las cuales 1,4 millones son desocupados 5.2 millones son empleados en negro.

Con  empleo formal entonces  hay solamente 12 millones de personas de los cuales  8,5 millones son empleados privados y 3,2 millones de empleados públicos.

Dentro del empleo privado  6,2 millones son empleados asalariados formales, 1,5 millones monotributistas, 455 mil son empleadas domésticas y 420 mil autónomos. 

Una composición desalentadora.

Afortunadamente para la administración y para toda la población los indicadores oficiales del  cuarto trimestre de 2016, muestran una sensible baja en la tasa de desempleo que ahora sería  el 7,6% de la población económicamente activa.

Puede apreciarse que  la desocupación se redujo por segundo trimestre consecutivo, después de llegar a 9,3% en el segundo trimestre de 2016, bajando a 8,5% en el tercero y 7,6% en el cuarto, con disminución de 1,7 puntos en el segundo semestre.

Considerando el 100% de los relevamientos hechos  por la Encuesta Permanente de Hogares en el último trimestre de 2016 la desocupación se redujo en  13.000 personas con respecto al trimestre anterior y de 230 mil en relación al año pasado.

En el Gran Buenos Aires, se produjo el 90% de la disminución total (-114 mil desempleados), repartidos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (38 mil) y el segundo y tercer cordón del GBA (76 mil).

La caída de la tasa de desocupación del último trimestre fue por  una menor cantidad de gente que busca trabajo. En el caso de la tasa de actividad laboral (que incluye tanto a las personas en edad de trabajar que se encuentran empleadas, como aquellas desocupadas que buscan activamente un empleo) se redujo en 0,7 puntos, con lo cual se explica la totalidad de la disminución de la tasa de desocupación.

El empleo privado asalariado, lleva cinco meses de crecimiento consecutivos desde el piso de julio, con un crecimiento de 67 mil ocupados, equivalente a la creación de 13.400 nuevos puestos de trabajo privados formales promedio por mes, recuperándose la mitad de los empleos perdidos en este segmento desde fines de 2015.

Mucho ha sido  impulsado por la construcción, uno de los sectores más castigados en 2016, especialmente en el primer semestre. Las expectativas de las empresas clientes el resultado neto entre las expectativas de contratar personal o disminuirlo, es positivo, con una tendencia al alza en 2017. Si bien el grueso de las PyME consultadas mantendrá estable su dotación durante los próximos tres meses, un 12% piensa aumentarla, y un 4% prevé disminuirla,  un saldo de respuestas favorable de 7,5%.

Los datos de empleo asalariado formal del sector privado muestran que la economía dejó de reducir empleo desde  julio 2016, y con  recuperación marginal que no alcanza a recomponer lo perdido desde principios de año.

En relación a junio la recuperación alcanza a 67.000 puestos de trabajo, aunque todavía acumula una pérdida de 43.000 puestos de trabajo en relación a un año atrás. 

Los datos de empleo público formal, autónomos, monotributistas y monotributistas sociales muestran algo más activo: se crearon 145.000 puestos de trabajo desde julio y 61.000 en la comparación con un año atrás. 

Inflación

El INDEC completó la difusión de los datos de inflación correspondientes al mes de febrero, con la publicación de los precios mayoristas y los costos de la construcción. En ambos casos se estimó una variación mensual de 1,7%, la cual marca un ritmo de crecimiento ligeramente superior al de los meses previos.

Sin embargo, al igual que ocurriera con los precios minoristas, aquí también la aceleración (si bien más moderada) respondió al efecto de los incrementos en los precios, regulados destacándose el impacto del alza en las tarifas de la luz.

En el caso de los precios mayoristas, el precio de la energía eléctrica registró una suba de 18,2% en el mes, con una incidencia de 0,2 puntos porcentuales a la variación total del índice, mientras que en los costos de la construcción los gastos generales subieron 11% por los cambios tarifarios, siendo esto más de la mitad de la variación total de febrero.

En febrero, los precios mayoristas crecieron un 21,6% con respecto a un año atrás, que compara favorablemente con el  25,5% en enero y 34,6% en diciembre, en los costos de la construcción se observó estabilidad en los precios de los materiales (más ligados a la evolución del tipo de cambio), con una variación de 21% contra  un 38% a mediados del año pasado.

La inflación  de febrero muestra  resultados vinculados a la estabilidad del tipo de cambio por un lado, y los ajustes tarifarios para recuperar el equilibrio en las cuentas públicas por el otro, opuestos en si mismos, por lo cual ambos se contraponen y exhiben un contexto consistente con la visión del Banco Central que anticipa un salto transitorio de la inflación en el primer semestre, seguido por una mesura en la segunda mitad del año, que permitiría acercarse un poco  a las pautas previstas para 2017.

 El contexto internacional

La suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), fue bien recibida porque  mantuvo el ritmo de suba de tasas para lo que resta del año, a pesar de la aceleración de la inflación y el aumento de los salarios totales derivado de la caída de la tasa de desempleo.

Al mantener las proyecciones de inflación y crecimiento para los próximos años en torno a las de diciembre pasado, EE.UU. ha sido consistente en la suba de la tasa de interés de referencia para los próximos años (en 1,375% la proyección para fin de año y en 3% la proyección de la tasa de largo plazo para después de 2019).

Siempre debe tenerse presente que las decisiones monetarias tomadas por la Reserva Federal son totalmente independientes del Poder Ejecutivo, por lo cual pueden neutralizar o potenciar decisiones de el Sr. Trump.

De todas maneras, la ausencia de apoyo político de los Conservadores de la Cámara de Representantes y de un sector de los republicanos del Senado en EE.UU., para recortar los gastos de ObamaCare, destrozó la agenda electoral del presidente Donald Trump de recorte de impuestos y de aumento del gasto en infraestructura, pero no provocó mayores problemas en los mercados de acciones de EE.UU. e impulsó a bajar  las tasas de largo plazo con una tasa a 10 años de los bonos del Tesoro de EE.UU. que bajó hasta el 2,39%.

En el resto del mundo Marzo muestra algunos  hechos interesantes en lo internacional y local  que afectarán  la economía.

En Europa y en Japón el temor a una deflación pronunciada ha desaparecido. Se han obtenido buenos resultados en cuanto a la inflación en  ambas economías en base a programas de expansión fiscal eficaces. Han comenzado   a crecer lentamente lo cual las llevará a normalizar sus políticas monetarias.

Hay cierta  incertidumbre sobre  cuál será la combinación de proteccionismo y estímulo (mayor déficit) fiscal que pondrá en práctica el Presidente Trump. Aparentemente hay interés en avanzar con el proteccionismo, más que con el estímulo fiscal porque los números fiscales norteamericanos  no reflejan bien las consecuencias de lo que no le dejaron  hacer con el ObamaCare, y por lo tanto cuenta con menos recursos libres.

En Brasil el  PBI cayó 3,6% en 2016, un poco menos que en 2015, en que bajó 3,8%. Nuestro principal proveedor y cliente está en lenta recuperación y mucho no se puede esperar de ellos.