El que se inicia es el año en que la nueva administración vivirá en peligro.

2016 ha sido un año muy difícil para casi todos excepto para las corporaciones con lobby y para el sector financiero.

Al inicio, sincerar el mercado de cambios y ajustar tarifas provocaron que la actividad se mantuviera en recesión por el aumento del valor de los insumos importados y por los mayores costos locales, acelerando la inflación. Muchas de las PyME tuvieron que  vender inventarios sin reponerlos.

La política fiscal  con menor gasto entre  agosto de 2015 y abril de 2016 y la política monetaria restrictiva instalada como Metas Monetarias de Inflación por el BCRA – acertada medida iniciada desde diciembre del año pasado – generaron altas tasas reales de interés con  enorme absorción monetaria y enfriaron  la demanda doméstica.

La  política monetaria es ahora menos contractiva, con tasas mas bajas en las últimas seis semanas, una reversión de la pérdida real de salarios que cayeron 10% en el primer semestre y han dejado de perder tanto en el segundo al desacelerarse la inflación a partir de junio.

El blanqueo de capitales fue exitoso – allí hubo buen timing y sólida comunicación – y debería incrementar ligeramente al consumo de bienes de mayor precio y la construcción,  al margen de que lo recaudado se aplique en verdad y no como relato a la Reparación Histórica a Jubilados incrementando el consumo.

Hubo en 2016 grandes cambios y grandes estancamientos. Desde un cambio de la violencia a la buena educación, mas respeto entre la población y el gobierno, la eliminación de reidores y aplaudidores cuestiones que no son menores ni superficiales porque hacen a la convivencia. En lo intangible hay ahora un mucho mejor sentido de integración del tejido social.

Pero se ha  fallado en no  avanzar en reformas estructurales del sector público, en materia impositiva y reforma laboral. Solo se ha cambiado la forma de financiar un déficit fiscal muy grande. La administración anterior lo financiaba con emisión monetaria y ésta con endeudamiento. Nueva forma de financiar pero sin disminuirlo, sino aumentarlo.

El gasto público no se puede contraer drásticamente sin caer en caos y pérdida de las elecciones en 2017 pero por más gradual que se ha actuado casi todo el peso cayó sobre el sector privado que continúa perdiendo espacio mientras que el sector público y su participación en la economía aumenta.

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Los empleados estatales sobrantes, no pueden ser dados de baja porque no hay espacio en el sector privado por la recesión y  porque tienen un formidable entrenamiento para generar conflicto social. El sector privado ha perdido 100.000 puestos de trabajo entre diciembre y agosto, algo alarmante.

Una década de populismo no desaparece en un año y el déficit fiscal recibido  a conciencia y con total conocimiento de su existencia por la nueva administración, no admite quejas pero tampoco se modifica en ese lapso.

Lo grave  es que  buena parte de la población ha sido educada de modo que asume que los subsidios son  derechos adquiridos. Modificar ese rasgo cultural es muy complejo y genera que esta administración parezca incapaz de  cambiar el paradigma, porque no se ha orientado aun a fomentar  la cultura del trabajo: siguen – temerosos – con los planes sociales impulsores de déficit fiscal creciente.

La política impositiva es  injusta con los jubilados (que aportaron) y empleados en blanco que mantienen a los numerosos ruidosos e ineficientes empleados públicos soportando con sus impuestos gastos inútiles de un estado por mucho tiempo sobredimensionado, casi estalinista.

Por otra parte, en un año la nueva administración terminó con  las políticas de confrontación malsanas y ha ofrecido un comportamiento mucho más suave que casi hace aparecer como ridículos a los piqueteros y manifestantes.

Contexto Internacional y el impacto local

Han transcurrido  ocho años desde la crisis financiera en EE.UU. y  la economía de los países avanzados aun no se ha recuperado. El PBI de esos países quedó estancado y el de EEUU es actualmente un 15% inferior al que hubiera sido si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que traía antes de la gran crisis. El Mercado Común Europeo recién en 2015 logró recuperar el nivel que tenía en 2007.  Durante estos últimos 8 años los Bancos Centrales aplicaron políticas monetarias expansivas como nunca antes, no obstante el comercio mundial se ha desacelerado notablemente.

El bajo crecimiento mundial puede ser transitorio y causado por la crisis financiera que generó endeudamiento tanto del sector público como del privado, que ahora tiende a descender y podría estimarse que el crecimiento retomará su ritmo.

También es posible que el muy bajo crecimiento mundial sea por la caída de la demanda y que podría acelerarse el crecimiento con políticas contra cíclicas, es decir aumentando el gasto de los gobiernos en infraestructura.

Otra alternativa sería que el bajo crecimiento mundial se deba a un exceso en el nivel de impuestos y regulaciones, en cuyo caso la solución sería revisar los sistemas impositivos.

Lo más probable es que el bajo crecimiento mundial no sea transitorio sino estructural porque las tasas de interés reales en el mundo son casi inexistentes y existe un exceso de ahorro global mayor que las necesidades de la inversión a nivel mundial. En las economías desarrolladas, las tasas de inversión han disminuido notablemente en los últimos ocho años.

La crisis del 2008 ha generado en los países desarrollados  cierta precaución que predispone a la población a ahorrar, y a las empresas a arriesgar e invertir mucho menos porque hay menores avances tecnológicos en la última década y menores oportunidades de inversión segura. En consecuencia la economía mundial crece poco y la tasa de interés global de equilibrio ha disminuido por debajo de la media histórica.

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Como la oferta de fondos es mayor que la demanda para la inversión, las tasas de interés de largo plazo bajaron en el mundo como puede verse en el gráfico.

Esta situación es estructural  y provocada por situaciones no controlables: el aumento del ahorro es irreversible porque se debe a los cambios demográficos dado el incremento en la esperanza de vida ha llevado a que sea mucho mayor el número de años en los cuales la población ahorra para su vejez. También y en forma simultanea  se ha producido un cambio dramático en la distribución del ingreso que aumentó la desigualdad y que  tiende a subir el ahorro, dado que los sectores más pudientes ahorran mucho más que la población media. Ambas tendencias son irreversibles en este nuevo orden mundial.

Por otra parte – con excepción de Argentina y Venezuela – los restantes países emergentes han mejorado en estos últimos quince años notablemente el orden de su macroeconomía y lograron superávits de cuenta corriente y acumulación de reservas genuinas, lo cual también es ahorro.

Además se ha modificado la relación entre bienes manufacturados y los servicios que han crecido mucho dentro del PBI mundial y son menos intensivos de capital, lo que ha reducido la necesidad de inversión industrial.

El casi nulo crecimiento mundial de los últimos años, el aumento de la desigualdad,  la reducción del gasto público y el cambio de los precios relativos de lo commodities entre si,  fueron dando espacio al populismo y a las ideologías anti globalización en los países avanzados.

El impacto en Argentina

La nueva administración en EE.UU. rebajará la tasa de impuestos a empresas y personas aumentando simultáneamente el gasto en infraestructura y defensa, con una desregulación de la economía y de las finanzas y  una política comercial proteccionista estimulando fuertemente la inversión en la industria,  todo lo cual una agresiva política financiera en EE.UU.

Sin embargo, como el PBI global depende del crecimiento de la oferta de trabajo, de una mayor inversión y de la productividad la probable política económica de EE.UU. no modificará mayormente el orden económico global porque las políticas enunciadas no afectan directamente a la tasa de crecimiento potencial ni a la  tasa de interés de equilibrio a largo plazo, son medidas internas de poco efecto mundial, con excepción de algunas economías que tal vez se vean afectadas en su volumen de mano de obra.

Una política fiscal expansiva en EE.UU. llevará a un aumento del PBI de EEUU que ya tiene pleno empleo (pueden verse carteles en todas los grandes centros comerciales en el noreste y centro del país buscando personal y el salario mínimo aumentó a US$ 14 la hora), habrá una inflación cercana al 2% anual, algo que la población desea hasta cierto punto.

Esta inflación ya está confirmada y generó  mayores tasas de largo plazo y una apreciación del dólar. La tasa de un bono de EEUU a 10 años, pasó de 1.37% a 2.60%.

La nueva política expansiva y proteccionista en EE.UU. hará que la tasa de los bonos Tesoro  sea mayor lo cual disminuye el interés en inversiones en los países emergentes lo cual encarecerá el ya imprescindible endeudamiento externo argentino.

En un mundo con inversores que tenían más de 8 billones de dólares invertidos en bonos de países avanzados a tasas negativas y que utilizaban activos de buen rendimiento como los bonos argentinos tendrán sin duda menor interés en esas inversiones.

La nueva administración norteamericana hará que EEUU crezca más en 2017 provocando tasas más positivas, algo muy costoso para las economías emergentes y para la estrategia argentina de financiar su tremendo déficit fiscal con endeudamiento internacional porque el  enfoque de la nueva administración norteamericana modificará la tasa de financiamiento de los países emergentes.

Hay otro problema en las condiciones mundiales para los países emergentes. Los menores impuestos y el déficit fiscal en EE.UU. hacen crecer el valor de las acciones en contra del valor de los bonos y los países emergentes perderán capitales, pagarán mayores tasas y deberán depreciar sus monedas.

Esto puede verse claramente porque la salida de capitales y la depreciación de las monedas emergentes desde octubre 2016 fueron mayores que las registradas en 2013 cuando el mercado reaccionó mal con la suba en los rendimientos de los bonos del tesoro, hecha para reducir gradualmente la cantidad de dinero que se había inyectado en la economía. Hubo algunos problemas cuando los inversores reaccionaron retirando fondos del mercado de bonos, lo que aumentó los rendimientos.

Evitar la dolarización en base a altas tasas reales de interés dificulta la inversión y el crecimiento. Una fuerte reducción del déficit y de la carga tributaria es imprescindibles para reactivar y hacer crecer a la economía, porque baja la tasa de interés en dólares, que es el único recurso a mediano y largo plazo que existe para argentina.

Mantener alta la tasa de interés en pesos para que el dólar esté por debajo de su nivel de equilibrio de largo plazo, es un llamador a  la entrada de capitales de muy corto plazo.

La estabilidad del tipo nominal de cambio debe lograrse con el peso y el dólar compitiendo libremente, sin presiones tan extremas a través de la tasa de interés en pesos. Vivimos una economía bimonetaria y por eso no hay que tener en cuenta la demanda nominal de pesos sino también la demanda nominal de dólares. La teoría monetaria convencional (que siempre se refiere a economías donde el dólar no circula como moneda local) no es relevante para diseñar la política monetaria en un contexto bimonetario.

En este contexto, con la administración anterior de EE.UU. el Tesoro argentino podía tomar deuda a diez años al 6.5% anual, ahora no será nunca a menos de 7.5/8.0%

En 2016 Argentina fue el país que mas fondos tomó en el mundo u$s35.000 millones El año 2017  requiere la misma cantidad para financiar el déficit fiscal y la obra pública.

Aunque contribuyen los fondos externos que ingresen por el blanqueo de capitales. Aun así, principalmente post Trump, la decisión de la nueva administración de Macri de postergar para después de 2017 la reducción del déficit fiscal y de financiar buena parte de las abultadas necesidades de financiamiento con deuda externa, es una estrategia que torna a la Argentina más vulnerable. La nueva administración necesita dar cuanto antes señales claras y convincentes de que pretende impulsar un ajuste fiscal gradual después de la elección de medio término del año entrante.

En resumen,  la decisión de la nueva administración argentina de superar el año eleccionario 2017 postergando la reducción del déficit, bajando la inflación y tratando como pueda de aumentar el nivel de actividad en un mundo con menor interés en colocar fondos a riesgo parece como si se tratara de acelerar con el freno de mano puesto sobre una pista de hielo.

La situación actual

Se estima que la recesión económica alcanzó al 2,4% de caída anual respecto al 2015, Hay algunos conceptos que justifican la recuperación de la actividad económica del orden del 3,5% anunciada  en el presupuesto, eran conceptos de orden interno y  externo. Entre los internos está el aumento del valor de la cosecha, la continuación del gradualismo fiscal con la combinación de medidas para lograr el equilibrio en el mediano plazo sin afectar de manera el consumo interno, y la política monetaria desinflacionaria cuyos efectos ya se aprecian.

Por el lado de los factores externos algo de  recuperación de Brasil y un incremento en los flujos de capitales internacionales.

Sin embargo, varios cambios se han producido en las últimas semanas que podrían hacer revisar la cifra con que se mide la recuperación económica de 2017. Desde fenómenos climáticos adversos hasta cambios en la política mundial que eventualmente repercutirían en la economía local reduciendo la tasa de crecimiento a un número más próximos al 2,4%.

El país tiene una tasa histórica de crecimiento negativa, gran inestabilidad, recesión desde hace 7 años y un estado enorme, que ha desplazado al sector privado y anulado su interés en invertir y toda la iniciativa privada. Los impuestos son más altos que los países escandinavos y las prestaciones casi como las de Honduras.

Argentina  es muy inestable: ocho años con  ciclos recesivos permanentes, y la economía sin crecer desde 2009. El PBI por habitante es a la fecha un 6% inferior al  de  2009.

Argentina creció 1.7% por año en 50 años con una  población que crece al 1% anual, por lo tanto el PBI por habitante creció nada mas que  0.7% promedio por año. La nueva administración inició su trabajo con  un país descapitalizado con inversión neta negativa desde 2011.

Argentina es parte de la región que menos crece en el mundo y la que menos invierte La inversión es hoy 16% del PBI con 13% de ahorro interno,  muy por debajo del resto de la región y a años luz de los países asiáticos que ahorran 40% del PBI e invierten más de 35%.  

El tamaño del estado

El crecimiento del sector público ha sido extraordinario, y se había encaminado a la sovietización.

En números: el gasto público total aumentó 18 puntos del PBI, pasó de 23% del PBI en 2004 a 41%, en 2015 mucho  más del doble que el de Brasil que fue y es el país emergente con mayores dificultades fiscales y políticas.

Argentina tiene un gasto público récord y la presión tributaria elevada en exceso, al límite,  superior a la del resto de América Latina.  

Así asumió la nueva administración en 2016. Tuvo que  normalizar el país, iniciar el ordenamiento de la macroeconomía y resolver el problema de descapitalización, con reformas de forma y de fondo para conseguir una mínima inversión y aumentar la tasa de crecimiento.

Mucho se logró hacia la normalización, y nada en cuanto a  reformas para atraer inversiones y potenciar el crecimiento.

Para reordenar la perturbada macroeconomía esta nueva administración  impuso un audaz e irrevocable conjunto de medidas: unificó el tipo de cambio, devaluó y liberalizó los mercados; eliminó los impuestos a las exportaciones; arregló con los holdouts; aumentó las tarifas; y absorbió el exuberante exceso de pesos que dejó flotando – con toda intención – la administración anterior, normalizó el funcionamiento del INDEC y retomó con un nuevo enfoque  la relación con el FMI.

Obviamente se produjo una aceleración inicial de la inflación y una fuerte caída del nivel de actividad. El  año 2016 cerró con una caída del PBI cercana al 2.5% y una tasa de inflación de 41%.

La tasa de inflación descendió a un 1.5% promedio por mes desde agosto, en línea con el objetivo del BCRA para fin de 2016.

La recaudación impositiva

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Para comprender el motivo por el cual es importante salir de la recesión basta ver el desagregado de la recaudación impositiva y de aportes patronales: entre ANSES y Ganancias se recauda el 54% del total.

La forma de recaudar muestra el peso relativo de cada uno: de los$1.81 billones recaudados en 2016, con una variación del 34.6% respecto al mismo periodo de 2015 ($532.000 millones adicionales), $583.000 millones provinieron del IVA Neto, seguido por lo que entra por ANSeS ($536.000 millones) y luego $434.000 millones de Ganancias.

Con menor incidencia, el impuesto al cheque genera $131.000 millones y los que gravan al comercio exterior alcanzan $128.000 millones.

La caída del Impuesto al Valor Agregado (IVA), dada su participación de casi 30% de la recaudación total, generó 31,5% más en pesos que el año pasado, pero ajustados por inflación resultó -3,2%. Menor porque el consumo cerró el año con un retroceso del 7% promedio anual.

Por esa razón, el IVA aportó solamente $584.000 millones.

La perspectiva es que este año disminuirá más la entrada de dinero por Ganancias por el aumento del mínimo no imponible y el cambio en las escalas y alícuotas de la nueva ley.

Los impuestos a los combustibles en su conjunto crecieron 83.4% promedio en diciembre, de modo que el año cerró con una suba real del 32.1%. Esencialmente, los aumentos en las naftas (cuyo crecimiento fue del 34.6% promedio durante el 2016) permitieron que la base del impuesto creciera y, en consecuencia, influyera en la recaudación.

Blanqueo positivo 

Las vacaciones fiscales – como llaman en EE.UU.  al Blanqueo de capitales –   es la única razón para que la recaudación nacional haya tenido un incremento fuerte en diciembre, +90% en términos nominales, alcanzando $275.542 millones, pero al estar afectado a la atención de la reparación histórica a los jubilados no son coparticipados a las provincias. Aunque hasta el momento la Reparación Histórica no deja de ser un relato…porque pagar no se ha pagado nada.

Desagregando el crecimiento por origen económico, tanto los ingresos por impuestos relacionados a la actividad económica y los impuestos relacionados al mercado laboral (aportes personales y contribuciones patronales) presentaron caídas reales, porque su crecimiento nominal fue del 23,6% y 36,4% respectivamente.

Los aportes a  la ANSeS, que con el 36.4% de mejora respecto del mismo mes de 2015, mostraron nuevamente una leve caída en términos reales, y por ser provenientes de los salarios en blanco muestran una pérdida clara de poder adquisitivo.

En valores absolutos sumaron $47.000 millones. Mientras que los aportes personales alcanzaron en diciembre a $19.000 millones, las contribuciones patronales llegaron a los $27.000 millones.Fue también baja la recaudación por comercio exterior, que aportó el 24,5%. 

La inflación es menor

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 En un cuadro muy complejo por el reordenamiento necesario hay algunas leves mejoras: la producción industrial, mayores despachos de cemento, recupero en la producción de acero, el patentamientos de vehículos y la fabricación y exportación de autos, las ventas minoristas según CAME y el comercio con Brasil. La industria según el IPI-FIEL mejoró +0.6% en noviembre, tras un aumento de 1.5% en octubre, y la producción manufacturera mejoró en noviembre +0.4%m/m.

Política Monetaria

Desde el comienzo de la crisis internacional en 2008, los resultados de emitir moneda para hacer crecer la demanda han sido muy negativos.

La crisis externa pasó sin efectos relevantes en nuestra pequeña economía, pero el freno en el comercio externo provocó en ese momento el inicio de la caída los ingresos fiscales.

Esto fue agravado por una política de gastos por demás expansiva. Después de crecer durante 2010 y 2011, el Producto Bruto Interno se estancó y comenzó a aumentar el déficit fiscal abruptamente.

Entre 2012 y 2015 el PBI creció a un 1,3% promedio —con un crecimiento poblacional de 1% anual, el crecimiento real de la producción de  bienes y servicios resultó nula —; el empleo privado dejó de crecer —mientras la tasa de desempleo se mantenía oculta mediante la expansión del empleo público—; y el salario real no tuvo aumentos, por el contrario cayó sensiblemente durante 2014.

