Inflación

Todos saben que la inflación es el aumento sostenido de los precios del conjunto de los bienes y servicios transables (los que solo se consumen dentro del país) destruye el poder adquisitivo con el tiempo, ya minimizó al peso como unidad de cuenta, redujo al mínimo los mercados financieros argentinos, relativizó los precios de los bienes y generó una pésima redistribución de ingresos.

Lo que genera inflación en argentina desde hace medio siglo son los aspectos monetarios, los  desequilibrios entre la oferta y la demanda de dinero, sumada a  la suba de los costos de producción y a los virtuales oligopolios en un mercado muy pequeño como el nuestro, y también la disputa corporativa entre grupos de poder  (empresarios y sindicatos)  que no ceden ante nada,  a lo que hay que agregar el ¨arrastre¨ la inflación de periodos anteriores  que generan la idea que seguirá habiendo aumentos.

Esto explica en gran medida la evolución hacia arriba de los precios en el corto plazo, pero en largo plazo son los aspectos monetarios y las razones estructurales los que provocan esta dañina inflación argentina. En todo el mundo la erradicación de la inflación se logró mediante una corrección  de todos los factores mencionados porque atacar solamente algunos lleva a un éxito circunstancial y a una recidiva.

Hoy conocemos bien la variación de todos los precios y en consecuencia un índice global que no necesariamente representa la variación del precio de los consumos de cada grupo social. La incidencia – por ejemplo – de los alimentos en la zona de bajos ingresos es muy diferente a la incidencia en las de mayor ingreso, obviamente.

Entre abril 2016-2017 el nivel general del IPC indicó una suba promedio del 28%, pero con una gran diferencia entre distintos consumos. Las mayores subas fueron por la suba de impuestos, por problemas climáticos, tarifas, liberación del cepo, mientras que los que menos aumentaron tuvieron bajas de aranceles, y reformas estructurales.

Mientras tanto la política monetaria restrictiva no frena demasiado la inflación pero hace bajar el nivel de actividad, pero, si bien modera las expectativas inflacionarias, no las corrige definitivamente por si sola.

Todos los sectores corporativos siempre sienten – por la distorsión psicológica de 50 años de inflación de dos dígitos anuales – que tienen el derecho de mejorar siempre su situación y por lo tanto la suma de todas las demandas superan a la productividad. Es algo imposible de lograr.

En estas dos últimas semanas ya ha comenzado a ceder un poco el aumento de precios, que ya no es tan ¨sostenido¨algo que por definición es saludable. Hay un inicio de contención.

Comienza a ser evidente un descenso del crecimiento de los precios generales.

La   inflación   interanual   se desaceleró a 24.2%    contra 24.7% en la semana.  La inflación núcleo de todo el mes se ubicó en 1.7% menos que el 2.2% del mes anterior.

El rubro Alimentos y Bebidas creció 2.0% mensual y es menor respecto al 2.8% del mes anterior.

Las Carnes no aumentaron de precio frente al 0.8% de la semana pasada, la variación mensual es 2.7%, mejor que 3.6% m/m de la semana pasada.

Verduras y Frutas se desaceleran notoriamente.  -1.5% vs 0.6%

Las Bebidas se desaceleran en -0.1%

Productos Panificados, Pastas y Cereales se desaceleran. Sin variación en el contra 0.7% del mes anterior.

Los Productos Medicinales se mantienen estables.

En la semana del “Hot Sale” hubo bajas en todos los bienes de consumo durables: Muebles y Accesorios Decorativos (-1.4%), Artefactos para el Hogar (-1.8%), Batería de Cocina (-1.8%), Textiles para el Hogar (-2.5%) y Equipos de Audio, Televisión, Fotografía y Computación -2.1%).

1

2

Esto tiende a mejorar la perspectiva porque la persistencia de la tasa de inflación durante el mes de abril fue mayor a la esperada y lleva a repasar los factores que la generaron.

Sin embargo, la inflación actual hace más costoso en dólares un producto hecho o vendido en argentina.

