Se está emitiendo demasiado para financiar el déficit fiscal y transformar la deuda externa a pesos.

Está finalizando el primer cuatrimestre de 2017 sin alternativas dignas de ser destacadas. La recesión sigue con un nivel de PBI parecido al del 2011 y con una inflación en descenso forzado a un alto costo en cuanto a actividad pero que es aun alta y rebelde. Si a esto se le agregan las expectativas por las elecciones cada vez más cercanas la situación general es compleja porque en caso de que la actual administración pierda en la Pcia.de Buenos Aires contra una oposición populista generaría un fuerte estrés tanto para administrar el gobierno cuanto para la visión desde el exterior.

Hoy la economía es recesiva con alta inflación y elecciones en medio del reordenamiento de los graves desajustes macroeconómicos perpetrados por la anterior administración.

Esta administración ha decidido aplicar una política monetaria de metas de inflación para reducirla y utilizar una política fiscal con mucho gasto para que no decaiga aún más la ya deprimida demanda doméstica financiando todo con deuda externa.

Ese pragmático y heterodoxo accionar genera algunos problemas en el corto plazo porque se trata de fomentar la demanda doméstica pero al mismo tiempo mantenerla bajo control para no impactar la inflación y naturalmente, la reactivación es mucho menor que en otros ciclos donde no se acelera con el freno colocado.

Tal vez un tanto exageradamente esta administración se ha enfocado en lo que supone un problema electoral expandiendo la política fiscal, es decir, sin restringir los gastos, y eso incrementa la necesidad de financiar gasto público.

Saludablemente no utilizan financiamiento del BCRA (usando reservas internacionales y emisión de moneda) y tampoco le quitan demasiados recursos al sector privado mediante grandes emisiones locales de bonos para financiar el déficit fiscal. Esta administración está siendo muy eficaz para conseguir recursos en los mercados financieros internacionales aprovechando las bajas tasas de interés y exceso de ahorro en el mundo aun pagando más de 3% que Bolivia.

Hasta Santa Cruz quiere colocar deuda (y quizás pueda!) en medio de su crisis financiera.

Mucha emisión monetaria aparentemente.

Cuando se establece un precio al dinero (la tasa de interés) la cantidad de pesos en circulación lo define el sector privado o sea que lo fijan otros que la administración.   En abril 2017 y tal como están los precios relativos el sector privado no quiere todos los pesos que la administración está forzada a emitir al transformar el endeudamiento externo en pesos.

El sector privado no quiere todos los pesos que el BCRA emite y termina colocándolos (en realidad le presta los pesos al BCRA) obligándolo a emitir más deuda (LEBAC/ Pases) para esterilizar los pesos sobrantes del mercado monetario.

Cuando se establece una política monetaria de metas de inflación siendo la variable relevante la tasa de interés y no tanto la base monetaria (que no puede ser controlada con esa política) no debería existir la necesidad de emitir moneda, pero nuestra macroeconomía tiene un enorme déficit inelástico y no queda más remedio que seguir emitiendo para financiarlo y no es poco a financiar, se llegará a $170,000 M en 2017.

Además hay que emitir pesos para comprar las  divisas que consigue el Tesoro Nacional al tomar dólares y vender esas divisas al Banco Central para  conseguir pesos para financiar jubilaciones, obra pública, subsidios sociales, y desarreglos de tarifas.

Hay que emitir para el Tesoro para financiar el déficit y para comprar los dólares que se consiguen prestados porque de otro modo el dólar estaría a menos de $14 pesos. Todos los pesos que emite el Central no son totalmente demandados por la sociedad y el mercado los coloca a la tasa alta de interés de LEBACS o pases.

En doce meses se emitieron para cubrir el déficit y todo lo antes mencionado más de $231.000 M por compra de dólares al Tesoro y $150.000 M para cubrir algo del déficit.

Pero como en medio de la recesión el mercado solo quiso $200.000 M, hubo que colocar LEBAC y Pases por $250.000 M con lo cual los LEBAC y Pases aumentaron muchísimo: de $480.000 M hace un año a $880.000 M en abril 2017 esto significa claramente que el endeudamiento interno aumentó 90% en un año y ahora es más del 112% de la base monetaria.

Nuestro mercado de capitales es prácticamente inexistente debido a medio siglo de inflación la administración coloca deuda tanto en dólares como en pesos para soportar el déficit fiscal con deuda externa que es obtenida en divisas. Se toma deuda en pesos pero en gran medida son fondos especulativos (“carry trade”) es decir, son ingresos de dólares cambiados a pesos para aprovechar el diferencial de tasas.

Pero se arrancó de un bajo nivel de deuda (porque a la Administración anterior no le prestaba nadie, a Dios gracias) hoy se puede recurrir al endeudamiento externo sin acercarnos a zonas peligrosas todavía.

Los dólares que ingresan  no son todavía  Inversiones Extranjeras Directas Productivas – algo casi inexistente aun – sino préstamos que  generan mucha  oferta de dólares haciendo bajar el dólar y reduciendo el precio de las importaciones, los viajes por turismo y el atesoramiento en activos externos, deporte nacional por excelencia que está muy lejos de reducirse. Como se puede ver la situación es compleja para que la actividad nacional reaccione rápido.

Política monetaria contrapuesta con la Política Fiscal

Hoy la política fiscal de gastar mucho para estimular la demanda doméstica (consumo e inversión) se frena con una política monetaria de tasa de interés muy alta para bajar la demanda doméstica y reducir la inflación.

Por eso el efecto ¨mayor demanda¨ (del gasto) de la política fiscal es, contrarrestado por el efecto contrario de la política monetaria, por lo que, el efecto expansión es menor en el corto plazo con esta política monetaria. El impacto siempre positivo de la política fiscal expansiva sobre la actividad y el empleo será mucho menor que en otras oportunidades contra cíclicas de recuperación. Por eso el crecimiento de PBI para este año será de poco 2.5 /3% aunque hay opiniones diversas, bien fundamentadas que esperan más, casi 4%, pero no es serio colocarse en una predicción cierta.

La salida de la recesión es lenta, mucho más de lo esperado y la administración actual tiene apuro electoral y en consecuencia actúa buscando que aumente la inversión privada de mil maneras buscando una mejora de competitividad genuina.

Pero en el corto plazo, la urgencia es reactivar el consumobuscando un arranque en los trimestres que vienen, el gobierno acelera la obra pública, dice que ejecuta la Reparación Histórica, algo que no es cierto,  frena el aumento del transporte público, repone las ventas en cuotas sin interés, relanza el PROCREAR y habilita desde los bancos públicos el crédito hipotecario.

Esta concentración de gasto y crédito público puede eventualmente mover el consumo pero si el gasto público fuera un motor para reactivar, en todos estos años de expansionismo fiscal la economía argentina no  hubiera estado estancada sino en un boom de actividad.

Aumentar los planes sociales, acelerar la obra pública, relatar sin hacer nada sobre  la reparación histórica a jubilados  – un novedoso mundo de realismo mágico al mejor estilo de la administración anterior –   transferir fondos a provincias, generar  la idea de un boom de préstamos hipotecarios, anunciar nuevos préstamos subsidiados, y hasta animarse un poco a los controles de importación es algo de show off que se parece demasiado al esquema pro consumo Kicillof.

En resumen:

Estas medidas contradictorias impiden la  recuperación rápida del PBI y del empleo, por mucho que se relate,  porque hay una  política fiscal a puro gasto y una política monetaria tipo Paul Volcker que en argentina con el  problema  de manejar las necesidades de financiamiento del sector público con deuda externa nos llevó a un dólar muy barato que baja el precio de los bienes y servicios importados y en definitiva puede llegar – aun no ocurre en gran medida – a generar mucha demanda de bienes de consumo extranjeros en contra de reactivar la producción local.

Parecería que – tal como están las cosas – aumentar el gasto y el déficit público para reactivar la economía doméstica por puede llegar a aumentar la demanda de importaciones. Por eso la demanda de productos nacionales, que es lo que suma para el PBI aumenta menos y las exportaciones tampoco están favorecidas, por la pérdida de competitividad de la producción local.

Las dos políticas – monetaria y fiscal – opuestas entre sí pueden dar con seguridad resultados positivos en el mediano plazo pero considerando que esta administración tiene otras urgencias parece dudoso que les favorezca electoralmente. Tampoco pueden ser mantenidas mucho tiempo porque no se puede aumentar demasiado el endeudamiento externo junto con la deuda cuasi – fiscal, palabrejas que quieren decir el costo que se paga por esteriliza dinero con pases y/o Lebacs.

Resultados sobre la inflación

El IPC será  mucho más bajo hacia fin de año sin alcanzar la meta del 17% de tope para este año que plantea el equipo económico  porque  para llegar a ese objetivo, la inflación mensual restante debería ser menor del 1% mensual durante el 2do semestre de este año.

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Pero como habrá incrementos en el precio de los servicios públicos es improbable que eso ocurra. Puede llegarse a 22/23 % que de por sí sería una reducción de casi el 50% respecto de 2016.

Según datos del INDEC, la inflación núcleo ha permanecido en un promedio mensual del 1,7%. En la Ciudad de Buenos Aires, el panorama la inflación núcleo aumentó en promedio en los primeros tres meses del año respecto a lo que fue el promedio del cuarto trimestre de 2016. Esto, sumado a una nueva ronda de ajustes de tarifas que se está llevando a cabo a lo largo del año, provocará una suba del nivel general de precios superior a la pauta, algo con el proceso necesario para cumplir con la meta que tiene el Banco Central hacia fin de año: como máximo del 17% interanual.

El crédito y la liquidez tienen poca influencia sobre la inflación porque la intermediación financiera en las operaciones comerciales es muy bajo, es decir que las empresas PyME no toman crédito bancario por el alto costo y reducen inventarios. El tipo de cambio no puede ser utilizado porque el atraso cambiario afecta directamente la rentabilidad del sector transable de la economía, retrasa la llegada de inversiones extranjeras y deriva hacia un ajuste cambiario abrupto más adelante que impactaría en el nivel de precios.

El precio del dólar es descendente en los últimos meses colocando el nivel de tipo de cambio real muy por debajo del que se había alcanzado inmediatamente después de la salida del cepo cambiario. Si aún muestra un nivel aceptable es gracias al fuerte proceso de apreciación de la moneda brasilera.

El peso de la política monetaria recae sobre el canal de las expectativas respecto de las negociaciones paritarias que se están discutiendo, y en algunas que ya se han cerrado, donde la política del BCRA ha logrado quebrar las expectativas inerciales. Así, contratos salariales como el del sindicato de empleados públicos de la Provincia de Buenos Aires, Comercio y Bancarios se han fijado más en base a la inflación esperada futura que a la inflación pasada.

Esto significa que la política del BCRA está funcionando. Pero ¿qué efecto tiene subir las tasas si las negociaciones salariales están ya en discusión en valores del 25%?

Si las expectativas ya dieron sus resultados por este año, el crédito es débil como instrumento y el del tipo de cambio está agotado, queda poco para hacer, por el momento, más que aceptar una inflación 2 y 4 puntos por encima del 17%. Lo más probable es un promedio de inflación mensual cercano a 1,3% a partir de mayo, y una anual del 20% a diciembre de 2017.

Las elecciones que tanto preocupan a la administación

La actual administración puede conseguir mas bancas en ambas cámaras pero nunca  llegar a la mayoría propia en ninguna de ellas, con lo cual la gobernabilidad seguirá dependiendo de negociaciones con el Peronismo, lo cual hace que en realidad no tengan – objetivamente –  importancia decisiva.

Pero ante una población de case media muy sensible, y una clase baja a la que aun no se a logra sacar del problema económico que los agobia ganar o perder la provincia de Buenos Aires, definirá el efecto “ganador” de la elección, más allá de la suma nacional de votos o de legisladores, esto ya ocurrió en 2009 cuando Francisco de Narváez se impuso sobre Néstor Kirchner y en 2013 cuando Sergio Massa lo hizo sobre Martín Insaurralde, cambiando no tanto ese presente cuanto el futuro..

Esta administración mantendrá su estrategia de “polarización”, pero en las elecciones bonaerenses, esta se atenúa. En 2009, Francisco de Narváez se impuso a  Néstor Kirchner por 34% a 32%. Cuatro años más tarde, Sergio Massa le gana a Martín Insaurralde, con 37% de los votos. Es decir que una elección de este tipo, en la cual no hay segunda vuelta, puede ganarse en la decisiva provincia de Buenos Aires con menos del 40% de los votos.

Entonces:

  1. La primera definición relevante es el 14 de junio, cuando se presentan las alianzas, y se sepa quien es la oposición real.

  1. Diez días más tarde con las candidaturas a la vista, la provincia de Buenos Aires enciende su luz y si CFK es candidata o no será una definición relevante, especialmente para ella..

  1. Las PASO son el 13 de agosto y si hay competencia entre peronistas bonaerenses será interesante ver – hacia el futuro – como su resultado incide en la elección.

Condicionamientos Políticos en la evolución en la economía. Primera semana de Abril 2017.

La sorpresiva auto convocatoria del 1 de abril  muestra la importancia que las redes sociales tienen en  la realidad política casi tanto como en la calle.

Hay que asumir ahora – en forma incontrastable – que las redes sociales argentinas son tan poderosas como las que  operan políticamente en países con igual o hasta menor penetración, como ocurre en EE.UU. con las convocatorias contra Trump en las grandes ciudades, las protestas contra la reforma laboral en Francia o las que tuvieron lugar en Corea del Sur para despedir el a la Presidenta acusada de corrupción.

La nueva administración tiene la oportunidad de retomar con ellas la iniciativa política, lo que hay que ver es si polariza o negocia desde una posición de mayor fuerza.

El primer paro general contra esta administración  y el nuevo y un tanto deshilachado paro nacional docente de 48 horas, muestra que la espontanea marcha dió a la administración una nueva chance, pero que no le resuelve problemas.

Quedan 90 días hasta las candidaturas, el Peronismo busca unidad desordenadamente y las eventuales candidaturas de Fernández vda. de Kirchner y Randazzo, son una posibilidad que se ha abierto en el ámbito bonaerense.

La estrategia electoral de la administración es lograr que CFK compita y polarizar contra ella y por tanto se la carga de acusaciones y se lentifican los procesos.

Se puede presuponer con total certeza que no será llevada a juicio en ninguna de las cinco causas que tiene abiertas en la justicia federal hasta 2018, con lo cual no enfrentaría impedimentos para ser candidata.

Por otra parte, y en línea con la tradición local  de contar con los tribunales  apoyando a las administraciones de turno,  la justicia federal cerró la causa que afectaba al titular de la AFI (Arribas), acusado de haber recibido dinero de Odebrecht. La absolución fue del juez Canicoba Corral, el más cuestionado de la justicia federal.

Otro juez emboscado por la actual administración (Rafecas), dio un pasito a favor de los acusados del gobierno en otra acusación de corrupción. A medida que transcurre el tiempo, sin haber logrado una renovación en la justicia, la nueva administración se va viendo obligada a negociar con los mismos jueces que cuestionaba por funcionales al Kirchnerismo.

Política Exterior 

En política exterior, la administración toma posición nuevamente contra el Chavismo sin una posición firme como la que asumieron Perú y Colombia que retiraron sus embajadores. Se pusieron de acuerdo con Brasil, Uruguay y Paraguay para suspender a Venezuela (a larguísimo plazo)  si no realiza las elecciones locales que ha postergado sin fecha y no libera los presos políticos, que envejecerán en la cárcel si creen que tendrán elecciones libres.

Esta administración ejerce una diplomacia tibia y ¨pour la galerie¨  porque su prioridad está en la visita a China a fines de mayo y la posibilidad de un encuentro con Trump a fin de abril, que no pasarán de los necesarios e inútiles gestos de integración. De dinero, ni hablemos por ahora.

Política Interna 

No es menor el conflicto docente bonaerense que continúa y la posibilidad de un acuerdo está muy lejos. La gobernadora sigue la línea de polarización que se le ha ordenado. En cuatro semanas la escuela pública bonaerense tendrá clase solo uno cada cinco días, pero el acatamiento es cada vez menor. El paro nacional docente del 5 y 6 de abril que reclama la “paritaria nacional” fracasará porque la nueva administración no la convocará.

El paro general que tuvo lugar el segundo día del paro docente mostró dos facetas: un aparente alto acatamiento, porque no hubo transporte y un alto número de obreros y empleados que quisieron trabajar y no pudieron.

Un rápido relevamiento entre 20 (algo menos del 40% del total)  de nuestros clientes PyME de CABA y  el conurbano  mas profundo indicó que el acatamiento fue mínimo y en algunos casos quienes no pudieron llegar por falta de transporte pidieron compensar en forma extraordinaria para no perder salario. En una fuerte PyME  textil concurrieron los 600 operarios y empleados sin ningún ausente.

Muy por el contrario a lo que anuncian los dirigentes gremiales de textiles y calzado la concurrencia fue abrumadora  por la  satisfacción al reclamo de cerrar un poco la importación de esos productos y muy a regañadientes se detuvo la construcción, que firma un acuerdo con el gobierno y sector empresario por el cual el estado construirá 100.000 viviendas en el año.   

La economía en la primera semana de Abril 

No es razonable intentar prever con precisión la evolución de los números de la macroeconomía, pero si suponer cierta tendencia consultando con un numeroso grupo de pronosticadores autocalificados y seleccionados por el BCRA.

Este grupo supone que la inflación de 2017 se puede estimar en 21% por ciento, 4 puntos más que el tope de la meta de 17 por ciento que busca el Banco Central.

El crecimiento del PBI podría rondar el 3 por ciento.Esto es el promedio de lo que opinan 52 economistas consultados de los cuales 30 son reconocidos locales, 14 entidades financieras también locales y 8 gurúes extranjeros.

Este variopinto, multiforme y diverso grupo  estima que el tipo de cambio cerrará 2017 en 18 pesos algo que no sorprende a nadie ya que si multiplican la inflación  que ellos mismos vaticinan por el actual tipo de cambio esa es la cifra que resulta. Un tanto obvio, dejan de lado los actos de Dios, frecuentes en estas tierras.

Esperan que la tasa de sea 25%, también en línea con las metas del BCRA con tendencia a bajar al 20% a fin de año, naturalmente si se alcanzan los niveles de inflación previstos. Otra obviedad. 

 

La Política Monetaria y Financiera 

La liquidación de divisas del sector agropecuario crece por el ingreso de la cosecha de maíz y soja, y así será hasta junio presionando sobre el dólar y como también finalizó la  inmovilización de los dólares en efectivo que habían sido blanqueados en 2016 no parece ser comprar dólares una buena inversión coyuntural, al menos.