Expandir el gasto fiscal y la cantidad de dinero sólo logró mantener el nivel de actividad en los mismos niveles durante 4 años, mientras la inflación que se convalidaba continuaba generando desigualdades: falta de un mercado de crédito, dolarización creciente en un segmento de la población  mientras otros perdían su poder adquisitivo y su ahorro en pesos, con la desaparición de la inversión.

Ya no se emitirá dinero para financiar el déficit fiscal, algo que en su momento se utilizó para abultar la demanda agregada, sin éxito.

Perspectivas para 2017 

Luego de un año donde el mayor logro fue reinsertar al país en las relaciones diplomáticas y financieras internacionales, con la salida del cepo cambiario y del default, las expectativas para el 2017 son que el ingreso de inversiones extranjeras directas tenga una relevancia mayor en términos relativos al ingreso de capitales financieros.

Los capitales financieros especulativos  son los más dinámicos y la inversión real necesita mucho tiempo de maduración y muchas más señales para reaccionar. Por eso  2016 fue el año de la apertura, en 2017 hay mejores expectativas en lo relativo a la llegada de inversiones internacionales.

Sin embargo, la reorientación económica en EE.UU. agrega inestabilidad a una economía global de por si complicada. Los recientes acontecimientos con dos automotrices líderes en México son una muestra de la oposición de la administración de EE.UU. a la globalización y a los movimientos internacionales de capitales.

Ambos factores tendrán un impacto seguro, aunque difícil de cuantificar, en la llegada de inversiones a nuestro país.

Se puede esperar un 2017 con una leve recuperación +2.5%, en PBI

Hay elementos a favor:

  • el blanqueo,
  • la cosecha,
  • Brasil mejorando,
  • menor inflación,
  • política fiscal expansiva
  • obra pública y
  • subsidios sociales

Elementos en contra 

  • Contracción monetaria. El BCRA pretende alcanzar llegar a 17% de inflación en 2017. Es un freno de mano a la aceleración de la política fiscal expansiva
  • tendencia a apreciar el peso
  • inversión privada muy retraída.
  • falta de avance en materia de apertura comercial.
  • Sin cambios laborales,
  • enorme carga impositiva 

Sin reformas de fondo será muy bajo el crecimiento de 2018 y 2019.

Conclusiones 

Inflación:

La inflación de diciembre fue del 1,2% en relación a noviembre, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Es la medición más baja del último trimestre de 2016, luego del 1,6% de noviembre y del 2,4% de octubre.

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La pérdida de poder adquisitivo de los salarios promedio fue superior al 10% y de los jubilados con aportes del 22%.

El alza de precios al inicio de 2016 obedeció a la fuerte aceleración de la inflación registrada a principios del año producto del ajuste del tipo de cambio y la corrección de las tarifas distorsionadas:

Finalmente,  hubo un comportamiento descendente de la inflación a lo largo de 2016 por acción de la política monetaria y por efecto de la recesión.

En el primer semestre de 2016 los precios acumularon un incremento de 26,5% (+4% promedio mensual), superando en sólo seis meses la meta inicialmente establecida por la nueva administración (20-25%).

En la segunda mitad, la inflación acumulada fue de 11%, equivalente a 1,8% mensual, ya mas en línea con el último año de la gestión anterior, pero con otra orientación mucho mas acorde al mundo civilizado.

Puede esperarse que continuará la baja  de la inflación en los próximos meses. La tasa mensual de inflación minorista fue de 1,2% en enero de 2017, y luego sin mayores cambios puede esperarse  una tasa de inflación de 1.5/1.7 desde  mayo y junio de 2017 (1,5%).

Es muy probable que la inflación de este año sea del 21%  con tendencia descendente.

No obstante en enero 2017 hubo una batería de aumentos desorbitados en CABA y combustibles que se están conociendo en los últimos días con lo cual se dificulta mucho la proyección de la inflación, pero no es nada bueno.

El índice de Precios al Consumidor– Núcleo mide la evolución de los precios sin tener en cuenta aquellos bienes y servicios que tienen un comportamiento estacional o cuyos precios están sujetos a regulación o tienen un alto componente impositivo.

Se estiman variaciones mensuales del IPC- núcleo de 1,5% o inferiores para los próximos 6 meses.

Si en 2017 se concreta el ingreso de capitales, la estabilidad del tipo de cambio ayudará a cumplir la meta de inflación del BCRA (12%-17%). Pero la recomposición de los ingresos de las familias y las presiones para corregir el atraso aún pendiente en los precios regulados, probablemente eleven la inflación por arriba de la pauta oficial (+23%).

Tipo de Cambio

Los pronósticos del nivel de tipo de cambio indican que será creciente pero estable a lo largo del año.

El tipo de cambio nominal promedio esperado para los primeros cinco meses de 2017 sería  $/US$ 16,8. Para los próximos 12 meses (diciembre de 2017) se pronostica un valor de $/US$ 18,5

Nivel de Actividad

Se estima que durante el año 2017 el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será de 3,0%. Con posible tope de 3,3% para 2018 (+0,1 p.p. con relación al relevamiento de noviembre) y de 3,5% para 2019. 

Resultado Primario del Sector Público Nacional no Financiero

Se estima un déficit del sector público nacional de $450 miles de millones para 2017, que se reduciría hasta $424 miles de millones en 2018.

La economía sigue en recesión.

Hay señales que indican  que la economía sigue en recesión.

Los datos del INDEC respecto de  la actividad económica de octubre mostraron una baja de 2.4% con relación a 2015, por la caída del consumo público, la falta de  inversión y  la menor actividad industrial, algo que se ha comenzado a revertir, pero aun sin datos. Ya se puede estimar con cierta seguridad para 2016 una baja del PBI  de -2,1%.

La nueva administración ha instalado un fuerte gradualismo financiando el cuantioso y heredado déficit fiscal con deuda en el mercado local e internacional. La emisión de deuda en moneda extranjera obliga a emitir LEBACS para neutralizar el efecto monetario y no devaluar el peso. Ya el  stock de LEBACS supera a la base monetaria y el riesgo bajar la tasa y reactivar implica que algunos  de esos fondos se deriven a la compra de divisas aumentado el tipo de cambio.

La tasa de interés en EE.UU. subirá y el mayor costo del crédito internacional no es buena noticia para nosotros.  Si la inflación persiste con necesidades de financiamiento del sector público (nacional y provincial), en un contexto internacional de mayores costos, en el corto plazo las tasas de interés deben seguir altas y la recesión instalada.

La inflación en octubre fue de 2,4% por los nuevos costos de gas, los aumentos en las cuotas de medicina prepaga y, en Ciudad de Buenos Aires, el aumento del subterráneo. Este año la inflación anualizada será mayor al 40% y no  del 20/25% planteada por la nueva administración al comienzo de su gestión para el segundo semestre. 

Octubre tuvo un nuevo déficit de balanza comercial por tercera vez en el año. Fue de u$s 114 millones por la baja en las exportaciones de productos primarios.

En el mismo mes las cuentas públicas no han mejorado. El déficit primario creció 184% en un año siendo ahora de  $62.959 millones, pero tomando en cuenta el pago de intereses de la deuda el déficit del mes es $77.500 millones. Acumulado llega a $286.023 millones.

Por su parte el BCRA continuó bajando la tasa luego de haberla sostenido por semanas por encima del 26%. Llevándola a  24,75%. En línea con su coherente política de metas de inflación. La mantiene en un nivel consistente con el proceso de desinflación planteado: un 1,5% mensual o menor en el último trimestre de 2016, y 12% y 17% en 2017. 

El fin de la recesión se demora más de lo esperado

Las recesiones del 2016 y el 2014 se parecen porque empezaron con ajustes de precios relativos (dólar y tarifas) y aceleraron la inflación y la caída del salario real.

Si las recuperaciones de 2015 y 2017 son iguales entonces habrá recuperación parcial del salario real e impulso fiscal financiado con emisión (en 2015, con emisión de moneda y; en 2017, con deuda del Tesoro. Pero por qué la recuperación de 2016 no arranca?

Porque el ahorro para  la inversión financiera  fue a parar a los LEBAC y los activos dolarizados sin derivar a ninguna inversión real, porque hubo tasas reales positivas,  atraso cambiario y persiste la falta de seguridad en las instituciones.

Porque hubo transferencia de ingresos a sectores de ingresos altos y  porque si se cumpliera  el cambio en la escala de ganancias y la Ley de Reparación Histórica – algo muy dudoso – implicaría una transferencia a los adultos mayores que son los que menos consumen.

No obstante es posible un rebote de la actividad en 2017, como, cuanto y cuando  dependerá de la forma en que se resuelva la decisión de inflar la actividad dependiendo mucho del blanqueo.

La importancia del blanqueo

La primera etapa del blanqueo superó los USD 22mm. La fase de declaración de efectivo cerró el 21 de noviembre con USD 7.2mm declarados, y la cifra total y superaba el objetivo de USD 20mm.

Queda un mes para el cierre del primer vencimiento, y la recaudación será entre  USD 7.5 millones o mas conservadoramente con US$ 40mm blanqueados sería US$ 13.5mm siempre que la mayor parte de los blanqueadores evite pagar el impuesto de 15% a partir de enero. De esta manera, el blanqueo podría cubrir entre 20% y 30% de las necesidades de colocación del Tesoro en2017, crucial en un escenario internacional más adverso.

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Conclusiones

La nueva administración no cuenta con los recursos para llevar adelante las reformas  macroeconómicas y llegar a  una economía de mercado tal como propuso en su campaña.

No estarán dadas las condiciones para modificar la economía hasta después de las elecciones de 2017 siempre y cuando los resultados les resulten favorables.

En ese caso  podrán iniciar un cauto proceso – porque no habrá hasta entonces inversiones directas del sector privado – y en el caso de no haber concretado para ese entonces  las reformas en la provisión de  energía  los capitales que hoy circulan hacia adentro y hacia afuera,  se retraerán rápidamente.

No resulta razonable instalar plantas que no tendrán abastecimiento energético permanente y adecuado.

Financiar el déficit con deuda externa no será posible en el mediano plazo sin un fuerte desgaste político más que económico por lo cual la nueva administración deberá en 2017   profundizar las reformas aceleradamente y resultará muy incómodo para el sector privado, en especial para la enormidad de empleados públicos. 

Con un resultado favorable en las elecciones legislativas es de  esperar que en 2018 tengan la fortaleza política necesaria para repartir la carga en varios segmentos y no solamente en el sector privado y en los trabajadores más desprotegidos. Pero tarde o temprano los números macroeconómicos deben reacomodarse, y de eso no hay señales relevantes.

Los inesperados actos de Dios como el triunfo de Trump y sus consecuencias potenciales, y otros que sin duda alguna ocurrirán, harán  postergar las inversiones de EE.UU. fuera de su país: esto  sería muy incómodo para la nueva administración porque reducirá drásticamente el  flujo de capitales e incrementará  los intereses de la deuda  antes de la nueva elección de 2019.

Hubo una coincidencia total entre los economistas no ideológicamente comprometidos con el régimen anterior en cuanto a la necesidad de  eliminar los controles de cambio, resolver el conflicto con holdouts, reducir los impuestos a las exportaciones  y normalizar  los precios relativos de los de los servicios públicos eliminando los subsidios a los prestadores, condiciones sine que non y que cualquier administración – excepto la de ese momento y la chavista – estarían obligadas a efectuar.

La carencia de normas operativas para los mercados y programas para  la energía,   precios internos muy desfasados de los precios externos por un tipo irreal de cambio fijo sin competencia ni  posibilidad alguna de competir,  y con la  necesidad de bajar el gasto público harían que cualquier administración adoptara todas las medidas que esta administración intenta con precaución política cercana a la timidez.

Los economistas de laboratorio sin ninguna experiencia en la vida real, opinaban desde sus numerosos papers y canales de cable que era necesario ejecutar todo de golpe, impulsando un schock de imprevisibles consecuencias  porque no serían  ellos responsables más que de sus consejos.

Los más experimentados en la actividad pública y privada cuyos trabajos e ingresos dependen de resultados y no solo de sus opiniones consideraron – basados en la experiencia real – que los mercados de capitales proveerían financiamiento para una extendida transición y  opinaron que era necesario  administrar los ajustes gradualmente aceptando los riesgos de no apurarse.

Finalmente, las medidas adoptadas por lo nueva administración  fueron orientadas a  reducir la inflación, recuperar el crédito público interno y externo y reactivar  el agro,  el segmento  más productivo de nuestra economía en todo el país.

Naturalmente aceptando una nula o baja reactivación sin conflictos sociales que fueron sosegados con fondos públicos a sindicatos, transfiriendo dinero a las provincias y con el novedoso relato de una Reparación Histórica para los Jubilados, gesta anunciada y cumplida en solo el 5% luego de seis meses y restringida a adultos de mayor edad con las mas bajas  jubilaciones. En la página de ANSES todos los meses modifican el anuncio indicando que al mes siguiente todos tendrán información sobre sus ajustes, algo que no se cumple. Un nuevo relato, distinto relator.

El primer gran éxito: el Blanqueo

Ayudados por la inevitable coyuntura internacional y sin colaboración de EE.UU. alcanzaron su primer gran logro: que se ingresen al circuito una cifra significativa para argentina de dólares que fueron en su momento evasión impositiva y sin duda conseguirán otro suceso con la declaración de las propiedades en el exterior (fuera de EE.UU) país éste que muy difícilmente y por razones obvias no se sumará a la información de los 47 países que revelarán evasiones impositivas. Habrá una buena recaudación.

Ajuste de los precios relativos

Las otras medidas  como el ajuste de precios relativos,  fueron pobres   y mal expuestas. Por errores que aun no corrigieron  no se pudieron reducir los subsidios en la medida adecuada y se debió asumir públicas idas y vueltas. Apenas se redujo el 0.5% de los necesarios 4% del Ingreso Nacional.

No pudieron reducir los impuestos distorsivos excepto las retenciones a las exportaciones. Hicieron una pequeña baja de impuestos a  las empresas medianas y pequeñas, pero lo neutralizaron con mayores  cargas a los ingresos brutos e inmobiliarios sin tener en cuenta que los que pagaran ese incremento fueron en su mayoría los mismos que recibían el beneficio de la reducción. Una apresurada  medida no analizada y con resultado neutro.

No se ha hecho mucho, más allá de los anuncios  y las apelaciones a los sectores empresarios privados, algo que la nueva administración conoce mucho mejor que nadie. El resultado: falta de respuesta de la inversión directa. En este aspecto, la nueva administración no es exitosa por el momento.

El avance en materia de reformas del Estado fue nulo. Sería poco serio esperar que en el primer año de gestión la nueva administración  lograra modificaciones complejas y simultaneas, que requieren mucha información y planificación previa, algo que este equipo no realiza bien.

El resultado es una expectativa de inflación de entre el 25 y el 30% para el año 2017; un crecimiento del  PBI algo mas alto por la recesión imperante desde 2012  con una  inversión privada muy baja, pero con una justificada y  notable mejora en la imagen del país, de sus gobernantes  y de su futuro.

 Las contradicciones de los analistas y críticos.

Parece contradictorio mencionar tantos errores y dificultades, pero no lo es porque Iniciar la reconstrucción de ¨tierra arrasada una ¨Scorched Earth¨ voluntaria  y  maliciosamente generada por la administración anterior es una tarea ciclópea que hasta el momento y con todos los errores tan fáciles de criticar sin conocer las verdaderas trabas que deben superar, no pasa de ser un inventario.

Criticar y opinar es muy fácil: hacer – aun con errores – es infinitamente más difícil y valioso que cualquier crítica.

Se llegará a una  inflación y crecimiento iguales a las del último año de la infortunada administración anterior, pero con mejoras  institucionales: unificación del mercado cambiario, más crédito público, eliminación de las retenciones recesivas y grandes esfuerzos por erradicar la corrupción.

Esta nueva administración tuvo un costo lógico e inevitable: acceder al financiamiento externo para gastos corrientes porque para gobernar hubo que aumentar transitoriamente el déficit fiscal que fue  más elevado que el que se registró en el año 2015. Un mal menor, que evitó un mal mayor.

 Lo que se puede esperar

Es complejo avanzar ahora  en reajustes de precios relativos. Las reformas de fondo y genuinas dependen de las elecciones de 2017 y se postergarán porque en esta administración hay mucho y buen potencial técnico y ningún estadista.

Cambiaron las cosas desde Agosto 2016. Dado que la inflación aun no está controlada ni mucho menos, lo ideal sería poner en marcha un programa estricto de desarrollo para alentar inversiones privadas dentro del sector privado, en  infraestructura que facilitaría estabilizar de la moneda, con tasas bajas, metas de inflación y aumentos salariales en línea con la inflación. Pero eso atenta con la gobernabilidad de una población, empresarios y dirigentes mentalmente enfermos por los 50 años de inflación de dos dígitos anuales que distorsionaron actitudes  y pensamiento colectivo de todos los habitantes..

Esta nueva  administración se limitó a estimular con arengas y pedidos a los muy entrenados empresarios grandes  (nadie hace nada que primero no le favorezca a si mismo: Peter Drucker) y fueron obligados a mantener quietos a los sindicatos a un costo altísimo sin poder realizar cambios de fondo en la  organización económica para conseguir inversiones y oportunidades de negocios con menor incertidumbre.

El temor a la ingobernabilidad los desalienta, sobrevaloran las encuestas de opinión,  asumen que  con una inflación del 2% mensual, igual a  la de 2015  con una reactivación mínima (que llaman brotes verdes) y con  una oposición dividida en tres partes, la nueva administración cree que  mejorará el número de diputados y de senadores con que cuenta actualmente. Está por verse y con serias dudas.

Si las elecciones 2017 salen mal para ellos la nueva administración pondrá en marcha un  plan muy agresivo de estabilización y desarrollo. No tendrá mas remedio. Y solamente le quedarán dos años para no dejar paso a un nuevo populismo agravado.

Será muy duro perder las elecciones y a la nueva administración no le quedará mas alternativa que apostar por una enorme agresividad en las  reformas que mejoren rápidamente las cifras macro para  2019 y le ayuden a ganar la reelección a pesar del muy probable traspié de 2017. Es lo que hizo Clinton en los Estados Unidos en 1995, luego de tropezar en la primera elección parlamentaria a mitad del primer mandato.

Todos los miembros de esta administración conocen en detalle  la verdad de los despojos abandonados en cada rincón del gobierno y pueden planificar  los cambios. No ignoran  que el financiamiento del déficit fiscal con  endeudamiento tiene un límite ya cercano y que si no se consiguen y ponen en acción en forma muy visible y con resultados a los capitales genuinos antes de la elección de 2019 no tienen chance alguna de renovar el mandato.

Hasta el momento no hay indicios de una salida de la recesión iniciada en 2011,  agudizada con las medidas de ajuste adoptadas pero a pesar de todo la actividad dejará de caer tras un año muy recesivo.

Eso ocurrirá por la  política fiscal cada vez mas expansiva (mayor déficit) que superará el 5.2% del PBI, tal vez menor porque los ingresos extraordinarios del blanqueo pueden colaborar y tal vez se llegue a  la meta deseada de 4.8%. Naturalmente aumentaron la presión tributaria en unos 4/5 puntos del PBI sin reducir  el gasto público.