El fenómeno de ser un país poco competitivo por los altos precios internos en dólares y recesivo por los bajos salarios en relación al tipo de cambio se ve permanentemente agravado por la inflación.

Las empresas argentinas tienen que generar – en promedio – un margen bruto de utilidad sobre ventas enorme, muy superior a los del resto del mundo occidental y que puede estimarse cercano al 50%. Esto es, recarga el 50% a todos sus costos.

Pero la relación final, el margen de ventas que sería las ganancias después de pagar los altos  intereses para bajar la inflación en toda la cadena productiva,  los impuestos más altos del mundo, las depreciaciones de stock frente a la tasa de interés hiperpositivas, los altos costos laborales (salariales y extra-salariales), la logística de transporte hiperelevada por deficiencia (no hay trenes por ejemplo y casi todo el transporte es a costo de la nafta más cara del mundo) ,  los gastos regulatorios, y las amortizaciones queda una utilidad del 5% en promedio, siempre que las empresas sean muy eficientes. Es la más baja de la región y cercana a lo que se gana en los países desarrollados donde es muy aceptable porque se venden grandes volúmenes.

Eso provoca que se remarquen los precios internos mucho más que en otros países para llegar al 5% (porque el mercado argentino es mu es pequeño con poquísimo poder adquisitivo en grandes masas de población y como la economía no exporta, no hay volumen de producción por falta de mercado interno e incapacidad de exportar porque el dólar esta subvaluado debido a una política monetaria ajena a estos temas siendo la competitividad internacional casi nula desde un punto de vista global.

Cuando se dice que el mercado es pequeño y sin poder adquisitivo es necesario hacer notar que sobre 45.000.000 de habitantes solamente 8.000.000 (17%) trabajan y de esos solamente 4.000.000 lo hacen en blanco, con lo cual contribuyen a la Previsión social un 9% de la población, donde el 30% está a nivel de supervivencia.

Por otra parte la economía argentina, como se ve en el gráfico, es la más cerrada de la región y la tercera más cerrada del mundo.

34

El escenario de negocios para los servicios también es hostil, lo que explica el escaso dinamismo de la inversión y el bajo empleo en estos sectores, al margen de su elevado costo. 

La economía argentina tiene excesivos costos de financiamiento

El dólar barato es un problema para los productores de bienes exportables casi tanto como durante la convertibilidad. La diferencia es que hoy los bienes que solo pueden consumirse en el mercado interno, que no pueden importarse ni exportarse están agobiados por el alto costo interno.

El resultado es que los sectores de esos bienes los llamados no transables que debieran ser los generadores de empleo en los próximos años, no tienen rentabilidad y por eso no se invierte en ellos ni se crece.

No es nada bueno para la actual administración cuya fuerza política depende casi por completo del grado de dinamismo que presente el empleo privado durante 2018 y 2019.

La situación general llegando a la mitad del año

La economía creció en enero y fue el alza más fuerte en los últimos 12 meses. El Estimador Mensual de Actividad Económica avanzó 1,1% en el primer mes del 2017 en comparación interanual.

En febrero, la economía tuvo la peor caída mensual desde que asumió la nueva administración. Hubo un descenso de 1,9% respecto a enero y en la comparación interanual la baja fue de 2,2%.

Pero en marzo comenzó una leve mejora. Los datos de actividad, producción y empleo crecieron pero con peores números en inflación que subió 2.4% y 2.6% en marzo y abril. Pero tomando el resultado global, puede decirse que fue positivo.

La actual administración ha modificado sus estimaciones aumentado el cálculo del PBI de marzo contra febrero de 1.5% a 2.5%. Sin embargo hay otra lectura: si bien el PBI aumentó un 0.7% en el primer trimestre y tendrá un nuevo trimestre mejor el crecimiento no pasará de 1.5% trimestral (2.0% interanual) empujado por el sector agrícola y la construcción, más un leve aumento del empleo y del salario real.