Esta mayor oferta de dólares ocurre cuando  las necesidades de pesos son bajas porque se cobran los saldos de las declaraciones juradas de ganancias y bienes personales, se reciben  adelantos transitorios e ingresos del último mes del blanqueo, y ese ingreso hace menos impactante el efecto que las ventas de divisas al mercado para financiar las necesidades de pesos.

Las provincias también venden dólares y en la medida que el BCRA no los compre en su  totalidad se sostiene la oferta y el dólar seguirá barato.

Pero el sector privado no puede resistirse (por tradición psicológica) a un tipo de cambio tan bajo y compra dólares para guardar y viajar a sabiendas que no obtendrán ganancia alguna en lo inmediato por lo cual se mantendrán los valores actuales del tipo de cambio real, estimulado por el habitual aumento en la demanda ya que comienza  la incertidumbre de los meses preelectorales.

Es un ciclo lógico, enquistado y tradicional de 40 años en argentina, que no cambiará en mucho tiempo. O nunca.

Como reaccionarán los exportadores y cuantos dólares retendrán está por verse pero hay que considerar que ellos tienen  necesidades de capital de trabajo y también que habrá bajas en el precio internacional de las oleaginosas por la elevada  cosecha en América del Sur  y como analizan ellos el equilibrio entre la tasa de interés y las posibilidades de devaluación en los próximos meses. En resumen se vendieron divisas por  US$433 millones la primera semana, la más grande venta desde la primera semana del año. 

Dólar barato 

La inflación destruye la competitividad del peso. A fines del 2015 el dólar cotizaba a quince pesos no era ilógico pensar  con 34% de inflación la cotización debiera haber estado en $20  hacia julio del 2016.

Pero Brasil, el principal socio comercial de la Argentina apreció mucho su moneda en el último año. Un Dólar costaba 4,10 Reales en enero del 2016 y cuesta hoy 3,16. Esto quiere decir que aun cuando el dólar en nuestro país esté relativamente barato, en Brasil está regalado y por lo tanto nuestra moneda comparada con esa es más competitiva.

El valor de las monedas entre si  está fijado por la oferta y la demanda, no hay un  “atraso cambiario”, porque eso ocurría cuando su valor se fijaba arbitrariamente desde el banco central, ahora hay un “dólar libre y barato”, algo muy distinto.

Cuando hay atraso ficticio la situación es insostenible y, tarde o temprano, se produce una devaluación. Sí en cambio hay un  peso más fuerte por el ingreso de divisas del comercio, la inversión o, como ahora,  por el financiamiento del déficit con deuda externa.

Además una tasa de interés alta como política antinflacionaria tiene como consecuencia un dólar más barato.

Que es mejor?

Los que prefieren un dólar a 20 consideran que protegen a la industria que compite contra las importaciones, lo que tendría  un impacto positivo directo sobre el empleo en el sector transable de la economía.Lo malo es que, si se devalúa, la capacidad de compra de los salarios que son en pesos  cae, por lo que los trabajadores que ya tienen empleo terminan perdiendo.

Obviamente; dólar más caro es igual a  salarios reales más bajos.

Además, no es posible mantener un dólar alto de manera artificial, porque ante la competencia externa más cara los precios internos aumentan y la inflación erosiona la competitividad de la moneda, como ocurrió entre 2006 y 2011.

Esta administración no se inquieta en absoluto por el dólar barato porque aumenta  la potencia de los salarios. Hay que recordar que esta administración ha hecho cualquier cosa menos un ¨ajuste¨ y sigue con una política de contención gradual del populismo.

Cualquier precio forzado a la baja de su valor de equilibrio generará un exceso de demanda de bienes con precios dolarizados, como autos, electrodomésticos, viajes y celulares, al mismo tiempo que quita demanda para la generación genuina de dólares por exportaciones no tradicionales.

Un resultado a la larga puede ser  que la economía se quede sin dólares abriendo nuevamente las puertas a la devaluación, algo muy lejano ahora.

El equilibrio, como siempre, está en el medio pero para llegar a un dólar competitivo sin la intervención del Banco Central hay que reducir primero el déficit fiscal, porque el aumento de la deuda externa baja el precio del dólar.

Sin déficit la economía puede abrirse al mundo de suerte tal que sea la propia demanda de importaciones la que se encargue de hacer subir el precio del dólar todo lo necesario para proteger a la industria nacional, de manera automática y no discrecional. Australia viene aplicando este modelo hace más de veinte años y les va bastante bien.

Aspectos Monetarios

A pesar que el dólar está presionado para seguir bajando, el BCRA aumentó la tasa anual de LEBAC a 24%  dando señales que los pronósticos de los gurúes de la city les parecen aceptables en cuanto a inflación.

La  demanda de crédito de las empresas tuvo una fuerte  caída nominal, precisamente porque  el aumento de las tasas que pagan los Bancos hizo elevar la de los préstamos comerciales y por  los adelantos de $27.500 millones y $10.000 millones por compra de divisas a provincias.  

Política Fiscal

La recaudación impositiva de marzo ascendió a 213.000 millones de pesos fue 54% superior respecto a igual mes del año pasado.28 mil millones provienen del blanqueo. Las proyecciones oficiales siempre fueron muy  optimistas, tanto que perjudicaban la credibilidad de las mismas. Pero esto no fue  así  en las proyecciones fiscales.

Los datos de febrero muestran variaciones nominales entre 2016 y 2017  en los gastos y en el resultado primario muy elevados pero en línea con lo que podía preverse.

Lo cierto es que el golpe de la elevada variación del gasto primario 39,% anual  se compensa con una mejora de la calidad de los gastos, porque si bien las mas grandes fueron prestaciones sociales 47,1%  que son  60% puntos del aumento del gasto total, los gastos de capital crecieron 64% y las transferencias a provincias esta vez fueron por el fondo de incentivo docente 9,3% del total pero muy afortunadamente los gastos de funcionamiento y los subsidios económicos bajaron mucho a 23,4 % y 25,7% respectivamente.

Por el lado de los ingresos, vienen en línea con lo previsto, de modo que la meta fiscal proyectada para el primer trimestre se cumplirá sin problemas a pesar del gasto primario todavía elevado. Para terminar, los intereses de la deuda también están en línea con lo previsto en el presupuesto y en las previsiones publicadas en febrero.

Otro punto positivo de la gestión del Ministerio de Hacienda está relacionado con el énfasis que se está poniendo en introducir reformas estructurales en el manejo fiscal. La modificación del régimen de responsabilidad fiscal es un punto muy positivo para mantener en orden las cuentas públicas provinciales.

El ministerio suscribió junto a los gobernadores de 21 provincias un acta-acuerdo que luego será enviada al Congreso para ser convertida en Ley en el corto plazo.

Nivel de Actividad

El nivel de actividad mejora de a poco.

Construcción: 

Hubo una caída interanual del 3,4%, que fue una  mejora al 12,7% de baja del año pasado, pero peor respecto del nivel de enero que había mostrado una caída de 2,4%. Los despachos de cemento (que en enero habían mostrado una suba. de 1,8% bajaron 0,8% interanual.

La obra privada arrastra muy lentamente por la caída en los márgenes del sector, con descomedidos aumentos de precios en pesos y en dólares porque empieza a normalizarse el  mercado inmobiliario pero el ADN del empresario argentino no lo lleva a producir más sino a subir los precios.

El blanqueo e hipotecas, los gastos de capital de la Nación ya llegan a un 64% más que el primer bimestre de 2016, por lo que el aumento en la obra pública paree ser cierto. El consumo de asfalto aumentó 106,5% de aumento frente a febrero de 2016.

Industria:

En  febrero la actividad industrial se retrajo 6% respecto al mismo mes del año pasado, aumentando fuertemente la caída en la medición desestacionalizados -1,4% y -2,6%, respectivamente.

La  industria mostró una caída interanual sorprendente de 9,5% pero  en enero, había mostrado una suba del 3,5%

La  contracción en la industria es generalizada: todos los sectores mostraron caída y cuatro estuvieron por debajo del nivel general (Caucho y Plástico 5,9%, Alimentos y Bebidas 4,2%, Sustancias y productos químicos 4,1% y Papel y Cartón 2,4%).

Las bajas más fuertes se dieron en la industria textil (-22,5%), la automotriz (-18,6%),  la de Edición e Impresión (-12%). la metalmecánica se desplomó un 8,5% según  INDEC.

La industria de alimentos y bebidas volvió a mostrar una caída en la comparación interanual aunque debe recordarse que febrero 2016 fue un mes particularmente alto para esta industria, debido a la mayor actividad  en la molienda de cereales y oleaginosas, dados los stocks retenidos de 2015.

La producción de carnes rojas mostró una desmejora del 3,2%. La  producción de carnes blancas aumenta y compensa con cambio de hábito creciendo en el mes 8,3%.

Panorama Internacional

Con el escenario de Dólar fuerte  y Tasas altas que generó Trump y que ahora cayó  en pausa, los mercados financieros globales vuelven a la baja de la tasa de interés de los bonos del Tesoro de USA a 10 años (desde 2,60% el 14 de marzo a 2,34%, crecen los precios de las acciones en EE.UU. y comienzan a especular carry trade con monedas emergentes que devengan tasas más atractivas porque las tasas de interés superan a las devaluaciones en la región y así se venden dólares y se invierte en moneda local a corto plazo, eso es carry trade.

El precio del petróleo se recupera luego de la caída de las últimas semanas (desde US$47 a US$50 el barril), favoreciendo los tipos de cambio de los países de la región que exportan el crudo, mientras que los precios de los commodities agrícolas bajan mucho frente a las buenas perspectivas de la cosecha en el hemisferio sur.

Lo etéreo e improbable de las proyecciones económicas que no contemplen la política.

Esta administración necesita que no mas tarde de junio la población perciba  concretamente que sus ingresos se están consolidando y que los trabajadores de clase baja y media aprecien en sus bolsillos una concreta mejoría.

A la población no le alcanza con conocer cifras de inversión, porcentajes de reducción de déficit, crecimiento trimestral del PBI  o cifras etéreas sobre inflaciones en descenso, y menos aun los detalles de una exitosa política monetaria ¨…con metas de inflación al alcance de la mano….¨ si no lo ven en un carro de supermercado más abundante.

Algo así como ¨show me the money!!…”, menos conversación y denme algo concreto porque con las noticias policiales no nos alcanza para votarlos.

Estamos transitando  las acciones  habituales  que afectan a nuestra economía: se desató la esperable feroz puja distributiva entre gremios opositores (maestros) y también con  la CGT, algo inevitable en un país con una inflación de dos dígitos anuales  desde hace más de medio siglo, es  tradicional y parte de nuestro triste folclore.  

Los dirigentes gremiales a pesar de haber recibido durante  todo un año enormes  beneficios personales se ven obligados a endurecer – ante sus bases – las negociaciones y presiones distributivas reforzadas  por un paro general. Claro indicio  que 2017, año electoral, será una prueba de fuego para la capacidad de maniobra política de esta administración que además tiene la ardua tarea de mostrar  que la economía ya muestra una  reactivación, y hacerlo  sin afectar el déficit fiscal y  las políticas monetarias.  Complejo, pero posible.

Los cuatro movimientos sociales que negocian con el gobierno, han decidido realizar  protestas hasta conseguir el pago  aprobada por el Congreso en diciembre de 10.000 millones de pesos al año.

El sindicalismo arma un  paro general  para el 6 de abril, que será muy exitoso por el apoyo total de los gremios del transporte. Si bien predomina un  reclamo sectorial, se busca poner en evidencia su muy superior poder frente a los gremios docentes – que no están en la CGT ni son peronistas- frente a la militancia de los derechos humanos y frente a la izquierda.

El Consejo Nacional del PJ apoyará el paro general y se diferenciará claramente  de los actos del 24 de marzo en los cuales los dominó el Kirchnerismo.

Cristina da indicios de su intención a ser  candidata  (en defensa propia) y el gobierno hace lo imposible para que no llegue a juicio público y oral en el año en curso – la causa del dólar futuro será juzgada en 2018- con la fantasía de que lo puede utilizar electoralmente.

Los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires van alejándose aceleradamente  de Vidal, El que asumiera como Subsecretario de Vivienda renunció  por diferencias con el gobierno provincial a los tres meses y el de José C. Paz, dijo que “si las cosas no cambian, habrá saqueos en el corto plazo”, exagerando cierta inteligencia que se realizó en sectores del conurbano.    

La actual administración ha dejado de lado las respuestas políticas y optado  por acciones económicas, a costa de cambiar continuamente su política.

No dará respuesta al reclamo de la población mayoritaria  de dominar a los piquetes; no serán agresivos en   materia de seguridad pública y no promoverán movilizaciones oficialistas como la que se lanzó en forma espontanea y débil para el 1 de abril.

Han decidido que es mas eficaz arrojar  22.000 millones de pesos mensuales al consumo, incluyendo en esta cifra los aumentos que tendrán los jubilados por ley, los aumentos de las  paritarias, los créditos hipotecarios  y el incremento de planes sociales que demanda la ley de emergencia económica todas medidas de mediano plazo, esperando ilusoriamente que esto  actuará en forma inmediata sobre el consumo, de modo que la decisión es bastante opinable, por lo menos.

 Decidieron comenzar 1.000 obras públicas en el conurbano con una inversión de 30.000 millones de pesos, mediante rutas, planes de vivienda, cloacas y agua corriente todo de mediano plazo, pero esperan obtener resultados de corto plazo. Tan opinable como lo anterior.

Han resucitado un obsoleto y fracasado  “compre nacional” y “defensa de la industria nacional”, que es un penoso paso atrás para una  política de apertura e inadmisible en un mercado donde pocas empresas en muchos casos cartelizadas controlan precios y consumo. Hay un Ministerio y un ministro inexplicable en ese gabinete.

 Anunciaron que cubrirán  2.300 vacantes (!) que tienen  en la Administración Pública Nacional y creen  que todo este fárrago de confusas y contradictorias  medidas  económicas hará que la gente sienta el crecimiento antes del  13 de agosto, cuando se realicen las Primarias. Parecen creer en el  realismo mágico.

Mantienen operativo  el conflicto docente bonaerense como una decisión política y  resulta inexplicable que se hagan estos cambios que implican muchas mayores  erogaciones y por otro lado el Ministro de Hacienda anuncie reducciones del gasto.

Demasiadas contradicciones, exceso de pensamiento ilusorio  (el wishful thinking nunca ha funcionado sin exceso de suerte) toman  decisiones buscando lo que sería más agradable que ocurriera  en vez de fundamentarlas en la evidencia o racionalidad. Eso es porque hay demasiada gente pensando sobre lo mismo.

Lo etéreo e improbable de las proyecciones y lo que suponemos que va a ocurrir

Algunos economistas afirman  que la economía es la más exacta de las ciencias sociales y otros opinan que es la menos fáctica de todas. Por ello es que se utilizan datos estadísticos y fórmulas que intentan explicar lo que pasó (algo que se puede hacer con bastante certeza, obviamente) y también prever lo que pasará, algo que es más entusiasta que real.

Cuando pretendemos saber qué puede pasar en el futuro tratamos de entender, imaginar y proyectar cómo se comportan los números y  las personas de hoy, que no será los del futuro.

Cuantificar supuestos y modelarlos es un ejercicio más entretenido que práctico, simplemente porque colocar números a los supuestos no deja de ser un juego  donde se acierta con las estrellas alineadas a favor. Si no fuera de ese modo  la econometría  y la informática habrían logrado hacer de la economía una ciencia fáctica.

Por mucha habilidad que tengamos para entender el comportamiento, no es posible prever con un mínimo de certeza que pasará en la economía, cual será el precio de las acciones de diversas empresas en el corto y largo plazo,  ni de los Bonos de Renta Variable, algo que ha escrito y  afirma sin dudar – y convence  – uno de los mas expertos  y exitosos  researcher norteamericano. 

Todas las personas somos diferentes, por lo tanto nuestras reacciones son desiguales, por tanto imprevisibles generando imprevisibilidad a  la economía.

En el 2002, la Academia Sueca le entregó el Premio Nobel de Economía a un psicólogo, Daniel Kahneman, porque demostró que cometemos errores continuamente al tomar decisiones. Usamos comportamientos que creemos que funcionan aunque los resultados sean malos. Creemos que la realidad que nos rodea es representativa de un todo, cuando en realidad nos comunicamos con las personas que nos rodean y en gran medida ignoramos  al resto. 

Lo anterior no es un intento de descalificar los intentos predictivos, simplemente le agrega un condimento: aunque son pocos los que lo saben y menos los que lo dicen, después de la comida y el sexo, lo más importante es la economía porque de lo contrario viviríamos en un caos.


Dicho lo cual, analicemos lo que pasó e intentemos con mucho más entusiasmo que certezas prever que ocurrirá.

Lo positivo fue que  en febrero de 2017 los impuestos que muestran el nivel de actividad aumentaron mas que la inflación superando el 40% (IVA, débitos y créditos e ingresos por la seguridad social) son aumentos que indican que la recesión está llegando a un final.

Para el resto del año no se deben esperar grandes cambios respecto del disperso y peligrosamente pragmático  plan puesto en marcha por la actual administración, aunque hay nuevos riesgos como las mejores proyecciones en Europa, Japón y Estados Unidos que generarán aumentos en el costo de los préstamos externos, que son centrales para financiar el enorme déficit generado por el populismo.

Recaudación de Impuestos Creciente

1

El PBI fue 2,3% mas bajo en 2016 que en el año anterior  por una menor inversión 5,5% menor construcción 13% y caída del consumo 2%). Sin embargo el INDEC  muestra una recuperación a partir del final de 2016. El  relevamiento de expectativas de mercado que hace seriamente el BCRA espera más del 3% de crecimiento para 2017 lo cual marca el fin de la recesión.

En el cuarto trimestre de 2016 el PBI registró un aumento de 0,5%, siendo esa  la segunda suba consecutiva tras el 0,1% del tercer trimestre

Las exportaciones consolidaron el aumento del último trimestre de 2016 al aumentar l 3,7%, el consumo y la inversión siguieron a la baja. Las importaciones de bienes y servicios, aumentaron 5,4por el levantamiento de las restricciones.

2

Según puede apreciarse en el cuadro, el PBI acumuló 2 trimestres consecutivos de crecimiento a fines de 2016, con lo que la economía local salió técnicamente de la recesión.