Se redujo la inflación (ahora llamada núcleo) y con ello los salarios reales dejaron de caer. Obra del BCRA que consiguió con una política sana y batallando con todo el mundo, que la inflación no estacional baje a los niveles  de los mejores años de la previa administración que fueron en promedio 1.8%. Pero con un aumento de déficit, el cuasi fiscal.

El  blanqueo fue una buena noticia para empujar la venta de inmuebles y autos, habrá un bono de fin de año para ¨empleados¨ estatales – a expensas de los jubilados que financian todo con su pobreza – una suba del mínimo no imponible en ganancias, un medio aguinaldo libre de la carga de impuesto al trabajo y el combo puede que incremente algo el consumo.

Pero esta administración desde que anuncia las medidas hasta que las implementa,  demora tanto que las arruina. Como mi nieto de dos años que dijo que yo tardaba tanto en armar la caña que los peces se iban. Habrá que esperar para ver.

Mejoraron algunos pocos aspectos, lentamente otros, y eso no es bueno para  la reactivación. Se liberó el mercado cambiario,  se destituyeron todas  las restricciones y se terminó con los holdouts lo que permitió tomar crédito financiero internacional. Bajar  los impuestos a la exportación y ajustar (muy mal y con cierto desorden) las tarifas públicas comenzaron a reducir los subsidios económicos. Pero no instalaron normas claras aun para los mercados energéticos, algo que llama a la atención considerando la calidad del ministro del área.

No hay nuevas reglas sanas ni instituciones coherentes fiscales y el comportamiento de las provincias gobernadas por personas de ideología anterior no ayuda. Esta administración ha  postergado para después de la elección del año entrante todo el ajuste y no puede – por ahora –  disciplinar a los recalcitrantes sin que el remedio sea peor que la enfermedad.

Reformar totalmente el sistema impositivo con normas modernas y claras es una condición sine qua non para que se invierta en energía y la única forma de atraer capitales argentinos o de cualquier parte.

Pero no se ha hecho aun.

Se ¨relata¨ mucho  con integrarse al mundo, firmar acuerdos de libre comercio, asociar el Mercosur con la Unión Europea, pero la realidad es que no ha habido ningún avance, excepto con el  Parlasur que tiene su partida presupuestaria para los ¨no legisladores¨ de ese engendro.

Sin reformas e instituciones que den mayor previsibilidad y reduzcan la incertidumbre futura, no habrá inversión suficiente. Sin mercados sanos y competitivos, la inversión no se reactiva.

Pedir  a los empresarios grandes  del sector privado argentino – águilas de la Ingeniería financiera más que de la producción – que hagan inversiones  recuerdan la bobada “les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”)

Si la nueva administración tiene que pedirles a los empresarios que inviertan, quiere decir que las condiciones para iniciar un crecimiento económico aun no están dadas.

“No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés¨. Adam Smith 

 Se han inclinado por  un conjunto de medidas que lleva al atraso del tipo de cambio, con costos que siguen muy altos en dólares y si sumamos que nadie habla de reformas de fondo en la asignación de recursos no se debe esperar inversión.

Además, como  hay que ganar la elección de 2017,  las reformas que están faltando se suspendieron porque después de todo y habiendo  liberado al país de una estrepitosa caída y un desastre económico sin limites, aun no dejan de ser políticos nóveles que necesitan – por su ADN – quedarse en el poder.

Han logrado una buena imagen del país en el exterior pero  para la gente y no para los inversores y por eso la inversión no despega y tampoco habrá  aumento de las exportaciones netas con un tipo de cambio que sigue muy atrasado.

Lo que no tiene el sector privado – salarios, trabajo – lo tiene el sector público porque la economía es la suma de ambos y estuvimos al borde la sovietización. Revertir eso llevará décadas.

En  2017 hay elecciones y la estrategia de la nueva administración  para reactivar  es inevitablemente opuesta a los problemas que la economía debe resolver para un crecimiento sostenido.

La nueva administración no puede pagar en los próximos meses ningún costo político por medidas económicas impopulares. La economía tendrá una recuperación cíclica en 2017 moderada, y sin ninguna probabilidad de ensamblarse  con un proceso de crecimiento sostenido de largo plazo porque sin reformas que impliquen un verdadero cambio de régimen todo será un efímero espejismo.

Llegará una reactivación muy etérea con  características distintas a las de otras recuperaciones recientes porque la combinación de políticas elegidas es distinta a la de otras recuperaciones.

Se impulsa un mayor déficit fiscal, el gasto público crecerá mucho mas que la inflación por el año electoral y los multiplicadores fiscales del fallido Plan de Reparación Histórica  que no pasó de un relato, el plan felices fiestas, el anuncio de obras públicas   serán menores que los históricos porque es la primera vez que con política monetaria contractiva hay una política fiscal expansiva, algo muy extraño y contradictorio de resultado incierto.

Bajar  la inflación es central  para poder aumentar el crecimiento y la productividad, Pero bajar la inflación tiene costos en el corto plazo en términos de nivel de actividad y empleo.

Lo cierto es que cuanto más se baje  la inflación menor será la reactivación (y menos bajará el desempleo), con el agravante que si el esfuerzo de bajar la tasa de inflación es solo responsabilidad del BCRA sin de una política fiscal austera y  con los empresarios y sindicatos mirando para otro lado  habrá problemas con el nivel de  actividad.

La  meta de inflación de 12/17% fijada como objetivo para el próximo año se podría cumplir con tasas de interés reales mayores a las actuales (de 5/6%anual a costa de  la reactivación incipiente. Todo un problema a resolver.

Si bien no  hay inercia inflacionaria la realidad indica  que después de 8 años de inflación al 25% la indexación está en la mente de todos y el ajuste salarial del próximo año que será – tal como se puede presumir – 25% – 30% – es difícil   que se logre cumplir con la meta de 17% anual.

Al margen de la mezcla  de políticas macro elegido (acelerar con el freno apretado) hay mas razones adicionales por las cuales asegurar que la reactivación del año entrante será mínima porque financiar el déficit fiscal con endeudamiento externo ahora más caro,  hace bajar el tipo de cambio y las provincias que necesitan pesos venden los dólares que consiguieron endeudándose en el exterior hacen bajar el tipo de cambio.

Las exportaciones netas serán  negativas en 2017 creciendo poco con importaciones aumentando más rápido.

Por todo esto,  es probable que el repunte del consumo sea mucho menor que  en otras salidas de recesión porque esta vez bajó menos que en otros períodos recesivos.

Con un crecimiento de la inversión de 10% sin reformas estructurales, un aumento del de 3/5% y una balanza de pagos negativa, no habrá  en 2017 un crecimiento mayor al  1.8% / 2.0 %, en el PBI.

Con una situación algo mejor en 2017, insuficiente para ganar votos es  difícil que el oficialismo saque ventajas electorales, aunque no será un desastre total. Sin dudas que no se repetirá la elección 2015 en la Provincia de Buenos Aires, pero si el oficialismo ganara por la política y no  por la economía sería temible que intentaran  ganar así en 2019, sin los  cambios y reformas que la economía exige.

 

 

 

 

Hay mucho para hacer y corregir en Argentina con un medio ambiente internacional condicionante y complejo.

Milton Friedman pensaba que el PBI no refleja la calidad de vida de la gente, que es apenas un punto de referencia del volumen de actividad y que calcular una distribución per cápita no agrega o indica nada. En cambio, la forma en que se distribuye el incremento del PBI genera favorecidos y desprotegidos,  siendo esa la debilidad principal de una economía de mercado: no haber encontrado una fórmula universalmente aceptada para compensar a los que no logran obtener una porción del crecimiento porque no pudieron o no supieron hacerlo.

La globalización que lleva mas de 20 años ha sido la más próspera de la historia con enorme expansión entre el 2003 y 2008 elevando a millones de personas a niveles fuera de la pobreza en muchos lugares del mundo pero quienes no lograron un avance son mayoría y hoy se examinan con interés fórmulas novedosas de  populismo – para tratar de compensar la mala distribución –  tanto en Europa como en EE.UU.

Nuestro país – como es habitual – no recogió nada de la bonanza de la globalización sino todo lo contrario.

Los cientos de miles de  puestos de trabajo que EE.UU. ha cedido a India, China y a la maquila Mejicana – entre otros – es una consecuencia del esfuerzo de las empresas transnacionales  que para obtener rentabilidad han sacado de la pobreza a millones de personas en esos países al costo de hacerlo pagar a mano de obra norteamericana al reducir puestos de trabajo dentro de EE.UU. de obreros no calificados que debieron resignar sus ingresos absorbidos por  las empresas productivas y de especulación financiera en forma directa.

Esa situación nunca fue ignorada y generó un resentimiento en un grupo significativo de la población en EE.UU. (y de gran parte de la dirigencia)  que la futura administración  norteamericana supo capitalizar.

Colaborando,  al igual que  la administración anterior de nuestro país, la administración Obama subestimó el número,  el resentimiento y la reacción  al mejor estilo local, y  no se esmeraron porque su candidato fuera al menos ligeramente carismático.

Y los resultados – salvando las distancias obvias –  fueron similares.

Ahora viene el Efecto Trump

Las consecuencias de la  política de la administración Trump para Argentina y el mundo no están para nada claras. Sus declaraciones contradicen sin pudor las  promesas pre-electorales, se moderó totalmente con el  “Obama Care, el muro ahora es un alambrado que no pagarán los mejicanos y las deportaciones de  12 millones de residentes indocumentados se convirtió en un programita para deportar o encarcelar ladrones de preferencia extranjeros.

Sus colaboradores son una variopinta mezcla que no indica orientaciones de su futura actividad: Reince Priebus es  un más que moderado miembro del establishment Republicano y será el segundo miembro del ejecutivo: Jefe de Gabinete.  Stephen Bannon, un racista de extrema derecha aparece como su asesor principal.

Claramente el  Presidente electo se quiere mostrar (o tal vez sea)  volátil, y genera muchas dudas porque ganó mediante un mecanismo del siglo  XIX con un  Consejo Electoral que no refleja la gran diferencia que obtuvo Clinton en votos y por tanto no está respaldado por el apoyo absolutamente mayoritario de la ciudadanía, que favoreció claramente a Hillary y que, cuando baje la polvareda afectará y mucho la capacidad de su mandato si adopta o intenta adoptar medidas conflictivas.

La macro de Trump

Hay mucha diferencia entre los aspectos más importantes de la política económica pregonada electoralmente con las habituales del partido Republicano respecto del populismo con se quiere hacer crecer un  déficit fiscal y generar nueva deuda, Paul Ryan el ¨Speaker of the House” una especie de cabeza parlamentaria es muy  conservador en temas económicos  y será quien decida  que propuesta de Trump se trata o no en el Congreso.

Reducir impuestos a las empresas y a las clases más privilegiadas y al mismo tiempo emprender un agresivo plan de obras públicas es una medida que implica un aumento del déficit fiscal de 4,5 billones de dólares o lo que es lo mismo quiere aumentar entre 10 y 22% de la deuda actual, o entre 17 y 25 por ciento del PBI.

Imposible saber que dirá un Congreso Republicano. Lo extraño es que protestó toda la campaña contra el endeudamiento externo pero ahora lo quiere aumentar… y mucho.

Todo indicaría que tiene que moderarse  frente a la realidad de gobernar. Tal vez, al igual que nuestra actual administración adopte la versión 2.0 ante las fallas de la versión 1.0

Ha criticado abiertamente al FED (el Banco Central de EE.U. más que independiente y presidido por una experta reconocida y exitosa) por mantener tasas de interés bajas para favorecer a la administración Obama, pero ahora  le queda claro que un aumento en las tasas impacta directamente en  las posibilidades de crecimiento económico que ha propiciado. El FED es quien maneja totalmente la política monetaria y no aceptará ninguna injerencia ante la posible implementación de un plan con potenciales efectos drásticos en la tasa de inflación.

Si bien paree que hubiera gran incertidumbre,  los mercados ya descontaron un aumento de tasas de interés llevando la tasa del bono a 10 años de la Tesorería del 1.88% al 2.34% en los días transcurridos desde la elección.

También aumentó  4,0%  el valor del dólar sobre el euro (de 0.9051 el día antes de las elecciones a 0.941 hasta el 21/11), una tendencia en sentido contrario a la competitividad de las exportaciones de ese país tanto como a la reducción del déficit comercial.

La política de proteccionismo económico está en conflicto con la posición Republicana, puede generar problemas en la Organización Mundial de Comercio, y una escalada proteccionista, algo ya anunciado por China que canceló órdenes de aviones Boeing e importaciones de soja y maíz desde EE.UU.

El 14 de noviembre,  en respuesta a los anuncios de Trump China anunció que impedirá las ventas del iPhone si esos anuncios se materializan y las acciones de Apple bajaron 3.5% (luego se recuperaron). Una pequeña advertencia para que todos tomemos nota.

Las contradicciones impiden pronosticar seriamente los efectos en los planes del gobierno argentino y en la economía de nuestro país. Si EE.UU. se excede en  proteccionismo, en restricciones a los movimientos de capitales y aumenta  las tasas de interés serán muy malas noticias para las potenciales inversiones en argentina.

 QUE SE PUEDE ESPERAR CON MENOR INCERTIDUMBRE

La reacción inicial de los mercados fue – como siempre ante el cambio –  conservadora y tendiente a protegerse. Pero las inversiones son orientadas por operadores que rápidamente se acomodan.

Se avanzará rápidamente con la reducción de impuestos en Estados Unidos porque en campaña se estableció demasiado claramente el compromiso de reducir el impuesto a las Ganancias (de 39.6% a 33%) y reducir el  impuesto a las empresas (de 35% a 15%).

Se bajarán  cargas impositivas para repatriar capitales porque hay  2.1 billones de dólares que las empresas multinacionales  mantienen fuera de EEUU, es decir un hiperblanqueo  a la argentina con un costo flat del 10%.

Queda claro que  habrá  en EE.UU. una política fiscal muy expansiva para generar animal spirits  esto es  optimismo espontáneo, energía animal o empuje a la psicología irracional del hombre de negocios –  como escribió  Keynes en su Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero,        para alentar a  los empresarios, porque su trabajo depende mucho  de su optimismo y no tanto de las  previsiones matemáticas que resultan de multiplicar los posibles resultados de sus acciones por sus correspondientes probabilidades.

 «Si la fogosidad se enfría y el optimismo espontáneo vacila, dejando como única base de sustentación la previsión matemática, la empresa se marchita y muere», decía Keynes.

Se intentará llegar muy rápidamente al  crecimiento de 3-4% anual en el PBI  estimulando un aumento de la inversión que hoy es baja solo al 16% del PBI reduciendo impuestos y aumentando el gasto público con más infraestructura y estimulando el nivel de actividad.

Por eso los mercados dejaron los bonos del Tesoro y comenzaron a comprar acciones descontando un aumento del PBI ya sea real o por el esperable pequeño salto inflacionario anual.

Como en EE.UU. los bancos swapean sus depósitos – toman en corto plazo y se pueden dar el lujo de prestar a plazos mas largos dada la estabilidad en ese país – y como  las tasas de interés a largo plazo subieron,  naturalmente el valor de las acciones de los Bancos aumentaron.

Las  empresas vinculadas a la salud también acrecentaron el valor de  sus acciones porque ya no habrá un tope a los precios de los medicamentos y hasta  las PYME que cotizan subieron 7% porque los operadores creen que la economía interna se revitalizará.

Casi seguramente la muy independiente Reserva Federal (nuestro Banco Central) probablemente subirá la tasa de interés de referencia de fondos federales en 0.25% en diciembre para equilibrar eventualidades.

En materia de comercio internacional  es casi seguro que se  renegocie el NAFTA porque resulta incómodo en un programa proteccionista que exista  un convenio para eliminar las barreras comerciales entre  Canadá, México y Estados Unidos.

Se abortará el  acuerdo TransPacífico por las mismas razones y muy probablemente se eliminará el  acuerdo Transatlántico con Europa y habrá sin ninguna duda (porque sería un suicidio a la credibilidad) un aumento de  los aranceles a la importación a 35% para los productos mexicanos y a 45% en el caso de los productos chinos.

Un panorama novedoso y de mucha agresividad para expandir la actividad interna deprimida en EE.UU. que puede tener éxito porque cuentan con los elementos necesarios siendo el  más importante que la población confía en su moneda.

Nuestra Política Monetaria

Si bien  el Banco Central sigue firme con su política contractiva del circulante (retira dinero de circulación) y mantiene la dirección hacia las metas de inflación planteadas igual cedió un poco y  redujo la tasa de interés de las LEBAC  sin violar  las metas de inflación que pretende.

La medida no afectó el tipo de cambio, incluso el peso se revalúo ligeramente en los primeros días de TRUMP pero luego hubo dos días de volatilidad y finalmente perdió 3% respecto del dólar.  Pero no mucho más debido a  la entrada de dólares del blanqueo de capitales que triplicaron los depósitos bancarios en dólares de 1000 a 3500 millones de dólares en un mes.

En 2017 hay grandes necesidades de financiamiento (US$ 22.000 millones)  que requieren la colocación de deuda en el mercado internacional. Por el momento no  habrá mayores restricciones del financiamiento hacia los países tomadores emergentes, pero  el costo será más alto  porque las tasas de largo plazo de EEUU tienden a subir.

Hay mucho para hacer y corregir entre nosotros en un medio ambiente internacional más complejo.

El consumo básico y las ventas en supermercados siguen bajando. La producción de leche cayó 14% en los primeros nueve meses del año; la carne 6%, el pollo 3.5% y las bebidas 5%. No se puede negar que el consumo de los más vulnerables ha sido  muy castigado en 2016.

La recuperación esperada una vez asimilada la libración cambiaria y la suba de tarifas los salarios deberían comenzar a mejorar al haberse controlado monetariamente la inflación y eso debería fomentar el consumo. También se eliminaron regulaciones que frenaban el aumento en la actividad de muchos sectores, pero nada hace arrancar la actividad,  al menos hasta el momento.

Desde 2011 las exportaciones bajan.

Respecto de 2015 son US$ 26.000 millones menos y el   superávit de US$ 9.000 millones se convirtió en un déficit de US$ 3.035 millones.

El 70% de las exportaciones  son commodities sin valor agregado. Las exportaciones con valor agregado, de producción  manufacturera son el restante 30% y  la economía doméstica tiene mucha dependencia con las importaciones.

Por otra parte el 10% de las exportaciones totales está concentrado en China  y fueron los problemas en  Brasil  la principal causa de la caída de  las exportaciones totales porque el grueso de las ventas  industriales va a Brasil.

El dólar se revaluará con seguridad y eso baja el precio de los commodities que es casi todo lo que vendemos.

En Brasil el PBI baja 3,4% este año y crecería apenas  1% el próximo, con una devaluación del real superior al  10%. Es probable que eso provoque problemas a nuestro  balance comercial.

Los precios de las materias primas que exporta el país según datos del Banco Central indican que entre los años 2000 y 2012 los precios de las materia primas exportadas por la Argentina aumentaron un 247%.

Entre los años 2012 y el 2016 cayeron un 38%. Sigue habiendo un margen mejor que el de comienzos de siglo.