Los datos oficiales indican que después de una baja de 2,1 % en febrero, se registró un aumento del 0,1 % respecto del mismo período de 2016, lo cual es un indicador claro del comienzo del final de la recesión de 5 años.

Entre mayo y julio habrá aumento del gasto público – con fuerte incremento del déficit fiscal – pero cumpliendo las metas establecidas.

Esta política fiscal de mantener el gasto junto con el incremento del crédito en préstamos comerciales y personales más el aumento salarios ya negociado y concretado podría llegar a equilibrar el efecto negativo de la elevada tasa de interés del BCRA.

 Política Monetaria

El BCRA comenzó a intervenir en el mercado cambiario comprando más de u$s100 millones diarios por lo cual entre el 3 y el 16 de mayo, el dólar aumentó 2.0% de $15.27 a $15.59 generando una expansión monetaria de $15,450 millones.

Por otra parte el BCRA vendió sus famosas letras por $86,300 M, para bajarles el precio y aumentar el rendimiento y compensar las ventas.

La política monetaria ya no toma la tasa de referencia de las LEBACs -que se mantiene desde el 11 de abril – sino el rendimiento de las LEBACs en el mercado secundario – que impacta todas las tasas de la economía.

Sector Externo

La cotización con intervención vuelve un tanto sucio al valor del dólar y genera un precio bajo que a su vez viene generando un innecesario déficit de la cuenta corriente (ingreso menos egreso de divisas)   con importaciones pagadas por montos superiores a las exportaciones cobradas más gasto en turismo, mayor pago de intereses y mayor compra de dólares en detrimento del ahorro interno.

El endeudamiento externo para financiar el déficit público genera un exceso de oferta de dólares vendidos por el Tesoro para pagar deuda en pesos, eso es lo que hace crecer las reservas internacionales.

La diferencia entre el pago de importaciones y el cobro de exportaciones fue negativo en u$s3, 200M en el primer cuatrimestre del año siendo menos que la mitad en comparación con el déficit en igual período de 2016 que fue de u$s6, 200 M

Pero en 2016 hubo que pagarles los intereses a los holdouts por u$s5, 200 M. si lo sacamos del cálculo el déficit de 2016 fue u$s1, 032 M. es decir que en lugar de ser menor, el déficit de este año es dos veces más grande – u$s2, 143 M – respecto al del primer cuatrimestre de 2016.

Hubo menos exportaciones que importaciones por-u$s1, 417 M, también déficit por el Turismo, que creció 35%: la población gastó u$s4, 600 M más que igual período del año pasado y se pagaron u$s800 M más de intereses a pesar de no tener holdouts que atender.

También el sector privado generó salida de fondos porque se compraron para atesorar u$s5, 700 M en el primer cuatrimestre y sin los ingresos del blanqueo el déficit global fue u$s8, 000 M el doble del año pasado. Nada que festejar allí.

Concretamente la gente sigue comprando y gastando dólares: pasaron de u$s1, 000 M promedio por mes en 2016 a u$s2, 000 M mensuales en 2017 lo que indica claramente que el dólar está muy barato, y si a eso se le suma la apetencia local por esa divisa, tampoco nada que festejar por allí.

Por el endeudamiento externo que superó al déficit de la cuenta corriente hubo un incremento de las reservas internacionales de u$s9, 000 M en el primer cuatrimestre del año, u$s1.000 M más que en el primer cuatrimestre de 2016.

Por ahora con la combinación de política monetaria estricta y política fiscal laxa con gasto creciente la actual administración tiene problemas a resolver con el saldo de la  cuenta corriente, empeorado por el  incremento de importaciones, el turismo, los  intereses que antes no había y el mayor nivel de atesoramiento por parte de los residentes argentinos, una clara señal que la confianza tiene su límite en la tradición enquistada de la dolarización del ahorro que no cambiará por generaciones.

En cuanto al nivel de actividad hay buenas señales y el segundo trimestre parece mejor que el primero. Pero el sector externo sufre los daños de haber optado por una política fiscal expansiva y una política monetaria contractiva.

Anuncios