Los datos fueron publicados este martes por el Indec, que informó que en el 4to trimestre del año pasado, el Producto Bruto Interno (PBI) se expandió un 0,5%. En el trimestre anterior, la suba había sido del 0,1%.

Para alcanzar la meta de crecimiento del 3,5% del PBI en 2017, hay que crecer el 1,5% por trimestre algo ambicioso pero muy posible. Ya se esta creciendo a un ritmo anual del 3% en el segundo trimestre de 2017, y se mantendrá hasta el momento de las elecciones. El cuarto trimestre depende de las elecciones.

En realidad el crecimiento en 2017 será solamente 1%, porque hay que recuperar lo perdido por el ¨ajuste selectivo realizado en 2016 y hizo caer al PBI en 2.3% siendo la energía que crecerá por segundo año consecutivo lo mas importante.

3

Conseguir financiación externa fue clave para salir de la emergencia pero no se puede seguir financiando el déficit con préstamos mucho tiempo porque se caería en un nuevo ciclo de endeudamiento poco soportable.

De lo que no se puede escapar es de las elecciones: los inversores esperarán hasta ver el resultado y si éste muestra un renacer del populismo el país entrará nuevamente en muy graves problemas.

Mayor ocupación

La Población Económicamente Activa (18 a 65 años) son 18,5 millones de personas de las cuales 1,4 millones son desocupados 5.2 millones son empleados en negro.

Con  empleo formal entonces  hay solamente 12 millones de personas de los cuales  8,5 millones son empleados privados y 3,2 millones de empleados públicos.

Dentro del empleo privado  6,2 millones son empleados asalariados formales, 1,5 millones monotributistas, 455 mil son empleadas domésticas y 420 mil autónomos. 

Una composición desalentadora.

Afortunadamente para la administración y para toda la población los indicadores oficiales del  cuarto trimestre de 2016, muestran una sensible baja en la tasa de desempleo que ahora sería  el 7,6% de la población económicamente activa.

Puede apreciarse que  la desocupación se redujo por segundo trimestre consecutivo, después de llegar a 9,3% en el segundo trimestre de 2016, bajando a 8,5% en el tercero y 7,6% en el cuarto, con disminución de 1,7 puntos en el segundo semestre.

Considerando el 100% de los relevamientos hechos  por la Encuesta Permanente de Hogares en el último trimestre de 2016 la desocupación se redujo en  13.000 personas con respecto al trimestre anterior y de 230 mil en relación al año pasado.

En el Gran Buenos Aires, se produjo el 90% de la disminución total (-114 mil desempleados), repartidos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (38 mil) y el segundo y tercer cordón del GBA (76 mil).

La caída de la tasa de desocupación del último trimestre fue por  una menor cantidad de gente que busca trabajo. En el caso de la tasa de actividad laboral (que incluye tanto a las personas en edad de trabajar que se encuentran empleadas, como aquellas desocupadas que buscan activamente un empleo) se redujo en 0,7 puntos, con lo cual se explica la totalidad de la disminución de la tasa de desocupación.

El empleo privado asalariado, lleva cinco meses de crecimiento consecutivos desde el piso de julio, con un crecimiento de 67 mil ocupados, equivalente a la creación de 13.400 nuevos puestos de trabajo privados formales promedio por mes, recuperándose la mitad de los empleos perdidos en este segmento desde fines de 2015.

Mucho ha sido  impulsado por la construcción, uno de los sectores más castigados en 2016, especialmente en el primer semestre. Las expectativas de las empresas clientes el resultado neto entre las expectativas de contratar personal o disminuirlo, es positivo, con una tendencia al alza en 2017. Si bien el grueso de las PyME consultadas mantendrá estable su dotación durante los próximos tres meses, un 12% piensa aumentarla, y un 4% prevé disminuirla,  un saldo de respuestas favorable de 7,5%.

Los datos de empleo asalariado formal del sector privado muestran que la economía dejó de reducir empleo desde  julio 2016, y con  recuperación marginal que no alcanza a recomponer lo perdido desde principios de año.

En relación a junio la recuperación alcanza a 67.000 puestos de trabajo, aunque todavía acumula una pérdida de 43.000 puestos de trabajo en relación a un año atrás. 

Los datos de empleo público formal, autónomos, monotributistas y monotributistas sociales muestran algo más activo: se crearon 145.000 puestos de trabajo desde julio y 61.000 en la comparación con un año atrás. 

Inflación

El INDEC completó la difusión de los datos de inflación correspondientes al mes de febrero, con la publicación de los precios mayoristas y los costos de la construcción. En ambos casos se estimó una variación mensual de 1,7%, la cual marca un ritmo de crecimiento ligeramente superior al de los meses previos.

Sin embargo, al igual que ocurriera con los precios minoristas, aquí también la aceleración (si bien más moderada) respondió al efecto de los incrementos en los precios, regulados destacándose el impacto del alza en las tarifas de la luz.

En el caso de los precios mayoristas, el precio de la energía eléctrica registró una suba de 18,2% en el mes, con una incidencia de 0,2 puntos porcentuales a la variación total del índice, mientras que en los costos de la construcción los gastos generales subieron 11% por los cambios tarifarios, siendo esto más de la mitad de la variación total de febrero.

En febrero, los precios mayoristas crecieron un 21,6% con respecto a un año atrás, que compara favorablemente con el  25,5% en enero y 34,6% en diciembre, en los costos de la construcción se observó estabilidad en los precios de los materiales (más ligados a la evolución del tipo de cambio), con una variación de 21% contra  un 38% a mediados del año pasado.

La inflación  de febrero muestra  resultados vinculados a la estabilidad del tipo de cambio por un lado, y los ajustes tarifarios para recuperar el equilibrio en las cuentas públicas por el otro, opuestos en si mismos, por lo cual ambos se contraponen y exhiben un contexto consistente con la visión del Banco Central que anticipa un salto transitorio de la inflación en el primer semestre, seguido por una mesura en la segunda mitad del año, que permitiría acercarse un poco  a las pautas previstas para 2017.

 El contexto internacional

La suba de la tasa de interés de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), fue bien recibida porque  mantuvo el ritmo de suba de tasas para lo que resta del año, a pesar de la aceleración de la inflación y el aumento de los salarios totales derivado de la caída de la tasa de desempleo.

Al mantener las proyecciones de inflación y crecimiento para los próximos años en torno a las de diciembre pasado, EE.UU. ha sido consistente en la suba de la tasa de interés de referencia para los próximos años (en 1,375% la proyección para fin de año y en 3% la proyección de la tasa de largo plazo para después de 2019).

Siempre debe tenerse presente que las decisiones monetarias tomadas por la Reserva Federal son totalmente independientes del Poder Ejecutivo, por lo cual pueden neutralizar o potenciar decisiones de el Sr. Trump.

De todas maneras, la ausencia de apoyo político de los Conservadores de la Cámara de Representantes y de un sector de los republicanos del Senado en EE.UU., para recortar los gastos de ObamaCare, destrozó la agenda electoral del presidente Donald Trump de recorte de impuestos y de aumento del gasto en infraestructura, pero no provocó mayores problemas en los mercados de acciones de EE.UU. e impulsó a bajar  las tasas de largo plazo con una tasa a 10 años de los bonos del Tesoro de EE.UU. que bajó hasta el 2,39%.

En el resto del mundo Marzo muestra algunos  hechos interesantes en lo internacional y local  que afectarán  la economía.

En Europa y en Japón el temor a una deflación pronunciada ha desaparecido. Se han obtenido buenos resultados en cuanto a la inflación en  ambas economías en base a programas de expansión fiscal eficaces. Han comenzado   a crecer lentamente lo cual las llevará a normalizar sus políticas monetarias.

Hay cierta  incertidumbre sobre  cuál será la combinación de proteccionismo y estímulo (mayor déficit) fiscal que pondrá en práctica el Presidente Trump. Aparentemente hay interés en avanzar con el proteccionismo, más que con el estímulo fiscal porque los números fiscales norteamericanos  no reflejan bien las consecuencias de lo que no le dejaron  hacer con el ObamaCare, y por lo tanto cuenta con menos recursos libres.

En Brasil el  PBI cayó 3,6% en 2016, un poco menos que en 2015, en que bajó 3,8%. Nuestro principal proveedor y cliente está en lenta recuperación y mucho no se puede esperar de ellos.

 

 

La economía sale lentamente de una recesión de 6 años a pesar de una oposición salvaje que no acepta abandonar el populismo.

Que se puede esperar para el año 2017 en materia económica.

La recaudación del mes de febrero fue de $170.000 millones, con un incremento del 28% respecto a igual mes de 2016.

El aumento se debió al IVA y al impuesto al cheque que aumentaron 41,5% y 45%, respectivamente, lo que demuestra un crecimiento en el consumo por primera vez en mucho tiempo.

El ingreso del Impuesto a las Ganancias obtuvo un crecimiento anual de 16,3% debido a la baja en la carga de la cuarta categoría.

Se vendieron en febrero  57.205 vehículos, un 19,1% más respecto a igual mes de 2016. En el primer bimestre se vendieron 44% más respecto a igual periodo del año pasado.

 

La  compraventa de propiedades durante el  mes de enero fueron 3425 con  un crecimiento anual de 80,5%. El  monto aumentó 194% respecto a enero de 2016.

 

En cuanto a política monetaria, el Banco Central emitió $23.573 millones por las compras de divisas obtenidas por toma de deuda. El BCRA neutralizó la emisión mediante la venta de Lebacs y aumentó el nivel de reservas internacionales a  US$50.608 millones.

Se podría afirmar que la recesión habría tocado fondo en el tercer trimestre y ahora se entraría en una fase de expansión.

El resultado final de la actividad global de 2016 presentó una retracción interanual de 2,3% del PBI. Pero hubo un muy fuerte ajuste en los precios relativos, como el tipo de cambio y la quita de subsidios en las tarifas de los servicios públicos, por lo cual queda claro que  la caída en el nivel de la actividad fue menor a la observada en 2014. En aquel año, la recesión se ubicó en 2,5% anual a pesar de los ajustes macro y micro económicos realizados en ese momento.

 

Perspectivas para 2017

 

Ha comenzado en este complejo marzo una nueva etapa en lo económico y en lo político que debe ser analizada teniendo en cuenta el escenario internacional previsible para 2017.

 

Es un momento clave en materia política para la actual administración económica. Deben necesariamente ganar las elecciones legislativas de octubre, básicamente en la provincia de Buenos Aires  ya que mantienen sólido apoyo político en el interior agrícola y en las ciudades grandes del resto del país. Pero deben obtener un triunfo electoral en  la provincia de Buenos Aires donde ya no está Aníbal Fernández jugando a favor.

 

La reactivación de la economía y su eventual desarrollo dependen de la gobernabilidad y ésta no está garantizada por los necesarios 8 años de gobierno con una política económica coherente y homogénea por lo cual  no se han producido las  inversiones productivas en la medida esperada. En  el exterior (y los inversores locales) tienen bien claro que hay dudas sobre la continuidad de esta administración y se mantiene vigente la posibilidad que resuciten  tendencias populistas.

 

Una administración que no es populista tiene necesariamente que  imponerse en octubre y luego mantener su poder ejecutivo por otros 4 años y entonces sí se podrá ver un cambio consolidado. Esperar otra cosa es pensamiento ilusorio.

 

El mayor problema de la administración actual  es que la inversión depende totalmente de la estabilidad macroeconómica y de un tipo de cambio real competitivo, y la situación  actual no tiene ninguna de esas dos variables consolidadas.

 

El contexto externo se presenta mucho más favorable de lo esperado,  pese a Mr. Trump.

El PBI mundial aumenta a un mayor ritmo que el observado anteriormente expandiéndose a la tasa más alta desde la Gran Recesión de 2008/2009.

Los precios de las commodities agrícolas se encuentran en niveles razonables.

Brasil ha tocado fondo después de la depresión que registró en 2015 y 2016.

China crecerá prácticamente lo mismo que en 2016.

El sistema financiero global (clave para proyectar) continúa muy líquido (el ahorro excede la necesidad mundial de inversión, se lo denomina  ¨savings glut¨) y la Fed aumentará la tasa de federal funds muy poco y gradualmente. No obstante hay incertidumbre porque aún se desconoce cómo avanzará la nueva administración norteamericana.

El escenario externo favorece la recuperación de la economía argentina, aunque con algunos riesgos.

En lo interno la economía comienza a salir de la recesión lentamente, con elevada inflación y una oposición en exceso salvaje que dificulta mucho la tarea de los responsables del área, y esto hace muy  difícil imaginar futuros escenarios.

 

Pueden seguir utilizando una política económica expansiva para estimular la demanda en el corto plazo, tanto fiscal como monetario,  y encarar reformas estructurales por el lado de la oferta para incrementar el  crecimiento potencial de la economía a mediano plazo.

 

Pero hacer eso durante  la salida de una recesión, que ya lleva 6 años con el PBI estancado (el nivel de PBI es hoy similar al del primer trimestre de 2011) y con inflación de dos dígitos, lo que se puede poner en marcha tiene que ser pragmático.

Pero después de la elección de Octubre, cualquiera que sea el resultado, la administración  tiene que  hacer conocer un plan completo de estabilización y desarrollo que sea capaz de producir resultados tangibles para la gente en el año 2018.

Resulta fundamental que el financiamiento internacional disponible para el sector público se utilice para cubrir el déficit solo  transitoriamente y reducir ese gran déficit eliminando impuestos distorsivos evitando financiar niveles absurdos de gasto público.

La actual administración  ha optado por estimular a la demanda con más gasto y más déficit para hacer crecer el  PBI y el empleo, y utilizando una política monetaria contractiva de tasas de interés altas para bajar la tasa de inflación.

Para poder estimar algún resultado  aproximado habrá que considerar cómo será la política fiscal y la monetaria, es decir asumir a cuánto va a ascender el déficit fiscal y su financiamiento, y cuál será su efecto sobre el nivel de actividad y empleo.

Habrá también que suponer cómo va a actuar el BCRA, cuál será  la tasa de interés nominal y su comportamiento con la tasa de pases.  Pero el problema es que en un año con toda clase de enemigos políticos y sin un plan integral, sin un presupuesto público que permita al sector privado formar sus expectativas, las políticas fiscal y monetaria se van haciendo sobre la marcha y pueden cambiar sin aviso previo.

Todo va a depender de que se consoliden los mejores datos de ciertas áreas de la economía. El hecho de que la Argentina se encuentra saliendo lentamente de una recesión durante un año electoral agrega incertidumbre a cualquier pronóstico para 2017.

 

Pero antes de suponer o estimar  los números de las principales variables, es imprescindible analizar lo ocurrido desde que comenzó 2017.

La administración tomó tres medidas importantes

  • dispuso un aumento de las tarifas de electricidad mucho mas alto al esperado, y ajustarán las tarifas de gas, agua y transporte, para reducir el gasto en subsidios económicos de 3.6% del PBI en 2016 a 2.9% en 2017 o bien hasta reducir 1 punto entero del PBI lo cual sería demasiado en un año tan complicado.
  • Intentaron reducir el costo laboral (ley de ART) y trabajan para achicar los aportes patronales. Esto refleja que están más preocupados por el déficit fiscal, y por el elevado costo laboral dado la pérdida de competitividad por el atraso cambiario y la baja productividad por falta de inversión. Esto genera un  costo decididamente muy alto y precios internos descolocados respecto del resto del mundo. Si no se puede achicar el déficit fiscal para tener algo menos de atraso cambiario, tendrán que compensar tomando medidas que afectan la oferta agregada.

En resumen, en un año electoral crucial para la actual administración  tomaron medidas que son necesarias pero a la vez impopulares.

 

  • No hubo tal cosa como un intentó de bajar las jubilaciones ajustables por la ley de movilidad corrigiendo la fórmula de cálculo (que tiene problemas). Pero se cometió un importante error de comunicación, sin prever los efectos políticos y sociales que esto pudiera ocasionar. Lo absurdo es que con esa mas que torpe medida se hubiera logrado reducir el déficit en un intrascendente 0.3 por mil del PBI cuando con la reparación histórica a los jubilados esta administración prometió incrementar el gasto público en 1% del PBI en el período 2017- 2019 y en 0.5% del PBI de ahí en adelante, hasta ahora no hicieron nada.

 

  • aceptaron un aumento con los bancarios para evitar un paro concediendo 24.3% anual. Este acuerdo, afecta el resto de las negociaciones salariales y complica que las paritarias se cierren por debajo de ese número lo que es incompatible con el objetivo del BCRA de alcanzar la meta de inflación fijada para 2017 de entre 12 y 17%.

 

Salta a la vista lo que pasa con los gremios opositores que nuclean a algunos de los maestros.

 

Por todo esto el escenario para 2017 puede alcanzar  un crecimiento del PBI de 3%, una inflación de 20/21% dic/dic, y un dólar a fin de año de $18/18.50.

 

El  escenario más probable para 2017, tal como están hoy los números de la economía y las acciones que se han encarado sería

2016                   2017

Actividad Económica

Crecimiento real del PBI

Precios implícitos del PBI

PBI nominal en pesos

PBI nominal en dólares

PBI per cápita en dólares

MM de $ corrientes

MM de u$s

u$s por habitante

-2.3%

40.0%

8,000

540.5

12,380

3.0%

24.0%

10,120

595

13,490

 

Tipo de cambio $/u$s

Tipo de cambio nominal

Tipo de cambio nominal

Diciembre

Promedio anual

15.8

14.8

19.0

17.0

TC real vs dólar (Dic.2001=1) Diciembre 1.07 1.05
Inflación

Inflación GBA Indec

Inflación GBA Indec

Dic/Dic 41.0

41.3

21.0

24.0

Inflación Nacional

Inflación Nacional

Dic/Dic 36.4

39.9

20.3

23.2

 

Estas proyecciones han sido estimadas en las condiciones de marzo 2017. Sin embargo pueden modificarse drásticamente en caso  que aumente el costo de financiamiento para el país o se detenga la entrada de capitales obligando a la administración a contraer la  política fiscal (bajar mucho el gasto), lo que impactaría el nivel de actividad y de empleo proyectado.

El bajo nivel  de endeudamiento actual y su  moderado crecimiento hace improbable que el sector público deba recurrir a cerrar por demás el gasto. Hay fuerte necesidad de financiamiento por lo cual la economía está expuesta a problemas de liquidez internacional, pero como ya hemos mencionado hay mucha liquidez en el mundo.