De todas formas,  todo indica que la tendencia será a que continúen bajando los precios de los productos que exporta la Argentina.

En las empresas PYME

Las empresas tienen todavía  inventarios altos porque  acumular stocks fue una de las formas de generar utilidad inflacionaria. Tomar crédito a tasas de interés bajas o subsidiadas por la administración anterior, importar insumos con un dólar fijo y deprimido (los que pudieron hacerlo que no fueron pocos) para venderla usando el gap entre el tipo de cambio y la inflación.

Esa semi bicicleta estuvo activa  hasta  la suba de tasas. Ahora es mejor negocio ir bajando el stock y eso afecta el mantenimiento del nivel de actividad siendo una de las razones por las que no se reactiva la economía.

Cambiar una política que era financiarse con inflación y precios exagerados provoca una temporada de caída de actividad que es lo que estamos atravesando.

Pero no se debe ignorar que hay una fuerte caída en el consumo de alimentos en 2016  y no hubo ninguna reacción de la economía en el tercer trimestre.

En el primer semestre (hasta julio) cayeron 113.000 puestos de trabajo, algo esperable,  pero afortunadamente se revirtió la tendencia y  en agosto la economía creó 14.000 puestos y los salarios del sector privado subieron un 3% en el tercer trimestre.

No obstante el 35% de los trabajadores tienen trabajo informal con remuneraciones mucho menores que los formales. Es imposible seguir con un  35% de empleo  informal sin que los reclamos sociales socaven a la actual administración. Los enormes  impuestos, la injusticia laboral y las regulaciones laborales inviables provocan esta situación que la nueva administración está demorando en resolver estando al borde de  provocarse a si misma un  enorme y justificado problema.

En la Argentina, los impuestos al trabajo implican un insoportable costo laboral  superior al 40% del salario de bolsillo. La justicia laboral local empuja a las empresas con problemas a minimizar su personal, achicar su actividad y operar en cuevas, más rentable, menos trabajo y la ganancia…se la sacan al estado vía LEBAC.

La economía va a arrancar sin duda, pero se atraviesa una situación social angustiante que no se resuelve con anuncios. Eso fue otro relato y no hay que caer en variantes fracasadas del pasado.

 

El poco esperado éxito Republicano en Estados Unidos ha generado algunos interrogantes.

Es evidente que el poco esperado éxito Republicano en Estados Unidos ha generado algunos interrogantes en especial a quienes operan en la economía real con insumos importados o exportan a EE.UU. cuyas ventas puedan eventualmente  verse afectadas por una caída de acuerdos o por un mayor proteccionismo, y en las finanzas por las dudas generadas en la vaguedad e imposibilidad material de cumplir con las promesas de campaña.

Estos comentarios  serán ampliados rubro por rubro en el Informe Semanal.

El triunfo del partido Republicano abre un período de  incertidumbre pero seguramente la gestión de la nueva administración de ese país no se ajustará a los discursos de campaña.

Especulaciones sobre la derrota demócrata

En EE.UU. hubo un  crecimiento promedio anual bajo: 2.2% en los últimos 6 años y  1.5%  en lo que va de 2016, los ingresos reales estuvieron estancados y declinantes en los sectores de menor calificación y la desigualdad aumentó sin que se tomaran  demasiadas medidas sobre ese punto específico  algo que pudo ser una buena razón para estimular un cambio a una parte importante de la sociedad.

Con el resultado en la mano es fácil suponer que el escaso crecimiento  generó un medio ambiente condicionante para que los obreros industriales blancos y las clases medias bajas de menor calificación que han sufrido por el achique de la producción manufacturera  se vieran seducidas por las propuestas proteccionistas e industrialistas Republicanas  que bajo el atractivo lema “Make America Great Again” prometieron volver a crecer al 3%, desarrollar fuertemente el empleo manufacturero y aumentar las exportaciones norteamericanas.

El 47,5% de los ciudadanos que votaron a Trump es apenas más que el 46% que votó a John McCain en 2008 cuando perdió contra Obama, y no supera el 47,3% que votó a Mitt Romney en 2012 cuando reeligieron a Obama. Romney en 2012 obtuvo 61 millones de votos y ahora Trump menos,  solo 60 millones de votos.

Esta simple cuenta es demoledora contra todos los que sacan a relucir el enojo ¨creciente¨ del ¨interior profundo de EE.UU¨

En 1980 pasó lo mismo, pero aún no estaba China ni las maquilas mejicanas cuando Ronald Reagan aplastó a Jimmy Carter. Reagan, a la postre un muy buen presidente, ganó porque hizo lo mismo que Trump: apelar al orgullo de la gente cuando en Teherán fracasaron en un rescate de prisioneros.

No obstante, no se debe olvidar que se ha generado una tendencia más o menos generalizada en el mundo: hay muchos estímulos  desde 2008 y los partidos, dirigentes e ideas nacionalistas tomaron fuerza desde la crisis internacional que, convencionalmente, damos por comenzada en ese año.

Esta es una situación originada en los países centrales y que afectó a los mismos en primer lugar. Desde el fin de la segunda guerra mundial las crisis tuvieron su epicentro en economías periféricas o emergentes. La de 2008 es la primera gran crisis de la globalización.

No podía dejar de tener consecuencias no sólo económicas, sino también políticas, sociales y migratorias. En estos últimos años han crecido  las organizaciones  racistas  en Europa y se reflejan parcialmente en Estados Unidos.  Lo ocurrido recientemente dieron señales: el Brexit, los triunfos electorales de partidos de derecha  en diversos países de Europa y las posibilidades de otros que quieren ahora más que antes, su posibilidad.

Nuevamente,  es fácil relatar con los resultados en la mano que los planes Medicare de Obama no cubrieron las expectativas de  reducir la  insatisfacción en una parte de la sociedad que    – además – se manifestó en un rechazo a la política tradicional, a  la globalización y prefirió las tendencias más nacionalistas.

Además – para quienes conocen la vida diaria en EE.UU-  el descontento de amplios sectores de clase media y de trabajadores de la industria manufacturera y del agro pudo haber sido decisivo. En un panorama con solamente una pequeña recuperación de la economía estadounidense y de una caída de la tasa de desempleo, que  hoy es el 4,9%, después de haber llegado a casi 10% en los inicios de la crisis. Pero, gran parte de los trabajos nuevos, que permitieron bajar el  desempleo, tienen remuneraciones bajas, menores que los anteriores. Los asalariados de los sectores tradicionales ven con desconfianza permanente  perder sus trabajos a manos de los trabajadores de los países que no son Estados Unidos o de los inmigrantes,  ilegales o no. Esto se utilizó como parte de la campaña.

Ahora los políticos de EE.UU. tendrán que analizar la posibilidad de acomodar las aspiraciones de sus poblaciones en un ambiente internacional que crece poco y es más desigual.

Supuestos sobre las consecuencias

La gran mayoría de los ciudadanos  norteamericanos,  los medios de prensa,  los observadores locales e internacionales y  cuanto analista económico y político hicieron predicciones se equivocaron y mucho. El “fenómeno Trump” sorprende más que la Brexit y refleja un inconformismo cada vez más contagioso y confirmó muchas sospechas de cambios profundos.

Europa tiene por delante una tortuosa serie  de elecciones con candidatos que ofrecen proyectos muy similares al de Trump. Se verá pronto en Italia donde habrá un referéndum en el que se deberá elegir si desea o no reformar su constitución. Renzi ya avisó que presentará su renuncia en caso de que gane el “NO” y quién gana cada vez más fuerza es el Movimiento Cinco Estrellas, un partido político antieuropeo.

En Francia y la candidata de ultra-derecha Marine Le Penn ya habla  de un “Franxit” y el posible candidato a un nuevo mandato Nicolás Sarkozy, se promulgó a favor de  un referéndum sobre la que Francia quede o no en la Unión Europea (UE) en caso de ser reelegido.

Pero EE.UU. es  un país donde la mayor parte de las acciones deben pasar por el congreso, incluyendo las referentes al comercio exterior (como el Acuerdo TransPacíifico, impulsado por Obama pero denostado por Trump .

La primera reacción en los mercados globales se tranquilizó rápidamente luego del brusco impacto inicial que generó caídas fuertes en las bolsas de Asia, movimientos mixtos en Europa y una bolsa norteamericana cerrando en positivo a pesar de que había arrancado con fuertes bajas en las primeras horas de la jornada, a medida que Trump iba sumando electores en Estados claves, como Florida (29 electores), Carolina del Norte (15), Pensilvania (20) y Ohio (18).

La aversión al riesgo en los mercados, se refleja en el rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años (de 1,81% a 1.97%) y en la devaluación de las monedas emergentes contra el dólar (como siempre con la excepción habitual del peso argentino, que volvió a los niveles de cierre de ayer luego de subir a $15,14)

En nuestro país los cambios se limitaron al mercado accionario (con bajas a comienzos de la jornada que luego fueron regularizadas) y al de renta fija por efecto en el rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años.

Como afecta a la economía norteamericana, al mundo y a la  región  el eventual profundo cambio que aun está por verse

Se ha entrado en una especie de vigilia con varios interrogantes. Como será el Gabinete que compondrá la nueva administración y como serán las decisiones que tomarán.

Pero cualquier análisis debe ser hecho con cautela. Una cosa es ¨campaña” y otra la administración. Las primeras declaraciones apuntan a una mayor moderación. En EEUU, los presidentes no hacen lo que quieren. Hay reglas, instituciones  que se respetan, a las buenas o a las malas. Y si bien el nuevo presidente tiene  mayoría en ambas Cámaras del Congreso, allí no apoyarán cualquier cosa.

Claramente esta victoria no generará una revolución profunda a nivel global o continental. 

Habrá impactos financieros de corto plazo y en la economía real en el largo  plazo pero para analizar y opinar se deberá esperar el anuncio de medidas concretas.

En el corto plazo hay un aumento de incertidumbre  que ha generado mayor aversión al riesgo, flight to safety,  con impacto negativo en bolsas y monedas de países pobres  que probablemente vuelvan a devaluarse, algo que no ocurrirá entre nosotros, porque si bien argentina es un país pobre y con severas dificultades, el plan de salida no admite devaluaciones al menos por el momento.

La puesta a cubierto aumenta la tasa de inflación, obligando a los bancos centrales de la región a ser más cautelosos en el aflojamiento de la política monetaria en la que todos están involucrados y se demorará la baja de las tasas de interés en un medio ambiente de incertidumbre. Este efecto se sentirá con más fuerza en países con elevados déficit de cuenta corriente, y por ende, más vulnerables a cambios en las condiciones financieras externas, como es nuestro caso.

Méjico es el país más expuesto. El peso mexicano se venía devaluando y cayó 10% en un día. Sin duda elevarán la tasa de interés e instalarán  medidas de intervención para serenar el mercado de cambios porque tienen muchas Reservas para hacerlo.

La  mayor incertidumbre financiera también afecta a  la economía real tanto en los países desarrollados como emergentes con  impactos no muy importantes y muy puntuales.

En cuanto al mediano plazo, el análisis es complejo. Las propuestas de campaña estuvieron centradas en estimular la economía norteamericana con promesas de recortes impositivos, y renegociación de acuerdos comerciales algo que afecta al mundo. Si bien parte de esa promesa  podría cumplirse habrá que esperar para determinar si las medidas les resultan efectivas.

Lo  que es bueno para EEUU no necesariamente es bueno para todo el mundo.

Si la nueva administración cumple sus promesas de campaña y genera proteccionismo eso afectaría el  bajo crecimiento del PBI y el comercio mundial. Un cambio  de los términos de los acuerdos (en particular el NAFTA) implica apagar logros alcanzados en materia de estabilidad y cooperación con los países involucrados. El cambio de administración en EEUU podría demorar los ya lentos avances en materia del Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión con la UE  y hacer peligrar la aprobación del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica  con Japón, varios países asiáticos, Chile, Perú, Australia y Nueva Zelanda entre otros.

Los precios de las commodities se verán sin duda  afectados a la baja en un mundo menos benigno. Una política fiscal más expansiva con baja de impuestos e impulso a la infraestructura en EE.UU. podría llevar a un aumento de la demanda de metales que mitigaría el efecto negativo sobre los exportadores de commodities, como ya se anticipó con el salto del precio del cobre.

Como nos afectaría eventualmente

Financieramente en el corto plazo habrá mayor inestabilidad, activos de renta variable bajando, especialmente los atados a commodities. El mercado debería tender a estabilizarse  porque no hay aun acciones o definiciones claras.

En cuanto al tipo de cambio si los rendimientos en EE.UU. fueran mas altos (de hecho la tasa de los Bonos del Tesoro subió a 1.92% anual) se limitará  la entrada de capitales (vía carry trade o especulativos contra las LEBAC) que se venían haciendo, presionando hacia una devaluación  del peso,  pero eso se compensará por el ingreso de fondos del blanqueo.

Las necesidades fiscales en dólares de corto plazo están cubiertas y nuestra nueva administración no tomará mas préstamos hasta marzo de 2017, un cambio negativo  de condiciones financieras globales es mala noticia  para el enorme sector público y para el pequeño y comprimido sector privado de un país que depende del costo del financiamiento internacional para atender un monumental déficit fiscal.

En cuanto a la política exterior:

La región no va a ser una prioridad para Estados Unidos. No hay amenazas ni desafíos en la región interesen en absoluto en  EE.UU y la Argentina entra en las generalidades de la ley.

Ni siquiera a los republicanos parece interesarles para nada la integración regional. La propia región permanecerá dividida como actualmente y la política económica de EE.UU. se centrará en las relaciones país a país.

En lo comercial, si bien la participación de los EEUU en las exportaciones e importaciones argentinas ha caído del 14% del comercio total en 2002 a 9% en 2015, sigue siendo un socio comercial interesante tercero en importancia detrás de Brasil y China, a pesar de los ingentes esfuerzos de la administración anterior para cambiar de destino.

Exportaciones argentinas a EEUU. En millones de dólares.

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Un impacto negativo podría afectar a muchos. EE.UU sigue siendo un mercado clave para productos alimenticios, como el azúcar, el limón, el vino y también para el aluminio, productos químicos y el petróleo crudo, que no se verían afectados si la política de intenso desarrollo industrial se cumple.

Mayor proteccionismo de EEUU deterioraría los adelantos para  la apertura de los mercados de limones y carne, y la inclusión de Argentina en el Sistema Generalizado de Preferencias La inclusión de Argentina genera beneficios aduaneros en más de 600 posiciones arancelarias, lo cual sería de gran ayuda para los productos agroalimentarios, en especial vinos, quesos y algunas carnes.

Las promesas de campaña deben ser filtradas, como la promesa de aumentar 35% los recargos a importaciones de México y 45% a las  importaciones de China porque EE.UU no tiene margen de maniobra para aumentar tarifas siendo parte de la Organización Mundial de Comercio. Los aranceles de EEUU no le permiten aumentar las tarifas ya aplicadas, sin que eso genere una muy negativa reacción de sus compradores mundiales.

Las inversiones de EEUU en la Argentina, no deberían verse afectadas.  Es prematuro cualquier supuesto. Argentina tiene particularidades que la hacen atractiva por el gigantesco  déficit de infraestructura y sobran proyectos con retornos muy altos para la inversión norteamericana.

Si la nueva administración tiene que pedirles a los empresarios que inviertan, quiere decir que las condiciones para iniciar un crecimiento económico aun no están dadas.

“No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés¨. Adam Smith 

Las inversiones necesarias

Es el interés del empresario por vender más lo que lo  lleva a producir más. No regala nada, no tiene porqué hacerlo, invierte y produce mas bienes u ofrece mejores servicios cuando cree que puede ganar mas dinero,  suponer otra cosa es como creer en el ratón Perez.

Cuando un gobierno tiene que pedirle a los empresarios que inviertan es porque todavía queda mucho por  corregir: puede que no haya demanda agregada suficiente, que las instituciones no estén ordenadas, que el marco jurídico no sea confiable, que haya mucha incertidumbre sobre variables claves macro, sobre las intenciones y poder de la oposición o todo eso junto y más.

El empresario no invierte porque se lo pidan  sino porque estima obtener ganancias.

Para invertir es necesario evaluar con la menor incertidumbre posible la rentabilidad potencial a obtener. Aun en un  mercado estable  – que no es nuestro caso –  siempre habrá dudas respecto del resultado de una inversión. Para estimar una rentabilidad sustentable se requiere que haya estabilidad de precios relativos,  una demanda estable,  que se mantenga en forma razonable una relación entre los precios de los insumos y que la inflación no sea una constante amenaza que haga dudar respecto de invertir o no.

También es necesario poder calcular costos, pero mientras subsista una lucha silenciosa e intensa con  los sindicatos por obtener prebendas mas que beneficios para sus afiliados,  mientras la nueva administración no termine de regular y acomodar la carga impositiva, mientras continúen las idas y vueltas respecto de los subsidios y su contraparte las tarifas públicas,  el grado de incertidumbre sobre el resultado de una inversión será tan alto que casi nadie las hará, salvo para su supervivencia.

¨En la economía y en toda empresa pública o  privada de cualquier dimensión y actividad nadie hace nada que no le convenga primero a él¨   Peter Drucker

 El mercado interno es muy pequeño.

Del total de habitantes de la República Argentina, 10 millones de personas, apenas  un cuarto de la población obtiene ingresos suficientes que les permiten cubrir sus necesidades básicas acceder a los consumos gratificantes  y además aumentar su stock patrimonial. El resto se distribuye en distintos niveles con muchas menores posibilidades.

En el cuadro se detalla la composición de cada segmento social en millones de habitantes y el ingreso mensual en pesos del grupo familiar. El segmento superior en ingresos (clase alta alta), representa el 5% de la población. Un escalón más abajo, la clase media alta es el 18% del total de los habitantes del país. En conjunto, estos dos segmentos representan un cuarto de la población total argentina que percibe tres cuartos de los ingresos totales.

 Esto implica que la realidad es alarmante.

Clase Social Número habitantes % de población Ingresos Familiares mensuales netos en pesos
Muy altos ingresos                   200.000   0,47%         +1.000.000  
Clase alta               2.100.000   4,92%             120.000  
Clase Media Alta               7.700.000   18,03%               40.500  
Clase Media Baja             13.000.000   30,44%               19.500  
Clase Baja             13.500.000   31,62%                  9.150  
Pobreza               6.200.000   14,52%                  4.275  
              42.700.000   100,00%  

 

El mercado de mayor consumo masivo interno es el segmento de clase media baja y clase baja con el 62% del total de la población que tiene muy pocas posibilidades de crecimiento por varios años. Es la masa de trabajadores con bajos ingresos pugnando diariamente para  alejarse de la pobreza. Suman casi 27 millones de personas.

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Queda muy claro que el mercado es muy pequeño para motivar inversiones para consumo que mejoren rápidamente la calidad de vida,  principal objeto del desarrollo, especialmente si la capacidad instalada ociosa es de 40%.

Los inversores

La inversión directa por parte de firmas nacionales o extranjeras para abastecer el mercado interno generando puestos de trabajo es prácticamente nula. Las inversiones están destinadas a la especulación o a la exportación, pero para sostenerlas en el tiempo se requiere un tipo de cambio más alto con  una fuerte reducción de la carga impositiva, el control de la inflación y una reforma laboral que termine con la industria del juicio ganado de antemano algo que la nueva administración ha enfrentado con un gradualismo ligeramente exasperante.