Si los intereses a pagar por deuda externa aumentaran (porque los esfuerzos de desestabilización tuvieran algún éxito)  y hacen  subir el riesgo argentino o la tasa de interés internacional pueden elevar las necesidades de financiamiento a 16% del PBI.

 

También las proyecciones pueden cambiar porque  se requiere un crecimiento del PBI de Brasil en 2017 de por lo menos 0.5/0.7%; si Brasil continuara en recesión afectaría por cada punto del PBI de menor crecimiento de Brasil un 0.28 menos de crecimiento local.

 

Por otra parte, si los salarios se ajustaran en función de la inflación pasada y no en función de la futura no se alcanzaría  la meta inflacionaria y sería mucho mayor el deterioro de la actividad y el empleo de la política antiinflacionaria del BCRA.

 

Pero si la inversión creciera más que lo previsto (10/12%) o la tasa de inflación baja más aceleradamente, se puede reducir la tasa de interés impactando positivamente en la actividad y el empleo. Otros factores positivos  sería que se produzcan bajas sustanciales del riesgo argentino, lo que permitiría mejores colocaciones del sector privado y del sector público o que mejoren los términos de intercambio, con mayor crecimiento de la economía mundial que el esperado, especialmente de China. O que a Brasil le vaya mejor.

La economía estará mejor para la elección legislativa de octubre y no le jugará muy en contra a la actual administración. Sin duda que no saldrá fortalecida y seguirá dependiendo de acuerdos legislativos.

 

 

 

 

El contexto general en marzo 2017 y las perspectivas inmediatas.

 

Todo análisis del comportamiento de los números macroeconómicos debe ser hecho dentro de un contexto.

Nadie ignora (a menos que finja hacerlo)  que la actual administración asumió en medio de un descontrol en materia económica. Había desequilibrios y una intervención abrumadora del Estado en los mercados. El país se encontraba en cesación de pagos, aislado financiera y comercialmente del resto del mundo y con un stock de reservas internacionales negativo.

Por eso resulta  imprescindible recordar que la nueva administración comenzó su tarea con un déficit fiscal muy grande,  con precios relativos desordenados,  con una falta total de información y con decisiones tomadas a último momento por la anterior administración con el único fin de generar problemas a sus sucesores.

El más complejo de todos los problemas a resolver al pasar de una economía populista basada en la emisión y su supuesto impulso al consumo a otra pro mercado es el enorme déficit fiscal que el populismo  genera y su resultado inmediato, una inflación fuera de control apenas temporariamente reprimida con presiones y atraso cambiario.

El déficit fiscal con el gobierno anterior tendía a convertirse en imparable,  en 2015 había superado por primera vez 5 puntos del PBI. La actual administración tuvo como primer objetivo detener su crecimiento sin los enormes daños colaterales asociados para la población: por eso en 2016 – 2017 mantuvieron el déficit primario en niveles similares a 2015 con el objetivo de  reducirlo en 2018 – 2019 sabiendo que existe detrás de la puerta el gran problema de los intereses crecientes.

Financiar un déficit donde el 70% son gastos fijos (jubilaciones, pensiones, asistencia social) es una tarea extremadamente compleja que requiere tanto un tratamiento político como medidas de corrección macroeconómica combinadas, por lo cual es razonable que se comentan errores.

Pero  es necesario tener presente en todo momento  que en 2019 el déficit financiero no será muy distinto al del último año de Cristina Fernández (2015) y la deuda pública en poder del sector privado (incluyendo las LEBAC) será del 40/45% del PBI, algo que no está alejado de la media internacional.

Esperar otra cosa es realismo mágico.

No toda la población lo percibe de la misma forma, sino que está condicionada por información excesiva que no es analizada de la misma forma porque tenemos la propensión a creer que la realidad que nos rodea es representativa del total del país, cuando en verdad tendemos a juntarnos con personas de nuestro mismo nivel socioeconómico, que además suelen pensar como nosotros y compartir muchas de nuestras prácticas. (1)

 

Difíciles correcciones, aciertos  y desaciertos

Se ha comenzado a insinuar una  reactivación asimétrica y lenta,  que no se reflejará en los bolsillos de los votantes antes de Octubre y probablemente colaborará a generar una mala elección en Octubre para la actual administración.

Está muy claro que cuando algunos sectores se muestran satisfechos o silenciosos respecto del accionar de las autoridades económicas, es porque esos sectores están obteniendo ganancias.

Es el caso de los productores y acopiadores agropecuarios, los beneficiarios de las nuevas inversiones en infraestructura,  el sistema financiero con renovados bríos gracias a los variados gaps entre el tipo de cambio y la tasa de pases y LEBACS junto con su  participación rentable en la obtención de financiación externa para cubrir en parte el enorme déficit fiscal.

También  los grupos de grandes productores que cartelizan los precios de los productos de consumo masivo para su distribución y venta disfrutan de un silencioso buen pasar, no obstante la reducción de las ventas en unidades de producto que supieron compensar con ajustes de los precios.

El sector automotor incrementó sus ventas en enero 44% respecto a igual período del año anterior, el segmento inmobiliario aumentó un 80,5% interanual lo cual permitiría a la  actual administración imaginar hacia afuera un inicio de  ¨salida de la recesión¨ siempre que comparen las cifras de enero 2015  un mes catastrófico y angustiante   con el mismo mes de 2016,  luego de un año intenso  con varios aciertos que reorientaron positivamente la economía pero que son  insuficientes aun.

 

Señales débiles del fin de la recesión.

Hay algunas señales positivas, pero aun son débiles: la recaudación fiscal en febrero creció (anualizada) 41%, algo mas que la  variación anual del índice de precios al consumidor del mismo período que llegó a  34%.

El impuesto a los créditos y débitos bancarios se incrementó 45% respecto de un año atrás, la recaudación previsional creció 40%, insinuando que hubo una recuperación del empleo formal desde mediados de 2016,  un indicio que la recesión habría llegado a su piso.

Sin embargo en  febrero  las ventas en unidades en los comercios minoristas cayeron  4,1%, con una baja de 3,3% en el trimestre.

Las ligeras mejoras en el nivel de actividad  corresponden a sectores específicos, no son generalizadas y resultan desiguales por lo cual no puede asumirse el fin de una recesión y tampoco mejora la percepción de la población sobre el futuro inmediato.

El ajuste de las tarifas de servicios públicos, afectaron los ingresos  sensiblemente haciendo reducir el consumo en 7% anual y además el sector privado soporta una presión tributaria excesiva, que se manifiesta en continuos incrementos de impuestos, tasas y contribuciones, peajes, costosas verificaciones vehiculares, el combustible mas oneroso históricamente en términos reales y un desorden en la cobranza de agua y energía eléctrica que ha generado un record de recursos de amparo.

Impacta de lleno en los consumidores y genera tensiones sociales y de difícil contención debido al contexto mencionado: enorme déficit fiscal con gran inelasticidad del gasto por ser el 65% jubilaciones, pensiones, empleados públicos, y planes de ayuda social.

La nueva administración necesita que el consumo privado, que es el 70% del PBI,  se recupere una vez que se acuerden los aumentos de salarios. Pero por ahora las señales de reactivación son  puntuales, y en gran medida por efecto del exitoso blanqueo de capitales, el campo y la obra pública, pero todavía nada mejora el bolsillo de la población, por el contrario.

 

Como se puede determinar en forma objetiva que una recesión se ha revertido?

Cuando el PBI de un trimestre vuelve al nivel previo a su caída. Obviamente.

En nuestro caso sería  que durante 2017 el PBI vuelva al nivel de mediados de 2015 algo que hasta el momento no ha ocurrido y difícilmente ocurra  en el primer trimestre de 2017. Recién es posible que suceda entre el tercer trimestre de 2017 y eso no será suficiente para asegurar un resultado positivo en las elecciones de Octubre.

Si la dinámica actual se mantuvieran el PBI volvería al nivel previo a la recesión recién el tercer trimestre de 2017 con un aumento de 3 / 4 % contra igual período del año pasado.

Entonces se podrá asumir  que terminó la recesión pero no antes.

 

La visión de los analistas del exterior es ligeramente positiva

La calificadora de riesgo Moody´s le subió a Argentina la ponderación cualitativa de estable a positiva, por lo que puso al país en la antesala de ser pasado a B2 respecto de la deuda soberana. Es un reconocimiento importante en un contexto regional en general deprimido, que hizo subir hasta 1% los bonos locales. Esto no modificará la intención los inversores en cuanto a su disposición a invertir en el país.

Puede insinuar que el panorama mejora para quienes buscan activos de largo plazo, pero en esencia refleja una aprobación  a la política gradual de reducción del déficit fiscal y un repunte de la economía,

La calificación de la agencia se basa en  que en poco tiempo el gobierno haya obtenido deuda por más de US$77.000 millones desde que asumió y pudo – con esos fondos –  comenzar una lenta estabilización sin crisis profunda, aprobando en parte la gestión del nuevo equipo económico reconociendo una mejor perspectiva para el país.

 

Inflación
Los datos INDEC de inflación muestran un registro alto en febrero. El registro del IPC-AMBA se ubicó en 2.5% en la general, mientras que la inflación núcleo se situó en 1.8%, diferencia explicada por el fuerte aumento en los rubros regulados.

Vivienda y Servicios Básicos aumentaron 8.4%, por el aumento en las tarifas eléctricas.

Por otro lado, Educación aumentó 4.0%, Otros Bienes y Servicios 3.8% por aumento de  Cigarrillos y Accesorios 7.3%.

Prepagas y otros Gastos para la Salud se incrementaron en 3.3%.

Para marzo se puede esperar que la inflación sea de  2.0% por causa de un nuevo aumento de la tarifa eléctrica. El incremento de electricidad tendrá una incidencia de 0.5%.

Para 2017 puede ya anticiparse una inflación de 21% a nivel nacional y de mantenerse la política monetaria un tipo de cambio cercano a $ 18.50/19 por dólar.
A lo largo de los primeros 12 meses de gestión de la actual administración, los precios de las canastas básicas de consumo aumentaron un 40%. En el primer semestre los incrementos fueron de 23%, y en el segundo semestre estuvieron en un 15%.

Claramente hubo una desaceleración en los aumentos. En los tres primeros meses del 2017, los incrementos acumulados alcanzaron a 6.5%, lo cual aleja el objetivo del 17% para todo el año y lo llevan al techo previsto de 21%.

Ya no se emite moneda para cubrir los gastos que superan los ingresos. Las nuevas políticas del BCRA se proponen controlar los agregados monetarios (no emitir) y la tasa de interés. Con esto se intenta reducir la inflación núcleo lentamente hasta ubicarla en un dígito en 2019.

Errores de apreciación

Pero los cambios no se pueden realizar en el aire y en el acto. Las medidas cambiarias adoptadas en los primeros días de la nueva administración —liberación de las restricciones y devaluación— hicieron que la inflación inicial  fuera más alta  a la del año 2015, aunque desde julio pasado con una clara tendencia descendente.

Un fuerte error de la actual administración fue estimar que la economía, en recesión desde  el último trimestre de 2015 iba a salir rápidamente y comenzar a reactivarse con el cambio de rumbo hacia la libertad de mercado y la eliminación de desviaciones que entorpecían notablemente la oferta productiva. No fue así.

Con una política fiscal contractiva en el primer cuatrimestre de 2016,  una política monetaria restrictiva para absorber la oferta excedente de pesos de fines de 2015 y con una baja real de salarios y jubilaciones  la recesión económica se profundizó, a tal punto que la economía llegó a contraerse en el segundo trimestre del año 2016 a una tasa anualizada de 7.5%.

Fue igualmente un error suponer que un cambio de precios relativos al asumir la nueva administración (devaluación del 40% y ajuste tarifario en electricidad, gas, agua y transporte) no provocaría un incremento en la tasa de inflación. En nuestro pequeño mercado cuando los precios se liberan, cualquier cambio de precios relativos tiene un elevado traslado a la tasa de inflación porque hay gran dominio de empresarios formadores de precios. La nueva administración no acertó al asumir  que los precios de los bienes transables antes de la devaluación de diciembre 2015 tenían como componente un dólar de $15. Los bienes transables tienen precios controlados…por las empresas hasta el límite que le imponga la demanda agregada.

Pero el principal error fue considerar  que un país con enormes desbalances macroeconómicos y problemas de toda índole, con seis  años en recesión, con caída del PBI per cápita y alta inflación no requeriría un plan sustentable y acordado de estabilización porque la inversión en la Argentina es nada más que el 16% del PBI y es la más baja de la región porque no hay ahorro en pesos.

Otro error de menor impacto macroeconómico, pero de alto costo en imagen fue fracaso del muy anunciado plan Precios Transparentes, que eliminó las cuotas sin interés para permitir una baja en los pagos en efectivo, que  en la práctica no tuvo ningún éxito para bajar los precios, sino que por el contrario los encareció ya que los pagos al contado no variaron y las cuotas aumentaron con los intereses. Esto fue ampliamente anunciado en nuestro informe anterior a la instalación del plan. Algo paradójico que no se tomó en cuenta ha sido que en medio de un blanqueo se instale un plan que fomenta la evasión por pagos al contado.

Sin embargo y pese a no tener un plan explícito la nueva administración generó  una muy buena imagen, despertando confianza en el exterior porque aplicaron  políticas económicas racionales que derrotaron a las populistas cuando las tendencias nacionalistas están  claramente en auge en el mundo con el Brexit, Trump y tal vez Le Pen.

En  el primer trimestre de 2016 se dejó de emitir moneda sin contar aun con la posibilidad de endeudamiento externo (técnicamente la tasa de expansión de los agregados monetarios se bajó a 0)  para evitar un aumento de la inflación.  Pero con una política fiscal y monetaria contractiva y con el ajuste de precios relativos y sin financiación y solamente parando todos los gastos,  la tasa de inflación se aceleró y la recesión se profundizó.

No obstante estos resultados  los mercados y la población mas ilustrada sigue apoyando a la nueva administración debido a que  fue tan aliviador liberarse  de la administración anterior  que la sociedad miró para otro lado un buen rato ante los errores cometidos  como la fragmentación del Ministerio de Economía, y la subestimación de la herencia; mantuvieron la confianza, paciencia y tolerancia durante un largo período, que ya toca a su fin.

No todos los problemas son por culpa de la herencia recibida. Es cierto que la nueva administración asumió  con un gran desorden macroeconómico, pero también es cierto que cometió errores.
Consumo

La baja de la inflación en el segundo semestre se debió a una gran caída en el consumo y a una buena política monetaria.

Según números del INDEC, en los primeros doce meses de la nueva administración las ventas en pesos de las cadenas de supermercados crecieron un 22,5%. Si los precios aumentaron 40%  a primera vista parece que hubiera habido un descenso en los volúmenes comercializados de 17,5 %.

O sea los precios habrían sido controlados  sobre la base de una caída en los ingresos del conjunto de la población. Pero ese enfoque que hacen la gran mayoría de los analistas es muy opinable: el incremento de los precios de los alimentos fue muy superior a ese 40%, por lo cual hubo cambios en la estructura del consumo que son parte de un estudio complementario que haremos llegar en breve.

Objetivos de Metas de Inflación

El objetivo de llegar a fin de 2017 con un 17% de inflación, en un marco de aumento generalizado de las tarifas, los combustibles y los servicios en general, sólo podría sostenerse con un nuevo recorte del consumo, a causa del descenso del poder adquisitivo de los salarios. Si esto sucediera no habrá salida de la recesión porque  no hay previsiones para un crecimiento de las exportaciones.

Por otra parte el 6% del primer trimestre ya ha desviado la posibilidad de alcanzar esa meta.

Coyuntura económica en Marzo 

Hoy el nivel de actividad está mejor pero con resultados asimétricos para los diferentes sectores.

La economía tocó fondo entre julio y agosto de 2016, y comenzó a crecer en el cuarto trimestre con un repunte de 3.6% anualizado con relación al trimestre anterior. Hay una ligera expansión en el primer trimestre de 2017 según los indicadores del nivel de actividad.

Como ya hemos informado la recuperación se está produciendo de manera muy heterogénea entre sectores, con mejoras en la industria (especialmente en la producción automotriz), en la actividad de la construcción y una leve mejoría del consumo y de la inversión.

Dio buen resultado la  política fiscal muy expansiva a partir del mes de mayo con mayor gasto público en diciembre y una política monetaria menos contractiva bajando la tasa de interés real con leve  mejora del salario real como consecuencia de la menor inflación en el segundo semestre de 2016.

Política fiscal expansiva

El salario real del sector privado formal tocó su piso en junio, y desde entonces comenzó a recuperarse acumulando un repunte de 6%, igualando en diciembre valores similares a enero de 2016. No obstante el salario promedio de 2016 fue inferior en 5% a los niveles promedio de 2015.

La nueva administración trató de sustituir un menor gasto en subsidios económicos por un mayor gasto en obra pública. Para financiarse trataron de reemplazar el financiamiento del BCRA por endeudamiento externo, sin tomar más deuda en el mercado local debido al minúsculo  sistema financiero del que disponemos: todo el crédito  al sector privado es de apenas 12% del PBI y en economías mas desarrolladas llegan al doble. Se  redujo el financiamiento monetario del BCRA de 6% del PBI en 2015 a 2% en 2016.

Pero lo que no es posible es reducir el volumen de los gastos.

El  gasto público y el déficit fiscal.

El gasto primario total como porcentaje del PBI en realidad aumentó porque el gasto en subsidios económicos creció en 2016 pese al aumento de tarifas, y la inversión pública no creció en términos reales.

Por eso el déficit terminó aumentando.

La economía creció en el último trimestre de 2016 y en el primero de 2017. La última información disponible no es mala: la industria se expandió en el primer mes del año un 0.9% comparada con diciembre llegando a  cuatro meses consecutivos en que la actividad industrial crece con respecto al mes anterior.

El crónico déficit fiscal de Argentina es el desequilibrio macroeconómico más grave del país. Mientras la nueva administración no solucione este problema siempre se caminará al borde de una  crisis que se pueden manifestar de variadas maneras. Es necesario definir  cómo se financiará el déficit fiscal, que ocurriría si  el déficit crece más rápido que la economía y se convierte en mas peligroso. Los ajustes que no realice el gobierno lo los hará el mercado con pérdida de empleo y caída de la actividad económica. Y eso es lo que está ocurriendo.

Está bien claro que el déficit fiscal es un problema de fondo en Argentina. En los últimos 55 años hubo solamente cuatro años de superávit fiscal y fueron luego de la crisis del 2001. Esto es un síntoma terminante que indica un déficit estructural que  culmina en crisis o ajustes.

Los ajustes ocurren con niveles cada vez menores de déficit fiscal. El Rodrigazo fue con un déficit fiscal de 14 puntos del PBI, la crisis de 1982 con un déficit de 11 puntos, la de 1989 con 8 puntos, la del 2001 con 6 puntos del PBI y el default del 2014 con un poco más de 4 puntos del PBI.

Esto demuestra los perniciosos efectos de largo plazo sobre la solidez de la economía tras medio siglo de déficit estructural con crisis monetarias y de deuda.

Los ajustes contraen el déficit fiscal en el corto plazo, pero siempre vuelven a crecer  hasta que un nuevo ajuste  y no políticos sensatos le ponen un límite.

La administración anterior  hereda un superávit accidental en una serie de medio siglo de déficits y logra  rápidamente deteriorarlo. No consiguieron o no quisieron que el superávit se mantenga estable por un tiempo, sino que lo deterioraron de inmediato.

Esto se contradice con la imagen de administración  interesada en  mantener las cuentas fiscales en orden. El deterioro comienza con Lavagna como ministro de economía, lo cual demuestra como equivocada la interpretación de que el deterioro económico comienza  cuando es reemplazado por Felisa Miceli. De hecho, porque la política de control de tarifas comienza con la gestión de Lavagna.

Si bien fueron sus sucesores quienes profundizaron la política de control de precios, el modelo tiene sus orígenes durante la gestión de Lavagna. El déficit fiscal durante el gobierno de Cristina Kirchner es una continuación lineal del de N. Kirchner.

El déficit fiscal no es nunca provocado por factores externos: es una decisión política. El déficit fiscal estructural es el resultado deliberado de los sucesivos gobiernos y representantes en el Congreso al aprobar los presupuestos. El déficit actual es  el resultado de medio siglo de una dirigencia política incapaz de controlar el déficit fiscal originado en clientelismo político, subsidios originados en la política de sustitución de importaciones y mas recientemente el populismo desenfrenado.

El crónico déficit fiscal no depende de la ideología de los gobiernos. Todos, sin distinguir sus orientaciones, generaron déficits. Será a esta administración a quien le toca resolver el problema enorme de tener repetidos problemas económicos y sociales de Argentina.

 

 

 

 

 

La lógica implacable.

Aplicando una lógica implacable no cabe duda que muchas decisiones no están ofreciendo buenos resultados. Cuando algunos sectores felicitan la política monetaria, otros apoyan con fervor la liberalización absoluta del mercado de cambios y la reducción o eliminación de las retenciones a las exportaciones, otros la apertura irrestricta a las importaciones, algunos más se regodean en silencio porque pueden manejar sus precios cartelizadamente y en silencio como los productores  y distribuidores minoristas de alimentos y productos perecederos, otros se alegran de poder volver a comprar y vender en negro (en efectivo es mas barato que financiado, otra medida que no fue bien pensada) es porque esos sectores están ganando mucho dinero.

Los bancos e inversores locales y extranjeros con sus modernas bicicletas dólar/Lebac y otras ingenierías financieras mas complejas y menos transparentes,  los productores agropecuarios que ven incrementados sus ingresos, las pocas empresas que manejan los precios de consumos inevitables a placer,  las silenciosas cuevas que disfrutan de un sector financiero que opera casi 40% en negro hoy disfrutan y felicitan la política monetaria con Metas de Inflación porque les viene bien, al igual que el que opera informalmente y puede ahora comprar más barato que en cuotas porque paga en efectivo. Así no va a aumentar la recaudación y seguiremos con nuestro perpetuo déficit estructural.

Quienes pagan la cena?

No hay comidas gratis en la economía.

Los ingresos generales de la población siguen en caída (7% en 2016), las jubilaciones perdieron 11% en 2016, el mito de la Reparación Histórica es eso, un mito, porque  lo hacen a ritmo de tortugas enfermas y en consecuencia repararán cadáveres luego de perder las elecciones en Octubre mientras que  los índices del INDEC no tienen ninguna relevancia para ningún segmento socioeconómico porque no reflejan en absoluto lo que pasa en forma diferenciada. Son datos macro y generales.

Que el IPC de enero de 2017 indique 1.3% y el de febrero 2% o mas no le interesa a la población, porque la composición del índice es un algoritmo estadístico global, pero los consumos difieren radicalmente y los incrementos de los precios no son 1.3% para todos.

El segmento ABC1 fue el que obtuvo mejores incrementos de ingresos. Si se analiza el desagregado de los gastos de ese segmento se observa que son en su gran mayoría propietarios de diversas inversiones, por tanto los gastos en vivienda son solamente las expensas que se compensan con el incremento de valor de las propiedades. Sufrieron un incremento del 60% en transporte, un 45% en alimentos y bebidas, un 37% en vestimenta, 60% en esparcimiento y 50% en otros gastos. Las tarifas e impuestos subieron 55% para ellos pero no les afecta mayormente. Han perdido en 2016 un promedio ponderado entre ingresos y gastos de 17%.

El segmento C2/C3 consume diferente: los alquileres aumentaron 35% en promedio, las tarifas fueron ajustadas para ese segmento en 40% o menos y como los alimentos son una parte importante de su consumo el aumento de 45% fue muy significativo. No llega a generar cambio total de hábitos de consumo pero si un fuerte traslado a segundas y terceras marcas con una pérdida global del 20% de sus salarios o ingresos reales tomando transporte y vestidos. Su stock de capital es 70% inferior al ABC1 (en promedio) por lo tanto hay una fuerte transferencia no visible de ingresos de este último segmento al primero.

Finalmente los últimos segmentos, los mas desprotegidos  carecen de stock de capital enfrentan un aumento del 45% en alimentos que representa casi un 50% de sus ingresos y un 30% en vestimenta que es el 20% de sus gastos sin contar el incremento de las tarifas de transporte que en este segmento son casi un 5% del total de sus ingresos.

En conclusión, todos (menos el top 5%) perdieron a costa de los demás algo que la nueva administración está obligada a modificar si quiere no ser derrotada ampliamente en Octubre.

En consecuencia lo que la población – el grueso – ve es que  la economía en su conjunto no despega, ni muestra signos de recuperación. Es un largo carreteo que ya comienza a asustar a los pasajeros de la aeronave, que dudan si el final de la pista no está demasiado cerca.

Los datos macroeconómicos son irrelevantes para una población que ya empieza a perder confianza.

En enero se desaceleró la inflación pero en febrero aumentará a causa de las modificaciones en los precios regulados y en  febrero se activará  por la suba de las tarifas de electricidad y prepagas. El aumento de la  electricidad tendrá una incidencia de 0.4%, el de las prepagas será 0.2%.

El Índice del Costo de la Construcción en GBA correspondiente al primer mes del año. Hay una aceleración de 2,4% respecto de diciembre de 2016, mes en el cual la suba se había establecido en 0,8%.

La administración anterior emitía para financiar el gasto fiscal y para aumentar la demanda agregada. Desde el comienzo de la crisis internacional en 2008, los resultados de hacer siempre lo mismo esperando resultados distintos fue la característica relevante de la administración anterior, entre otras aún peores.

La crisis pasó sin shocks importantes, pero se perdió el comercio externo y se provocó  una caída enorme de los ingresos fiscales junto con una política fiscal expansiva. El Producto Bruto Interno se estancó y se incrementó a niveles de asombro el déficit del Tesoro Nacional.

Entre 2012 y 2015 el PIB creció a un 1,3% promedio —con un crecimiento poblacional de 1% anual, el crecimiento real de los bienes y servicios fue nulo—; el empleo privado cayó —mientras la tasa de desempleo se mantenía relativamente baja porque hacían crecer el  empleo público, igual que ahora; y el salario real no tuvo aumentos, por el contrario cayó sensiblemente durante 2014.

Estas medidas —insostenibles en el tiempo— no lograron eliminar la inflación, sino apenas contenerla, y con un alto costo sobre la calidad de los servicios.

La nueva conducción del Banco Central inició una  consistente política monetaria fijando las tasas mediante un techo y un piso para los pases entre bancos. Esto quiere decir que determina una tasa (prima) entre la compra venta pactada entre los bancos que tienen liquidez y los que la necesitan en cortos plazos. Si las tasas que los bancos fijan entre si, supera lo que el BCRA estima conveniente interviene y la maneja orientándola hacia su política de Metas de Inflación. Buen trabajo.

Las tasas de los depósitos a plazo han subido un poco, las provincias están tomando fondos en el exterior a tasas entre 6.5% y 8.1%  a 5 y 10 años y el tesoro se financió tomando fondos en el Banco Nación por $ 25.000 millones. Esto controla el déficit y causa endeudamiento, algo que se debe revertir en 2018 cuando el déficit disminuya al salir de la recesión.

Hay una recuperación de las ventas minoristas, en realidad dejaron de bajar. Se han vendido mas automóviles en enero (20%) más que el año anterior, se pierden divisas porque hay más viajeros al exterior que visitantes. La construcción muestra algún crecimiento, nada significativo. Los salarios reales del sector privado cayeron 7% respecto de 2015.

El dólar se esta fortaleciendo en el mundo por las – por ahora – promesas de la nueva administración de EE.UU. y el empleo en ese país es pleno (desempleo  menor al 4%)

Que significan estas cifras?

Que sigue sin ser atacado el  crónico déficit fiscal de Argentina manteniendo el desequilibrio macroeconómico más importante del país, con un exasperante gradualismo sectorial, porque con algunos sectores se es gradual y en otros como al grueso de la población se le tira  todo el impacto encima, pero de eso no se habla.

Mientras la nueva administración no encuentre solución para este problema seguiremos en crisis por más que se manifieste de manera distinta.

Hay que definir  cómo se financia el déficit fiscal (por ahora con endeudamiento externo), que pasa si  el déficit crece más rápido que la economía y se convierte en insostenible (un camino hacia el que no se puede negar que nos dirigimos) y es necesario erradicar  la causa del déficit fiscal desde la vuelta a la democracia para terminar con él.

Debe quedar bien comprendido que el ajuste fiscal que no realiza el gobierno lo hace, de hecho el mercado con pérdida de empleo y caída de la actividad económica. Y eso es lo que está ocurriendo.

El resto es relato, nuevo, optimista, pero relato.

 

 

Las perspectivas de la macroeconomía para 2017 comienzan a ser favorables.

Análisis de Dinámica Económica. Enero de 2017

 El nuevo contexto generado por Estados Unidos.

Hay muy claras señales que habrá mas  inflación en EE.UU. Que se fortalecerá el dólar y que la tasa de interés de la deuda americana será más alta. Es probable que aumente el  nivel de actividad y empleo de esa economía que ya está ¨pleno empleo¨ pero para evitar excesos inflacionarios se  aumentó – con muy buen criterio  –  la tasa de referencia de la Reserva Federal en diciembre.

Un mes y medio más tarde con Trump al frente de la nueva administración, todo se va ratificando.

Los anuncios de iniciar un gran plan de obra pública en el interior de los EE.UU.,  recuperar industrias a suelo norteamericano y aumentar el empleo, son  las promesas para ¨hacer a América grande de nuevo,¨ pero el nuevo presidente no dijo que el financiamiento sería con endeudamiento (algo que hizo subir anticipadamente las tasas de interés) sino que cambiaría  la política fiscal aumentando los impuestos a las importaciones, bajando el impuesto a los ingresos, achicando el gasto en el plan de salud ObamaCare, y controlando los gastos de protección de las fronteras de los otros miembros de la OTAN

Con eso quiere financiar sus obras de infraestructura.

Esas medidas no mejoran la distribución del ingreso en EE.UU. Tampoco la promesa de subir impuestos regresivos y bajar los progresivos quitando recursos a la política de salud de los más pobres. Por el momento parecería improbable que pueda iniciar su mega plan de infraestructura en forma inmediata.

El cambio en la política comercial externa renegociando todos los acuerdos comerciales internacionales (la baja del acuerdo transpacífico y la negociación del Nafta)  cambiarán los precios  relativos  por el aumento en la inflación más los efectos secundarios que eso pueda tener y que resultan difíciles de suponer desde argentina y mucho menos en términos de geopolítica, que pueden ser sorpresivos.

Por todo esto, con buen criterio, la independiente y bien conducida FED moderó mucho la suba de la tasa de interés; la tasa de 10 años de los Treasuries Bonds que había llegado a 2,65% bajó desde hace 15 días a 2,30% / 2,50%.

En cuanto al impacto en el resto de mundo el FMI proyecta que durante 2017 habrá un crecimiento del 3,4%.

En lo que respecta al mundo desarrollado, se espera un crecimiento para 2017 de 1,9%, Este crecimiento se basa en la corrección al alza del crecimiento esperado en Estados Unidos.

Como se espera un mayor estímulo fiscal en EE.UU. que se combinará con una política monetaria que se corregirá más rápidamente (Janet Yellen, Jefa de la Reserva se pronunció en igual sentido recientemente). Habrá seguramente un crecimiento del 2,3% para 2017 por encima del 1,6% reportado durante el año pasado.

Queda un largo camino a recorrer por la nueva administración, luego de las elecciones de octubre 2017 cualquiera que sea el resultado. Es imprescindible terminar de acomodar las tarifas, bajar los subsidios y transformarlos en actividad productiva, bajar los impuestos que gravan las inversiones mucho más en cuanto a precios. Todo un ajuste que habrá que hacer aunque la palabra ajuste no guste.

Si EE.UU. por su parte sanciona en el Congreso – algo probable – el nuevo sistema impositivo que sus actuales administradores del ejecutivo proponen,  ocurrirán cambios de fondo, como reducir al 20% el impuesto a las ganancias de las grandes corporaciones que es de 35% siempre que produzcan dentro de EE.UU. porque si lo hacen fronteras afuera deberán pagar la totalidad del impuesto actual. Es una norma que alienta la reinversión de utilidades dentro de EE.UU.

Tienen en carpeta un recargo a las importaciones del 20% al quitar la deducción de las ganancias de las empresas los pagos por importar. Esto hará un dólar más fuerte porque se apreciará para mantener el equilibrio de los precios internos en EE.UU. lo que generará una tendencia a la inflación en los países menos desarrollados porque el precio en dólares de las exportaciones a ese país, bajará proporcionalmente.

Eso tendrá un efecto negativo para argentina por causas exógenas no controlables por la caída de los precios en dólares, aumento de la tasa de interés para financiaciones de la deuda pública y privada,

 

La situación local.

Nivel de actividad, la primera preocupación electoral

Tras un 2016 con correcciones a nivel macroeconómico, la actividad general mostró una merma del 2,8% en relación a 2015. Los sectores productores de bienes bajaron  5,3% por el mal desempeño industrial y de la construcción, los  servicios bajaron 2,3% porque el sector comercial perdió por la baja del salario real.

Sin embargo las variaciones mensuales del último cuarto del 2016 fueron positivas (algo que no es menor de cara al futuro inmediato).

La economía local se encuentra en recesión desde el año 2011. A pesar de que es muy posible que la economía vuelva a crecer en 2017, será fundamental que la nueva administración consolide un proceso de expansión sostenido en el tiempo, sobre todo si se tiene en cuenta que el contexto internacional no será muy benévolo con signos de interrogación a mediano plazo.

La actividad agrícola ganadera tuvo un incremento del 7,7% anual.

En el último mes del año, el comercio registró un descenso del 2,3% anual anotando su décima baja consecutiva. Pero, en los últimos tres meses se ha verificado una clara desaceleración en la caída.

Por último, el sector electricidad, gas y agua mostró en diciembre una baja de 1,4% respecto al mismo mes en 2015. Tanto la generación de energía hidroeléctrica como de energía nuclear exhibieron importantes descensos en el último mes del año. El estancamiento del sector se refleja en una contracción acumulada en 2016 del 0,1% respecto al 2015

En la buena senda Macroeconómica.

El éxito del blanqueo de capitales, el fuerte apoyo de Morgan incorporando la deuda en pesos de Argentina a su índice de bonos en monedas locales, la eliminación del encaje para el ingreso de capitales de no residentes y el anuncio de un programa financiero duro pero financiado en  el 50% antes de salir al mercado, recuperó los activos financieros locales algo disminuidos antes del fin de año.

Se combinó la expansión fiscal de diciembre con salarios que empiezan a acercarse a una inflación que se desacelera, y una mejora pequeña de la economía Brasileña empiezan a entregar mejores perspectivas después de un año de muy fuertes ajustes de los ingresos de la población.

2017 recién comienza y los factores internacionales no son controlables, pero parece posible financiar el plan de obra pública, y salarios por encima de la inflación en 2017  al menos hasta octubre. El clima complicó la cosecha gruesa generando, una caída en la expectativa de crecimiento del PIB de una o dos décimas para el año 2017.

En relación a la obra pública, hay una clara decisión de concretar en los primeros 8 meses de 2017 la totalidad de los gastos de capital incluidos en el Presupuesto ($236.000 millones) 40% más que el ejecutado en 2016, 90% más cuando se contabiliza la dinámica hasta las elecciones y 100% más cuando se contabilicen los primeros seis meses.

En cuanto a los ingresos de la población la única forma de estimular el consumo en el corto plazo es conseguir que los salarios sean algo mas altos que la inflación, pero dentro la nueva administración también hay quienes entienden que el consumo podría aumentar con un salario real estancado apelando al crédito (Hipotecarios, prendarios y tarjetas con el “ahora 18”), corrigiendo los  precios relativos que la nueva administración encaró en un inicio y que este año continúa con los aumentos preestablecidos de Gas y Electricidad y otros aumentos en ABL, combustibles, peajes, transporte y energía.

Pero lo cierto es que la segunda alternativa, impediría la recuperación del consumo que puede crecer 2,7% consistente con paritarias al 27% e inflación al 23%, y también podría serlo con paritarias al 25% e inflación al 21,5%.

El nuevo Ministerio de Hacienda promete cumplir las metas fiscales en 2017 que arrastran un 45% de gasto fijo e inamovible del pasado, un aumento de casi 1%. del PIB adicional por la reparación histórica a los jubilados (algo que ha dado mínimas señales de vida y que de no cumplirse, como hasta ahora,  sería fatal para las elecciones proporcionando un  elemento de destrucción masiva a la  oposición) y una reducción en las alícuotas efectivas de ganancias y mínimas de retenciones que en conjunto bajarían 0,5% del PIB adicionales.

Este número de déficit fiscal primario (4,2% del PIB) es el que incluyó el Ministerio de Finanzas en la presentación del programa financiero antes de la colocación de deuda en los mercados internacionales por US$7.000 millones a 5 y 10 años con tasas de 5,625% y 7% respectivamente. Nada mal las tasas.