La actual administración ha  eliminado los controles y medidas más recesivas impuestas por la anterior pero  no es materialmente posible en el corto o mediano plazo convertir en eficiente un estado enorme que concentra al 40% de los empleos, que es muy costoso para el sector privado y que en los últimos  años sumergió a la población mas desprotegida en un grado de pobreza que no había en nuestro país.

Es conveniente recordar permanentemente que todo estado debe financiarse (si lo hace sanamente) de lo que la actividad privada le paga bajo la forma de impuestos, tasas y toda otra forma de recaudación directa o indirecta porque al menos en nuestro país las empresas públicas son deficitarias.

Si un estado concentra el 40% de la mano de obra de todo un país, y enfrenta un 7% de su PBI como déficit  es casi una sovietización y no se debe esperar que nadie invierta en la actividad productiva para generar utilidades sin mercado,  con una carga impositiva descomunal que además irrita porque no ofrece una contraprestación eficiente.

Esto ha sido claramente identificado desde antes de asumir por la nueva administración y las únicas medidas que ha podido aplicar son correctivas, positivas y por cierto realísticamente heterodoxas. El avance ha sido enorme, pero es tanto el camino a recorrer y tal la impaciencia de la población para avizorar un ciclo virtuoso que la nueva administración en varias oportunidades se ha apresurado.

 No obstante, ingresan fondos del exterior en forma intensa

Las reservas del Banco Central aumentaron 36%, crecieron casi US$ 11.000 millones llegando a US$ 40.567 millones en los últimos 30 días. Es el mayor aumento desde que el país abandonó la convertibilidad y habla mucho y muy bien de las posibilidades de financiación para la Argentina, a pesar que internamente aun hay demasiado por hacer (excepto anuncios ya hechos, bastante vacíos de contenido).

Esto se debe a que el mundo desarrollado tiene excedentes de liquidez y aún cuando la Reserva Federal de los EE: UU. aumente la tasa después de la elección presidencial de noviembre, el piso es muy bajo (cercano a cero).

Cada semana hay  más países que ofrecen una tasa negativa es decir que  hay inversores grandes que pagan y no cobran, para mantener a salvo su dinero. En un año el mundo financiero llegó a emitir el 24% de todos los bonos  con rentabilidades negativas.

Ante esta situación es lógico que  muchos de los países emergentes obtengan financiamiento en abundancia y la Argentina que tiene un bajo nivel de endeudamiento es una plaza interesante.

Es por eso que la nueva administración ha conseguido financiamiento en pesos a 10 años de plazo a 15,5% algo que suena poco razonable cuando el Banco Central  vende letras, hoy, a 35 días de plazo a más del 26%.

Eso tiene una sola explicación: la mirada de los países más poderosos sobre la nueva administración es muy positiva en cuanto a que controlarán la inflación.

Lo cierto y muy real es que hay inversores grandes del exterior que decidieron traer dólares vendérselos al Banco Central (por eso crecieron las reservas cómo crecieron) y con los pesos le compraron bonos al Tesoro a diez años a 15,5% anual. Y contra eso no hay argumentos para descalificar lo que se piensa en el exterior sobre la nueva administración.

Las  Provincias –  ni lerdas ni perezosas –  en lo que va del año colocaron más de US$ 6.000 millones a un plazo promedio ponderado superior a los 8 años.

Y las empresas, también. Desde marzo llevan colocados bonos por más de US$ 5.000 millones, pero esto debe ser mirado con atención: han tomado prestado dinero pero aun no queda claro si es especulativo de corto plazo para comprar LEBAC o maquinarias. Se verá con el tiempo.

Hay un  cambio en el panorama financiero algo mas despejado. La falta de financiamiento externo no parece limitar a  la economía para empezar a moverse después de cinco años de estancamiento,  siempre y cuando – como se ha dicho – termine la  lucha con  los sindicatos por obtener prebendas y la nueva administración reacomode la carga impositiva, resuelva los subsidios y su contraparte, el déficit y las tarifas públicas para bajar la  incertidumbre y atraer inversiones productivas.

El ÉXITO DE LA POLÍTICA MONETARIA DE METAS DE INFLACIÓN EXIGENTES PERO CON UNA POLÍTICA FISCAL (GASTOS MAYORES QUE INGRESOS)  QUE NO AYUDA

La nueva administración ha encarado con éxito muchos desafíos en el plano económico, y el mayor avance ha sido la lucha contra la inflación, pagando con algo más que recesión para evitar un malestar social exagerado. Desde sus comienzos se ha instrumentado la lucha con la inflación mediante un esquema de tasas de interés reales fuertemente positivas.

Esta noción se ha ratificado con la presentación del esquema de metas de inflación por parte del BCRA recientemente, en el cual se fijaron las bandas objetivo en 17%-12% para el 2017, 12%-8% para 2018 y 6,5%-3,5% para 2019. Si bien el traslado hacia un esquema de política mucho más transparente es algo valorable por sí mismo, hay que destacar que los objetivos planteados parecen algo ambiciosos.

Concentrándonos en el futuro más inmediato, según nuestras estimaciones la inflación promedio para el año entrante sería de 26,4%, mientras que a fin de año cerraría en torno al 20,5%. Según el BCRA, el objetivo es finalizar con una tasa mensual promedio de inflación del 1% en el último cuarto del año venidero, pero los diversos ajustes de precios relativos nos llevan a posicionarnos por encima de unos parámetros oficiales que parecen muy exigentes incluso si se excluye el efecto provocado por el cambio en determinados precios regulados.

Sin dudas el punto más débil de la gestión actual tiene relación con la política fiscal, y sobre todo con lo que podemos esperar a futuro de ella. El presupuesto plantea una reducción marginal del déficit para 2017 y supone un alivio de los objetivos establecidos a principios de año, lo que tendrá consecuencias en la economía real, traduciéndose en una menor tasa de inversión.

Análisis de la inflación

En octubre, los precios tuvieron una suba de 2,4% mensual, acumulando un aumento de 35% desde que arrancó el año y de 44,2% en términos interanuales.

Este número incluye la imputación de las tarifas de Gas con una suba equivalente al 70% de la suba de abril. Sin incluir el salto en el precio del gas, la variación del mes hubiera sido 1,7% mensual.

Octubre indica una desaceleración en relación al 2% de agosto por una menor suba en los precios de los alimentos (1,8% vs. 2,7%), y una estabilización en las últimas dos semanas del mes, lo cual dejó un arrastre estadístico de sólo 0,3% para noviembre.

Juegan en contra para noviembre las subas en las cuotas de las prepagas y por el salto estacional de la indumentaria por el ingreso de la ropa de primavera verano que había arrancado el mes pasado.

En noviembre habrá aumentos en celulares y pasajes de subte, que no impactan en el indicador y el aumento remanente en el precio del gas. No hay consenso dentro del Gobierno para convalidar el aumento en el precio de los combustibles que reclama el sector.

Con la recesión instalada que no cede, con la presión hacia abajo del dólar producto de la toma de deuda externa del tesoro, las provincias, las empresas y ahora del blanqueo y con tasas de interés de una política monetaria muy positivas frente a las expectativas de inflación, seguirán bajando los stocks de todas las Pymes, por lo cual salir de la reesión está lejos.

A causa de la  regulación de los distintos precios de lista que son los que se toman en cuenta en el IPC (bonificaciones, descuentos y financiamiento “sin interés”) la desaceleración de la inflación se estabilizará en una zona en torno al 1,5% mensual.

Si todo sigue igual en los últimos dos meses del año la inflación finalizaría con un aumento del 39% interanual, variación que baja a 20/22% en mayo del próximo año.

Sin embargo las paritarias que se inician con los aguerridos docentes en la provincia de Buenos Aires en febrero, la comportamiento del dólar frente a tasas de interés que seguirían siendo altas y los muy pocos ajustes tarifarios que se convaliden en un año electoral (transporte, gas y luz) definirán el dato de inflación del próximo año que será baja a costa de mantener vivo el problema enorme del déficit fiscal.

Para la elaboración del IPC el INDEC releva mensualmente más de 100.000 precios en 6.000 comercios distribuidos y cuenta con un equipo de alrededor de 100 personas y un presupuesto de 25 millones de pesos. Cuentan además con la Encuesta de Gasto de los Hogares.

Hoy con la nueva metodología, extendió la muestra a 42 centros urbanos agrupados en 6 canastas regionales y se compone de 520 variedades para cada una de las 6 canastas regionales.

Evidentemente, nadie puede hacer lo mismo en el sector privado

En este sentido, los relevamientos privados resultan de mucho menos contactos y mayores proyecciones por lo cual puede haber desviaciones, pero no decisivas.

Análisis del principal problema: el déficit fiscal

El déficit fiscal consolidado de la Nación más las  Provincias de 6.6% del PBI que entregó la administración anterior venía registrando un crecimiento insoportable en los últimos años.

Creció de 1.3% del PBI en 2010 a 6.6% en 2015 aumentado en cinco años 5.3 puntos del Producto. Este incremento más que duplica el aumento del déficit fiscal que mostraron todos los países emergentes de bajos  ingresos en ese mismo período, que fueron en promedio 2.5 puntos del PBI y muy  superior al incremento que mostraron los países de la región de 4.4 puntos del PBI en promedio. Exceptuando Brasil, en ningún país el déficit fiscal creció tanto como en la Argentina.

La nueva administración tomó algunas decisiones que agravan el problema. Aumentó el consumo público al incrementar el gasto previsional en más de un punto del PBI de manera permanente, lo que deteriorará aún más la tasa de ahorro doméstica.

Aumentar la  hoy muy baja tasa de inversión de 18.5% del PBI requiere ineludiblemente de la asistencia del ahorro externo. Cuanto más desahorre el sector público, mayor será la necesidad de conseguir financiamiento externo para la inversión, mientras se debe competir por esos fondos con “vecinos” que hoy tienen macros saneadas y marcos institucionales más previsibles, por lo cual pagaremos 2 ó 3 puntos mas.

En 2017 habrá una reactivación un tanto artificial y a costa de más déficit para ganar la elección y, al mismo tiempo, una fuerte baja de la inflación. Pero esa recuperación  no tiene nada que ver con salir de la recesión. Será meramente eleccionaria.

Tratar de obtener una mejora permanente de la economía a partir de seguir aumentando aún más el consumo no es la solución. Eso lo hizo la administración anterior.

El crecimiento de mediano plazo exige aumentar la inversión en forma constante y obviamente debe hacerse aumentado la tasa de ahorro interno. O sea, se requiere aumentar el ahorro público y el ahorro privado.

Reducir el déficit público es crucial.

La reducción de la presión tributaria es crucial.

La reducción del peso del Estado en la economía es crucial como un elemento necesario para lograr concretar inversiones sin necesidad de tener que recurrir a exenciones fiscales o medidas proteccionistas para sectores privilegiados.

Nuestras administraciones pretenden mantener altos déficits fiscales, financiados siempre con deuda externa (ahorro externo). -Ver proyecciones del FMI para 2017 / 2019-.

Eso tiene muchísimos riesgos porque la economía mundial tiene bajísimas tasas de interés desde la crisis de 2008/09, bajas tasas de crecimiento del PBI global y bajísimas tasas de inflación.

Por eso en el mercado financiero internacional los inversores tienen pocas opciones con rentabilidad positiva razonable. Esto los ha llevado a invertir en activos riesgosos para promediar retornos (lo cual implica una fuerte subestimación de los riesgos).

Esta administración se está endeudando (no tiene muchas opciones) con la esperanza que las condiciones financieras internacionales continuarán, pero se trata de un medio condicionante excepcional que nunca existió antes.

Lo más probable es que se pueda colocar en los mercados 50,000 millones de dólares por dos años pero el enorme riesgo es que los mercados cambian muy rápido.

La magnitud del déficit fiscal provocado en solo 5 años, con el agravante que para salir del estado letárgico el país necesita incrementar su tasa de inversión en por lo menos unos cuatro puntos del PBI, se requiere un aumento del ahorro privado para financiarla que va a trasmano de la política fiscal expansiva para ganar las elecciones en 2017 y mucho mas con un mercado interno tan limitado.

The Devastating Effects of Decades of High Inflation in Argentina. Los efectos devastadores de Décadas de Inflación en Argentina. Published by Risk/Rewards, Society of Actuaries. U.S.A. September 2016

September 2016

Los expertos en inversiones en los Estados Unidos comprenden y estudian el fenómeno inflacionario en forma académica y a la distancia en sus actividades diarias,  pero muy rara vez en su vida como consumidores. Este trabajo describe los efectos del día a día que generan los extremadamente largos períodos con alta inflación sobre la población de un país como Argentina.

LAS CAUSA MONETARIAS DE LA INFLACION

El economista francés Jacques Rueff fue uno de los primeros en alertar al mundo que había ingresado en la era de la inflación, poco después de la Primera Guerra Mundial. En su libro L’âge de l’inflation (1964) estableció que la transición del estándar oro a permitir que cada Banco Central emitiera su propia moneda desatada de ese respaldo fue la causa inicial de la inflación monetaria porque no todos los Bancos Centrales del mundo tienen la disciplina para evitar emitir moneda por encima de sus reservas.

La creación de moneda y el impacto en los distintos niveles de Inflación.

La gran mayoría de los bancos centrales tienen la capacidad de controlar la oferta monetaria y en varias oportunidades a lo largo de los últimos 60 años la han utilizado para provocar la destrucción de su propia moneda, ya sea por negligencia, intereses políticos o la fuerza de las circunstancias. Determinar las causas, los efectos y las culpas es muy difícil. Al perder la primera guerra mundial Austria se vio compelida a efectuar reparaciones de guerra al Imperio Austro Húngaro de hecho una economía triunfante, más grande y en mejor estado. Paralelamente Alemania debió enfrentar el mismo problema generándose una hiperinflación en 1923 que hizo desaparecer la clase media y empobreció hasta el límite a la clase obrera. Esta situación sembró las semillas del Nacional Socialismo que florecieron en 1929 y llevaron a Hitler al poder totalitario y absoluto. Quizás, paradójicamente, la deuda externa de Japón es 245 % de su PBI y no tiene signos de hiperinflación…aun.

LOS NIVELES DE INFLACION EN ARGENTINA

La expansión monetaria puede tener un inmediato impacto en los niveles de inflación. Si la población no tiene interés en conservar la moneda emitida, la inflación se desarrollará muy rápidamente porque se incrementará la velocidad de circulación del dinero. Cuando un gobierno tiene que enfrentar situaciones extraordinarias (como la crisis en Estados Unidos en el 2009) puede que tenga la necesidad temporal y transitoria de crear moneda y cubrir un déficit. Si esa intervención económica se hace en forma excepcional y claramente por un corto plazo la población mantendrá la confianza en su moneda como unidad de valor y de ahorro. En ese caso la creciente oferta monetaria no tendrá un impacto inflacionario porque la clave – la velocidad de circulación –  no tendrá un impacto en la demanda agregada y en consecuencia tampoco en los precios porque la población retendrá ese exceso de oferta bajo la forma de ahorro. Si un gobierno apela a la emisión monetaria en forma continua para cubrir permanentes gastos que superen la recaudación impositiva de un país generando un déficit público esta comprobado que la población pierde la confianza en la moneda local, se desprende de ella , aumenta la velocidad de circulación e impacta de lleno generando inflación monetaria.

La moneda en Argentina

Muchas décadas – más de medio siglo – de inflación en Argentina han provocado que su moneda haya perdido completamente su poder como unidad de ahorro. La gran mayoría de los ahorros a largo plazo de los argentinos se hacen en dólares. Se estiman cifras que oscilan entre US$ 300.000 y US$ 400.000 millones ahorrados por argentinos y que se mantienen en dólares. No se trata de dinero que eludió impuestos (en su gran mayoría) sino simplemente operaciones que toda la población en condiciones de ahorrar y con recursos genuinos en su mayor parte decidió hacerlo en una moneda que consideran más confiable a lo largo de décadas.

Estas cifras son muy elevadas y equivalen aproximadamente al 60% del PBI de ese país en 2014. Esto es una actitud racional que ocurre cuando una gran  oferta monetaria excede largamente el crecimiento del PBI y provoca constantes aumentos de precios. La experiencia Argentina de más de medio siglo de alta inflación es la causa de la más devastadora experiencia mundial de un exceso de oferta monetaria por encima del crecimiento del PBI.

Hasta el momento, todo gobierno argentino en los últimos 50 años en forma descontrolada (e históricamente si nos remontamos a los orígenes de Argentina) ha generado mas gastos que ingresos. Los sucesivos gobiernos han cubierto esos déficits emitiendo moneda, tomando endeudamiento externo o apropiándose de los ahorros del sector privado mediante deuda interna. Esta permanente actitud ha generado un fenómeno social monetario y social: un país con mas de cinco décadas de altísima inflación y que ha logrado generarse a si mismo dos tremendas hiperinflaciones, sin guerras, sin tener que pagar reparaciones de guerra, y por sus propias decisiones monetarias.

En muchas oportunidades las administraciones argentinas han tratado de contener la inflación utilizando el control de cambio como un ancla. Sin embargo todas esas experiencias que fueron muchas y muy variadas fracasaron porque la combinación de inflación monetaria con un tipo de cambio fijo les provocaba una falsa apreciación del valor de su moneda haciendo que los precios internos fueran tan altos que afectaron su capacidad de exportación, e hicieran caer los salarios reales de la población porque los precios internos en Argentina fueron – y aun son – tan elevados como los de los países industrializados, pero los salarios promedio son menos de un tercio de los de esos países.

Si a eso se agrega que los gobiernos financiaron su déficit en parte con ahorro del sector privado provocando el crowding out de ese sector y concentrando la producción básica en pocos actores, lograron generar un nuevo colaborador de la inflación, la cartelización de los precios de insumos intermedios y de los de primera necesidad.

Esto se convirtió en un ciclo vicioso que siempre terminó en devaluaciones de la moneda para poder exportar castigando el salario real de la población.

 Gráficos de niveles de inflación

Las tablas 1 y 2 ilustran los niveles de inflación en Argentina a lo largo de 70 años. Las tablas muestran el nivel de inflación para períodos de cinco años de 1945 hasta 2015. La inflación del período 1975 hasta 1994 se muestra por separado en la Tabla 2 porque fueron los años de hiperinflación auto provocada. La tasa promedio de inflación fue de 27% anual entre 1945 y 1974, período inmediatamente anterior a la hiperinflación. La inflación promedio fue de 514% para el período 1975 a 1994 con una inflación cercana al 5.000% en 1989 en la época de transición a la nueva democracia en Argentina.

Tabla 1

INFLACION ANNUAL ENTRE 1975 A 1994

 2

Table 2

Average YoY Inflation (%): 1975 to 1994

3

Todo esto tuvo lugar en medio de un contexto de incertidumbre política.  Consagraron la primera mujer presidente del mundo, Isabel Perón, y la depusieron en 1976, pero los militares que asumieron el poder enfrentaron hostilidades internas civiles muy amargas causadas por el terrorismo hasta 1983 y perdieron la breve Guerra de las Malvinas en 1982.