Con esta colocación sumada al préstamo sindicado con Bancos internacionales por US$6.000 millones, US$1.000 millones adicionales de organismos internacionales de crédito y el refinanciamiento de las Letes en dólares la nueva administración ya cubrió todas las necesidades de divisas de 2017.

En los próximos meses hay que  obtener $338.000 millones (3,2% del PIB, 50% de las LEBAC que hay en el mercado y 25% de los depósitos de los bancos) sin dañar la recuperación de la economía y sin generar un atraso cambiario mayor al necesario para recuperar el salario real.

Financiación del gasto y contención del déficit

La nueva administración captó deuda en moneda nacional a 4,5 años por un total de $12.000 millones ajustables por inflación más 2,5% y consiguió en el exterior a  5 y 10 años US$7.000 millones a tasas de 5,625% y 6,875%, respectivamente. Un éxito para estos días convulsionados.

Por eso las Reservas del Banco Central aumentaron US$7.000 millones, llegando a  US$47.000 millones, el nivel más alto desde agosto de 2012.  Lo cual no es poco, porque es la medida de la confianza de inversores externos en la nueva administración. No es declamando junto con China con swaps sin riesgo como se muestra confianza sino poniendo el dinero donde se ponen las palabras. Buen síntoma para nuestra economía.

La nueva administración tuvo su mayor logro en 2016 con el blanqueo de capitales. El objetivo era cerrar el año con un déficit primario del 4,8% del PBI, pero terminaron  el año con un déficit menor: del 4,6% del PBI.

Ese éxito – el mas importante de la década,  impactante, oportuno y bien armado – resultó otra vez desteñido por la falta de experiencia política, pésimo timming y actitudes erráticas: el blanqueo de capitales,   alcanzó niveles inesperadamente exitosos, pero luego de alcanzado echaron del Ministerio al principal autor de tal maniobra, algo falto de total actitud política que no se remedia invitándolo a almorzar con el Presidente.

Un festín para la oposición mas acérrima, porque la población entiende mejor que se ha expulsado a un Ministro que lo que significa  haber incorporado a la masa crítica futura generadora de impuestos mas de $ 106.000 millones y haber cobrado al contado US$ 6.500 millones.

Parece que hubiera muchas manos en un solo plato.

El blanqueo que aportó esos $ 106.000 millones redujo el déficit fiscal que era del 6.9% del PBI, una enormidad. Sin el blanqueo hubiera alcanzado un muy alto 8.3% del PBI. Generó además US$ 7.200 millones por el incremento de depósitos de dólares en efectivo.

Los argentinos revelaron tener US$ 98.000 millones de los cuales el 87% es dinero o propiedades en el exterior y el resto estaba en cajas de seguridad o macetas  locales. Hay ahora una nueva base imponible de US$ 110.000 millones, algo muy por debajo de lo estimado como fuga de capitales durante décadas.

Si bien falta computar algunas propiedades en el exterior por otros US$ 30.000 millones el blanqueo tuvo un impacto fiscal enorme: US$ 150.000 millones o el 8% del PBI, algo ligeramente superior a lo conseguido por la administración anterior en sus patéticas ¨vacaciones impositivas¨ que no llegaron a sumar U$S 400 millones,  menos del 0.003% (tres por mil) comparado con la actual.

El impacto de un blanqueo en la economía real no es directo y mucho menos lineal, pero sin duda por la dimensión no será neutro. Parte de los fondos bloqueados se volcarán a bonos locales para reducir impuestos a pagar lo cual es bueno para la financiación de la administración a bajo costo. Se puede estimar que al fisco le ingresarán más de 1.5 puntos del PBI adicionales por el blanqueo en 2017 y bajará la necesidad de endeudamiento en US$ 3.700 millones. El efecto sobre la economía real será recién sobre o luego de las elecciones.

Desde que comenzó el proceso de blanqueo, la nueva administración  recibió ingresos que le permitieron cerrar en 3,5%. Pero hasta el mes de octubre los gastos crecían cada vez más y estaban impidiendo llegar a la meta prevista. Si no hubiera resultado exitoso el  blanqueo, probablemente la nueva administración  hubiera terminado el 2016  con un déficit muy alto del PBI. Pero al armador de la operación…lo echaron.

Finalmente el déficit fue de 4,6%. Sin  ingresos del  blanqueo y el inteligente pago anticipado de gastos  que ya no estarán en el 2017, hubiera habido  una reducción enorme del déficit en 2016 y un incremento que hubiera parecido catastrófico en 2017.

Los mercados entienden todo y se anticipan a todo y no les hubiera importado un déficit de  3,7% y que en 2017 fuera de 4,2% porque comprenden la maniobra. Si bien el déficit será similar o algo mayor en 2017  la  comparación hubiera sido mal entendida por la población.

Por eso decidieron  adelantar en diciembre 2016 gastos de 2017. Para disimular el efecto extraordinario del blanqueo sobre los números de 2016 y conseguir espacio y  comodidad para que el previsto  4,2% en 2017 suene razonable dando  señales positivas porque  el déficit tendrá una reducción en 2017 respecto a 2016.

La confianza de la población

La confianza del consumidor en la nueva administración está empeorando y mostrando un retroceso de 17% respecto de 2015, medido por la Universidad Torcuato Di Tella. Respecto al nivel de ingreso, la confianza del consumidor del segmento mas bajo c1 y c2 y D disminuyó  1%, como es natural porque los alimentos aumentaron mas que otros productos al estar cartelizada la distribución de alimentos  en 9 supermercados y 72 productores, mientras que los de mayores ingresos mejoraron su confianza porque no les  afecta este tema, en 0,3%.

La  Canasta Básica Alimentaria tanto en capital como en interior  se incrementó en diciembre 0,23% respecto a noviembre para el segmento más bajo y 20% para los más altos. El monto mínimo necesario para que una familia tipo no baje a la línea de indigencia se ubicó en $5.500, y la que define la línea de pobreza se estableció en $13.000.-

Política Monetaria

No se modificó la expectativa de inflación desde la administración, que mantuvo la tasa de pase (referencia de la meta de inflación que es el costo al que los bancos se prestan dinero entre si garantizado con bonos) en 25%, indicador de la inflación anual esperada. No hubo intervenciones del Banco Central, pero si los bancos supusieran una baja o suba de la inflación, el Banco Central intervendría tomando o colocando préstamos con bonos.

En enero se  llegará a 1,8%, por otro aumento de 1,7% en alimentos por los aumentos en las naftas, las expensas y los servicios que fueron en lo que va  del mes los que más impulsaron la inflación que es mucho más baja que el año pasado, cuando todavía los precios reflejaban el salto del dólar a la salida del cepo.

Se puede esperar tal como van las cosas una inflación de 23,5% para 2017 y paritarias del 27%.

Los jubilados legítimos, habituales patos de la boda tendrán un incremento de 14% en marzo con lo que habrán perdido más de 20% de poder de compra en un año, como es lo habitual para las corporaciones inexistentes y sin lobby.

El 20% de los jubilados pagó durante su vida activa el Impuesto a las Ganancias pero vuelve a pagarlo durante sus ¨años de oro…¨ en una flagrante e inmoral doble imposición que no resistiría el menor análisis en un país económicamente civilizado. En enero les siguen descontando arbitrariamente el impuesto sin respetar la ley sancionada en diciembre, algo insólito.

 Los enormes,  obligados e inelásticos gastos del estado

Hubo un gran aumento de gastos en diciembre. Crecieron 85% los gastos primarios pero los ingresos crecieron más aún.

El aumento de ingresos fue  51% en noviembre y 103% en diciembre por lo tanto en promedio, los ingresos del último trimestre del año crecieran 60% interanual y los gastos lo hicieron solamente 57%. De haber continuado como la anterior administración los gastos se hubieran expandido alrededor de un 40%, representando una brecha importante respecto a los ingresos.

Hay dos momentos en 2016. En el primer semestre del año se redujeron los gastos al punto que los ingresos lograron superarlos por poco. Pero para  reactivar la economía fue necesario incrementar los gastos destinados a la política social y la cobertura previsional. Por eso el segundo semestre del año no fue igual: los gastos crecieron por encima de los ingresos.

El exitoso blanqueo permitió cumplir la meta fiscal, y además pagar gastos anticipadamente correspondientes a 2017 para no sobre cumplir la meta de 2016 y caer por debajo en 2017.

Buenas perspectivas

La nueva administración muestra un logro importante para terminar el 2016 y empezar el 2017 con muchos puntos a favor.

Se redujo significativamente la inflación por la brillante política del BCRA a lo largo del segundo semestre de 2016 porque logró que en términos anualizados la inflación estuviera por debajo del 20%, y hay claros índices de rebote de la actividad económica desde el mes de octubre del año pasado y una firme recuperación del empleo privado formal desde agosto.

El INDEC – ahora creíble – indica que la economía creció un 0,5% en octubre respecto a septiembre y que esta recuperación fue del 1,4% al comparar noviembre con octubre. De esta forma la baja de  -2,6% ha disminuido y, es inferior al número final de 2014.

La ocupación  también está dando señales claras de recuperación. El salario real acumula ya 4 meses de incremento al igual que el empleo privado.

Los dos siguen negativos respecto del momento de observar las comparaciones interanuales, pero la recuperación mensual indica crecimiento y  el año 2017 comenzó con un importante impulso al consumo debido a la recuperación conjunta de la cantidad de trabajadores empleados y el salario real de los mismos.

Terminar el año cumpliendo metas con alguna demora respecto a lo que se  había prometido plantea un escenario optimista para 2017

El saldo comercial (exportaciones menos importaciones) obtenido al cierre de 2016 fue casi US$ 3.000 millones favorable,

Respecto a diciembre, hubo un saldo superavitario de US$2.128 M millones.

Esta cifra derivada de un total exportado valuado en US$4.591 millones contra US$4.526 millones de compras al exterior.

Las exportaciones crecieron 34% de los cuales el aumento fue por  33,1% de las cantidades exportadas y por la suba del 0,7% de los precios.

Las  cantidades exportadas de productos primarios, combustibles y energías, manufacturas de origen agropecuario y manufacturas de origen industrial  crecieron en el año 113,5%, 28,2%, 24,6% y 14,2%, respectivamente.

Respecto a las importaciones, el valor aumentó  en el año 0,2% porque el aumento del 3,7% de las cantidades fue neutralizado por la disminución del 3,3% de los precios.

Los bienes de capital se incrementaron un 25,9% interanual, los bienes intermedios importados bajaron 15,8%.

El acumulado de 2016 indica un incremento de 1,7% en las exportaciones y una baja de 6,9% de las compras al exterior respecto a 2015. En consiguiente, el temor por la apertura de importaciones observada durante el año pasado no logró efectivizarse en las estadísticas. Por lo tanto, al cierre del ejercicio se aprecia una balanza comercial superavitaria de US$2.128 millones, es decir, sumamente superior a la estimada en el Presupuesto 2017 la cual fue valuada en un déficit de US$646 millones.

Ventas en cuotas para reactivar?

En economía no hay cenas gratis. Alguien tiene que pagarlas, siempre.

Es uno de primeros conceptos que se les instalan a los estudiantes al iniciar sus estudios. Sin embargo, la idea que podrían venderse electrodomésticos en general, televisores en particular y casi cualquier cosa en hasta 18 cuotas sin interés fue instalada por la administración anterior y continuada por la actual,  aceptada por una población adormecida por un relato mesiánico en un medio ambiente con industriales y comerciantes que operan con la  mente deformada por medio siglo de inflación de dos dígitos anuales.

Las cuotas incluyen ahora hasta un 40% más que el precio de contado porque los comercios están obligados  a diferenciar el precio al contado (con débito, crédito o al contado) del financiado y por lo tanto comprar con financiación en cuotas tendrá un recargo de entre el 10% y el 40%.

El día del debut del plan la cadena de electrodomésticos mas grande ofrece precios de contado iguales a los de hace una semana pero las cuotas contienen un interés de entre 10 y 35% anual según la necesidad de liberarse de stocks de alta obsolescencia.

El promedio anterior eran 6 cuotas y el costo de financiación era de 20% por lo tanto pagar en 12 cuotas, implicaba un aumento del 40%, que es el costo promediado de todos los bancos, antes del cambio.

A partir de ahora, quien compre  en un pago y financie luego su tarjeta con el Banco, puede llegar a tener recargos de hasta 80% o más por los intereses directos del Banco, el costo de mantenimiento, los costos de envío de facturación, el costo de renovación de la tarjeta y el seguro de vida por los saldos, según el monto y plazo de financiación y/o cualquier otra cosa que la imaginación interminable de los retailers bancarios establezcan.

Las compras financiadas más baratas serán las del plan “Ahora 12” y “Ahora 18%, con un costo financiero del 27% y 30%, respectivamente. Tienen  costo subsidiado: los bancos no mueven la tasa porque el Central les reduce el encaje bancario.

Los comerciantes, los fabricantes en realidad ensambladores de importaciones) los Bancos y el índice de precios ganan.

Paga la población.

Obviamente  los comerciantes cartelizados mantendrán casi sin reducción los precios de contado, que están abultados porque tienen incorporado el costo que pagaban los que compraban antes con más de un pago, y le sumarán el porcentaje de recargo.

No habrá control de precios.

Cada comercio fijará el valor que quiera como base para la financiación.

El único control de la Secretaría de Comercio será verificar si cumplen con diferenciar el precio de contado del financiado. No hay ningún control que evite que las cadenas cartelizadas ofrezcan un descuento por pagar con efectivo, como ocurre en gran cantidad de comercios.

Esos descuentos en efectivo, oscilan el primer día entre el 10% y el 15%.

La administración actual cree – con una actitud nihilista – que esta  medida evitará  subas de precios. El que suba los precios seguramente va a tener menos ventas,  suponen.

Creen que los bancos competirán por la financiación y ofrecerán mejores tasas para sumar clientes, algo que en modo alguno ocurrirá sin la intervención del Nación y otros bancos oficiales.

Cuando intentaron ajustar las tarifas del gas cometieron tantos errores de timming y comunicación que el costo político resultó enorme. Por eso dejaron para el final la resolución  de uno de los engaños más elementales perpetrados por los administradores anteriores.

No obstante, y a sabiendas,  la población compró durante años cuotas y no productos que necesitara, porque en su enorme mayoría lo visualizaba  como parte del festín de subsidios.

Porque se adopta esta medida?

Por razones ligeramente insinceras: la población  seguirá comprando en cuotas, ahora con  intereses explícitos porque muchos desean  o necesitan un producto porque  en un medio ambiente condicionado por la corrupción inflacionaria al grueso de la población le parecerá  que $ 100 o $ 120/140 cada mes no tiene una diferencia importante.

Pero para el INDEC el precio de venta computado será el menor, en este caso el de contado hasta un 15/25% mas bajo.

Quien gana con esto?

El nuevo índice de inflación, el bautizado como core se beneficia poco con esta medida bajando apenas y en forma artificial el índice de IPC,  beneficiando directamente la gestión de la nueva administración; felicidad de los comerciantes que tienen incorporado en su ADN la habilidad del zorro inflacionario que sabe  como nunca perder, e indiferencia del segmento ABC1 que puede pagar al contado.

Una nueva desprolijidad de un Ministerio cuyo titular debería está mas fuera que dentro de la administración, porque acierta mucho menos de lo que se equivoca.

 

 

La nueva administración: medidas y acciones bien orientadas, indicios iniciales de resultados positivos y grandes necesidades políticas. El país – ya lo comprobaron de la manera mas dura – no es una gran empresa.

Milton Friedman dice en un breve y antiguo paper publicado por sus admiradores y detractores: ¨…el PBI no muestra la calidad de vida, no indica la distribución de la riqueza, los espacios verdes de las ciudades para los niños ni la tranquilidad de espíritu de los habitantes de un país. Solo sirve para saber cuanta comida hay, no quien come…¨ (Milton Friedman and his critics. 1977)

Una deuda de los gobiernos es conseguir que el capitalismo mejore drásticamente la distribución del ingreso.

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Lo único que puede afirmarse con relativa certeza respecto del rumbo de la actual administración es que – en base a las acciones que realizan –  están intentando una transición gradual, destrabando regulaciones y alineando las variables macro y microeconómicas que estaban muy desajustadas, dirigidas a una situación extrema.

Pero no han explicitado  ni parecen contar con un plan elaborado (excepto el Presupuesto  que tiende a un sobre optimismo) la nueva administración opera pragmáticamente y las acciones que ejecutan  indican  que intentan salir de la recesión en base a inversiones públicas y exportaciones.

Es válido, porque ambas son cada vez importantes  en el producto bruto total para dar vuelta la  tendencia negativa de los últimos 6 años.

Contrariamente al  modelo anterior se busca una economía abierta al mundo, comercial y financieramente,  con acumulación de capital y mayor  productividad.

En base a ese criterio se puede suponer que se  alcanzará una inversión en el año 2017 del 17% del PBI mayor que el 15% de 2015 y que las exportaciones deberían aumentar desde el 11% del PBI de 2015 gradualmente, hasta el 16% para el fin de la gestión de Macri.

Nuevo contexto mundial?

Los presuntos cambios mundiales no son los mejores para estas políticas, pero tampoco resultan demasiado negativos, aunque han exhibido su primera muestra hoy mismo: la nueva administración de EE.UU. ha  ratificado – en su primera medida de Comercio Exterior –  la suspensión de importación de limones frescos  – no los jugos procesados – argentinos (y de otras procedencias). Se trata de  una resolución previa del ministerio de Agricultura de ese país, demorada en su aplicación pero que la nueva administración implantó como golpe de efecto con un stay por 60 días impidiendo – entre muchos otros – el ingreso al mercado los limones del noroeste de argentino.

Argentina es el mayor productor mundial de limones frescos con más de 1,5 millones de toneladas por año. El 81% de ese volumen se origina en Tucumán y desde 2002 hasta 2011 se negoció intensamente para lograr reingresar al mercado norteamericano, ahora bajo análisis cerrado. No es mucho, son US$ 50 millones, puede sustituirse el destino, habrá alguna pérdida,  pero marca una tendencia, a tres días de la asunción de la nueva administración.

Argentina intenta abrirse al mundo y beneficiarse de la globalización en un momento en el que los principales países del mundo están dirigidos por administraciones que cuestionan  el comercio internacional globalizado y los movimientos libres de flujos de capitales internacionales, generando políticas proteccionistas.

Cual sería la mejor estrategia de la nueva administración?

Los estímulos a la producción: convocaron a las automotrices por un acuerdo productivo; lanzaron fideicomisos financieros para financiar paquetes turísticos en cuotas,  se pagarán las mejoras del impuesto a las ganancias para mejorar el  consumo. Vaca Muerta es un modelo de acuerdo entre empresas, gobierno y sindicatos que la nueva administración quiere replicar en otros sectores, especialmente en  energías renovables, carnes, lácteos, economías regionales y productores de insumos básicos para la industria. Se trata de cerrar varios acuerdos durante el primer trimestre.

1,5 millones de trabajadores en relación de dependencia comenzarán a cobrar las mejoras en el Impuesto a las Ganancias que entre febrero y abril volcarán al mercado local unos 10.000 millones de pesos. Según esperan ese dinero, iría a gasto de las familias, lo que potenciaría la demanda interna en momentos en que más se necesita algo de  reactivación.

Desde mayo y junio se esperan buenas cifras en  construcción pública y privada, industria automotriz y petrolera, con lo cual el crecimiento de la economía pasaría a mostrarse con otros actores más estructurales.

Reservas Internacionales en alza

Las reservas internacionales alcanzaron su mayor nivel en 4 años y medio por el ingreso de u$s 7000 millones en bonos que el Tesoro nacional colocó la semana pasada para paliar el tremendo déficit fiscal.

Las reservas pasaron de u$s 6748 millones el 24/01 y llegaron a u$s 46.632 millones, el mayor nivel desde el 2 de agosto de 2012, cuando el nefasto  Cepo cambiario ya llevaba 9 meses de implementado y no lograba evitar la salida de capitales que había empezado en el año electoral previo.

El aumento fue por emisión de Bonos Internacionales de la República Argentina con vencimiento 2022 y 2027 por u$s 6859,3 millones”.

Las reservas llegaron a un nivel muy crítico el 17 de diciembre de 2015, el día de la salida del cepo cambiario. Habían bajado a u$s 24.141 millones antes de comenzar a regularizase en enero siguiente, cuando se hizo un canje con bancos internacionales por u$s 5000 millones.

Desde entonces se duplicaron (93%) en poco más de un año y un mes. Desde que se  adoptó un régimen de tipo de cambio flexible ya no se necesitan a las reservas internacionales para controlar el precio del dólar. Las  entradas y  salidas de capitales ajustan con una variación del precio del peso o mas claramente con una suba o baja del dólar sin  afectar a reservas internacionales, porque ya no hay que intervenir en el mercado. Eso, aunque no sea explícito para la población es una enorme muestra de confianza de los operadores y de la población.

No obstante el Banco Central intervendrá  en el mercado de cambios en forma puntual cuando sea necesario regular subas o bajas anormales o temporales o negativas para la política monetaria. Por eso, el poder de estas reservas es importante.

En 2017 las reservas crecieron u$s 7.800 millones por las colocaciones de bonos (endeudamiento para paliar déficit). Además en 2016 hubo superávit comercial pero la cuenta corriente cambiaria perdió en total u$s 16.000 millones como resultado de pago de intereses, turismo y porque la apertura al mundo obligó a permitir  giros de utilidades y dividendos que habían sido retenidos injustificadamente por la administración anterior.

La pérdida se financió colocando bonos del Tesoro nacional, de las provincias y también de empresas locales, algo que – afortunadamente – la administración anterior no consiguió nunca por su enfrentamiento con todos los gobiernos civilizados y fundamentalmente por el problema del default que no supieron, quisieron o pudieron resolver. Si lo hubieran logrado el endeudamiento sería monumental.

Los ingresos de divisas al país por emisiones de deuda llegaron a u$s 30.000 millones, de allí el aumento de u$s 13.208 millones en las reservas el año pasado.

La coyuntura internacional

En este sentido, la estrategia de la actual administración  tendrá que ajustarse con inteligencia en dos frentes: el comercial y el financiero.

En lo comercial el saldo comercial con Estados Unidos es deficitario pero dada la magnitud de la economía de EE.UU. las importaciones argentinas no son algo de lo que siquiera tomen nota global, sin embargo la política comercial proteccionista que eventualmente pueden adoptar puede generar un cambio en la actitud de muchos operadores internacionales a modo de retaliación de otros países y perjudicarnos. Es una simple especulación, pero los limones encendieron su color amarillo.

Las reacciones de sus principales compradores podrían ser compensar la pérdida de competitividad con devaluaciones o aranceles. En ambos casos pueden desestabilizarse las relaciones y desacelerarse el  crecimiento mundial.

Aunque argentina se dirija hacia otros mercados, el nivel de interrelaciones que caracterizan hoy al comercio mundial, luego de décadas de avance de la globalización tendría  efectos negativos.

En el financiero una política fiscal expansiva en EE.UU. (si lo hicieran) implicará ajustes de tasas de la Fed para este año, que ya son  3  en lugar de 2, luego que  se supo que el  presidente de los Estados Unidos sería Trump.

El ajuste de tasas, luego de 8 años de política monetaria ultra expansiva, implica algún riesgo para la economía local porque se encarecerá un poco el crédito durante los años en los que Argentina debe recurrir al endeudamiento para cubrir su déficit fiscal primario.

Por otra parte habrá un  “fly to quality” (tomar mejores riesgos internacionales por parte de los inversores) que podría generarse ante mejores retornos en mercados seguros, e implicar riesgos de devaluación de la moneda, en contra de la estrategia de estabilización monetaria que está llevando con éxito el BCRA.

Se necesitan imperiosamente  reglas claras para reducir los riesgos y mejorar las condiciones de mercado para garantizar la exportación de la producción, sin cupos ni retenciones, libre movilidad de capitales y que la energía tenga precios internacionales.

Una legislación simple y clara atraerá inversiones y evitará nuevas “clausulas secretas” a espaldas de la sociedad.

Las inversiones extranjeras importantes y numerosas, serán decididas por los inversores cuando estos tres aspectos estén claramente resuelto, no antes.

Sin ellas en 2017 la economía crecerá 2%, porque la caída de la  inflación permitirá un poco más de salario real y algo de  inversión residencial.

Las exportaciones serán mejores pero no las impulsoras de un despegue ni mucho menos.

La política fiscal tiene – indefectiblemente – que mejorar su eficiencia, pero no hay margen para ser expansivo, si se quiere cumplir lo pautado en el presupuesto.

El  BCRA, que por primera vez en la historia argentina está dejando flotar la moneda y no apela al atraso cambiario para estimular el consumo (todavía…) en un año electoral y ha ganado mucha reputación siendo el ala más eficiente de la nueva administración en todo sentido.

Un crecimiento de 2,1% en 2017 es  poco pero será genuino y no apoyado en medidas populistas de corto plazo que se pagarían caro en el 2018.

A principios del siglo XX Argentina era uno de los países líderes del crecimiento y despedimos ese mismo siglo como “economía emergente”.

En pleno siglo XXI, todos los países civilizados de occidente países se embarcaron en la  globalización, pero nosotros retrocedimos al pasado populista logrando un tremendo  fracaso y bajando aun más de categoría, ahora a “economía de frontera”.

Esta administración debe aprovechar con coraje  la oportunidad para modificar el ciclo de decadencia económica. Siguiendo los pasos exitosos que marcaron los países que se sumaron a la globalización. A pesar de Trump o usándolo.

Con un mercado de capitales local tan pobre como el de Argentina es absolutamente imposible efectuar ninguna inversión razonable sin aportes de capitales externos.

Parecía que fuera poco el espacio que tiene Trump para llevar a cabo promesas polémicas que afecten mucho a terceros, pero  las primeras señales de alerta que está dando al mundo hace imprescindible prepararse.

Finalmente la nueva administración apunta a conseguir  precios relativos no distorsionados por intervenciones del Estado en los mercados y a financiar el déficit fiscal tanto como sea posible con emisión de deuda a tasas bajas con  una flotación del tipo de cambio y una política monetaria con claras políticas y metas de inflación,  es un excelente enfoque.

En una situación como la actual, dejar libre el tipo de cambio sin acumular reservas puede provocar, apreciación del Peso sin bajar la expectativa de inflación porque los agentes económicos siguen esperando la inflación core (la  del déficit fiscal)  y el realineamiento de precios relativos.

 Los valores macro no son todavía buenos

Inflación

En diciembre el IPC será 1,6%, y en 2016 la inflación llegará a  40,3%, 12% mayor que 2015 y la mas alta desde 2002.

Será en promedio 2,9%, un punto por encima de la media registrada durante el período 2007-2015.

El IPC sin ajustes estacionales, aumentó 1,9%. En 2016 las principales alzas de precios fueron en los rubros donde los ajustes tarifarios tienen mayor incidencia, como Vivienda y Servicios Básicos (que aumentaron más de 70%) y Transporte (que aumentó 40%).

Por su parte, Alimentos y Bebidas mostraron un alza cercana al 33%, algunos puntos por encima de 2015, impulsando a la Canasta Básica Alimentaria.

La batalla de la inflación continúa, y es prioridad política. Puede observarse una tendencia decreciente afirmada en la consistente política monetaria del BCRA.

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Respecto de las jubilaciones la pérdida de poder adquisitivo fue de 16%.

El promedio de salarios de toda la economía perdió 9%.

Todas estas cifras son globales y no significan absolutamente nada para nadie en la vida real, es más, pueden ser cuestionadas y rebatidas en forma terminal por la menos informada administradora de un hogar, pero son de máxima utilidad para analizar la gestión y los resultados

Los impactos son muy diferentes según el nivel socioeconómico.

Niveles Socioeconómicos – Actualizados

Hemos clasificado en niveles socioeconómicos en función de los ingresos mensuales pronosticados en base a su perfil demográfico y antecedentes crediticios a  los individuos con trabajo formal e informal, ya sea quienes están en relación de dependencia así como los autónomos, monotributistas y no inscriptos.

En Diciembre 2016 los límites de ingresos mensuales de cada nivel socioeconómico se estiman en:

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Se puede apreciar que

Un   5% de la población obtiene 42% de los ingresos.

Un 10% obtiene el 22%

UN 55% obtiene el 21%

Es decir que hay un segmento de 52% de la población que debe vivir con el 15% de los ingresos.

La principal  deuda de los gobiernos es conseguir que el capitalismo mejore drásticamente la distribución del ingreso.

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El siguiente gráfico muestra el ingreso promedio correspondiente a cada estrato de la población

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El siguiente gráfico muestra el ingreso promedio correspondiente a cada uno por ciento de la población ordenada en forma descendente según su nivel de ingreso:

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Esta información debe ser utilizada para visualizar el diferente impacto que le produce a cada uno de los grupos socioeconómicos los aumentos de precios.

Que el IPC de enero de 2017 indique 1.7% no le interesa a mucha gente, porque la composición del índice es un algoritmo estadístico global, pero los consumos difieren radicalmente y los incrementos de los precios no son 1.7% para todo.

El segmento ABC1 fue el que obtuvo mejores incrementos de ingresos. Si se analiza el desagregado de los gastos de ese segmento se observa que son en su gran mayoría propietarios de diversas inversiones, por tanto los gastos en vivienda son expensas que se compensan con el incremento de valor de las propiedades. Sufrieron un incremento del 60% en transporte, un 45% en alimentos y bebidas, un 37% en vestimenta, 60% en esparcimiento y 50% en otros gastos. Las tarifas e impuestos subieron 55% para ellos pero no afectan cuantitativamente. Han perdido en 2016 un promedio ponderado entre ingresos y gastos de 17%.

El segmento C2/C3 consume diferente: los alquileres aumentaron 35% en promedio, las tarifas fueron ajustadas para ese segmento en 40% o menos y como los alimentos son una parte importante de su consumo el aumento de 45% fue muy significativo, no llegó a generar cambio total de hábitos de consumo pero si un fuerte traslado a segundas y terceras marcas con una pérdida global del 20% de sus salario o ingresos reales tomando transporte y vestidos. Su stock de capital es 70% inferior al ABC1 (en promedio) por lo tanto hubo una fuerte transferencia no visible de ingresos de este último segmento al primero.

Finalmente los últimos segmentos, los mas desprotegidos  carecen de stock de capital enfrentan un aumento del 45% en alimentos que representa casi un 50% de sus ingresos y un 30% en vestimenta que es el 20% de sus gastos sin contar el incremento de las tarifas de transporte que en este segmento son casi un 5% del total de sus ingresos.

En conclusión, todos (menos el top 5%) perdieron a costa de los demás algo que la nueva administración está obligada a modificar si quiere permanecer en funciones.

El que se inicia es el año en que la nueva administración vivirá en peligro.

2016 ha sido un año muy difícil para casi todos excepto para las corporaciones con lobby y para el sector financiero.

Al inicio, sincerar el mercado de cambios y ajustar tarifas provocaron que la actividad se mantuviera en recesión por el aumento del valor de los insumos importados y por los mayores costos locales, acelerando la inflación. Muchas de las PyME tuvieron que  vender inventarios sin reponerlos.

La política fiscal  con menor gasto entre  agosto de 2015 y abril de 2016 y la política monetaria restrictiva instalada como Metas Monetarias de Inflación por el BCRA – acertada medida iniciada desde diciembre del año pasado – generaron altas tasas reales de interés con  enorme absorción monetaria y enfriaron  la demanda doméstica.

La  política monetaria es ahora menos contractiva, con tasas mas bajas en las últimas seis semanas, una reversión de la pérdida real de salarios que cayeron 10% en el primer semestre y han dejado de perder tanto en el segundo al desacelerarse la inflación a partir de junio.

El blanqueo de capitales fue exitoso – allí hubo buen timing y sólida comunicación – y debería incrementar ligeramente al consumo de bienes de mayor precio y la construcción,  al margen de que lo recaudado se aplique en verdad y no como relato a la Reparación Histórica a Jubilados incrementando el consumo.

Hubo en 2016 grandes cambios y grandes estancamientos. Desde un cambio de la violencia a la buena educación, mas respeto entre la población y el gobierno, la eliminación de reidores y aplaudidores cuestiones que no son menores ni superficiales porque hacen a la convivencia. En lo intangible hay ahora un mucho mejor sentido de integración del tejido social.

Pero se ha  fallado en no  avanzar en reformas estructurales del sector público, en materia impositiva y reforma laboral. Solo se ha cambiado la forma de financiar un déficit fiscal muy grande. La administración anterior lo financiaba con emisión monetaria y ésta con endeudamiento. Nueva forma de financiar pero sin disminuirlo, sino aumentarlo.

El gasto público no se puede contraer drásticamente sin caer en caos y pérdida de las elecciones en 2017 pero por más gradual que se ha actuado casi todo el peso cayó sobre el sector privado que continúa perdiendo espacio mientras que el sector público y su participación en la economía aumenta.

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Los empleados estatales sobrantes, no pueden ser dados de baja porque no hay espacio en el sector privado por la recesión y  porque tienen un formidable entrenamiento para generar conflicto social. El sector privado ha perdido 100.000 puestos de trabajo entre diciembre y agosto, algo alarmante.

Una década de populismo no desaparece en un año y el déficit fiscal recibido  a conciencia y con total conocimiento de su existencia por la nueva administración, no admite quejas pero tampoco se modifica en ese lapso.

Lo grave  es que  buena parte de la población ha sido educada de modo que asume que los subsidios son  derechos adquiridos. Modificar ese rasgo cultural es muy complejo y genera que esta administración parezca incapaz de  cambiar el paradigma, porque no se ha orientado aun a fomentar  la cultura del trabajo: siguen – temerosos – con los planes sociales impulsores de déficit fiscal creciente.

La política impositiva es  injusta con los jubilados (que aportaron) y empleados en blanco que mantienen a los numerosos ruidosos e ineficientes empleados públicos soportando con sus impuestos gastos inútiles de un estado por mucho tiempo sobredimensionado, casi estalinista.

Por otra parte, en un año la nueva administración terminó con  las políticas de confrontación malsanas y ha ofrecido un comportamiento mucho más suave que casi hace aparecer como ridículos a los piqueteros y manifestantes.

Contexto Internacional y el impacto local

Han transcurrido  ocho años desde la crisis financiera en EE.UU. y  la economía de los países avanzados aun no se ha recuperado. El PBI de esos países quedó estancado y el de EEUU es actualmente un 15% inferior al que hubiera sido si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que traía antes de la gran crisis. El Mercado Común Europeo recién en 2015 logró recuperar el nivel que tenía en 2007.  Durante estos últimos 8 años los Bancos Centrales aplicaron políticas monetarias expansivas como nunca antes, no obstante el comercio mundial se ha desacelerado notablemente.

El bajo crecimiento mundial puede ser transitorio y causado por la crisis financiera que generó endeudamiento tanto del sector público como del privado, que ahora tiende a descender y podría estimarse que el crecimiento retomará su ritmo.

También es posible que el muy bajo crecimiento mundial sea por la caída de la demanda y que podría acelerarse el crecimiento con políticas contra cíclicas, es decir aumentando el gasto de los gobiernos en infraestructura.

Otra alternativa sería que el bajo crecimiento mundial se deba a un exceso en el nivel de impuestos y regulaciones, en cuyo caso la solución sería revisar los sistemas impositivos.

Lo más probable es que el bajo crecimiento mundial no sea transitorio sino estructural porque las tasas de interés reales en el mundo son casi inexistentes y existe un exceso de ahorro global mayor que las necesidades de la inversión a nivel mundial. En las economías desarrolladas, las tasas de inversión han disminuido notablemente en los últimos ocho años.

La crisis del 2008 ha generado en los países desarrollados  cierta precaución que predispone a la población a ahorrar, y a las empresas a arriesgar e invertir mucho menos porque hay menores avances tecnológicos en la última década y menores oportunidades de inversión segura. En consecuencia la economía mundial crece poco y la tasa de interés global de equilibrio ha disminuido por debajo de la media histórica.

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Como la oferta de fondos es mayor que la demanda para la inversión, las tasas de interés de largo plazo bajaron en el mundo como puede verse en el gráfico.

Esta situación es estructural  y provocada por situaciones no controlables: el aumento del ahorro es irreversible porque se debe a los cambios demográficos dado el incremento en la esperanza de vida ha llevado a que sea mucho mayor el número de años en los cuales la población ahorra para su vejez. También y en forma simultanea  se ha producido un cambio dramático en la distribución del ingreso que aumentó la desigualdad y que  tiende a subir el ahorro, dado que los sectores más pudientes ahorran mucho más que la población media. Ambas tendencias son irreversibles en este nuevo orden mundial.