En 1991, Argentina instaló un programa abarcador de estabilización monetaria, el Plan de Convertibilidad, con el objetivo de eliminar la inflación y establecer un equilibrio macroeconómico para terminar con la larga saga de la inflación: El Plan de Convertibilidad. El programa se basó inicialmente en una estricta política cambiaria  fijando la paridad por ley en un peso por dólar. El programa exigía que la totalidad de la base monetaria estuviera respaldada por reservas internacionales, y el Banco Central estaba impedido para financiar cualquier tipo de déficit de presupuesto rompiendo de esa forma una de las causas principales de la inflación. Para generar las reservas necesarias el gobierno inició un programa de privatizaciones vendiendo al sector privado numerosas actividades que mantenía deficitariamente en telecomunicaciones, aerolíneas trenes, petróleo, minería, producción de acero, en un esfuerzo de reducir el déficit terminando con las pérdidas de esas empresas hasta ese momento muy mal administradas. Atraídas por la oportunidad se produjo un dramático incremento de la inversión privada en Argentina, aunque en gran medida orientada a la industria extractiva y de servicios.

La inflación fue eliminada durante 1995 hasta 1999. Sin embargo no se pudieron reducir  los costos de producción internos en un mercado completamente abierto e ineficiente con la celeridad necesaria y al mismo argentina recibió dos impactos inesperados; la crisis mejicana de 1994/1995 (Tequila) y la Asiática en 1997 que se sumó con la crisis en Rusia en 1998 y Brasil en 1999 con efectos devastadores sobre los precios de las materias primas argentinas. Durante esas crisis las tasas de interés en Estados Unidos subieron varios puntos lo que provocó la baja de los precios de los commodities exportables de argentina y al mismo tiempo se apreció mucho el dólar con lo cual la moneda argentina – atada a ese valor –  se convirtió en un ancla para las exportaciones con lo cual la ventaja competitiva de argentina (bajo costo de producción) desapareció por completo y su competitividad exportadora fue brutalmente golpeada. Una nueva administración desancló ambas monedas, devaluó el peso en 200% en un intento de regularizar la capacidad exportadora a costa de una brutal caída del poder adquisitivo de la población y el reinicio de un nuevo ciclo inflacionario de 15 años desde 2001 que superó el 20% anual en promedio.

Consecuencias de la Alta Inflación en Argentina

Todo habitante de la Argentina ha experimentado todas las etapas y todos los niveles de inflación durante toda su vida. Tomando en cuenta los valores extremos, la tasa de inflación promedio ha sido de más del 140 por ciento anual durante los últimos 70 años. Incluso excluyendo el período de hiperinflación de 1975 a 1991, la tasa de inflación ha promediado un 20 por ciento, con algunas breves períodos de baja inflación y deflación. Nadie en argentina ha transitado alguna vez un solo día durante toda su vida sin preocuparse por la inflación. Las decisiones políticas y económicas siempre generaron inflación y provocaron un gran impacto en el desarrollo social, político y económico del país. Las instituciones políticas en Argentina hasta el momento no  han podido controlar la inflación. Las consecuencias políticas fueron inevitables y muchos gobiernos cayeron por esa causa.

Una inflación anual de dos dígitos durante más de tres décadas dispara un impacto sociológico sobre todo habitante. Incluso los financieramente menos ilustrados han aprendido que la inflación significa enormes transferencias de ingresos de los más pobres a los más ricos (que tienen acceso a acumular y ahorrar, generar stock revaluables automáticamente y colocan sus recursos fuera del sistema) y para la administración del gobierno a través de impuestos nominales más altos. Los argentinos – aun hoy con una administración sensata – entienden que la moneda local no puede mantener su valor y generan  una profecía auto-cumplida.

Claramente, este estilo de vida estresado ha provocado comportamientos sociales atípicos y disfuncionales, que son propios y únicos  de Argentina. Estos problemas han afectado profundamente a los ciudadanos en sus acciones del día a día.

Los seres humanos quieren ser capaces de controlar sus vidas y planear su futuro. Las altas tasas de inflación eliminan la capacidad de las personas y de las empresas para planificar adecuadamente sus finanzas generando sentimientos causantes de inseguridad, incertidumbre y temor. La inflación en Argentina exige un análisis constante de los costos y precios; que hace de la planificación a largo plazo imposible. La falta de certeza sobre los gastos diarios tiene un enorme impacto en la autoestima y las relaciones personales y familiares.

Algunos sectores pueden conseguir aumentar sus  ingresos mucho más rápido que otros sectores (por ejemplo: salarios negociados por los sindicatos más poderosos y  las empresas de fijación de precios). Esto lleva a una gran mayoría a sentir que su situación personal es injusta y a resentirse con otros sectores de la población que les va mejor en la inflación.

La alta inflación ha dado lugar a una confrontación social y al quiebre de la relación entre la población, los empresarios y los políticos, y a aumentar la corrupción a límites insospechados.

Las luchas salariales se expresan en piquetes y  huelgas salvajes. La población se encuentra bajo estrés permanente debido al efecto de tales actitudes.

El alto nivel de inflación en Argentina también provoca un comportamiento económico y social único. Los ciudadanos no sienten que pagar los impuestos y los costos de los servicios públicos tenga contrapartida y relajan sus obligaciones tributarias con el gobierno generando la necesidad de constantes ¨blanqueos práctica por demás inmoral a la vez que imprescindible que crea un entorno propicio para la corrupción.

Los que evaden el pago de sus impuestos no reciben condena social y en consecuencia las finanzas del sector público se vuelven aún más débiles debido a este comportamiento.

Lo préstamos se concentran en el Estado como tomador en permanentes festivales de Bonos que desplazan (crowding out) al sector privado de cualquier financiación razonable. La mayoría de las empresas sólo son capaces de obtener crédito marginalmente por períodos muy breves. La principal fuente de financiación es la cadena de crédito de los proveedores débiles a los más fuertes y  los clientes de los bancos a tasas exorbitantes. Actualmente se han iniciado  préstamos internacionales para financiar el comercio de importación y exportación disponibles luego de 10 años de confrontación argentina con el mundo civilizado.

Todos los préstamos en pesos tienen un ajuste monetario a través de tasas de interés superiores de antemano a una inflación estimada que terminan por ser una profecía autocumplida. Las medianas y pequeñas empresas financian sus ventas con sus propios activos y créditos de proveedores más débiles que ellos.

En un medio ambiente inflacionario de dos dígitos anuales durante casi dos generaciones las reacciones resultan socialmente histéricas.  Todos los aumentos de los costos se trasladan anticipadamente o  inmediatamente a través de los precios de venta para preservar los bienes de producción. Debido a la alta inflación permanente en Argentina, los ajustes son siempre un poco más altos que la inflación esperada. Los bancos solo prestan en períodos  extremadamente cortos con  altas tasas nominales. Las correcciones monetarias combinadas con plazos ajustados son peligrosos para la supervivencia de las pequeñas empresas.

Los servicios públicos como el transporte, la policía, educación, salud, agua y suministro de energía eléctrica no logran tarifas para  cubrir sus costos y mucho menos invertir en obras imprescindibles, y necesariamente el gobierno de los últimos 10 años los ha subsidiado. El mantenimiento de los equipos y las inversiones se han retrasado y no se cumple con las necesidades requeridas para apoyar la depreciación de activos.

Esto ha causado graves trastornos en su funcionamiento normal.

Durante los últimos 40 años, el dólar de EE.UU. ha realizado la función monetaria de mantenimiento de valor, y es el medio de pago y ahorro de los bienes durables y semidurables. Cualquier individuo en Argentina con capacidad de ahorro utilizará dólares para valuar y pagar por casas, terrenos y cualquier otro activo de alto costo duradero. Los depósitos bancarios en moneda local nunca excedieron los 30 días hasta el arribo de una nueva y actual administración que utiliza un mecanismo monetario estricto y está logrando algunos avances iniciales sobre la inflación crónica. Las tasas de interés reales han sido por lo general negativas contra la inflación y por eso la población solamente ha usado durante décadas depósitos bancarios a muy corto plazo y siempre que  existiera la expectativa de que las tasas de interés superarían la inflación y la devaluación del peso, algo que rara vez se pasó hasta que la nueva administración se hizo cargo recientemente.

Una víctima real de la alta inflación es el mercado de capitales que es muy pequeño, prácticamente inexistente en argentina. Los depósitos a corto plazo, entre siete y 30 días, no pueden apoyar de manera efectiva un mercado de acciones, bonos y préstamos hipotecarios en moneda nacional. El mercado de valores no ha logrado desarrollarse tanto en el número de inversores en las empresas como en el volumen diario de operaciones.

Los préstamos  hipotecarios para la financiación de vivienda a largo plazo son totalmente inexistentes, independientemente de los subsidios del gobierno para estos fines. Debido a que el costo del crédito es alto, es casi imposible para la clase media (por no hablar de la población de menores ingresos) comprar o incluso alquilar una casa. La emisión incontrolada de dinero, que aumentó la base monetaria por 13 veces desde 2013, también creó una brecha entre los precios de los inmuebles y los salarios.

Las Acciones correctivas  de la Nueva Administración

Luego de diez años del mayor descontrol monetario de la historia del país una nueva administración fue electa a finales de 2015. La nueva administración sabía – como la mayoría de la población, aunque con mayor profundidad –  que las cifras económicas oficiales no eran fiables o mejor y mas preciso, eran falsas. También encontraron que la administración saliente dejó una estrategia de último minuto de ¨tierra arrasada¨ dirigida a ocultar o incluso destruir cualquier cosa que pueda ser útil para la nueva administración. El nivel de reservas de divisas disponibles era negativo. El déficit fiscal alcanzaba a un 6 por ciento del PIB sin precedentes, y el dinero emitido para cubrir el déficit superó todos los límites razonables.

Durante sus últimos 30 días de la administración saliente aumentó el número total de empleados del gobierno en un 20 por ciento sin deberes específicos de trabajo.

El panorama general era desalentador; los niveles de pobreza superiores al 30 por ciento, 1 de cada 4 personas jóvenes no estudian ni trabajan, la tasa de inflación es superior al 40 por ciento (la tercera más alta del mundo), la moneda estaba sobrevaluada artificialmente en un 40 por ciento y 43 por ciento de la población económicamente activa recibía sus ingresos del  gobierno. El país tenía la mayor presión fiscal global en su historia.

La nueva administración actuó de inmediato para estabilizar la economía. Se ha restaurado correctamente la capacidad del país para préstamos de fuentes extranjeras, se inició un proceso gradual para reducir el gasto gubernamental innecesario, y se  llegó a un acuerdo con los sindicatos para moderar los aumentos de salarios hasta que los niveles de producción se incrementen.

Varias medidas fueron instituidas para iniciar correcciones graduales y moderadas a mediano plazo para reducir la inflación: el aumento de la producción del sector privado, la disminución de los impuestos y la apertura del mercado de cambio controlado. A la moneda se le permitió flotar, lo que inicialmente dio lugar a la devaluación por el atraso cambiario ya mencionado. Las acciones se tomaron gradualmente para evitar un impacto económico tremendo en los sectores más vulnerables.

Sin embargo y como era lógico – por la realidad y por la distorsionada mentalidad del empresario argentino –  el primer impacto fue  un aumento en la tasa de inflación. Ejemplo clásico de la inflación de origen externo, que aparece después de una devaluación, potenciada por el hábito local de autoprotección.

Resumen y conclusiones

Ningún país escapa a las fuerzas de la inflación. Sin embargo, no toda inflación es mala. Un bajo nivel de inflación es considerada aceptable por los políticos en Europa, Estados Unidos y Japón. En ese escenario los ciclos de expansión son largos; las recesiones son generalmente cortas y soportables. Los individuos pueden ahorrar sin el temor a la pérdida de poder adquisitivo. Los mercados de capitales financian las necesidades de inversión de capital y cualquier eventual déficit del sector público. Las luchas sociales son pacíficas y la economía informal es solamente marginal. En un bajo nivel de inflación, los sectores mas favorecidos se quedan en el sistema y tienen motivos para ayudar a financiar a los deudores. En el mundo la economía está dominada por los países con bajas tasas de inflación.

Estos países industriales practican la cooperación monetaria estrecha para contener las fuerzas inflacionarias expansivas con altas tasas de interés, los precios y la intervención es limitada en los tipos de cambio entre sus monedas -especialmente el dólar de EE.UU. contra la libra esterlina, el yen japonés y el euro. La política monetaria y de cambio es el principal instrumento para contener el riesgo de recalentamiento de la economía en estos países.

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The Editor

Los inversores y empresarios, tanto nacionales como extranjeros aun ¨no han puesto su dinero en el mismo lugar que sus palabras¨

Los inversores y empresarios, tanto nacionales como extranjeros aun ¨no han puesto su dinero en el mismo lugar que sus palabras¨

La nueva administración  trata de instalar en las expectativas de la población en general que a partir de noviembre/diciembre la inflación será de alrededor de 1.5%, que ese será un techo y que se iniciará un proceso de recuperación del nivel de actividad con mayor consumo e inversiones.  Sin embargo, resulta difícil validar esos intentos, en especial lo referido a la reactivación por cuanto existen severas dificultades a superar.

Establecer Metas de Inflación y su correspondiente política monetaria contractiva hasta el momento exitosa, debe convivir con un gran gasto público inelástico para ser disminuido (mas de 58% son gastos fijos) y también con la imposibilidad material de incrementar los ingresos por impuestos al sector privado (ya se ha llegado a un límite tan alto desde hace 5 años que ha fogoneado una recesión e inflación), y finalmente con la enorme ineficiencia de un estado enorme.

Esto ha generado un déficit muy alto, incrementado recientemente para evitar adversas consecuencias sociales que conspira severamente contra la posibilidad de inversiones, único motor disponible para acelerar la economía lo cual deriva en la necesidad de recurrir a endeudamiento externo controlado, a un blanqueo aun dudoso en sus resultados y a la colocación de Bonos en el mercado interno que deprimen aun más la inversión privada.

El déficit y la composición del gasto son un ancla para la reactivación.

Para comprender el motivo  por el cual es muy difícil resolver la recesión en el corto plazo es necesario analizar algo tan simple como la composición y la dimensión del gasto público – el gasto que realiza el gobierno –  que hoy equivale al  38% del total producido en el país, un gasto muy elevado y porcentualmente superior a todos los países occidentales lo que desplaza al sector privado como motor de mayor actividad.

Al   analizar en que se gasta (composición)  y comprobar – ya sin  sorpresas para nadie –  que el 58% del total es un gasto inelástico casi  imposible de reducir porque se trata de jubilaciones, asistencia social,  sueldos de empleados públicos  y transferencia a las provincias con el mismo propósito.

Imposible es ignorar – además –  que uno de cada tres habitantes tiene ingresos inferiores al  límite de la pobreza, lo que hace insostenible la reducción de tales gastos, que el 40% de la mano de obra trabaja sin pagar cargas sociales ni recibir los beneficios correspondientes y que el 32% de la población no supera la línea de la pobreza.

A nivel nacional, el gasto (medido como porcentaje del PIB) creció de manera sistemática durante la última década. Pasó del 17% en el 2004 al 38% en el 2015, es decir un aumento del 88%, casi se duplicó en los últimos diez años avanzando hacia  una especie de sovietización nacional, con el agravante de tratarse de un gasto ineficiente que no fue orientado ni siquiera en parte a la inversión productiva, y está por comprobarse cuanto de ese gasto tuvo destinos espurios y es dinero que será…blanqueado.

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Naturalmente no hubo otras formas de obtener recursos para sostener el  crecimiento del gasto que el aumento de los impuestos a límites exorbitantes, no se atacó a inflación porque resultaba un ingreso nominal para el gobierno (a mayores precios mayor recaudación de impuestos), se realizó una descontrolada emisión monetaria, se tomó deuda del sector privado quitándole todo incentivo para invertir y se utilizaron todas las Reservas del BCRA para gastos corrientes. 

No fue una opción posible tomar deuda externa –  afortunadamente – ya que por  no saber salir del default y por mantener una política exterior confrontativa la administración anterior no hacía atractiva ninguna clase de inversión externa o interna en el país. 

El crecimiento de los impuestos y otras exacciones al sector privado  en la última década se iniciaron con  la confiscación total del stock  de los fondos del sistema de la Seguridad Social aportados por privados a los fondos jubilatorios (US$ 23.000 millones) para financiar un aumento de 4,4 puntos del PIB es decir un 52% del aumento total, y el posterior uso de los permanentes enormes flujos provenientes de las retenciones mensuales a los trabajadores en blanco que se desviaron de su destino legal (el  ANSES) para financiar gastos corrientes, algunos ligeramente sospechosos. 

El impuesto a las Ganancias fue la segunda fuente en importancia, con un 23% del aumento. Debe aclararse que parte de este aumento está explicado por la recaudación con un mecanismo anormal de este impuesto por la falta de una actualización de los mínimos y el congelamiento de los tramos de la escala de cálculo lo cual en un contexto inflacionario produce significativos incrementos en los montos nominales a pagar por los trabajadores y curiosamente por los jubilados en una injustificada doble imposición, convalidada por un Poder Judicial… que no los paga…. 

La situación actual

En  la actualidad nos encontramos con un medio ambiente muy condicionante donde se recauda el equivalente al 28% del PBI, se gasta el 38%, se emite algo y se toma deuda por el 3.4% del PBI y se incrementa un enorme déficit – muy inelástico a la baja –  del 6.6% que se reduciría en términos reales siempre que la economía logre crecer a mas del 4/5% durante varios años. 

Esto por el momento no parece posible  considerando que no se han producido ni parece que se producirán en el futuro inmediato inversiones externas productivas (aunque han ingresado especulativas y en gran cantidad)  y mucho menos internas con la celeridad y   en la medida esperada. 

Se ha demorado o postergado en apariencia en forma indefinida un supuesto incremento del consumo por la tan difundida y no cumplida ¨Reparación Histórica que hasta el momento solo ha aumentado a menos del 10% de los supuestos jubilados  siendo éstos los de menores ingresos (promedio de aumento $ 1.500 mensuales). Del resto, solo anuncios y publicidad cada vez mas cercana a la del régimen anterior. 

Ante esta situación y considerando que un 32% de la población está apenas por encima de la línea de pobreza, y con uno de cada tres empleados registrados  recibiendo sus ingresos del sector público,  resulta muy claro que la política fiscal del gobierno no puede en modo alguno disminuir mas impuestos, porque eso significa congelar nominalmente prestaciones sociales internalizadas por la población de menores recursos. 

Esto ha llevado a mantener una política fiscal expansiva: se redujeron impuestos (retenciones, ganancias, IVA para la canasta básica de familias de bajos recursos) y se aumentaron gastos (planes sociales, jubilaciones, obra pública, devolución del 15% de la masa coparticipable a provincias). 

 El aumento de las tarifas (que aun no se han consolidado) hecho  con un  timming sorprendentemente estudiantil  resultó insuficiente para compensar las rebajas impositivas y las subas de gastos. Naturalmente esta política no está colaborando a corregir el abultado desequilibrio fiscal generado durante 7 años.  