Por otra parte – con excepción de Argentina y Venezuela – los restantes países emergentes han mejorado en estos últimos quince años notablemente el orden de su macroeconomía y lograron superávits de cuenta corriente y acumulación de reservas genuinas, lo cual también es ahorro.

Además se ha modificado la relación entre bienes manufacturados y los servicios que han crecido mucho dentro del PBI mundial y son menos intensivos de capital, lo que ha reducido la necesidad de inversión industrial.

El casi nulo crecimiento mundial de los últimos años, el aumento de la desigualdad,  la reducción del gasto público y el cambio de los precios relativos de lo commodities entre si,  fueron dando espacio al populismo y a las ideologías anti globalización en los países avanzados.

El impacto en Argentina

La nueva administración en EE.UU. rebajará la tasa de impuestos a empresas y personas aumentando simultáneamente el gasto en infraestructura y defensa, con una desregulación de la economía y de las finanzas y  una política comercial proteccionista estimulando fuertemente la inversión en la industria,  todo lo cual una agresiva política financiera en EE.UU.

Sin embargo, como el PBI global depende del crecimiento de la oferta de trabajo, de una mayor inversión y de la productividad la probable política económica de EE.UU. no modificará mayormente el orden económico global porque las políticas enunciadas no afectan directamente a la tasa de crecimiento potencial ni a la  tasa de interés de equilibrio a largo plazo, son medidas internas de poco efecto mundial, con excepción de algunas economías que tal vez se vean afectadas en su volumen de mano de obra.

Una política fiscal expansiva en EE.UU. llevará a un aumento del PBI de EEUU que ya tiene pleno empleo (pueden verse carteles en todas los grandes centros comerciales en el noreste y centro del país buscando personal y el salario mínimo aumentó a US$ 14 la hora), habrá una inflación cercana al 2% anual, algo que la población desea hasta cierto punto.

Esta inflación ya está confirmada y generó  mayores tasas de largo plazo y una apreciación del dólar. La tasa de un bono de EEUU a 10 años, pasó de 1.37% a 2.60%.

La nueva política expansiva y proteccionista en EE.UU. hará que la tasa de los bonos Tesoro  sea mayor lo cual disminuye el interés en inversiones en los países emergentes lo cual encarecerá el ya imprescindible endeudamiento externo argentino.

En un mundo con inversores que tenían más de 8 billones de dólares invertidos en bonos de países avanzados a tasas negativas y que utilizaban activos de buen rendimiento como los bonos argentinos tendrán sin duda menor interés en esas inversiones.

La nueva administración norteamericana hará que EEUU crezca más en 2017 provocando tasas más positivas, algo muy costoso para las economías emergentes y para la estrategia argentina de financiar su tremendo déficit fiscal con endeudamiento internacional porque el  enfoque de la nueva administración norteamericana modificará la tasa de financiamiento de los países emergentes.

Hay otro problema en las condiciones mundiales para los países emergentes. Los menores impuestos y el déficit fiscal en EE.UU. hacen crecer el valor de las acciones en contra del valor de los bonos y los países emergentes perderán capitales, pagarán mayores tasas y deberán depreciar sus monedas.

Esto puede verse claramente porque la salida de capitales y la depreciación de las monedas emergentes desde octubre 2016 fueron mayores que las registradas en 2013 cuando el mercado reaccionó mal con la suba en los rendimientos de los bonos del tesoro, hecha para reducir gradualmente la cantidad de dinero que se había inyectado en la economía. Hubo algunos problemas cuando los inversores reaccionaron retirando fondos del mercado de bonos, lo que aumentó los rendimientos.

Evitar la dolarización en base a altas tasas reales de interés dificulta la inversión y el crecimiento. Una fuerte reducción del déficit y de la carga tributaria es imprescindibles para reactivar y hacer crecer a la economía, porque baja la tasa de interés en dólares, que es el único recurso a mediano y largo plazo que existe para argentina.

Mantener alta la tasa de interés en pesos para que el dólar esté por debajo de su nivel de equilibrio de largo plazo, es un llamador a  la entrada de capitales de muy corto plazo.

La estabilidad del tipo nominal de cambio debe lograrse con el peso y el dólar compitiendo libremente, sin presiones tan extremas a través de la tasa de interés en pesos. Vivimos una economía bimonetaria y por eso no hay que tener en cuenta la demanda nominal de pesos sino también la demanda nominal de dólares. La teoría monetaria convencional (que siempre se refiere a economías donde el dólar no circula como moneda local) no es relevante para diseñar la política monetaria en un contexto bimonetario.

En este contexto, con la administración anterior de EE.UU. el Tesoro argentino podía tomar deuda a diez años al 6.5% anual, ahora no será nunca a menos de 7.5/8.0%

En 2016 Argentina fue el país que mas fondos tomó en el mundo u$s35.000 millones El año 2017  requiere la misma cantidad para financiar el déficit fiscal y la obra pública.

Aunque contribuyen los fondos externos que ingresen por el blanqueo de capitales. Aun así, principalmente post Trump, la decisión de la nueva administración de Macri de postergar para después de 2017 la reducción del déficit fiscal y de financiar buena parte de las abultadas necesidades de financiamiento con deuda externa, es una estrategia que torna a la Argentina más vulnerable. La nueva administración necesita dar cuanto antes señales claras y convincentes de que pretende impulsar un ajuste fiscal gradual después de la elección de medio término del año entrante.

En resumen,  la decisión de la nueva administración argentina de superar el año eleccionario 2017 postergando la reducción del déficit, bajando la inflación y tratando como pueda de aumentar el nivel de actividad en un mundo con menor interés en colocar fondos a riesgo parece como si se tratara de acelerar con el freno de mano puesto sobre una pista de hielo.

La situación actual

Se estima que la recesión económica alcanzó al 2,4% de caída anual respecto al 2015, Hay algunos conceptos que justifican la recuperación de la actividad económica del orden del 3,5% anunciada  en el presupuesto, eran conceptos de orden interno y  externo. Entre los internos está el aumento del valor de la cosecha, la continuación del gradualismo fiscal con la combinación de medidas para lograr el equilibrio en el mediano plazo sin afectar de manera el consumo interno, y la política monetaria desinflacionaria cuyos efectos ya se aprecian.

Por el lado de los factores externos algo de  recuperación de Brasil y un incremento en los flujos de capitales internacionales.

Sin embargo, varios cambios se han producido en las últimas semanas que podrían hacer revisar la cifra con que se mide la recuperación económica de 2017. Desde fenómenos climáticos adversos hasta cambios en la política mundial que eventualmente repercutirían en la economía local reduciendo la tasa de crecimiento a un número más próximos al 2,4%.

El país tiene una tasa histórica de crecimiento negativa, gran inestabilidad, recesión desde hace 7 años y un estado enorme, que ha desplazado al sector privado y anulado su interés en invertir y toda la iniciativa privada. Los impuestos son más altos que los países escandinavos y las prestaciones casi como las de Honduras.

Argentina  es muy inestable: ocho años con  ciclos recesivos permanentes, y la economía sin crecer desde 2009. El PBI por habitante es a la fecha un 6% inferior al  de  2009.

Argentina creció 1.7% por año en 50 años con una  población que crece al 1% anual, por lo tanto el PBI por habitante creció nada mas que  0.7% promedio por año. La nueva administración inició su trabajo con  un país descapitalizado con inversión neta negativa desde 2011.

Argentina es parte de la región que menos crece en el mundo y la que menos invierte La inversión es hoy 16% del PBI con 13% de ahorro interno,  muy por debajo del resto de la región y a años luz de los países asiáticos que ahorran 40% del PBI e invierten más de 35%.  

El tamaño del estado

El crecimiento del sector público ha sido extraordinario, y se había encaminado a la sovietización.

En números: el gasto público total aumentó 18 puntos del PBI, pasó de 23% del PBI en 2004 a 41%, en 2015 mucho  más del doble que el de Brasil que fue y es el país emergente con mayores dificultades fiscales y políticas.

Argentina tiene un gasto público récord y la presión tributaria elevada en exceso, al límite,  superior a la del resto de América Latina.  

Así asumió la nueva administración en 2016. Tuvo que  normalizar el país, iniciar el ordenamiento de la macroeconomía y resolver el problema de descapitalización, con reformas de forma y de fondo para conseguir una mínima inversión y aumentar la tasa de crecimiento.

Mucho se logró hacia la normalización, y nada en cuanto a  reformas para atraer inversiones y potenciar el crecimiento.

Para reordenar la perturbada macroeconomía esta nueva administración  impuso un audaz e irrevocable conjunto de medidas: unificó el tipo de cambio, devaluó y liberalizó los mercados; eliminó los impuestos a las exportaciones; arregló con los holdouts; aumentó las tarifas; y absorbió el exuberante exceso de pesos que dejó flotando – con toda intención – la administración anterior, normalizó el funcionamiento del INDEC y retomó con un nuevo enfoque  la relación con el FMI.

Obviamente se produjo una aceleración inicial de la inflación y una fuerte caída del nivel de actividad. El  año 2016 cerró con una caída del PBI cercana al 2.5% y una tasa de inflación de 41%.

La tasa de inflación descendió a un 1.5% promedio por mes desde agosto, en línea con el objetivo del BCRA para fin de 2016.

La recaudación impositiva

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Para comprender el motivo por el cual es importante salir de la recesión basta ver el desagregado de la recaudación impositiva y de aportes patronales: entre ANSES y Ganancias se recauda el 54% del total.

La forma de recaudar muestra el peso relativo de cada uno: de los$1.81 billones recaudados en 2016, con una variación del 34.6% respecto al mismo periodo de 2015 ($532.000 millones adicionales), $583.000 millones provinieron del IVA Neto, seguido por lo que entra por ANSeS ($536.000 millones) y luego $434.000 millones de Ganancias.

Con menor incidencia, el impuesto al cheque genera $131.000 millones y los que gravan al comercio exterior alcanzan $128.000 millones.

La caída del Impuesto al Valor Agregado (IVA), dada su participación de casi 30% de la recaudación total, generó 31,5% más en pesos que el año pasado, pero ajustados por inflación resultó -3,2%. Menor porque el consumo cerró el año con un retroceso del 7% promedio anual.

Por esa razón, el IVA aportó solamente $584.000 millones.

La perspectiva es que este año disminuirá más la entrada de dinero por Ganancias por el aumento del mínimo no imponible y el cambio en las escalas y alícuotas de la nueva ley.

Los impuestos a los combustibles en su conjunto crecieron 83.4% promedio en diciembre, de modo que el año cerró con una suba real del 32.1%. Esencialmente, los aumentos en las naftas (cuyo crecimiento fue del 34.6% promedio durante el 2016) permitieron que la base del impuesto creciera y, en consecuencia, influyera en la recaudación.

Blanqueo positivo 

Las vacaciones fiscales – como llaman en EE.UU.  al Blanqueo de capitales –   es la única razón para que la recaudación nacional haya tenido un incremento fuerte en diciembre, +90% en términos nominales, alcanzando $275.542 millones, pero al estar afectado a la atención de la reparación histórica a los jubilados no son coparticipados a las provincias. Aunque hasta el momento la Reparación Histórica no deja de ser un relato…porque pagar no se ha pagado nada.

Desagregando el crecimiento por origen económico, tanto los ingresos por impuestos relacionados a la actividad económica y los impuestos relacionados al mercado laboral (aportes personales y contribuciones patronales) presentaron caídas reales, porque su crecimiento nominal fue del 23,6% y 36,4% respectivamente.

Los aportes a  la ANSeS, que con el 36.4% de mejora respecto del mismo mes de 2015, mostraron nuevamente una leve caída en términos reales, y por ser provenientes de los salarios en blanco muestran una pérdida clara de poder adquisitivo.

En valores absolutos sumaron $47.000 millones. Mientras que los aportes personales alcanzaron en diciembre a $19.000 millones, las contribuciones patronales llegaron a los $27.000 millones.Fue también baja la recaudación por comercio exterior, que aportó el 24,5%. 

La inflación es menor

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 En un cuadro muy complejo por el reordenamiento necesario hay algunas leves mejoras: la producción industrial, mayores despachos de cemento, recupero en la producción de acero, el patentamientos de vehículos y la fabricación y exportación de autos, las ventas minoristas según CAME y el comercio con Brasil. La industria según el IPI-FIEL mejoró +0.6% en noviembre, tras un aumento de 1.5% en octubre, y la producción manufacturera mejoró en noviembre +0.4%m/m.

Política Monetaria

Desde el comienzo de la crisis internacional en 2008, los resultados de emitir moneda para hacer crecer la demanda han sido muy negativos.

La crisis externa pasó sin efectos relevantes en nuestra pequeña economía, pero el freno en el comercio externo provocó en ese momento el inicio de la caída los ingresos fiscales.

Esto fue agravado por una política de gastos por demás expansiva. Después de crecer durante 2010 y 2011, el Producto Bruto Interno se estancó y comenzó a aumentar el déficit fiscal abruptamente.

Entre 2012 y 2015 el PBI creció a un 1,3% promedio —con un crecimiento poblacional de 1% anual, el crecimiento real de la producción de  bienes y servicios resultó nula —; el empleo privado dejó de crecer —mientras la tasa de desempleo se mantenía oculta mediante la expansión del empleo público—; y el salario real no tuvo aumentos, por el contrario cayó sensiblemente durante 2014.

Expandir el gasto fiscal y la cantidad de dinero sólo logró mantener el nivel de actividad en los mismos niveles durante 4 años, mientras la inflación que se convalidaba continuaba generando desigualdades: falta de un mercado de crédito, dolarización creciente en un segmento de la población  mientras otros perdían su poder adquisitivo y su ahorro en pesos, con la desaparición de la inversión.

Ya no se emitirá dinero para financiar el déficit fiscal, algo que en su momento se utilizó para abultar la demanda agregada, sin éxito.

Perspectivas para 2017 

Luego de un año donde el mayor logro fue reinsertar al país en las relaciones diplomáticas y financieras internacionales, con la salida del cepo cambiario y del default, las expectativas para el 2017 son que el ingreso de inversiones extranjeras directas tenga una relevancia mayor en términos relativos al ingreso de capitales financieros.

Los capitales financieros especulativos  son los más dinámicos y la inversión real necesita mucho tiempo de maduración y muchas más señales para reaccionar. Por eso  2016 fue el año de la apertura, en 2017 hay mejores expectativas en lo relativo a la llegada de inversiones internacionales.

Sin embargo, la reorientación económica en EE.UU. agrega inestabilidad a una economía global de por si complicada. Los recientes acontecimientos con dos automotrices líderes en México son una muestra de la oposición de la administración de EE.UU. a la globalización y a los movimientos internacionales de capitales.

Ambos factores tendrán un impacto seguro, aunque difícil de cuantificar, en la llegada de inversiones a nuestro país.

Se puede esperar un 2017 con una leve recuperación +2.5%, en PBI

Hay elementos a favor:

  • el blanqueo,
  • la cosecha,
  • Brasil mejorando,
  • menor inflación,
  • política fiscal expansiva
  • obra pública y
  • subsidios sociales

Elementos en contra 

  • Contracción monetaria. El BCRA pretende alcanzar llegar a 17% de inflación en 2017. Es un freno de mano a la aceleración de la política fiscal expansiva
  • tendencia a apreciar el peso
  • inversión privada muy retraída.
  • falta de avance en materia de apertura comercial.
  • Sin cambios laborales,
  • enorme carga impositiva 

Sin reformas de fondo será muy bajo el crecimiento de 2018 y 2019.

Conclusiones 

Inflación:

La inflación de diciembre fue del 1,2% en relación a noviembre, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec).

Es la medición más baja del último trimestre de 2016, luego del 1,6% de noviembre y del 2,4% de octubre.

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La pérdida de poder adquisitivo de los salarios promedio fue superior al 10% y de los jubilados con aportes del 22%.

El alza de precios al inicio de 2016 obedeció a la fuerte aceleración de la inflación registrada a principios del año producto del ajuste del tipo de cambio y la corrección de las tarifas distorsionadas:

Finalmente,  hubo un comportamiento descendente de la inflación a lo largo de 2016 por acción de la política monetaria y por efecto de la recesión.

En el primer semestre de 2016 los precios acumularon un incremento de 26,5% (+4% promedio mensual), superando en sólo seis meses la meta inicialmente establecida por la nueva administración (20-25%).

En la segunda mitad, la inflación acumulada fue de 11%, equivalente a 1,8% mensual, ya mas en línea con el último año de la gestión anterior, pero con otra orientación mucho mas acorde al mundo civilizado.

Puede esperarse que continuará la baja  de la inflación en los próximos meses. La tasa mensual de inflación minorista fue de 1,2% en enero de 2017, y luego sin mayores cambios puede esperarse  una tasa de inflación de 1.5/1.7 desde  mayo y junio de 2017 (1,5%).

Es muy probable que la inflación de este año sea del 21%  con tendencia descendente.

No obstante en enero 2017 hubo una batería de aumentos desorbitados en CABA y combustibles que se están conociendo en los últimos días con lo cual se dificulta mucho la proyección de la inflación, pero no es nada bueno.

El índice de Precios al Consumidor– Núcleo mide la evolución de los precios sin tener en cuenta aquellos bienes y servicios que tienen un comportamiento estacional o cuyos precios están sujetos a regulación o tienen un alto componente impositivo.

Se estiman variaciones mensuales del IPC- núcleo de 1,5% o inferiores para los próximos 6 meses.

Si en 2017 se concreta el ingreso de capitales, la estabilidad del tipo de cambio ayudará a cumplir la meta de inflación del BCRA (12%-17%). Pero la recomposición de los ingresos de las familias y las presiones para corregir el atraso aún pendiente en los precios regulados, probablemente eleven la inflación por arriba de la pauta oficial (+23%).

Tipo de Cambio

Los pronósticos del nivel de tipo de cambio indican que será creciente pero estable a lo largo del año.

El tipo de cambio nominal promedio esperado para los primeros cinco meses de 2017 sería  $/US$ 16,8. Para los próximos 12 meses (diciembre de 2017) se pronostica un valor de $/US$ 18,5

Nivel de Actividad

Se estima que durante el año 2017 el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será de 3,0%. Con posible tope de 3,3% para 2018 (+0,1 p.p. con relación al relevamiento de noviembre) y de 3,5% para 2019. 

Resultado Primario del Sector Público Nacional no Financiero

Se estima un déficit del sector público nacional de $450 miles de millones para 2017, que se reduciría hasta $424 miles de millones en 2018.