No puede decirse que hay un gradualismo, sino un intento desordenado de reordenar los números de la economía donde el principal actor que ha mantenido una coherencia inmutable – como debe ser – es el Banco Central que ha establecido y cumple con una Política Monetaria de Metas de Inflación con los primeros resultados positivos. 

Inflación y Política Monetaria con Metas de Inflación. Acertada novedad. 

La implementación de políticas monetaria con metas de inflación comenzó en Nueva Zelanda en 1990, y consiste en el explícito compromiso público de controlar la inflación como objetivo primordial, fijando el índice de precios al consumidor como su objetivo de política monetaria. Hoy utilizan metas de inflación 26 países, la mitad de ellos son economías de mercados emergentes o de bajo ingreso, como la nuestra.  

La hipótesis de este tipo de política es que el componente de la demanda más sensible a variaciones en la tasa de interés es la inversión. Por lo tanto, los aumentos o disminuciones de la tasa de interés afectan la inversión, de ahí a la demanda agregada  y finalmente a los precios. 

Las principales características de la política monetaria utilizada  son: 

  • Manejar expectativas: al establecer públicamente una meta cuantitativa (o un rango) de inflación se genera el anuncio de un compromiso público de parte del Banco Central que hace que la meta oficial de inflación sea internalizada por los agentes económicos en el proceso de formación de expectativas y toma de decisiones de consumo e inversión.
  • El uso de la tasa de interés y los encajes, como la herramienta clave para alcanzar dicha meta mediante el volumen de oferta monetaria.
  • Un Banco Central independiente. La predictibilidad y reputación del Banco es imprescindible.
  • Esquemas cambiarios de flotación libre, aunque en la práctica tienden a preponderar situaciones intermedias o de “flotación administrada”.
  • La aplicación de la política monetaria en un marco de transparencia, el cual se sustenta en una estrategia de comunicación respecto de los objetivos, planes y decisiones de la autoridad monetaria.
  • El uso de mediciones alternativas de la inflación, como la inflación subyacente, para separar aquellos fenómenos que inciden de manera transitoria sobre la inflación e identificar la tendencia de mediano plazo del crecimiento de los precios. Por eso ahora han aparecido nuevos términos como ¨core inflation¨o inflación núcleo desprendida del índice estacional.

 Hasta el momento esta política está siendo aplicada con mucho éxito, ya que a pesar de la falta total de compromiso de los empresarios formadores de precios o mejor dicho su nula cooperación al cartelizar los precios de los insumos de primera necesidad y someter a las Pymes a financiarles la producción, el exceso de carga impositiva y los innumerables costos ocultos de producción y distribución el BCRA ha logrado disminuir sensiblemente la inflación al punto de acercarse a un 20% anualizando los próximos doce meses. 

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En el gráfico la línea roja punteada es la inflación núcleo o core que como puede verse en los últimos 6 meses hasta septiembre está siendo superada por las variables circunstanciales, lo cual indica que la Política Monetaria con Metas de Inflación está teniendo éxito. 

Una de las causas de la inflación, la más importante,  ha sido encaminada no así el comportamiento antisocial del empresariado de las grandes corporaciones (empresarios, sindicalistas y políticos)  en general. 

Más allá de la reducción de la inflación en septiembre, para la mayoría de los analistas las expectativas de inflación para el último trimestre del año y para 2017 se mantienen por encima de las metas del Banco Central. Sin embargo consideramos posible que los resultados de septiembre bien pueden ser el inicio de una disminución adicional de las previsiones de inflación para los próximos meses, algo que le permitiría al Banco Central retomar su sendero de disminución de las tasas de interés a corto plazo.

El nivel actual de la tasa de interés de referencia  que es de 26,75% para las Lebac a 35 días contiene una tasa de interés real de aproximadamente 0,7% mensual (8,7% anualizado) tomando las expectativas de inflación del Relevamiento de Expectativas de Mercado   se ubica algo por encima de las propias pautas del Banco Central, entendemos que si la autoridad monetaria se apega a su estrategia de política monetaria, seguramente se tomará su tiempo hasta que se confirme una alineación adicional de las expectativas de inflación con respecto a las metas oficiales. 

Más aún, cuando se tiene en cuenta que la dinámica del nivel general de los distintos índices de precios mostrará una aceleración en octubre que podría afectar las expectativas, nuevamente por el efecto del aumento de las tarifas del gas, podría provocar que el aumento promedio de los precios se ubique por encima de 2,5%  (44,2% a/a) en el décimo mes de año. 

Si los precios  se comportaran como lo anticipan las expectativas de mercado, la inflación terminaría el año en 41,3%, con  41,9% para el “promedio” de todo 2016, dejando un arrastre de 12,2% para la inflación promedio del año próximo. 

El Banco Central ataca con éxito a la principal causa de la ahora llamada inflación núcleo mediante una política monetaria con metas de inflación, actividad necesaria para controlarla, pero insuficiente para controlar los otros factores inflacionarios que no le competen. 

POLITICAS  FINANCIERAS 

La nueva administración obtuvo más de $73.000 millones en la última licitación de títulos en pesos a tasa fija y el Tesoro anunció que avanzará esta semana en la colocación de un nuevo bono atado a la inflación con lo cual cierran el programa financiero del año.

Las colocaciones de bonos en pesos ha sido hecha contra divisas y eso implica que el Tesoro, cuenta con casi US$11.000 millones más y tiene que venderlos para obtener los pesos algo que puede afectar la cotización del dólar hacia abajo o, más probablemente, mediante la venta al BCRA que puede optar por esterilizarlos quitando capacidad crediticia al sector privado.
Paritarias

El Ministerio de Trabajo anunció un acuerdo con la CGT y el sector empresario para establecer una referencia de $2.000 por trabajador para la negociación del bono de fin de año. Más allá de los números que finalmente terminen alcanzándose en discusiones que serán sector por sector, lo relevante es que el acuerdo parece evitar la reapertura de paritarias en sectores que habían cerrado acuerdos anuales y no incluían explícitamente una nueva negociación en esta parte del año.  

Resumiendo:  en nuestro país la inflación tiene tres orígenes siendo el mas importante el monetario considerando que existe un déficit público muy grande con gastos inelásticos del gobierno (subsidios, jubilaciones, planes sociales) muy difícil de revertir pero controlado por la política monetaria con metas de inflación.

El segundo impulsor de inflación son los precios relativos que aun tienen una importante distorsión por el costo agregado en los ineficientes canales de distribución y a causa de la cartelización de los grandes productores, acopiadores y distribuidores  con sus subsidiarios menores que insisten en aumentar anticipadamente los precios y no se muestran dispuestos a negociar con la administración actual ese tema.

El tercer impulsor es  el sistema financiero,  muy pequeño y concentrado con  Bancos habituados  a obtener grandes utilidades sin mayores riesgos (como absorber LEBAC) y que utiliza una capacidad de ingeniería financiera notable par aprovechar la debilidad de la población,  anestesiada por medio siglo con inflación anual de dos dígitos un verdadero paradigma mundial.

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A esto hay que agregarle –porque hace inelástico el gasto público –  que la anterior administración disimuló el  desempleo incorporando al estado 650.000 empleados públicos en los últimos 5 años.

Por todo lo anterior a esta administración le resultó necesario postergar – hasta cuando sea posible screenshot_6la reducción del déficit fiscal por las urgencias sociales. Han decidido utilizar la política fiscal como un instrumento anti cíclico para impulsar la demanda agregada en momentos de recesión.

Como puede apreciarse, por los motivos que fueran, en Argentina el gasto público sube siempre,  tanto cuando hay expansión económica como durante  las recesiones o cuando una nueva administración se orienta a controlarlo como ocurre ahora, y eso lleva a hacer crecer el estado y los impuestos.

Política Fiscal comparada

El déficit fiscal total  de 6.6% del PBI con que se inició esta administración creció descontroladamente en los últimos  años. 

Pasó de 1.3% del PBI en 2010 a 6.6% en 2015, en tan solo cinco años aumentó 5.3 puntos algo que fue mas del doble del déficit fiscal promedio de los países emergentes de ingresos medios en ese mismo período (+2.5 puntos del PBI) y mucho mayor al aumento del déficit de los países de la región (4.4 puntos del PBI). En ningún país del mundo el déficit fiscal creció tanto como en la Argentina en ese período.

Para 2017  se estima un crecimiento del PBI de 2.7% tras una baja de -1.8% en 2016 lo cual no siempre es bien valorado en su justa dimensión,  y un déficit fiscal en 2017 de 7.4% del PBI que compara muy desfavorablemente con el  2.5% promedio en los países emergentes de ingresos medios (excepto Venezuela). 

Presión tributaria

La presión tributaria (el peso de los impuestos)  es enorme, llega al l 34.0% del PBI (más de 5 puntos superior a la carga impositiva de los países de la región  que promedian un 27.7% del PBI.

Brasil tiene 2 puntos menos de presión tributaria que la Argentina (31.7% del PBI).

En Chile la presión tributaria es de 24% del PBI, en México a 23.2% y en Uruguay es de 28.7%.

Todos estos países son  los que la Argentina tiene que competir para conseguir inversiones.

Pero no solo eso, la carga impositiva en conjunto con la política monetaria recesiva para contener la inflación y cierto atraso cambiario que puede comenzar a percibirse genera un incremento de costos internos que no crea el mejor panorama para conseguir inversiones provenientes del ahorro nacional y menos aun nuevas inversiones extranjeras.

Sector Externo

Las reservas actualmente llegan casi a los US$ 40.000 millones y se han comprado US$ 10.000 desde que asumió la nueva administración.

En diciembre el problema era resguardar los pocos dólares que había, ahora hay una sobre oferta de dólares porque

  1. Se emitieron – como explicamos mas arriba-  bonos en pesos a tasas del 15% anual por plazos largos y los compradores los adquieren vendiendo dólares. El que se ofrece 15% a largo plazo fue comprado en un 77% por vendedores de dólares que van a parar al BCRA. Esto aumenta las reservas y es un signo de confianza muy fuerte.
  2. No obstante  Implica una presión a la baja sobre el dólar porque la oferta es mayor, pero la inversión genuina de largo plazo en industrias y servicios no se ha iniciado.
  3. Es una posibilidad que el dólar pueda bajar a niveles incompatibles con la política monetaria y el BCRA tenga que intervenir porque no se puede permitir una apreciación del peso luego de haber pagado tanto costo por la devaluación. Sin embargo es una nueva tendencia a la que hay que agregar que la cosecha de trigo será record, una mejor campaña

En cuanto a las inversiones productivas de largo plazo, cabe destacar que a pesar  que las medidas adoptadas por la nueva administración tanto en lo macroeconómico cuanto en lo político son bien valoradas por los potenciales inversores, en los contactos con los decididores norteamericanos hemos observado que aun pesa la duda del funcionamiento de las instituciones, que si bien ha sido ajustado en forma bastante drástica aun no ha creado un campo propicio para decisiones de envergadura desde el sector privado, donde los proyectos son analizados cuidadosamente y a largo plazo.

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El mercado estima, según la curva de venta de dólar futuro un dólar de 17.16 para mayor 2017, lo cual asume una proyección de  inflación anualizada de 23% convalidando las expectativas de las autoridades monetarias.

Los potenciales inversores aun ¨no han puesto el dinero en el mismo lugar que sus palabras¨ como se dice en EE.UU.

Conclusión

La nueva administración intenta aumentar el consumo incrementando el gasto – como jubilaciones en más de un punto del PBI de manera permanente –  lo que naturalmente conspira contra  el ahorro. Con la situación actual y el camino que se ha adoptado para aumentar la inversión – que hoy es muy baja – se requiere endeudamiento externo.

Cuanto más gaste el sector público, mayor será la necesidad de conseguir financiamiento externo para la inversión en un medio ambiente en que se debe competir por esos fondos con países que hoy tienen economías ordenadas y marcos institucionales más previsibles que los de Argentina.

Todo lo anterior indica que el camino es muy complejo.

Tradicionalmente, el gasto de los gobiernos en la Argentina aumenta en los años de expansión económica, pero también aumenta en las recesiones para intentar hacer una política anti cíclica pero siempre fracasa.

En la Argentina el gasto público sube siempre.

Si no se modifica prudentemente la  política fiscal,  aprovechando el cambio que propone la nueva administración será muy difícil iniciar un crecimiento razonable. 

La moderación, el gradualismo fiscal se utiliza con un nivel de impuestos muy altos y de gasto público elevado y en consecuencia en 2017 habrá una leve reactivación con una importante baja de la inflación. Pero esa recuperación no sería permanente sin corregir seriamente el déficit fiscal.

El crecimiento de mediano plazo necesita como su pilar  aumentar la inversión. Para ello se requiere aumentar la tasa de ahorro interno, es decir hacer que el gobierno baje sus gastos, aumentar el ahorro público y el ahorro privado.

La reducción del peso del Estado en la economía es clave como un elemento necesario para lograr concretar inversiones sin necesidad de tener que recurrir a las típicas prebendas como exenciones fiscales y  medidas proteccionistas para ciertos sectores. 

 

 

La nueva administración colocó sus expectativas por encima de sus destrezas. Hubo que recalcular.

Suponer que en menos de cinco o seis años la economía se habrá recuperado lo suficiente como para bajar los niveles de indigencia y pobreza por debajo del  5/8%, que la inflación será sustentable y de solo un dígito anual, que las Pymes producirán a pleno y se multiplicarán haciendo  que la población en todo el país perciba una aceptable  tranquilidad en cuanto a sus ingresos y estabilidad laboral con  consistentes prestaciones estatales como salud y seguridad, y que tendremos superávit comercial fortalecido es realismo mágico.

Reconstruir tierra arrasada toma tiempo.

Nuestros clientes deben saber que quedan años de dificultades por delante, con tasas altas y positivas, ventas volátiles, financiación extensa y abastecimiento caro porque  esta administración debe reducir el impuesto inflacionario achicando un enorme e inelástico gasto público que genera un déficit enorme provocado tanto por bajos  ingresos como elevados gastos.

Los ingresos solo se incrementarán lentamente a medida que la actividad económica impulsada por la demanda agregada y la inversión genuina generen mas impuestos reales por volumen de actividad, porque no es posible cubrir un déficit de mas del 7% del PBI con nuevos impuestos.

Si no se reduce  el gasto, la presión impositiva seguirá asfixiando al sector privado, quitándole capacidad de consumo y ahuyentando las inversiones. Con esta presión  no habrá inversión privada.

Hacia donde se orienta la actual administración

Lo que esta administración intenta hacer, en medio de toda clase de tironeos corporativos es bajar el gasto público tan prudentemente como sea posible, reducir el impuesto inflacionario y la carga tributaria y expandir el sector privado en forma equitativa, distribución que hasta el momento no es tan exitosa.

Si se financiara  con deuda interna armando un festival de bonos  en el mercado doméstico,  se empuja al sector privado fuera  del mercado crediticio, afectando el consumo y la inversión, generando recesión y aumentando más  el déficit porque a mayor deuda más intereses.

Se puede financiar con deuda externa, nuestra especialidad de un siglo entero que por suerte la administración anterior no pudo hacer. En el corto plazo el gasto público financiado con deuda externa reactivará la economía porque el estado consume sin quitarles recursos al sector privado, pero a la larga hay que pagar los intereses, aumenta la carga tributaria y volvemos a donde comenzamos hace 70 años.

Financiar el gasto público emitiendo moneda, es contradecir la actual política monetaria contractiva que reduce la inflación,  y hacer eficiente un gasto público enorme no es posible, esa receta fracasó muchas veces.

Por lo tanto lo que esta administración intenta hacer es bajar el gasto público tan prudentemente como sea posible, reducir el impuesto inflacionario y la carga tributaria y expandir el sector privado en forma equitativa. Algo muy complicado y de largo plazo.

Lo comprometido y lo logrado

Si se analiza lo comprometido y lo logrado sería injusto no reconocer un profundo cambio en la orientación económica general, en las imaginativas soluciones para quitar las diversas y malintencionadas trabas que dejó la administración anterior,  en la forma en que se ha reposicionado al país ante los centros financieros internacionales, el prudente y paulatino sinceramiento de la información para la población (los operadores internacionales ya habían descontado hace años la situación global) y un cambio de estilo que – aunque subjetivo –  genera mucha mas confianza que la administración anterior.

Sin embargo las metas de inflación fueron elaboradas en momentos en que no se contaba con suficiente información sobre el déficit, su composición inelástica más la deuda que hay que incorporarle, y con el excesivo optimismo de quienes no manejan a fondo todos los resortes de la política.

El resultado ha sido la necesidad de la nueva administración de revisar severamente sus planes e iniciar una versión 2.0 de su programación, aceptando que el déficit fiscal no se cubrirá en forma sencilla con una explosión productiva sino con un prudente programa de mayor demanda agregada con inversión genuina y un cierto endeudamiento externo inicialmente, mas un lento crecimiento posterior. Tomar deuda externa es el  único recurso que la administración anterior no pudo utilizar porque afortunadamente por su mala praxis nadie le financió nada desde el exterior, caso contrario la situación hoy sería mucho peor.

Inflación

La nueva información del INDEC se hace  con una muestra en 42 centros urbanos agrupados en 6 canastas regionales y se compone de 520 variedades para cada una de las 6 canastas regionales. Evidentemente, es imposible hacer eso desde el sector privado, y cualquier intento en ese sentido tiene limitaciones.

Esa metodología ofrece un Índice de Precios que puede ser positivo o negativo respecto del mes anterior y sin duda es información imprescindible para conocer la evolución de los precios en su conjunto y entre si, es decir los precios relativos. Muy pocas informaciones son de mayor utilidad para conducir la economía.

Sin embargo, cabe preguntarse si ese único índice es una información de alguna utilidad para la gente común. No lo es en absoluto.

Debemos recordar que luego de la comida y el sexo, la economía es lo mas importante para el ser humano, pero si la población es informada que a nivel de todo el país la inflación ha sido de 1.5% ó 3.8% se le habrán proporcionado datos inútiles para su vida diaria, porque quienes no puedan comprar los alimentos básicos para cubrir sus necesidades de calorías (la Canasta Básica Alimentaria) son muy pobres, y quienes no pueden comprar alimentos, otros productos y servicios básicos como ropa y transporte (Canasta Básica Total) son pobres.

Estas personas en Argentina son 1 de cada 3.

Cuando se calcula la inflación,  la tasa para estas personas es mucho mas alta que el 1.5% porque mas del 70% de sus ingresos se destina a alimentos y transporte y estos aumentaron mucho mas que el porcentaje global del INDEC. El aumento de Alimentos y Bebidas (variación mensual 4%), en el rubro Aceites (variación mensual 3.3%), en Indumentaria (variación mensual 3%) y Equipamiento del Hogar, (variación mensual 2%).

Esto impacta mucho más porque debe calculare sobre el 70% del ingreso.

La clase media – media y media baja fue muy castigada en septiembre y lo que va de octubre porque el aumento de los precios de alimentos, bebidas, y artículos de limpieza superó en muchos casos largamente el 10% en los puntos de venta supermercadistas.

Por otra parte los precios relativos aun ofrecen una importante distorsión según el canal de distribución a causa de la cartelización de los supermercados grandes y sus subsidiarios menores que resisten fuertemente mantener los precios y no se muestran dispuestos a negociar con la administración.

Nivel de empleo.

La creación de empleos se detuvo por completo a partir del año 2012, cuando se agotó el modelo ¨de inclusión¨. El  empleo asalariado privado es hoy de 6,5 millones de puestos de trabajo desde hace cuatro años sin crecimiento –  solo 0.4% –  desde enero de 2012 hasta la actualidad.

Pero la administración anterior para esconder el problema del sector productivo para generar empleo, inició un frenético plan de contrataciones y crecimiento del empleo público. En el mismo período los empleados estatales totales (nación, provincias y municipios) pasaron de 2,8 millones hasta 3,5 millones. O sea que mientras el sector privado no logró incrementar el empleo, el sector público aumentó su plantel en un 25%.

Pero, lamentablemente los 3,5 millones de empleados públicos que informa el Ministerio de Trabajo son más. La administración anterior ha generado relaciones laborales subrepticias bajo modalidades de precarización laboral. Es decir que el total de empleados públicos se encuentra muy por encima de la cifra informada, aunque no pueda estimarse con exactitud en qué cantidad. Es sorprendente que mientras el sector privado detuvo el proceso de generación de empleo genuino, el sector público aumentó sus recursos humanos en un cuarto de lo existente a inicios de 2012.

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Sector Externo

El llamado tipo de cambio multilateral mide el precio de los bienes y servicios de nuestra economía con respecto a los de los países con los cuales se realizan transacciones comerciales.   Al asumir la nueva administración el tipo de cambio multilateral se encontraba en 0,95, es decir, que existía un atraso cambiario peor que en la convertibilidad.

La liberación del mercado y el cambio de valor del peso tuvieron como objetivo mejorar este índice que llegó a un pico en marzo cuando se ubicó en 1,26, con un dólar en $16,09.

Desde aquel momento el precio de la moneda estadounidense comenzó su caída hasta cotizar a $14,10. Hoy, la divisa cotiza a $15,47.

Las razones del aumento del tipo de cambio son la disminución de la tasa de referencia del BCRA (los famosos LEBAC), actualmente en 26,75%, y el final de la cosecha gruesa lo que desaceleró el ingreso de divisas.

El blanqueo de capitales todavía no no arrancó y eso  influye para que el peso se deprecie 9,8% en cuatro meses.

De todos modos, la entrada de capitales destinados a la  deuda pública (elemento que será relevante por algunos años más) le pone un techo al dólar. Aunque el peso se haya estabilizado desde la salida del cepo, en términos interanuales, todavía es un 21,1% más favorable para el comercio internacional.

Cambios de tendencia en la economía de Argentina

Se ha llegado a  un punto de inflexión en cuanto a la  actividad y la  inflación.

El PBI cayó 1.7% interanual en el primer trimestre y la inflación acumulada llegó al 25%, pero  hay cifras que son positivas. En agosto bajó – como dijimos –  la tasa de inflación al 0.2% y septiembre estará por debajo del 1.0% mensual.

Simultáneamente, hay indicadores en materia de actividad que cambiaron radicalmente su tendencia, observándose en la mayoría de los indicadores parciales del nivel de actividad mejoras en la variación mes contra mes previo.

El PBI del segundo trimestre también cambió la tendencia, cayó  -3.4% con respecto a igual trimestre del año pasado y -2.1%.

La composición del PBI del segundo trimestre muestra  elementos muy positivos:

  • el consumo privado no bajó en el segundo trimestre y  tuvo una variación interanual nula y en el mes contra mes mejoró con una suba de +0.5% en respecto del primer trimestre)
  • la baja trimestral del PBI (-2.1%) ocurrió porque los volúmenes exportados disminuyeron ya que se había exportado  mucho en el primer trimestre cuando los acopiadores y productores atrasaron los ingresos de divisas a finales de 2015 y liquidaron todo lo que tenían en el primer trimestre de 2016 aprovechando la devaluación
  • el consumo fue menor en el segundo trimestre -1.0% con respecto al primero (1.5% interanual) por la baja de los pagos de la nueva administración al sector privado pero habrá una variación positiva en el tercer y cuarto trimestre del año.
  • En el cuadro puede verse la tendencia constante a la baja de la inflación a pesar de no contarse con ninguna colaboración del sector privado

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  • La industria según FIEL, bajó 0.8% en agosto respecto a julio pero con un aumento en el tercer trimestre, tras un año de baja.
  • El índice Construya bajó en agosto contra julio, pero subió en el tercer trimestre 5% respecto del segundo.
  • Aumentaron los permisos de edificación y los despachos de cemento con su primera variación interanual positiva en agosto.
  • Las ventas minoristas según CAME aumentaron en julio y agosto +0.4%
  • Las cantidades vendidas en supermercados y shoppings en el mes de julio subieron +2.3% y +3.2%.
  • En el mes de septiembre, la confianza de los consumidores registró una mejora de 1.6% respecto de agosto.

La economía habría revertido la tendencia entre mediados de agosto y mediados de septiembre. Proyectamos una variación prácticamente nula o de 0.2% del PBI en el tercer trimestre respecto del segundo, ajustada estacionalmente.

La variación interanual volverá a ser negativa (del orden de 2.8%).

 Que pasará hasta fin de año

Habrá una recuperación en el trimestre y comienzos de 2017. Se está dando  una política fiscal con aumento del gasto público en obras de infraestructura, planes sociales, transferencias de fondos a provincias y una mejora del poder adquisitivo del salario por la desaceleración de la inflación, unos pocos  capitales blanqueados,  algo de inversiones privadas, una muy buena cosecha, menores tasas de interés y buenas perspectivas en Brasil. El año va a cerrar con una caída del PBI de -2.0% que deja un arrastre estadístico nulo para el año entrante.

 Inflación

La inflación ha existido durante décadas como consecuencia de

  • Un gasto de todos los gobiernos (desde el mismo nacimiento como nación/estado) siempre superior a los ingresos, algo que ha ocurrido permanentemente (con una breve, casual y externamente causada interrupción en 2005 a 2007). Ese exceso de gasto  ha generado un déficit fiscal crónico ( actualmente enorme y aun creciente)
  • Ese déficit se ha cubierto con emisión monetaria o con endeudamiento externo e interno en ciclos recurrentes
  • Un sistema impositivo imprevisible, obsoleto, regresivo e injusto que genera una incertidumbre constante al sector privado (con excepción del sistema financiero).
  • La cartelización implícita y en oportunidades explícita de las 70 empresas que controlan los precios de los productos de consumo masivo
  • La desproporción entre la capacidad negociadora de las grandes empresas y las Pymes para establecer los precios de los insumos
  • Un mercado muy pequeño que imposibilita el desarrollo. Si 772.000 de los habitantes (32,2%) y 2.022.000 de familias (23,1%) en todas las ciudades del  país son pobres y que 1.705.000 de las personas  (6,3%) y 425.000 de hogares (4,8%) en los aglomerados urbanos son indigentes muestra claramente que el mercado interno no está en condiciones de generar la actividad necesaria para desplegar ninguna clase de ahorro destinado a la inversión productiva por lo cual a la nueva administración no le quedan mas opciones que recurrir al endeudamiento externo.

 A contramano del mundo

  • Karl Marxescribió que el capitalismo inevitablemente hacía a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. Pero cuando Marx murió, el inglés promedio era tres veces más rico que cuando él nació, 65 años antes —nunca antes había la población experimentado algo así.
  • Vamos a 1981. En ese entonces, nueve de cada diez chinos vivían en la pobreza extrema; ahora solo uno de cada diez vive así.
  • En ese año, solo la mitad de la población mundial tenía acceso a agua potable. Ahora, 91 por ciento de la población lo tiene. En promedio, eso significa que 285.000 personas adicionales han adquirido acceso al agua potablecada día, durante los últimos 25 años.
  • El comercio globalha conducido a una expansión de la riqueza de tal magnitud que es difícil de comprender. Durante los 25 años desde que se acabó la Guerra Fría, la riqueza económica global —o el PIB per cápita— ha aumentado  tanto como lo hizo en los 25.000 años anteriores. No es coincidencia que dicho crecimiento haya venido de la mano del gobierno por la gente para la gente.
  • Desde que se acabó la Guerra Fría, la pobreza extrema ha caído de 37 por ciento a 9,6 por ciento —se encuentra en un solo dígito por primera vez en la historia, excepto en Argentina donde este año un 32,2% no llega a recibir los suficientes ingresos como para cubrir sus necesidades básicas y, por lo tanto, cae por debajo de la línea de pobreza.
  • Se tratan de 8,7 millones de personas de las 27,2 millones en los 31 aglomerados que el Indec releva. Si este número se extrapola al total de la población, se puede concluir que son alrededor de 13 millones los argentinos que son pobres.
  • Dentro del 32,2% que no llegan a cubrir la canasta básica total (y por ende caen debajo de la línea de pobreza), un 6,3% son indigentes, es decir, no alcanzan a recibir ingresos suficientes para acceder a la canasta alimentaria. Del relevamiento que hace el organismo de estadísticas, este 6,3% equivale a 1,7 millones de personas.
  • Esto no ha sucedido mediante la destrucción de la clase media occidental. Los tiempos han sido difíciles desde la crisis financiera, pero a pesar de todo lo que se dice acerca de los estadounidenses “que se quedaron atrás”, el ingreso medio para los hogares de ingreso bajo y medio en EE.UU. ha aumentado en un 30 por ciento desde 1970.
  • Y esto excluye todas las cosas a las que no se le puede poner un precio, como los avances en la medicina, unos 10 años adicionales de expectativa de vida, el Internet, el entretenimiento masivo, y aire y agua más limpios.

 

Hacia donde apunta la nueva administración versión 2.0

Con estas condiciones la nueva administración ha iniciado un lento proceso para reducir la inflación varias  etapas:

  • una monetaria inmediata que ya comenzó a dar los lógicos resultados de reducción inflacionaria, endeudamiento cuasi fiscal y recesión
  • la siguiente de un endeudamiento externo tan controlado como resulte posible para reducir el déficit y
  • finalmente un impulso a la actividad económica que resulta la de más largo plazo y la que requiere mayor inteligencia porque no hay ahorro interno. Los ahorros de los argentinos están en el exterior y el resultado del blanqueo por muy positivo que resulte será solamente una forma de recaudación, porque nada será repatriado hasta tanto las condiciones de equilibrio de las condiciones internas lo justifiquen, algo que tomará mucho tiempo si alguna vez ocurre.

En su momento les informamos que la tasa de inflación núcleo estaba bajando y que desde agosto se estabilizaría en una cifra inferior al 2% y que con un programa monetario como el instalado podría llegar a resultar inferior al 1% mensual en 2017 cifra que anualizada sigue siendo de dos dígitos. Si bien morigera expectativas no es algo deseable en ningún país del mundo occidental. Sin embargo esto ocurrirá si se logran controlar las presiones corporativas de los sindicatos para reabrir paritarias y si se consigue reducir o al menos reorganizar los subsidios tarifarios aun vigentes. Eso aun no ha ocurrido de modo que las expectativas quedan abiertas.

La política monetaria ya ha hecho lo suyo y más no puede hacer para que la inflación sea menor al 1% porque otros sectores de la nueva administración deben actuar para que el sector privado haga inversiones productivas y se vuelva más eficiente. Es decir, desovietizar la economía hoy concentrada casi en 50% en el gobierno. Pero para que eso ocurra es necesario que el sector privado tenga la certeza de no correr riesgos excesivos en su propiedad privada.

Esta fuerte desaceleración se produjo por la marcha atrás en la suba de la tarifa del gas. Pero aún sin la rebaja del gas, ambos índices (CABA e INDEC)  hubieran mostrado una variación de sólo 0.9% mensuales DECIR un fuerte descenso de la inflación, explicado principalmente por la caída de los precios de productos estacionales (indumentaria, verduras) y en menor medida por una leve reducción de la inflación núcleo.

Si bien la desinflación es notoria, la inflación es un problema. Sin el efecto de la tarifa del gas y sin la caída de los precios estacionales el índice se ubicó en agosto en torno a 1.7% mensual, algo muy inferior al observado en el primer semestre que fue 3.4% pero igual al que mostraba antes de la devaluación y de la suba tarifaria.

La inflación core es de 23% anual, igual al de  los últimos 10 años.

Esto quiere decir que  la corrección de los precios relativos fue muy exitosa y se volvió a la tendencia que traía, pero con precios reacomodados. Pero, sensatamente,  el BCRA sigue muy cuidadoso.

El déficit y porqué se lo tolera

En 2016  año no hubo ninguna clase de ajuste fiscal: el déficit fue 4% del PBI en 2015 y se proyecta 5% para 2016, el Ministerio de Hacienda dejó de lado las metas fiscales que había anunciado en enero, proyectando eliminar el déficit primario en cuatro años. Es una buena noticia, porque implica que habrá una búsqueda de alternativas que no sean la recurrencia al endeudamiento externo.

La comprobación de esto se demuestra en la estabilidad de los precios de los activos argentinos tras la presentación del proyecto de Presupuesto 2017: el rendimiento anual de los Bonos en dólares hasta el viernes era 5,07% anual, similar al 5,5% de los dos meses anteriores.

Los valores de los bonos tampoco se alteraron por qué no se eliminará el déficit fiscal primario en el gobierno de Macri. Estiman 4,2% de déficit primario del PBI para 2017; bajando a 3 por ciento en 2018 y a  2% o menos en 2019, porque un programa muy ambicioso a corto plazo sería insostenible socialmente.

Los mercados (operadores e inversores) son racionales y asumen con bastante cautela que Argentina tiene poca deuda y el mundo está dispuesto a prestarle.

El Financial Times informó que en el mundo hay US$ 13,4 billones de bonos con rendimientos negativos. Una inversión que en la Argentina se recupera en cinco años, ganando un rendimiento, en Alemania implica resignar una porción del capital en ese mismo período.

Si se reduce el déficit en forma gradual y el PBI crezca por arriba del 3%, se  seguirá tomando dinero en el mercado local e internacional por muchos años.

La deuda con el sector privado es de 24,5% del PBI, aumentará hasta 2023. pero en algún momento el mismo racional mercado exigirá que el déficit fiscal se reduzca.

Durante el mes de agosto, el déficit fue $37.233 millones, 104%  superior en relación a igual mes de 2015.

De acuerdo a la nueva metodología de cálculo de la Secretaría de Hacienda del Ministerio de Economía, que regulariza las distorsiones de la administración anterior se han decidido excluir los ingresos por las rentas del Banco Central y del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, que en julio alcanzaron  $43.275 millones, la mayor parte ($37.500 millones) correspondiente a las utilidades del BCRA.

Tomando en cuenta  los ingresos por las rentas financieras percibidas, el resultado financiero de agosto totalizó un déficit de $1.275 millones en lugar de los $37.233 millones.

El gasto creció  en agosto 38%, un aumento que fue  superior los ingresos  que crecieron 26%, afectados por fondos enviados a las provincias. La brecha observada entre el ritmo de crecimiento de gastos e ingresos es diferente al del  primer semestre en el que los dos registraron una expansión similar, en torno al 27%.

Hubo un fuerte crecimiento de las prestaciones de la seguridad social y de los subsidios de carácter social, y un gran aumento de las remuneraciones.

Las prestaciones de la seguridad social ($56.113 millones) crecieron un 39%, debido tanto al aumento de ley de los haberes jubilatorios como el aumento de la cobertura a que ha dado lugar la última moratoria previsional.

Esto tuvo un peso muy elevado en agosto con 13 de los 38 puntos de aumento del gasto primario (poco más de una tercera parte).

Los pagos de ayuda a vulnerables del  sector privado ($43.464 millones) crecieron un 43%, con un incremento de 55% en aquellas de carácter social instrumentadas a través de la ANSES, y los subsidios económicos subieron un 29,5%.

El gasto en salarios del gobierno aumentó 48%, en comparación con un alza de 33% en el acumulado del año, lo cual se debe a factores coyunturales y no a un cambio de tendencia.

Finalmente, las transferencias a las provincias y la inversión real directa experimentaron alzas de 20% y 17%, respectivamente.

 En línea con el presupuesto

Pese al dato de agosto, considerando el acumulado de los primeros ocho meses del año, el déficit es $184.151 millones, en línea con lo proyectado en el Presupuesto 2017 para el corriente año.

El Proyecto de Ley del Presupuesto Nacional 2017 enviado al Congreso la semana pasada estima para este año un déficit primario de $373.248 millones, con lo cual lo acumulado en los primeros ocho meses representa un 49% del total.

Esto se da con ingresos primarios (sin las ficticias rentas del BCRA y el FGS) que crecen 26% en el acumulado a agosto, un número similar al estimado en el presupuesto para el total del año (27%), y con el gasto primario mostrando una variación de 29%, algo inferior a lo proyectado en el presupuesto (32,5%). De esta manera, aun teniendo en cuenta que el déficit de las cuentas públicas tiende a acentuarse estacionalmente en el último tramo del año, la dinámica fiscal observada hasta el momento resulta consistente con el objetivo planteado de alcanzar un déficit equivalente a un 4,7% del PBI en 2016.

El gráfico muestra claramente la tendencia decreciente.

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Mejora la balanza de pagos

Impacta como se revirtió la cuenta capital

En el segundo trimestre, la cuenta financiera registró superávit superando los egresos en la cuenta corriente del balance de pagos.

En el segundo trimestre, hubo un déficit de USD 2.679 millones, USD 354 millones mayor al mismo período del año pasado.

El saldo negativo fue por los egresos por pago de deuda (USD 2.662 millones), mientras que la balanza comercial de bienes y servicios mostró un superávit de USD 36 millones.

El saldo negativo fue cubierto con creces por un saldo positivo registrado en la cuenta financiera (USD 3.871 millones), solventado principalmente por el ingreso neto de capitales por parte del sector público (USD 8.485 millones). Esto generó un incremento de las Reservas Internacionales en el trimestre de USD 1.074 millones que no deben considerarse inversiones permanentes.

En lo que respecta a la balanza comercial de bienes, se registró un incremento del superávit con respecto al mismo período del año pasado, a pesar de los precios de importación.

Las exportaciones bajaron 7% respecto de igual período del año pasado, debido a la fuerte caída en los precios de exportación, mientras que las cantidades se mantuvieron constantes.

Por su parte, las importaciones también registraron un deterioro, en este caso del 8% atribuible a la recesión de la que se está comenzando a salir.

Por su parte, la cuenta de servicios registró cierto deterioro, a causa de turistas argentinos que viajaron al exterior, debido al atraso en el tipo de cambio.

Por otro lado, se registró una reducción en el déficit de la cuenta rentas, explicado por menores giros  por utilidades y dividendos.

En el segundo trimestre del año se observó un saldo negativo de la cuenta rentas por USD 2.662 millones, mostrando una disminución en el déficit de USD 218 millones con respecto al mismo período del año pasado. La mejora se explica por una reducción en los egresos  Balance de Pagos

De esta manera, el superávit de la cuenta capital fue suficiente como para cubrir el saldo negativo de la cuenta corriente, e incrementar las reservas internacionales en más de USD 1.000 millones.

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 Para lo que resta del año puede esperarse cierta moderación en el ingreso neto de capitales externos, junto con una mejora en el balance de bienes, extendiéndose la actual tranquilidad cambiaria en los próximos meses.